Ir directamente al contenido

Dibujos reunidos (II). El arte de la aguada y el pincel: Claude Lorrain, Nicolas Poussin, Giovan Battista Gaulli, Andrea Boscoli

10 noviembre, 2013
Claude Lorrain. Estudio de arboles

Claude Lorrain. Estudio de árboles

Para Pîetro Roccasecca, Profesor de Historia del Dibujo, Academia de Bellas Artes, Roma

Ha de ser como si en los dedos convergieran todos los ritmos del cuerpo con todas las figuras de la mente. La mano es un terminal de nervios, huesos, carne, que atesora años de trabajo y de hábitos. Aunque el cuerpo parezca inmóvil, aunque no dance como el de algunos calígrafos orientales al ritmo de sus trazos, la memoria fluye hacia la delicada punta del pincel que, sin arrepentimientos, distribuye líneas y sombras sobre un papel.

Como en el Estudio de árboles de Claude Lorrain  (entre 1600 y 1605-1682) o en los esbozos y estudios de otro francés quien, también coincidió con él, alcanzó lo mejor de su arte de pintor en Roma y allí murió.

Nicolas Poussin (1594-1655)

La obra del francés, establecido en Roma durante más de la mitad de su vida, es una muestra de talento naturalista y clásico. En sus dibujos Poussin hace poesía con las formas reducidas a su esencia. Sus aguadas y acuarelas sintetizan racionalmente las figuras y sus gestos. Los tonos de la tinta, el bistro, más o menos diluida, simplifican y al mismo tiempo articulan en diversos campos y perfiles la luminosidad del motivo, su atmósfera y su entorno.

Nicolas Poussin. El triunfo de Galatea. Col.Mariette Crozat.

Nicolas Poussin. El triunfo de Galatea. Col.Mariette Crozat.

Sus estudios son rápidos y seguros y formulan con precisión intelectual el concepto del pintor en su proyecto, aunque no siempre correspondan a un cuadro, al menos a ninguno de los conocidos, como es el caso del boceto para un Triunfo de Galatea. 

En su estudio de la Sagrada Familia en un paisaje son sus piedras, que evocan alguna construcción egipcia, y sus palmeras, los que envuelven y forman el entorno luminoso de las figuras.

La Sagrada Familia en un paisaje. Poussin. Pierpoint Morgan Library.

Nicolas Poussin. La Sagrada Familia en un paisaje. Pierpoint Morgan Library NY

De parecida factura son los claroscuros y la integración en el paisaje de la escena de Medoro y Angelica, en la que se pueden distinguir hasta seis tonalidades de bistro, desde la plena luminosidad del papel virgen hasta la sombra de los arbustos. Se descubren también trazos de sanguina. Es la obra de un pincel seguro, del aplomo y de la mano de Poussin.

Nicolas Poussin. Medoro y Angelica. Museos nacionales suecos.

Nicolas Poussin. Medoro y Angélica.

En su Sagrada Familia con San Giovannino el grupo se integra en la arquitectura y el paisaje. Se mantienen los claroscuros y la variedad de tonalidades y aumenta la línea de la pluma.

Nicolas Poussin. Sagrada Familia con San Juanito.

Nicolas Poussin. Sagrada Familia con San Giovannino.

El trazo a pluma, pero con una enorme libertad en el movimiento de las líneas, caracteriza también otros dos dibujos suyos. En el de La hija del faraón encontrando a Moisés juega con los contrastes lumínicos y la escala de tonalidades como en los anteriores.

Nicolas Poussin. La hija del faraón encuentra a Moises

Nicolas Poussin. La hija del faraón encuentra a Moises

Y en el de La ofrenda de Alejandro ante la tumba de Aquiles los trazos y las tonalidades se atenúan

Nicolas Poussin. Alejandro ante la tumba de Aquiles.

Nicolas Poussin. Alejandro ante la tumba de Aquiles.

 

De parecida factura

Por hoy, acabaremos  con otros dos estudios de maestros de la aguada.

Miembro del equipo de Bernini fue Giovan Battista Gaulli, apodado Baciccio (1639-1709). De la serenidad y naturalidad de Poussin pasamos a la ruptura de las líneas, los escorzos vivaces de sotto in su (de abajo arriba), de influencia berniniana, y el efecto escenográfico.

Pero el juego lumínico y la técnica de la aguada se mantienen intactos medio siglo después.

Giovanni Francesco Gaulli. Armida rapta a Rinaldo dormido.

Giovanni Francesco Gaulli. Armida rapta a Rinaldo dormido.

En cambio, el manierista florentino Andrea Boscoli (1560c-1607) dibujó su Bautismo de Cristo pocos años antes de morir, siguiendo al parecer  las técnicas aprendidas durante su estancia en Roma en el año 1600, con unos acentos y una exuberancia naturalista que eran nuevos en él y que nos hacen pensar en un temprano barroco.

Andrea Boscoli. Bautismo de Cristo.

Andrea Boscoli. Bautismo de Cristo.

¡Animo y al pincel!

Puede que lo visto nos haya dado envidia. Pero, aunque no podamos volar a Egipto y estemos lejos de los bosques bucólicos del Lacio, no por eso debemos renunciar a intentarlo.

Nos basta con algo más modesto: la mesa de la cocina, dos limones, un pincel, un tintero de tinta china, tres vasitos con tinta china diluida (con tres niveles de saturación: claro, medio y oscuro) y una hoja de papel de acuarela (más el de cocina para limpiar el pincel cuando convenga). ¡Ah, y un cuarto de hora sin que nadie nos moleste!

Limones en mi cocina. Foto R.Puig.

Limones en mi cocina. Foto R.Puig.

Los resultados podrán ser modestos, pero ¡perseverancia! ¡Nunca es tarde para llegar a ser los polluelos de Poussin!

Limones en mi pincel. Foto R.Puig

Limones en mi pincel. Foto R.Puig

Fuentes de las reproducciones:

(Lorrain) Per Bjurström, The art of Drawing in France, Sotheby’s Publications and The Drawing Center, NY, 1987

(Poussin) Nicolas Poussin, XIX facsímiles de la Colección de Dibujos de los Museos Nacionales, Edición de John Kroon, Malmö, A.B. Malmö Ljustrycksanstalt, Imprenta Lundgrens Soners, 1935.

(Gaulli) Il Disegno. Forme, tecniche, significati. A cura di Annamaria Petrioli Tofani, Simonetta Prosperi Valenti Rodinò e Gianni Carlo Sciolla. Torino : Istituto Bancario San Paolo, 1991

(Boscoli) Disegni florentini 1560 – 1640 dalle collezioni del Gabinetto Nazionale delle Stampe, Istituto Nazionale della Grafica, Roma, Villa della Farnesina, 1977. Catalogo a cura di Simonetta Prosperi Valenti

Breverías erasmianas (XI) “Amicorum communia omnia” (Todo es común entre amigos) – «Amicitia aequalitas. Amicus alter ipse» (Amistad es igualdad.El amigo es mi otro yo)

3 noviembre, 2013
La isla de Montecristo. Foto R.Puig

La isla de Montecristo. Foto R.Puig

Dedicado a mis amigos contertulios

Dado que el próximo jueves 7 de noviembre este blog cumplirá tres años, lo abro hoy con la foto que publiqué en esa misma fecha del año 2010.  Pero lo dedico a dos breverías erasmianas que se relacionan con esa amistad que ignora paralelos y meridianos.

En estos últimos tiempos he constatado personalmente uno de los efectos positivos de Internet: el reencuentro con antiguos compañeros, de cuya amistad perdí el rastro hace décadas, con quienes he retomado la conversación como si el tiempo no hubiera pasado.

La amistad con quienes había perdido de vista se ha revitalizado gracias a este espacio virtual. Por añadidura, las páginas de este blog han reforzado los intercambios con nuevos amigos y familiares, y han puesto de manifiesto afinidades con personas que ni siquiera he visto, pero con quienes tengo ahora algo en común.

Erasmo de Rotterdam tuvo muchos y excelentes amigos, con los cuales, cuando la distancia no permitía los encuentros cara a cara, mantenía una nutrida correspondencia, al menos hasta que la muerte no le privaba de ellos. Más de uno fue víctima de los integrismos y las intrigas de su época.

Es significativo que sus glosas de los adagios (Adagiorum chiliades) se abran con dos proverbios grecolatinos que ensalzan la amistad como comunión, igualdad y afinidad (Les Adages d’Érasme, Les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon 2010, pp.63 a 65):

 

Todo es común entre amigos

(Adagio I i 1)

Porque no hay proverbio más saludable ni más celebrado que este, he querido que inaugure este repertorio de adagios para situarlo bajo felices auspicios. Si, en la misma medida en que está en boca de todos, estuviese impreso en el alma de los hombres, sin duda nuestras vidas se librarían de la mayor parte de sus males.

Sócrates deducía de este proverbio que todo pertenece a los hombres buenos del mismo modo que a los dioses. Todo –afirma- pertenece a los dioses. Los buenos (boni viri) son amigos de los dioses y entre amigos todo es común. Por tanto, todo pertenece a los hombres buenos (Bonorum igitur virorum sunt omnia)

Nicolas Poussin. Venus ofrece a Jupiter la manzana del jardin de las Hesperides

Nicolas Poussin. Venus ofrece a Júpiter la manzana del jardín de las Hespérides

Y, como tiene por costumbre, Erasmo, cita sus fuentes, empezando por Eurípides (Andrómaca, 804):

Los verdaderos amigos no tienen nada propio,

Pues entre ellos todo es íntegramente común

Sigue con Terencio, Aristóteles, Platón (es feliz la sociedad donde no se oye hablar de lo que es mío o no es mío), Marcial, Teofrasto, Plutarco, Cicerón (res amicorum communes et amicitiam aequalitatem) que atribuye el adagio a Pitágoras, como lo afirmaban también Diógenes Laercio y Aulo Gelio en sus Noches Áticas:

Porque todos los que eran admitidos en aquella agrupación de estudiosos compartían vida familiar y dinero, lo que de hecho, con un término del latín, se denomina cenobio (κοινόϐιον) para expresar esa sociedad de vida y de fortunas

De pasada Erasmo se queja de los cristianos que estigmatizan la idea de comunidad de Platón, a pesar de que su propuesta de vida en común es, a juicio de nuestro humanista, la más cristiana que filósofo pagano haya jamás formulado.

Es sabido que el ideal de la comunidad de bienes de la primera iglesia se mantuvo mientras duró la idea del que Jesús iba a volver pronto a poner las cosas en su sitio y a sus primeros seguidores en los puestos de primera línea en el Reino de los Cielos. Cuando se constató que la cosa iba para largo, aquella generosidad inicial se fue limitando a una comunión mística y simbólica, la koinonía. La vida en común se restringió a los cenobitas y el comunismo inicial dio paso a diversas atenuaciones del ideal cristiano.

Al fin y al cabo la amistad tiene muchas formas y muchos caminos y no sólo se mantiene en un cenobio o en un convento (lo que Erasmo confirmó al exclaustrarse) 

Amicitia aequalitas. Amicus alter ipse

(Adagio I i 2)

Lo que podríamos traducir como Amistad es igualdad. El amigo es mi otro yo.

En su glosa de este segundo proverbio de su voluminosa antología, Erasmo recuerda que lo mismo quiere decir la expresión aristotélica amicus alter ego. Pero el origen del proverbio se atribuya a Pitágoras.

Completa el comentario con una nueva cita de Las leyes donde se afirma que el ideal de igualdad se ha de practicar

tanto por los jóvenes como por los viejos, por los doctos como por los indoctos, por estultos y por sabios, por robustos y por débiles, sin perjuicio de que a cada cual se le reconozca su dignidad, pues, según Platón, la suma igualdad acaba en suma desigualdad (summa aequalitas summa fit inaequalitas)

::::::::::::::::::::::::

En resumidas cuentas, la sinergia entre ambos adagios nos recuerda que la amistad nace y se nutre por variados caminos, y por dos en particular. El primero se inicia con el descubrimiento de nuestras afinidades con otra persona y conduce al reconocimiento del alter ego, a la comunidad de ideas y preferencias y a la aequalitas a la que alude el proverbio. El segundo recuerda que, en sentido inverso, la convivencia en una comunidad genera a menudo el descubrimiento de coincidencias y afinidades, el sentimiento de igualdad y la identificación con los amigos. De estas y de otra innumerables formas surge y se fortifica la amistad, de lo que, en la antología de Erasmo, también testimonian otros adagios que tienen como tema la amistad y que dejamos para otro día.

Por el momento, concluiré con una microrrelato que se refiere precisamente a los orígenes y pervivencia de una comunidad de amigos:

Hubo hace casi cincuenta años, en un lugar de América, en el seno de una organización militante, una comunidad estudiantil que lo compartía todo en un ambiente de exigencia intelectual, y en especial sus ideales de mejorar el mundo.

A lo largo de algunos años y meses vivieron en común las dificultades y las ilusiones de una ascética formación y de la preparación para la acción, aguijoneados por ese espíritu que ensalza el salmo 133:  ‘Ecce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum’

Algunos, perseverando en la organización que les reclutó y les formó, siguen, en su fe original, esforzándose por salvar cuerpos y almas; otros eligieron partir para construir su vida cada uno con sus propias circunstancias y en lugares diversos. Los que ya no están no han sido olvidados.

De aquellas grandes ambiciones, de aquella fe, de lo que a todos les unió, unas afinidades tácitas, unos sentimientos y un manojo de convicciones han resistido al paso del tiempo.

Los que residen cerca han comenzado a reunirse cada mes en una tertulia. Los que vivimos lejos la compartimos activamente, gracias a la Red. Hace unos decenios formábamos una comunidad de hermanos, hoy nos seguimos reconociendo como amigos, sin que el tiempo parezca haber pasado.

– ¿Me lo puede formular mejor?

– Pues, mire usted, no sabría hacerlo. Al fin y al cabo, la amistad se vive sin demasiadas explicaciones.

En un lugar de America

En un lugar de América (imagen de Google Earth)

Breverías erasmianas (X) “Ira omnium tardissime senescit” (El rencor es lo último que se extingue)

27 octubre, 2013
Otoño en el Vasaparken. Foto R.Puig

Otoño en el Vasaparken. Foto R.Puig

Hay en estos días un viento que barre las hojas caídas y recuerda la caducidad de las cosas. Símbolos inmemoriales del otoño y del ritmo natural de las estaciones.

No obstante, el mundo vegetal, aunque decline, encierra siempre la promesa de su renovación, de una especie de borrón y cuenta nueva. Aquello que brotó en primavera desaparece ahora, pero tenemos la certeza de que algo nuevo surgirá con la siguiente.

No es así en el mundo de lo humano. Caen los hombres y quedan los rencores. Con trágica frecuencia, nuestros otoños no anuncian casi nunca primaveras. La sangre sigue corriendo bajo el pretexto de agravios ancestrales y el afán de venganza se trasmite entre generaciones.

Lo vemos en las noticias de cada día. El odio se enquista, se trasmite y se mantiene. Las arboledas se renuevan cada año pero el alma colectiva de los hombres es de hoja perenne. Ninguna expiación parece suficiente y hasta hay lugares donde subsiste la convicción brutal de que los hijos de los homicidas han contraído una deuda de sangre.

Ira postremum senescit

Goya.La carga de los mamelucos. Detalle. Museo del Prado.

Goya.La carga de los mamelucos. Detalle. Museo del Prado.

 

De nuevo volvemos a Erasmo y a uno de sus comentarios de los viejos adagios grecolatinos. En este caso aquel que constata lo que acabamos de constatar:

“El rencor es lo último en caducar”. Así lo expresa de otro modo un apotegma de Aristóteles, quien, según Laercio, a la pregunta de ¿qué es lo que más rápido envejece? respondió: un beneficio.

Cicerón junta las dos cosas: “Quien tuvo placer lo olvida; quien experimentó un dolor guarda memoria (cui placet obliviscur, cui dolet meminit). En general, los mortales suelen recordar con gran tenacidad la injuria y se olvidan con mucha facilidad de los favores”

Este adagio parece venir de Sófocles, quien en su Edipo en Colona dice:

               Nada hay que a la cólera haga vieja si no es la muerte,

               pues a los que ya están sepultados el dolor no llega

Erasmo comenta que esa longevidad del resquemor y del odio es lo que simboliza Homero en su alegoría de la contienda entre las Súplicas (Litas) y la Ofensa (Ate). Esta diosa tiene la mirada viva y es rápida en causar desgracias. Las Súplicas en cambio son lentas y estrábicas. Quiere decir con ello que las ofensas son ágiles y perduran y las reconciliaciones son lentas (reconciliationes esse tardas), porque los hombres suelen recordar durante largo tiempo los agravios.

Concluye recordando que La Iliada narra también que Júpiter arrastró de los pelos y sacó del Olimpo a Ate, que había contagiado de su perfidia a Juno, y la lanzó a la tierra. Erasmo añade que hay quien opina que la historia de Lucifer, arrojado del paraíso, es similar.

(Fuente del texto latino: Adagio I, VII, 13  (613), pp 561-563, Les Adages, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010)

Atavismos

Leonardo Alenza.La revancha. Museo del Prado.

Leonardo Alenza. La revancha. Museo del Prado.

Símbolo de la persistencia del afán de venganza es lo que ocurre en algunas regiones de Europa, donde (como documentaba un reportaje de la cadena ARTE), los hijos de un asesino deben pasar con su madre a la clandestinidad, para no ser a su vez asesinados por los familiares de aquél a quien mató su padre (que en la cárcel o muerto ya no puede ser objeto de venganza).

Esa deuda de sangre condena a los niños a no frecuentar la escuela para no ser localizados, hasta el punto de que sólo con maestros itinerantes pueden conseguir un mínimo de escolarización. Según el documental, en Albania hay así decenas de niños que estudian ocultos en su nuevo domicilio.

De modo que el rencor resiste, a las reconciliaciones no se las espera y las masacres se amontonan sobre la tierra. Para el odio y el rencor no llegan ni los otoños ni las primaveras.

Otoño.Foto R.Puig

Otoño.Foto R.Puig

Y sin embargo, a veces….  http://politica.elpais.com/politica/2013/10/24/actualidad/1382641750_283159.html

Los impasibles del otoño

20 octubre, 2013
Otoño desde mi ventana. Foto R.Puig

Otoño desde mi ventana. Foto R.Puig

VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT

Algo pirroniano, sin duda estoico, a la postre epicúreo es el buen amigo que me recordaba hace poco un adagio que campa bajo el reloj de algunos campanarios medievales.

Así es, todas las horas hieren, desgastan la vida, dejan sentir sus punzadas (vulnerant omnes), como agujas de reloj que se nos clavan, cuando el carillón canta cada una de las veinticuatro horas del día y nos recuerda que ha de llegar la postrera (ultima necat): «todas hieren, la última mata».

Hojas muertas. Gotemburgo. Foto R.Puig

Hojas muertas. Gotemburgo. Foto R.Puig

Deben de ser las cosas del otoño, la estación de lo transitorio, de la fugacidad y de la melancolía, lo que nos hace proclives a tales pensamientos.

Sobre este asunto de la melancolía escribía Robert Burton, en Oxford, allá por los inicios del siglo XVII:

No hay ser viviente que esté al abrigo de esta predisposición a la melancolía, nadie tan estoico, tan sabio, tan generoso, tan piadoso y religioso que pueda defenderse de ella; nadie tan perfectamente equilibrado que en uno otro momento no se resienta más o menos de sus punzantes efectos. La melancolía, así entendida, es propia del mortal

(Anatomía de la melancolía, parte I, section 1, miembro 1, subdivisión 5, sobre “La predisposición a  la melancolía, así llamada erróneamente, y las ambigüedades del término”, la traducción es mía a partir de la versión francesa en Folio, Gallimard 2005, magnificamente presentada y anotada por Gisèle Venet)

En los versos de apertura de su obra, el teólogo y medico inglés decía en sus estribillos que nada hay tan dulce, triste, amargo, maldito, áspero ni divino como la melancolía.

Inmunes

Sin embargo, hay ciertos seres con los que nos cruzamos a diario, colocados en parques y plazas con ánimo de permanencia, para quienes las campanas no dan las horas y en quienes la melancolía no hace mella.

Krokus o La chica de la flor. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Krokus o La chica de la flor. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Por ello, al hilo de este otoño que se nos va escurriendo entre los dedos y como reconocimiento a la impávida presencia de esos parapetos que el arte opone a la melancolía, escribo unas estrofas y comparto las imágenes que las inspiran.

La joven y la flor

Aquellas tardes de gloria,

aquellos oros,

a nuestros pies,

del cielo ya caídos,

tejen un manto

de millones de obleas,

efímeros vestigios

del ciclo de la vida.

Krokus. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Krokus. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Crepúsculos fabulosos,

de su fulgor depuestos,

trenzan una guirnalda

a la inmortal doncella,

que, absorta en una flor,

ignora el otoño de cobre

y el humus infinito

que renueva la tierra.

Ataraxia

En otro barrio, en otra plaza de Gotemburgo, bien nombrada la Viloplatsen (la plaza del descanso), encuentro a otro impasible

Reposo. Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Reposo (autor anónimo) Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Me pregunto adónde iría, antes de quedarse aquí para siempre

El peregrino extasiado

Se detuvo un verano

bañado de sudor

a disfrutar la umbría.

Quizás se acuclillase

a observar un insecto

sobre la hierba fresca.

Para sentir la brisa

se debió despojar

de su sucia camisa.

Reposo.Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Reposo.Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

La hora era propicia

y el cansancio invitaba

a quedarse desnudo.

Como ya anochecía

se recostó en el prado

y se estiró a placer.

Después no se ha movido,

las estaciones pasan

y él escruta el cielo.

Malicia

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig. JPG

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig. JPG

En otro rincón de sombras, una venus calipigia no se sabe si se desviste o se viste, si se cubre o descubre, espiada por los gnomos, los ávidos trolls de las florestas escandinavas.

Sea como sea, la mirada de esta ninfa de los bosques nos invita a que, al menos por un rato, nos dejemos de melancolías.

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig

¿Tirará la tiara?

13 octubre, 2013

Emblema del Papado- Wikipedia commons

Dedicado a mi buen amigo José María Tortosa

Hay que estar al día

No queriendo que algunos condiscípulos, de los de aquellos tiempos lejanos en que yo no era en modo alguno sospechoso de erasmismo, me reprochen que, desde que dejé Roma, no haya vuelto a ocuparme de temas vaticanos en este blog, me he puesto manos a la obra con una entrada de candente actualidad.

Es más ¿cómo podría yo ser insensible a los extraordinarios cambios que están removiendo los cimientos de la Santa Sede?

Hoy trataré de subsanar mi inadmisible olvido con algunas reflexiones sobre el símbolo papal por excelencia.

Siena. Pinacoteca. San Clemente. S XIII. Foto R.Puig.

Siena. Pinacoteca. San Clemente. S XIII. Foto R.Puig.

Los altibajos en la historia de la tiara

A lo largo de los siglos, el copricapo papal por excelencia ha sido, al menos si nos atenemos a la iconografía que ha llegado hasta nosotros, la tiara.

Es cierto que hubo un siglo en que predominó el gorro rojo, probablemente por el interés de los retratistas por la púrpura. De esta preferencia,  los pintores del Renacimiento y del Barroco han legado no pocos testimonios en sus capolavori.

Inocencio X. por Velazquez. Galería Doria Pamphili. Roma

Inocencio X. por Velazquez. Galería Doria Pamphili. Roma

Si bien, también hubo bonetes blancos y de otros colores. Asimismo hubo papas, si hemos de creer a la imagen que los siglos posteriores se formaron de ellos, que se retrataron a cabeza descubierta. Y están, además, los de la kipá católica, el casquete blanco, el preferido del nuevo papa.

Sin embargo, el símbolo y adorno de la augusta cabeza que predomina estadísticamente es la tiara. Quizás se deba a que el título de Sumo Pontífice se reclama de la eminencia por el Sumo, y de la tradición sacerdotal faraónica, judaica y pagana por el Pontífice (el que tiene la última palabra).

Como es sabido, son dos las formas principales de la tiara: la lisa, la que más recuerda su origen egipcio; y la de triple corona, ceñida por tres aros abigarrados, como si fueran las murallas de la sede de Pedro, al parecer símbolo de los tres poderes de la Santa Sede: sobre la Iglesia, sobre los reyes y sobre el mundo.

Leon VIII 954 a 965

Leon VIII 954 a 965

Honorio IV 1285 a 1287

Honorio IV 1285 a 1287

Gregorio VII 1073 a 1085

Gregorio VII 1073 a 1085

Celestino V. 1294 a 1294

Celestino V. 1294 a 1294

Por su logo los conoceréis

De hecho, las llaves de abrir y cerrar puertas, los cordones de atar y desatar y la tiara forman el símbolo oficial de la Santa Sede, el icono de la potestad pontificia. En su forma simple data al menos del siglo VIII, cuando aparece en monedas papales.

No sé muy bien cómo se llegó a adoptar como logo, es decir como lo que hoy denominan la imagen corporativa.  En cualquier caso, hay quien dice que la costumbre de que el papa, recién elegido, decida su propio escudo comenzó con Inocencio III

Inocencio III 1198 a 1216

Inocencio III 1198 a 1216

Así que la tiara triple estaba ya bien consolidada en el siglo XIII:

Al menos desde hace ocho siglos los Papas tienen su propio escudo personal –el primero que se conoce es el del Papa Inocencio III (1198-1216)-, que es distinto, evidentemente, del escudo vaticano. Los símbolos de todo Papa son siempre la tiara o la mitra y las llaves de San Pedro (una de oro, que representa el poder celestial  y otra de plata, representando al poder temporal) y es partiendo de aquí de donde, después, cada uno añade aquellos símbolos que le caracterizan a sí mismos y a su papado

Escudo de Inocencio III

Escudo de Inocencio III

Fuente: http://los-papas.blogspot.se/2013/07/escudo-pontificio-de-inocencio-iii.html

Pero, aunque se sepa que desde Clemente V a Pablo VI se coronaban con ella,  esto no resuelve del todo la cuestión de cuándo empezaron de hecho los papas a usar la tiara. 

Urbano VIII  Museos Capitolinos. Roma. Fotor R.Puig

Urbano VIII Museos Capitolinos. Roma. Fotor R.Puig

Inocencio x. Museos Capitolinos. Foto R.Puig

Inocencio x. Museos Capitolinos. Foto R.Puig

Pio XI. Wildt. 1926.Museos Vaticanos. Foto R.Puig.

Pio XI. Wildt. 1926.Museos Vaticanos. Foto R.Puig.

Leon XIII. San Juan de Letrán. Foto R.Puig

Leon XIII. San Juan de Letrán. Foto R.Puig

……………

¿Cuándo empezaron los papas a cubrirse la cabeza como faraones?

No podemos fiarnos de la imagen del papa Anacleto para decidir que la cosa empezó tan pronto como en el último cuarto del siglo I ¡Nada menos que cuándo aún vivía el apóstol San Juan.

Anacleto. 76 o 79 a 88 o 92

Anacleto. 76 o 79 a 88 o 92

De hecho,  la imagen de San Anacleto, con tiara, barbado y cubierto de una capa purpúrea, es renacentista.

Alejandro I 105 o 106 a 115 0 116

Alejandro I 105 o 106 a 115 0 116

¿Sería con Alejandro I con quien se adoptó la tiara, a principios del siglo II?  No sería raro que obedeciese a un deseo escondido, el de emular a Alejandro Magno, no sólo por el nombre elegido por el nuevo papa, sino emprendiendo la conquista del mundo para Cristo, comenzando desde las catacumbas.

Damaso I 366 a 384

Damaso I 366 a 384

¿O fue con Dámaso I coetáneo de Teodosio el Grande en el siglo IV?

En este caso, podemos suponer que, aunque los papas fueran elegidos por el emperador y no se atrevieran a rechistarle, quizás la tiara surgiese, precisamente, con el anhelo de equipararse al poder imperial o incluso de emanciparse del mismo.

Felix II

Félix II. 355 a 358

¿O se le ocurrió a Felix II en el siglo IV para poner firme a Atanasio, obispo de Alejandría, que tras el Concilio de Nicea se había vuelto demasiado influyente?

La verdad es que no está nada claro, y que las representaciones que nos han llegado no resuelven demasiado, ya que estas figuras en su mayoría se han transmitido a partir de tardías imágenes, obra de artistas muy posteriores.

+++++++++++++++++++++

Llegados a este punto, y ya que ha salido a colación el papa Félix II, no puedo evitar una digresión sobre la fabulosa historia de dos papas que coincidieron en el trono. Uno se quitó para dejar el sitio al otro, pero al cabo de dos años…

el que se había marchado ¡volvió!

Sobre San Félix y el papa Liborio

He mencionado a Felix II, que la Leyenda Áurea celebra como santo y mártir el 29 de julio.

Por tanto, no es nuevo eso de que un papa se retire, o le retiren, y venga otro, mientras el jubilado sigue vivo. A pesar de que la prensa lo haya resaltado como algo inédito.

Este fue el caso del papa Liberio, o Liborio, que tuvo que irse, según la tradición por no querer tragar con las posiciones arrianas que el emperador quería que aceptase. Así que en el año 355 el emperador arriano Constancio, hijo de Constantino el Grande, entronizó a Félix II.

Pero a los dos años cambiaron las tornas y Constancio, al ver que el nuevo papa no cedía tampoco, permitió volver a un arrepentido Liborio, que ahora ya aceptaba (al menos de boquilla) el arrianismo. El compromiso consistió en que ambos papas gobernasen la Iglesia juntos.

Pero, cuando parecía que todo había acabado, la cosa se puso fea y la gente echó fuera de Roma a Félix II. Incluso la Leyenda Áurea añade que le cortaron la cabeza, parece ser que allá por el año 365, por lo que se le consideró como mártir de la Fe, hasta que en 1947 llegaron los eruditos y lo sacaron del santoral. Pero de que fue papa no cabe la menor duda.

Os preguntaréis quién fue el bueno y quién fue el malo de la película. Pues, hoy por hoy, me parece que siguen en tablas, según sea que lo mire un historiador u otro.

Como de Liborio no he encontrado imágenes, me permito cerrar este inciso con otra más del San Félix II, papa y mártir (aunque sólo sea por llevar la contraria al cardenal Baronio que lo depuso en 1947)

Felix II 355 a 358

Pero esta digresión, lo siento, me lleva a otra…

Sobre el genitum, non factum

¡Pensar que todos estos rifirrafes entre emperadores y papas y tantos tumultos y violencias teológicas se debieron a discrepancias por un adjetivo!

En efecto, Arrio decía que Cristo no era Dios, que era un factum (creado) de Dios, o sea un hombre digamos que como tú o como yo. El Concilio de Nicea decidió que no, que Cristo era Dios, es decir un ser genitum (engendrado) por Dios Padre, tan Dios como su Padre y de su misma sustancia (pero -ojo- no en el sentido que a eso le daban los ebionitas).

Así que, si ambos son eternos (pues Dios no puede no serlo) y somos coherentes con ello, y si el Hijo es engendrado, ello significa que el Padre es Madre al mismo tiempo. De tal modo que, para que el Hijo sea eterno como Él, ha tenido que estar engendrándolo desde toda la eternidad. 

Para entendernos entre legos (aunque ni siquiera San Agustín conseguía decirlo llanamente) usemos una analogía biológica: digamos que los gametos de Cristo estaban en un Dios Padre y Madre, o sea hermafrodita, desde toda la eternidad.

No sé si a los Santos Padres de Nicea (entre ellos el obispo Osio de Córdoba que se inventó la fórmula) les parecería correcta la explicación. Si alguien me da una mejor, yo la aceptaría de buena gana.

La Trinidad. Fuente Kalipedia

Genitum non factum, comsubstantialem Patri

Lo cual, a continuación, no dejaría de ponernos ante otro lío teológico bastante considerable: el del acomodo del tercero de la Trinidad, el Espíritu Santo. Aunque creo que ese tema no hizo correr tanta sangre. Lo que entretuvo, en serio y durante cuatro siglos, a las jerarquías de la Cristiandad y al pueblo piadoso, haciendo que los partidarios de uno u otro término se linchasen mutuamente, fue la diatriba entre el genitum y el factum.

¡Eso si que fue la de Dios es Cristo!

Digamos que lo de los suníes y los chiíes de hoy es un juego de niños comparado con aquella larga pendencia entre dos adjetivos latinos.

Al final, como era de esperar, Arrio fue castigado como es debido («sin piedra ni palo» que decían las abuelas).  Para su perdición y condena eterna, pues no murió arrepentido, no contento con ser el “peor hereje de la historia”, tuvo la osadía de ir a comulgar. En justo castigo (San Atanasio dixit) cayó de cabeza y se partió por la mitad dejando salir sus tripas antes de llegar al comulgatorio.

Pero me estaba apartando del tema de hoy…

¿Estaremos ante el ocaso de la tiara?

Tiara preciosa. Tesoro de la Basílica de San Pedro

Tiara preciosa. Tesoro de la Basílica de San Pedro

No tuvo nada de raro que cuando el Cristianismo se consolidaba como la confesión oficial del imperio romano y Teodosio el Grande prohibía toda otra religión, los pontífices del nuevo orden decidieran adornarse con los símbolos del orden antiguo.  Sobre todo teniendo en cuenta la influencia que los obispos de Egipto, en particular el de Alejandría, tuvieron desde los primeros siglos de la era cristiana.

Así que, cuando la humildad de los orígenes ya no tenía sentido y las denostadas pompas paganas eran reutilizadas por los papas al ser entronizados, todos ellos comenzaron a tener derecho a un diseño particular de su tiara.

Probablemente la asimilación de este gorro, asirio, persa y faraónico, pudo producirse en paralelo con la estandardización de la indumentaria litúrgica durante los siglos IV y V. Esta sacralización generalizada y fastuosa, coincidió con que todos los papas hasta la primera mitad del siglo VI fuesen sistematicamente canonizados.

¡Nada menos que cincuenta y ocho santos papas sin interrupción!

En resumen, cada papa se fue diseñando por costumbre un modelo específico de tiara al inicio de su reinado, al menos hasta Juan Pablo II, aunque dicen que no fue de propia iniciativa sino por un regalo que le hicieron.

Es verdad que Benedicto XVI tiene escudo, pero no parece que tenga ya una tiara. Al menos, que yo sepa, no se ha mostrado con ella. Y lo que aparece en su escudo se asemeja a una mitra con los tres niveles del poder papal más que a una tiara.

Escudo de Benedicto XVI

Escudo de Benedicto XVI

¿Abolirá Francisco la tiara?

En fin, que los pontífices le hayan dado tanta importancia al boato y a la tiara, a muchos les parecerá un tema menor.

No obstante, también era una cuestión menor lo de pasearse en un papamóvil o en un mercedes blanco bien equipados, u optar por cambiarlos por un FIAT seiscientos, así como otros gestos que hacen delirar a las multitudes. Por lo que no me extrañaría que estemos a punto de asistir a uno de esos happenings vaticanos que tanto entusiasman a la prensa.

¿Contemplaremos la escena de un papa que rompe con siglos de tradición ornamental? ¿Abolirá Francisco la tiara de forma solemne? ¿Cambiará para siempre el logo de la Santa Sede? ¿Habrá un concurso de ideas en toda la cristiandad para diseñar una nueva imagen corporativa más evangélica y moderna? ¿Se diseñará de acuerdo con la Teología de la Liberación? 

¿Se subastarán las costosas tiaras del tesoro vaticano para comprar gorros de lana a todos los pobres que pasan frío en tantos rincones del planeta?

Que la Santa Sede decida cambiar de logo y que el papa porteño tire la tiara tendrá otra ventaja, esta vez celestial: a las puertas del Paraíso, San Pedro tendrá un problema menos, pues ya no habrá papas que tengan que ser convencidos de que se desprendan de su tiara. En el pasado (Erasmo dixit) Julio II se negó y se fue de cabeza a las calderas de Pedro Botero.

Julio II

Julio II

Así que San Pedro no tendrá ya que decidir si, como un guardián de discoteca, les hace una de sus llaves a los papas renuentes, para precipitarlos al purgatorio hasta que cambien de idea o si, como sucedía en los casos más notorios de depravación, les empuja al infierno, a hacerse saludar por Dante y por Virgilio y pasar la eternidad junto a otros protagonistas de la historia de las religiones atormentados por el Diablo Cojuelo (Quevedo dixit).

En cualquier caso, espero que no nos encontremos con otro casus belli vaticano, como fue aquella contienda entre Félix II y Liborio en el siglo IV, no sea que las fuerzas de la reacción repongan a Benedicto XVI y, con él, las indumentarias tradicionales y puede que hasta la triple tiara.

¡Cuando se piensa en que una de las imágenes del anticristo en la época del cisma protestante era la de un ser bivalvo y diabólico coronado con la tiara!

Version del papa como anticristo en el siglo XVI

Version del papa como anticristo en el siglo XVI

+++++++++++++++++++++++++++++++++

+++++++++++++++++++++

++++++

Repertorios iconográficos accesibles

–                Recolección iconográfica de los 266 papas (35 con triple tiara y 21 con tiara simple):

http://www.huffingtonpost.fr/2013/02/28/papes-pierre_n_2782538.html

–                Lista biográfica e iconográfica de los 266 papas, incluidos los 39 antipapas y los 3 papas “efímeros”:

http://fr.wikipedia.org/wiki/Liste_d%C3%A9taill%C3%A9e_des_papes#.C3.89lus_au_Ier.C2.A0si.C3.A8cle

La imagen del icono papal que inicia este artículo es de Wikipedia Commons

Lluvia de oro en Gotemburgo

6 octubre, 2013
Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

La semana que acaba hoy ha sido un prodigio de luz y claridad. Göteborg ha disfrutado de días soleados y de atardeceres transparentes. Son cosas del otoño en la Costa Oeste de Suecia.

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Mis pequeñas rutas de la tarde navegan sobre el agua de la ría y me llevan por las calles de la Vasastan.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

A riesgo de ser tachado de exagerado voy a hablar de lluvia de oro.

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Seguramente soy un poco rebuscado, pero, contemplando los reflejos en la ría y los canales o la última caricia solar en las cornisas de los edificios centenarios de mi barrio, me han venido a la memoria dos imágenes señeras de la historia del arte.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Ambas representan dos mitos clásicos; uno pagano, el de Dánae en trance de ser fecundada por Zéus, transformado en una cascada de oro; el otro cristiano, el de la Virgen María, en el acto de ser preñada por el Espíritu Santo.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Tanto Tiziano como Fra Angelico, en sus cuadros del Museo del Prado, han escenificado respectivamente, sensual el veneciano y timorato el fraile florentino, la áurea invasión jupiterina y el dorado flujo del Espíritu Santo. Frutos del milagro serán Perseo, el semidiós pagano, adalid de la lucha contra las sombras, y Jesús, el dios-hombre de la nueva era, luz del mundo y redentor de los que yacen en las tinieblas del pecado original.

Imagino que si, la semana pasada, alguna virgen ha sido de nuevo  fecundada por obra divina, eso ha debido de ocurrir en alguno de los áticos de Gotemburgo.

El instrumento del milagro habrán tenido que ser esos rayos del último sol del día por sus ventanas. ”Como a través del cristal, sin romperlo ni mancharlo”.

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Pero creo que los mortales siguen soñando con su futura prole sin intervención de dioses.  En otoño el amor es más cálido bajo las últimas luces de la tarde.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

En setiembre ¡al cole con Nicolás!

29 septiembre, 2013
Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempe. Ed. Alfaguara 1979

Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Para Alba y Nahuel en su comienzo de curso

Hace unos días ordenaba yo los libros que mis hijos leían de pequeños, con la idea de que puedan aprovechar a mis nietos,  ¡y hete aquí que aparecen las obritas de René Goscinny (París 1926-1977), ilustradas por el inefable Jean-Jacques Sempé (Burdeos 1932), con las peripecias de “el pequeño Nicolás”. Las publicaron entre 1955 y 1964.

A España comenzaron a llegar en los años setenta y ochenta, a partir de las ediciones de la editorial Denoël, de la mano de la editorial Alfaguara, traducidas por Esther Benítez (1937-2001).

Pero no hay que confundirse, no se trata del también pequeño Nicolás Sarkozy, quien nació igualmente  en 1955, justo cuando Goscinny (francés y judío, de padre polaco y madre ucraniana, nacido en París en 1926 y trotamundos) comenzaba con sus historietas. El Nicolás protagonista de sus obras debía de andar por los diez años, o así más o menos me lo parece a mí en los dibujos de suave humorismo de su amigo Sempé.

De la pluma de Goscinny brotarían más tarde Asterix y Obelix, los héroes galos por excelencia, aunque creados por un cosmopolita que catapultó al comic franco-belga a la escena global. Pero esa es otra historia.

Los recreos del pequeño Nicolás

Retornamos al tema de hoy: la vuelta al cole. Y del colegio lo mejor de todo son la variedad de sus alumnos y las ocurrencias que a los chavales se les ocurren, como las cuenta el pequeño Nicolás, recogidas e ilustradas por la mirada amable de dos humoristas.

Para empezar el día, a un niño a quien se le ha regalado un reloj (en especial en aquellos años de la posguerra) el objeto le fascina, sobre todo cuando su esfera tiene cifras fosforescentes y el dulce infante desea ayudar a su papá a despertarse para que no llegue tarde a la oficina.

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Gracias a Nicolás, la familia será puntual y él podrá llegar a tiempo a su clase y, también, a los dramas del aula. Como, por ejemplo, la expulsión del colegio de Alcestes, ese alumno pesadilla que ha ofendido a “el Caldo” (el profesor que más interesa a sus alumnos).

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Pero todo acaba bien, cuando el director se apiada y lo readmite para que no corra “el riesgo de ser un ignorante y acabar en la cárcel”.

Una actividad muy educativa es el desfile, en orden y concierto bajo la dirección… ¡del Caldo!

Desfilando tras 'el Caldo'Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Desfilando tras ‘el Caldo’Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Una vez al año hay otro tipo de desfile: el examen médico… De cuyo final comenta Nicolás:

 “Cuando nos marchamos, el médico estaba en el extremo de la mesa, sin decir nada y lanzando grandes suspiros. La señora de blanco le llevaba un vaso de agua y unas píldoras, y el médico dibujaba revólveres.

¡Este médico está loco!”

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Hay actividades para-escolares memorables,

como las deportivas…

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

o la visita a museos…

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

ambas muy adecuadas para la formación de la sensibilidad infantil

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

La vida doméstica

Ya hemos visto como un niño puede ayudar a que papá llegué a tiempo a su trabajo.

Pero es igualmente importante que el niño sepa reconocer sus desaguisados y obtener el perdón comprensivo de sus progenitores.

El jarrón rosa del salon. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El jarrón rosa del salón. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Y algo especialmente encomiable, desde la más tierna infancia, es mostrar interés por la naturaleza

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

y, sobre todo, obsequiar a mamá con el resultado de nuestras precoces investigaciones de naturalista.

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé.Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Qué tiempos aquellos!

En definitiva ¡cuántas cosas echamos de menos de nuestra época de colegiales!

¿No es cierto?

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolas. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolás. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Convergencias de arte y literatura (I): Francis Bacon y Thomas Bernhard. La compasión despiadada

22 septiembre, 2013
Francis Bacon. Triptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Dedicado a José Manuel Álvarez Enjuto, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Altea y responsable del Área de Estética y Teoría de las Artes

Hace más de veinte años y durante bastantes fui haciendo acopio de las obras de Thomas Bernhard, en ediciones en francés y en castellano. Exploré su universo mental y sus obsesiones, expresión de una parte del alma, la de la desesperanza y el agobio de aquellos a quienes la vida o la literatura sitúan en contextos opresivos. La lectura del austriaco me atrapaba y, una vez dentro de una obra suya, necesitaba agotarla para poder separarme de ella.

Por esa misma época había descubierto la pintura de Francis Bacon. Con motivo de mis viajes, visitaba cualquier exposición suya que se me pusiera a tiro y coleccioné catálogos de las mismas y obras monográficas que tratasen de su obra. El resultado es una estantería muy nutrida de volúmenes dedicados a su obra, ideas y técnica, entre las que destacan las nueve entrevistas que concedió a David Sylvester desde los años sesenta hasta pocos antes de su muerte.

Paulatinamente, al tiempo que leía las obras de Bernhard y analizaba la pintura del irlandés, di en pensar que entre ambos, más allá de las distancias temporales y geográficas y de que nunca se encontraron, había notables afinidades creativas. Había algo que les hermanaba. No en la similitud de sus personas, pues fueron bien diferentes, sino en la sensibilidad que mostraron para captar las angustias y distorsiones de las vidas de los europeos de su tiempo, la opresión emocional y moral que por un motivo u otro había cubierto la vida de muchos y en cierto modo había desencadenado las  propias tensiones expresivas del escritor y del pintor.

Tomas Bernhard.

Thomas Bernhard.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996

Sus acentos eran diferentes pero la atmósfera de sus obras era similar.

Me propuse escribir algo largo al respecto e iniciar un proyecto sobre esas “vidas paralelas” pero con el tiempo he ido aparcando la empresa y sé que no verá la luz.

Por eso, hoy, en el blog, extraigo algunos textos de Thomas Bernhard y los acompaño de obras de Francis Bacon. Las afinidades me parecen profundas. Puede que alguien acabe trabajando sobre ello.

Si he de resumir la distante convergencia de ambos, me parece que lo que les aúna es su inmisericorde compasión en la descripción del ser humano.

 

De las obras de Thomas Bernhard

Todos nos extinguimos siempre, pero lo vemos en los menos, porque no queremos verlo o porque sencillamente no nos tomamos el trabajo de verlo, pero de hecho yo siempre he visto extinguirse a Koller. Extinguirse solo, y finalmente abandonado

Thomas BernhardLos comebarato (Die Billigesser), traducción de Carlos Fortea, Cátedra, 1989

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

En los últimos meses se han matado tres antiguos compañeros de estudios, que fueron mis amigos y me acompañaron casi toda la vida con su arte y que, realmente, hicieron posible incluso mi propia existencia.

Los tres tuvieron que sustraerse a la vida por desesperación, al ver que el mundo no tenía órganos de percepción ni capacidad de percepción que correspondieran a ellos y sus artes y sus ciencias

Los sustraídos, en El imitador de voces (Der stimmemimitator), traducción de Miguel Saénz. Alfaguara, 1985.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Triptico. 1968.Panel central. Coleccion particular.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Tríptico. 1968.Panel central. Colección particular.

Nos asombramos de vivir aún… de existir aún, de atrevernos a existir otra vez, de no haber desaparecido con nuestros padres, eliminados del mundo… sin entender todavía la transformación… Habíamos estado dispuestos a morir…

Yo era un número monstruoso de existencias, un número monstruoso de ‘posibilidades’ de existencia devastadoras y que lo significaban todo… las que andaban y las que parecían andar, brincaban, saltaban, se quedaban fulminantemente quietas, medio locas… fui todas las existencias existentes juntas, fui…

Amras, en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987

Francis Bacon. Pintura 1946. MOMA Nueva York.

Francis Bacon. Pintura. 1946. MOMA Nueva York.

Y decimos tranquilamente ‘pensar’ cuando no se trata de pensar, y decimos tranquilamente ‘entendimiento’ cuando no puede tratarse en absoluto de entendimiento, y decimos tranquilamente que se trata de todos los ‘conceptos’ de los que no puede tratarse en absoluto. Sólo por el hecho de que calificamos las acciones y las cosas como acciones y cosas que esas acciones y cosas no son en absoluto porque no pueden ser en absoluto esas acciones y cosas, avanzamos, sólo por ello, dice Oehler, resulta algo posible, y por consiguiente todo resulta posible.

Andar (Gehen),en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987.

Curiosamente, tras haber percibido estas afinidades, leí algo que Miguel Saénz , el principal y más conocido traductor de Bernhard al castellano, había escrito en su biografía del escritor.

Mi intuición no parecía descaminada:

Sólo había un pintor al que Bernhard consideraba su contemporáneo, que parece evocar en algunas escenas de Helada y al que cita expresamente en La Calera: Francis Bacon

Miguel Sáenz, Thomas Bernhard. Una biografía. Madrid, Ediciones Siruela, 1996

Los textos de Helada en que Bernhard retrata a un pintor obsesivo son elocuentes. A continuación presento una breve selección.

Hoy me ha explicado cómo, durante cuatro meses, había probado a pintar una mano. Después, pasados esos cuatro meses, había quemado el cuadro

‘El cuadro no era malo, pero la mano no la había conseguido. Por otra parte, desde entonces, pinto de forma muy diferente. Contrariamente a otros pintores que necesitan locales claros, yo sólo podía pintar en habitaciones oscurecidas. Es necesario que haya sombra, sólo entonces puedo pintar. En la obscuridad total. Ni la menor traza de luz debe penetrar. Pero ahora no pinto más’

Antes de comenzar un cuadro, deambulaba días enteros por la ciudad, de café en café, de barrio en barrio, a veces, pasaba las horas viajando en trolebús, en tranvía o en autobús, de un término al otro.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

‘A veces me reposaba en algún wáter público, dice, y en ese lugar me cambiaba. Me cambiaba tres o cuatro veces al día, llevaba siempre en mi saco tres o cuatro ropas diferentes, para poder cambiarme a cualquier hora. Pasaba tardes enteras en las estaciones mirando pasar hombres y trenes. Las estaciones, y sobre todo las viejas estaciones espantosas han ocupado, para mí, un espacio importante de mi vida, desde mi infancia’

Después, regresaba, cogía el ascensor y subía al estudio, directamente, al corazón de las tinieblas. Mientras pintaba, sólo él podía ver su cuadro, puesto que estaba en sombras. Antes de comenzar desconectaba el timbre, cerraba todo, se desvestía quitándose incluso la camisa

Francis Bacon. Triptico. 1983. Galería Marlborough..

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough..

‘Poco a poco, solamente, me daba cuenta, dice, que no lo había logrado. Que una vez más, no había sido más que un ensayo de algo que me había tratado como a un perro, ¡que no era nada, nada, tres veces nada!’

‘Mis cuadros siempre han tenido críticas favorables, salvo la mía, dice. En el fondo, nadie tiene verdaderamente sentido crítico, y hoy en día las gentes que se ocupan de las artes están desprovistas de sentido crítico más que no importa qué época. ¿Será que yo estaba irritado por la falta de sentido crítico de los críticos y que por este motivo no he llegado nunca a ser un buen pintor?’

‘los artistas son los hijos y las hijas de lo odioso, de la impudencia original, son las archi-hijas y los archi-hijos de la lubricidad, los artistas, los pintores, los escritores, los músicos son sobre esta tierra seres obligados al onanismo, son esos centros repugnantes de crispación, esas periferias  de absceso, esas cohortes de procesos purulentos… Quisiera precisar incluso: los artistas son los grandes vomitivos de nuestra época, han sido los mayores, los más importantes vomitivos’

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

‘¡Ah! Mire, las noches son mi martirio, las acorto observando mi cuerpo: me siento ante el espejo y me contemplo. No se puede, desde luego, rumiar y tragar pensamientos calificados como sublimes. Ahora me limito a largas sesiones de contemplación. Es la única satisfacción que me queda, eso calma el dolor, la cabeza no se rebela, el calor y la excitación se mantienen estacionarios. Así es como consigo atravesar la noche hasta el final, hasta el final de esta horrible desesperanza que aparece sobre los muros que araño con mis dedos’

Gel, traducción de Josée Turk-Meyer y Boris Simon, Gallimard, 1967,(la versión a partir de esta edición francesa de Frost es mía)

De las palabras de Francis Bacon

Finalmente, pienso que vale la pena escuchar algo de las extensas explicaciones de Francis Bacon sobre su obra. Son extractos de las dos últimas entrevistas, de las nueve que concedió a lo largo de veinte años de su carrera al crítico David Sylvester.

De la octava entrevista (1982-1984)

Van Gogh habla de la necesidad de introducir cambios en la realidad que pueden ser mentiras más verdaderas que la verdad literal. Es el único medio que tiene el pintor para restituir la intensidad de la realidad que trata de captar. Creo que en el arte la realidad es algo profundamente artificial que ha de ser recreado.

Para pintar un retrato hay que encontrar una técnica que sea la adecuada para presentar todas las pulsiones de una persona

….

El pintor debe reinventar el realismo. Con su inventiva debe empujar el realismo en dirección del sistema nervioso, porque el realismo natural no existe ya en la pintura de hoy en día.

Se desea algo nuevo. No un realismo ilustrativo, sino un realismo de la  invención real de una nueva forma de encerrar la realidad en algo completamente arbitrario.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central Colección particular.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central. Colección particular.

De la novena entrevista (1984.1986)

Me siento en casa dentro del caos, porque el caos me sugiere imágenes. En todo caso, adoro vivir en el caos. Si necesitase partir, irme a un nuevo lugar, en una semana ese sitio se habría convertido en un caos. Me gusta que los objetos estén limpios, no me gustan los platos ni las cosas grasientas, sucias, pero me gusta la atmósfera caótica.

….

La mayoría de las gentes quieren retratos halagadores. Ocurre algo extraño a propósito de los retratos: se trata de gente que tienen una idea preconcebida de a qué se parecen o a lo que quisieran parecerse. Si (al retratarles) te apartas de eso, no les gusta. Y, por añadidura, me gusta retratar a gentes que me gustan, que me gustan como personas, que tienen una apariencia que me gusta. Me sería muy difícil pintar a gente que no me gusta. Creo que podría sacar su caricatura, más caricaturescas incluso de lo que tengo por costumbre.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporaneo. Chicago.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporáneo. Chicago.

Hace falta encontrar temas que te absorban lo suficiente como para que trates de llevarlos a buen término. Pienso que la falta de tema te hace caer automáticamente en la decoración, porque te falta ese tema que te roe interiormente tratando de salir a la superficie, y que el arte más grande te devuelve siempre a la vulnerabilidad de la condición humana.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Coleccin particular.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Coleccion particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Colección particular.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X segun Velazquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X según Velázquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Postrimerías

Sylvester: ¿No piensa que cualquier cristiano creyente que supiese que va a ser condenado no preferiría carecer de un alma inmortal en vez de vivir un tormento eterno?

Bacon: No, no lo creo. Pienso que la gente está tan atada a su ego que prefiere el tormento eterno  a la simple vuelta a la nada.

Sylvester: ¿Preferiría el tormento?

Bacon: Sí, lo preferiría, porque si estuviese en el infierno, siempre pensaría tener una oportunidad de evasión. Estaría siempre seguro de ser capaz de escaparme.

David Sylvester, Entretiens avec Francis Bacon, introduction de Michel Leiris, Paris, Skira, 1995

(la versión al castellano es mía)

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Coleecion particular.

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Colección particular.

Una piña y dos suspiros

15 septiembre, 2013
El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

Dedicado a la sierra de Guadarrama y a mi viejo amigo Manolo

En estos días de setiembre, cuando los melones están dulces y en sazón, se viven los últimos calores por la sierra de Guadarrama.

Dice el refrán madrileño que “por la Virgen Melonera verano fuera”. Esa virgen es la Virgen del Puerto y en Madrid, su festividad (la Natividad) se celebra el 12 de setiembre por el distrito de la Arganzuela, no lejos del nuevo parque del Manzanares. El festejo incluye la degustación de melones y sandías, pues es la época en la que los mercados rebosan de estos frutos.

En mi caso, estos días de calor me han traído a Torrelodones. Con amigos y familiares he subido por los senderos de Guadarrama en sus vertientes de Madrid y de Segovia.

Ayer sábado, por la vertiente segoviana de la sierra, ascendemos con paso relativamente gallardo.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Muy cerca del pueblo de Guadarrama, en los altos que rodean el embalse de la Jarosa, el viernes pasado se disfrutaba de una paz benedictina y las aguas eran de un azul intenso.

En la orilla, fresnos.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Quisiera poder nombrarlas por su especie, pero, si no me ayuda algún ornitólogo, no voy a poder hacerlo. Es un placer ver sobre la roca una pareja de avecillas.

NOTA BENE:  ¡Pues sí, a fecha de 22 de setiembre me llega la ayuda de un ornitólogo de Galicia! ¡En una semana mis amigos han resuelto mi cuestión desde los bosques de Redondela! Y hemos aprendido algo nuevo.

Jabito Jablonski me informa de que estas aves deben de ser de la especie Chlidonias niger (fumarel común juvenil) o Chlidonias hybridus (fumarel cariblanco juvenil) en su periplo migratorio del fin del verano camino de África. Os sugiero que pronunciéis en voz alta los nombres latinos y sus equivalentes castellanos (es lo que hacían Flaubert  y también Jules Supervielle cuando escribían para cerciorarse de que el ritmo era el adecuado). ¿A que suena a música?

¡Chilidonias, Chilidonias..! ¡Fumarel, Fumarel..! 

¿No es emocionante saber que estos delicados animalillos están tomándose un reposo en el embalse de la Jarosa antes de acometer algunos miles de kilómetros más hacia sus cuarteles de invierno?

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

A lo lejos por encima del muro del embalse se divisa la Pedriza y su yelmo.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

Del lado segoviano, un arroyo limpio y frío da ocasión al caminante para un refrescante baño de pies.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

La luz, filtrada por las copas de los pinos, se posa sobre rocas y musgo. Brillan las hojas del helecho.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Durante la caminata del viernes por arriba de la Jarosa, guiado por mi viejo amigo Manolo, anduvimos sobre un manto de acículas o pinochas en el que reposan miles de piñas, esas obras de arte naturales que nos obsequian los pinos.

Así que se me ocurre homenajear a una de ellas.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Oda a una piña caída

Obra de ebanista,

nido de sombras,

palmera de pestañas,

juguete de madera,

armadillo inmóvil,

frágil canasta

y seca cosecha.

Un ignoto tornero

paciente te talló

para vivir en alto

besada por la nieve,

campana silenciosa

que mece el viento helado.

Un día tu pedúnculo

se quebró ya cansado

y sin ruido caíste

sobre el humus del bosque

para que un rayo de sol

te señale a mis ojos

te destaque entre miles

y te bote aquí sola

como arca modesta

por las redes del éter.

Me hubiese gustado componer una melodía para acompañar mi oda improvisada al menos con un fondo de guitarra, pero esas destrezas figuran como pendientes en una lista de actividades para mi siguiente reencarnación.

De todos modos nos quedan otros recursos pulmonares…

Suspiros de España

He visto en este final de verano cosas que tienen que ver con la traída y llevada marca España. Algunas se prestan al suspiro y más que un pasodoble parecen exigir una saeta.

Primer suspiro

No es que quiera contribuir al clima de desesperanza que me dejan los noticieros de televisión y las páginas de la prensa, pero es que al abrir la ventana y observar el skyline de este Torrelodones en el que viví cuatro años, me golpea la estupidez y agresiva arrogancia de unas edificaciones que anteriores consistorios han permitido perpetrar en las cercanías de la torre medieval que da nombre al lugar.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

No consideraban suficientemente dañado el territorio de esta municipalidad con un urbanismo desafortunado, sino que tenían que corromper sin piedad su  paisaje más característico con un chalet de varias plantas y con los tejados de pizarra de unos adosados que cercan inmisericordes y horteras la línea del monte y el perfil de la torre.

Segundo suspiro

En el diario Metro de Gotemburgo, con el que cada día se desayunan en el metro, el autobús o el tranvía miles de suecos, no se suele hablar mucho de España, al menos de lo que no sea escándalos de corrupción de la cosa pública, de su gobierno y de sus estratos dirigentes.

Pues bien, unos días antes de venir a la patria, una de las noticias más importantes de nuestra vida nacional ocupaba un página casi entera. El acontecimiento más destacado de nuestra actualidad estival y de nuestro renombre internacional: ¡la tomatina de Buñol!

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

Pero no seamos severos, al menos, tras esta batalla de alimentos y de amor (a la que aluden los titulares del diario) las agencias de viaje contabilizan sus beneficios, las calles se limpian y ¡a otra cosa mariposa!

Aunque no podemos por desgracia limpiar con agua a presión y escobones los desaguisados urbanísticos de Torrelodones.

La marca España en los últimos tiempos parace definirse bien con aquello de «¡aquí hay tomate!»

Urbanismo medieval

Sin embargo, como no quiero acabar con tristezas y batallas hortifrutícolas diré que la marca España (aunque no se hable de ello en los diarios suecos) es también Pedraza y la cuidadosa atención con la que se restauró y se mantiene.

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ahí estuvimos ayer.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Deambular por esta villa antes de que los turistas del fin de semana hayan salido de sus restaurantes de comida castellana tradicional para invadir sus calles nos depara la satisfacción de los aciertos constructivos del pasado.

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Final con paisaje

Desde la carretera que nos lleva de retorno a Torrelodones por el puerto de Navacerrada, antes de pasar por La Granja de San Ildefonso, avisto una montaña de mi infancia.

Cierro este artículo con el perfil inconfundible de La mujer muerta.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

Las esculturas de Pilane. Postrimerías de agosto en Gotemburgo y en el Bohuslän

8 septiembre, 2013
En la costa de Tjorn. Foto R.Puig.

En la costa de Tjörn. Foto R.Puig.

 

La deriva del verano hacia el otoño es un movimiento lento, casi imperceptible y dulce, de la luz y de las cosas, mientras la presencia humana se retira progresivamente de aquellos rincones naturales que han sido testigos del bullicio estival.

Junto a la ría de Gotemburgo por la orilla de Lindholmen los alumnos de la escuela de ingeniería de Chalmers  y del instituto técnico han comenzado clases y aprovechan la pausa del almuerzo para consumir su tartera sobre el muelle soleado.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

En el dique seco se repara un barco

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

no muy lejos del ancla de Slottsberget.

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Por algunas islas del Bohuslän

Aprovechamos el clima benévolo de estos últimos días de agosto para dar una vuelta por la isla de Marstrand

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

y sobre todo para visitar la muestra anual de esculturas a la intemperie de Pilane en la isla de Tjörn.

Por los caminos de Tjorn.Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjorn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Pilane 2013

La de Pilane es una exposición que no quiero que se me escape, aunque sólo sea por el paseo entre las rocas junto a las impasibles ovejas. El land art nunca falta a la cita y además siempre divierten las habituales esculturas conceptuales  y las rematerializaciones  y rupturas de escala.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Como este rincón de lectura con espléndidas vistas, obra en bronce de Claes Hake.

Rincón de lectura con vistas y... relax. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas y… relax. Foto R.Puig.

El coche de carreras de Brio en tamaño de competición diseñado por Jan Järlehed

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

o el soldado Lego de Rolf Allan que monta la guardia a la entrada del parque.

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Johan Eyssen, un creativo de la isla de Tjörn especializado en lo que podríamos llamar inutilidades mecánicas, ha instalado tres cabinas telefónicas  en las praderas donde pastan los ovinos grises de cabeza negra.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas imperterritas. Pilane. Foto R.Puig.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas impertérritas. Pilane. Foto R.Puig.

Si el visitante, respondiendo al ring ring de sus llamadas,  descuelga, se desencadena el exaltado monólogo surrealista del actor Claes Eriksson. No pasarán a la gran historia del arte pero son un buen pretexto para estirar las piernas entre las pacíficas lanudas, las esculturas naturales que no faltan nunca en Pilane.

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Tampoco faltan las obras del asiduo Tony Cragg, ese artista británico afincado en Alemania que tiene abono permanente en Pilane

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Por estos parajes ya anduvo el hombre prehistórico erigiendo pedruscos funerarios. Una puerta gigante, obra de land art del artista sueco Karl Chilcott, enlaza con esa tradición megalítica .

Portal. Karl Chilcott. Foto R.Puig.

Portal. Karl Chilcott.Foto R.Puig.

También lo hacen los enormes champiñones pétreos que, a modo de taulas, el escultor Per Agélii ha plantado sobre una elevación del terreno. Muy cerca reptan dos de sus extrañas criaturas.

La colina de los hongos. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

La colina de los hongos. Per Agélii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Torkel Olausson ha optado por otra creación que no sé si catalogar como land art o como obra conceptual. Se trata de una piedra que parece abandonada por Sísifo en plena pendiente y que amenaza con caerle encima al visitante.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

En la isla, por pequeños caminos se puede acceder a algún badplats donde, pues no hay ya nadie, en el agua sólo me zambullo yo.

Balsa de baño isla de Tjorn. Foto R.Puig.

Balsa de baño en la isla de Tjorn. Foto R.Puig.

No muy lejos hay unos caballos que, sin hacerme ni caso, parecen emular con su quietud a las obras de Pilane. La vaca y su ternero son los únicos que alzan la cabeza al verme pasar.

Caballos meditabundos en Tjorn. Foto R.Puig.

Caballos meditabundos en Tjörn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjorn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjörn. Foto R.Puig.

Ya de vuelta, en Gotemburgo la luz está cayendo sobre la ría.

Vista desde el Alvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

Vista desde el Älvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

En el puente hay que tener paciencia, pues el tramo levadizo está abierto.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Se tiene que dejar pasar a un carguero maltés que enfila en dirección a la bocana.

Tras pasar el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Tras pasar bajo el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Desde el lado de Sannegårdshamnen la tarde invita a la meditación, los altos de la ciudad parece que también presintieran el otoño.

Vista de Gotemburgo desde Sannegardshamnen. Foto R.Puig.

Vista de Gotemburgo desde Sannegårdshamnen Foto R.Puig.

………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………….

Para saber algo más sobre los autores de las esculturas de Pilane:

Per Agélli: http://www.peragelii.se/   http://peragelii.blogspot.se/2013/07/mushroom-hill.html

Karl Chilcott: http://www.ileart-sculptures.com/karlchilcott.html

Johan Eyssen: http://happychoppers.se/?page_id=53

Tony Cragg: http://es.wikipedia.org/wiki/Tony_Cragg

Rolf Allan: http://sv.wikipedia.org/wiki/Rolf_Allan_H%C3%A5kanson

Jan Järlehed: http://www.jarlehed.se/jan-jarlehed/bilder-pa-mina-skap/?pxs=18

Claes Hake: http://sv.wikipedia.org/wiki/Claes_Hake