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Por mis alrededores (II)

23 febrero, 2014
Playa de la Almadrava.Els Poblets. Febrero 2014.Foto R.Puig

Playa de la Almadraba.Els Poblets. Febrero 2014.Foto R.Puig

Sigo sin estar muy inspirado y puede que afectado de galbana, pero mi pequeña cámara de fotos no descansa.  Así que aún puedo compartir mis intrascendencias de estos últimos días en la playa

El río Girona enfilando hacia el mar. Foto R.Puig

El río Girona enfilando hacia el mar. Foto R.Puig

La siguiente imagen (cerca de la desembocadura del río Girona) me ha hecho pensar no en los pescadores que en ella aparecen, sino en aquel monólogo de una pescadora (¡ay! ¡seducida y pecadora!) escrito por un fraile mercedario a principios del siglo XVII.

De pesca. Foto R.Puig

De pesca. Foto R.Puig

Es decir, que seguramente me he insolado con este sol de invierno, pues de la playa de La Almadraba he vuelto a otra playa, aquella a la que arribó el primer don Juan Tenorio de la historia de la literatura, salvado del mar por Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez) en la comedia El burlador de Sevilla.

Resulta interesante que un fraile haya pasado a la historia como el inventor del mito del Don Juán. Pero aquí no escuchamos al Tenorio sino a una de sus conquistas, la, por el momento, despreocupada Tisbea, que se entretiene con la caña.

El texto, un tanto culterano, que el mercedario puso en boca de la pescadora, dice así:

….

Por la menuda arena,

unas veces aljófar

y átomos otras veces

del sol que así la adora,

oyendo de las aves

las quejas amorosas,

y los combates dulces

del agua entre las rocas;

ya con la sutil caña

que al débil peso dobla

del necio pececillo

que el mar salado azota;

o ya con la atarraya,

que en sus moradas hondas

prenden cuantos habitan

aposentos de conchas,

segura me entretengo,

que en libertad se goza

el alma que amor áspid

no le ofende ponzoña.

Tirso de Molina, del monólogo de Tisbea en la Jornada Primera de El burlador de Sevilla

Tisbea, a quien el áspid del amor aún no había mordido, no sospechaba lo que le esperaba a manos de aquel náufrago que llegaba a la orilla casi ahogado, escapando de las consecuencias de otros desmanes, pero dispuesto a seducir sin descanso a doncellas ingenuas.  No sé si será por eso por lo que son raras las mujeres pescadoras sobre nuestras playas.  Ya se sabe, de las aguas podría emerger algún mal bicho…

(Por cierto que el nombre de la pescadora Tisbea, pienso yo que está inspirado en las pías lecturas de Tirso de Molina en su convento, o sea, en la leyenda de los dos amantes Píramo y Tisbe, que narra Ovidio en Las metamorfosis o en la Fábula de Píramo y Tisbe de Góngora) 

Los efectos de la insolación y la siguiente foto me traen a la memoria ciertas estrofas de otro poeta, de quien Tirso de Molina (1584-1648) aprendió

Acaso vuelva a bogar. Foto R.Puig

Acaso vuelva a bogar. Foto R.Puig

¡Pobre barquilla mía,

entre peñascos rota,

sin velas desvelada

y entre las olas sola!

¿Tengo que decir quién escribió estos versos? ¡Seguro que no! En el colegio me la aprendí de memoria, pero no en clase de literatura sino en la de religión.

Otras cosas de esta orilla

Para los ojos de un niño. Foto R.Puig

Para los ojos de un niño. Foto R.Puig

Claro que al mencionar las velas, vienen también a cuento las cometas (otro símbolo del alma, en este caso de la inconstancia espiritual). La que aquí brinca sobre el horizonte es una que, aprovechando la calidez de la brisa  y ante mis ojos, controlaba con maestría el hijo de un amigo la otra tarde.

A veces, pareciera que hasta las palmeras quieren levantar el vuelo, atraídas por no sé qué embrujo del crepúsculo

La palmera y lo rosa. Foto R.Puig

La palmera y lo rosa. Foto R.Puig

 

Entretanto los viajeros de un lejano ferry se benefician del último sol de la tarde

Viajeros. Foto R.Puig

Viajeros. Foto R.Puig. Foto R.Puig

y los cantos rodados de la orilla han robado un poco de azul, no se sabe si al mar o al cielo

Azul. Foto R.Puig

Azul. Foto R.Puig

Recordando a Dalí en Denia

El otro día, la hora de comer me pilló en Denia. El bar Galache calmó mi gazuza con un buen menú casero a precio de crisis y me obsequió con la cordialidad del patrón y de sus camareros. Pero es que, además, me dio ocasión de celebrar a mi modo el veinticinco aniversario del fallecimiento de nuestro más famoso pintor catalán.

Me refiero a Salvador Dalí (1904-1989)

Un litro al menos. Foto R.Puig

Un litro al menos. Foto R.Puig

¿Qué hacía Dalí en el bar Galache de Denia mientras yo comía boquerones fritos?

Muy sencillo, en el muro que podríamos denominar “de las cervezas”, el ilustre artista de Figueres, como buen catalán, hacía publicidad de la cerveza San Miguel, empresa que como es sabido tiene su sede en Barcelona

En el bar Galache. Foto R.Puig

En el bar Galache. Foto R.Puig

Aparte de generar importantes dividendos turísticos para el Ampurdán, Dalí colaboraba, supongo que bien retribuido, con las postales navideñas para otras  empresas con sede en Barcelona, como Hoechst Iberica

Lo muestra bien el blog de la Dra.Rebecca Bender Ph.D, profesora de lengua y literatura españolas en el Grinnell College de Iowa :

http://rebeccambender.wordpress.com/2013/12/23/dali-christmas-cards/

y el blog de Dangerous Minds:

http://dangerousminds.net/comments/salvador_dalis_christmas_cards

Lo que no cabe duda es de que Dalí tuvo siempre el instinto comercial bien despierto. Que su genio pictórico sea nuestro favorito o no, desde el punto de vista de las ganancias, algo le deben en su tierra natal.

Postal navideña de Dali para Hoestrch Iberica

Postal navideña de Dalí para Hoechst Iberica. Del blog de Dangerous Minds.

Me pregunto por qué, la Generalidad de Cataluña es tan parca en celebrar a Dalí.

¿El ocaso de los marjales en Denia?

El Segaria desde La Marjal de Denia. Foto R.Puig

El Segaria desde «La Marjal de Denia». Foto R.Puig

Y del ocaso oficial de Dalí  en Cataluña a otra decadencia.

No sé si estaré en lo cierto o no, pero hace unos días, al pasar por esa zona de la comarca dianense que denominan el marjal de Denia sentí que algo está yéndose a pique en lo que según la Wikipedia se define como

El marjal es una zona húmeda, generalmente cercana al mar, de gran riqueza tanto en fauna como en flora. Estas zonas húmedas a menudo son estaciones de paso en la migración de las aves entre el norte de Europa y África.

http://es.wikipedia.org/wiki/Marjal

Y, sin embargo, cuando busco algo en internet sobre los marjales de la Marina Alta, encuentro información sobre el marjal de Pego-Oliva (que describe literariamente Rafael Chirbes en su última novela “En la orilla”), pero nada sobre el de Denia.

Mi sensación es que no le queda mucho, al menos frente a los famosos PGOU y las construcciones que se derivan

Se están cayendo. A la vera del marjal de Denia. Foto R.Puig

Se están cayendo. A la vera del marjal de Denia. Foto R.Puig

Comparsas

De todos modos, para no acabar con tristezas, nos despediremos por hoy al son de la banda de la comparsa de los walis que ayer se entrenaba aprovechando ese sol que templaba las tarde del sábado en las calles de Denia.

La comparsa de Los walis de Denia. Foto R.Puig

La comparsa de «los walis» de Denia. Foto R.Puig

Comparsa de los walis. Denia. Foto R.Puig

Comparsa de «los walis». Denia. Foto R.Puig

Esperemos que, ya que peinan canas, estos walis de Denia hagan honor, por su sabiduría y su autoridad moral, al significado original de la palabra árabe y guíen a sus paisanos por la senda de una honesta prosperidad.

 

De mis alrededores (I)

16 febrero, 2014
Mis alrededores. Foto R.Puig

Mis alrededores. Foto R.Puig

Para Marie, a modo de bienvenida

Es sin duda el momento de pensar

que el hecho de estar vivo exige algo,

acaso heroicidades –¿o basta, simplemente,

alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre

tratar entre los dedos, con un poco de fe?

Palabras, por ejemplo.

Palabras de familia gastadas tibiamente.

 

Jaime Gil de Biedma

 

(última estrofa del poema Arte poética que dedicó a Vicente Aleixandre en Compañeros de viaje, Barcelona, Joaquim Horta, 1959)

De estos días tan benignos de dulces grados celsius en Levante, cuando hoy el viento ha cambiado y anuncian que las lluvias que el campo necesita nos han de equiparar levemente a los paisanos del norte de España -por no hablar de los sufridos inundados de Inglaterra- recupero algunas humildes cosas comunes que, sin grandes pretensiones, acompaño de palabras.

Al hilo de la primera imagen, comienzo por un son que me devuelve a los guateques de mi lejana adolescencia en las Navas de Riofrío.

Lemon tree very pretty. Foto R.Puig

Lemon tree very pretty. Foto R.Puig

 

Lemon tree very pretty and the lemon flower is sweet

But the fruit of the poor lemon is impossible to eat.

Lemon tree very pretty and the lemon flower is sweet

But the fruit of the poor lemon is impossible to eat

Peter, Paul & Mary

http://www.youtube.com/watch?v=RGtx1gYOxYI#t=40

No lejos del limonero, por las calles cercanas, otro modesto árbol. ¿Se animará alguien a componerle una canción al mandarino?

Pentagrama. Foto R.Puig

Pentagrama. Foto R.Puig

Una pista: los mandarinos escriben sus notas en naranja menor sobre una melodía de amarillos en sol mayor

Mandarina. Foto R.Puig

Mandarina. Foto R.Puig

A poca distancia los arpegios de oro se trasforman en hilos de una alfombra mágica

Tapiz. Foto R.Puig

Tapiz. Foto R.Puig

Siguiendo con mi paseo, descubro una solitaria flor de jazmín que baila sobre un muro. Tiene cinco pétalos ¿me traerá suerte? o ¿será que siempre tienen cinco? ¡Me da lo mismo! ¡sentir su aroma en febrero no deja de ser una suerte!

Jazmin de cinco pétalos. Foto R.Puig

Jazmín de cinco pétalos. Foto R.Puig

La calidez de estos primeros meses del año ha despistado como siempre a los almendros

Serán almendras. Foto R.Puig

Serán almendras. Foto R.Puig

y a las palmeras les tocó el turno de la poda, aunque a esta no le ha hecho mucha gracia

Enfurruñamiento. Foto R.Puig

Enfurruñamiento. Foto R.Puig

¡Paciencia! Con el tiempo, tantos años de podas producen enigmáticas geometrías

Fractales. Foto R.Puig.

Fractales. Foto R.Puig.

Y las más afortunadas, al alcanzar su edad esbelta, saludarán con sus penachos, cuando se alce, a la luna

Conversacion. Foto R.Puig

Conversación. Foto R.Puig

Hay quienes no agitan ramos ni se doblegan ante nadie

Los intocables. Foto R.Puig

Los intocables. Foto R.Puig

Finalmente, ya que hemos empezado con música, acabemos con un capricho

Mimosa. Foto R.Puig

Mimosa. Foto R.Puig

 

 

Cuando atardece en la Almadraba

9 febrero, 2014
Atardeceres. Foto R.Puig

Atardeceres. Foto R.Puig

Dedicado a mi amigo Pere

Atardeceres,

entorchados

de ópalos,

Opalos. Foto R.Puig

Ópalos. Foto R.Puig

que pasan como nubes,

de nimbos,

que flotan como plumas,

Plumas. Foto R.Puig

Plumas. Foto R.Puig

de aves,

que aletean como signos,

Signos. Foto R.Puig

Signos. Foto R.Puig

de espumas,

que mueren en la piedra

Espumas. Foto R.Puig

Espumas. Foto R.Puig

 ~~~~~~

Ensueños.Foto R.Puig

Ensueños.Foto R.Puig

Ensueños,

hechos

de recuerdos,

Recuerdos. Foto R.Puig

Recuerdos. Foto R.Puig

que pasan como olas,

de palabras,

que flotan como alas,

Alas. Foto R.Puig

Alas. Foto R.Puig

de músicas,

que vibran como flechas,

Musicas. Foto R.Puig

Músicas. Foto R.Puig

de olvidos,

que escapan con la tarde

Olvidos. Foto R.Puig

Olvidos. Foto R.Puig

Entre Madrid y Els Poblets

2 febrero, 2014
La sierra de Guadarrama desde el Círculo de Bellas Artes. Foto R.Puig

La sierra de Guadarrama desde el Círculo de Bellas Artes. Foto R.Puig

Por la crónica anterior, quedaba claro que he estado unos día en Madrid.

Así es, durante el mes de enero he andado de aquí para allá. Dejé Gotemburgo bajo los primeros conatos de una nevada que sobre todo se hizo notar en el aeropuerto.

Asi estaba el aeropuerto de Gotemburgo el 14 de enero del 2014.Foto R.Puig

Así estaba el aeropuerto de Gotemburgo el 14 de enero del 2014.Foto R.Puig

Cuando escribo esto la nieve ya se ha instalado allí, pero, por lo que me concierne, salvo cuando hace unos días volvía de Madrid y el tren atravesó una fuerte nevada a su paso por Cuenca, o al divisarla sobre las cumbres de Guadarrama, este año no me he medido aún con ella.

Cerca del límite con Valencia, el paisaje se carga con nubes de tormenta

Campos de Castilla La Mancha desde el tren. Enero 2014.Foto R.Puig

Campos de Castilla-La Mancha desde el tren. Enero 2014.Foto R.Puig

y la luz derrama magia sobre unos campos transidos de frío.

En Madrid subí por primera vez a la terraza del Círculo de Bellas Artes.

Popurri madrileño. Desde la terraza del Circulo de Bellas Artes.Enero 2014.Foto R.Puig

Popurrí madrileño. Desde la terraza del Circulo de Bellas Artes.Enero 2014.Foto R.Puig

Plácidos turistas tomaban el sol en las tumbonas y un cielo nítido, el que siempre caracterizó a la capital de España y que a veces nos sigue regalando el esplendor de sus inviernos, permitía alargar la vista hasta los montes de Toledo y ofrecía esas arquitecturas que Antonio López ha retratado tan concienzudamente.

La Minerva de Vassallo. Terraza del Circulo de Bellas Artes. Madrid. Foto R.Puig

La Minerva de Vassallo. Terraza del Círculo de Bellas Artes. Madrid. Foto R.Puig

Todo ello presidido por Minerva

Faetón contempla Madrid. Escultura de los dos aurigas.Higinio de Basterra. Foto R.Puig

Faetón contempla Madrid (uno de los dos aurigas de Higinio de Basterra). Foto R.Puig

y por Faetón.

El edificio de la Telefónica también ha presidido tanto nuestros años más trágicos como nuestras décadas más bulliciosas.

El edificio de Telefónica desde el Círculo de Bellas Artes. Foto R.Puig

El edificio de Telefónica desde el Círculo de Bellas Artes. Foto R.Puig

Me pregunto si su reloj funcionó siempre, incluso cuando era blanco de bombardeos y cañonazos.

¿Qué hora sonará en adelante para España?

Una hora para España. Foto R.Puig

Una hora para España. Foto R.Puig

Por el momento, en el barrio de Chamberí, hay quien ofrece todo tipo de curas para los agobiados.

Curas para todo. Madrid. Enero 2014. Foto R.Puig

Curas para todo. Madrid. Enero 2014. Foto R.Puig

Antes de dejar Madrid descubro, durante un paseo campestre con amigos por un rincón de la provincia, que, aunque de aguas más o menos limpias, en sus ríos todavía se pueden visitar cascadas.

Cascada del rio Guadalix. Foto R.Puig

Cascada en el río Guadalix. Foto R.Puig

Antes de volver a la Marina Alta y junto a la plaza de toros de las Ventas me topo con un recuerdo de otros tiempos, el monumento dedicado por los toreros al descubridor de la penicilina.

Monumento de los toreros al Dr.Fleming. Madrid. Foto R.Puig

Monumento de los toreros al Dr.Fleming. Madrid. Foto R.Puig

Algunos de ellos se salvaron gracias a Fleming.

A los toros no les hizo falta.

De regreso en Els Poblets

Els Poblets.Enero 2014.Foto R.Puig

Els Poblets. Enero 2014.Foto R.Puig

Por San Antón, hisopo en mano, el párroco bendice a los animales frente al mar

San Anton con su lechon. Foto R.Puig

San Antón con su lechón. Foto R.Puig

Perrito, cura y monaguillo. Foto R.Puig

Perrito, cura y monaguillo. Foto R.Puig

Durante la tradicional bendición de los animales, la estrella de este año ha sido la gran tortuga del veterinario

Tortuga bendita. Foto R.Puig

Tortuga bendita. Foto R.Puig

Y, como todos los años, los jinetes lucieron sus caballos antes de hacerse purificar con agua bendita

Airosos. Foto R.Puig

Airosos. Foto R.Puig

Diestros. Foto R.Puig

Diestros. Foto R.Puig

Mientras tanto, como he preparado una fideuá, con este aromático final me despido por hoy

He cocinado fideua. Enero 2014.Foto R.Puig.

He cocinado fideuá. Enero 2014.Foto R.Puig.

Entre Benitatxell y Madrid: de los almendros y el vino a las águilas del Prado

26 enero, 2014
Primicia floral de los almendros de Benitatxell. Foto R.Puig

Primicia floral de los almendros de Benitatxell. Foto R.Puig

El Arte es variopinto y en el caso de hoy no tiene usted, amigo lector, que pagar IVA. Mis fotos las doy gratis y los almendros florecen en enero por los bancales de Benitatxell, sin que ministro alguno pueda tasar sus flores. Además, por el momento, la puesta de sol sobre el Peñón de Ifach está libre de impuestos.

Primeras flores de los almendros de Benitatxell. Foto R.Puig

Primeras flores de los almendros de Benitatxell. Foto R.Puig

Sentado con mis amigos, al calor de la veranda, la conversación es dulce, como las mistelas de La Marina.

Fue con Pepa y Miquel y con su familia y amigos, con quienes aprendimos en el otoño de 2012 cómo se pasa de la uva al mosto. Fue materia de la crónica del 11 de octubre de ese año.

Uvas de Benitatxell. Foto R.Puig

Uvas de Benitatxell. Foto R.Puig

Ahora, de aquellos capazos llenos de uva…

Mosto en la cuba. Benitatxell. Foto. R. Puig

Mosto en la cuba. Benitatxell. Foto. R. Puig

que dieron aquel mosto

Benitatxell. El fruto de la vendimia del año anterior. Foto R.Puig

Benitatxell. El fruto de la vendimia del año anterior. Foto R.Puig

mis amigos han producido un vino artesanal excelente y áspero, valiente y aromático.

Ya no se ven los almendros. Se ha hecho de noche, me despido y vuelvo a casa con varias botellas y con algún kilo de las mejores mandarinas del mundo. De Benitatxell nunca me voy de vacío.

Águilas en el Museo del Prado

Ayer, en Madrid, abrimos la botella y el calor del vino redondeó el final de una jornada en el Museo del Prado, en la exposición dedicada a aquellos gigantes castigados por los dioses, Ticio, Prometeo, Ícaro e Ixias, cuyos tormentos fueron inmortalizados por Tiziano y por los artistas del Barroco. Eso sí, precedidos por Miguel Ángel y por los modelos anatómicos de la escultura helenística.

Ticio y el aguila. Hendrick Golzius. Detalle. Museo Frans Hals. Haarlem.

Ticio y el águila. Hendrick Golzius. Detalle. Museo Frans Hals. Haarlem.

Me estoy refiriendo a la fantástica exposición “Las Furias. Alegoría política y desafío artístico”.

No seré yo quien remede lo que ya se explica en la página de la web del Prado y, por supuesto en el magnífico catálogo que firma el comisario de la exposición, Miguel Falomir. Si alguna pega puedo poner es la de la iluminación, en una penumbra que el claroscuro de los cuadros no necesita y que, además, dificulta la lectura de unas cartelas, ya de por sí tacañas, que parecen diseñadas para tortura de los présbites, pues para leerlas hace falta una vista de águila.

Prometeo bajo las garras del águila. Rubens y Frans Snyders. Detalle. Museo de Filadelfia.

Prometeo bajo las garras del águila. Rubens y Frans Snyders. Detalle. Museo de Filadelfia.

Me limito a recoger, en una selección de imágenes de los cuadros expuestos, la figura del águila de Júpiter, torturadora de Prometeo y de Ticio y mítico instrumento de castigo contra rebeldes y osados invasores del Olimpo.

El aguila y Prometeo. Jacob Jordaens.Detalle.Museo Wallraf Richartz. Colonia.

El águila y Prometeo. Jacob Jordaens.Detalle.Museo Wallraf Richartz. Colonia.

Ya la describía Erasmo, inspirado por Plinio y Aristóteles, como el símbolo de la crueldad despótica y de la arbitrariedad de los monarcas absolutos:

…pongamos que un fisonomista no del todo inepto observe con detenimiento el rostro y el pico del águila: ojos ávidos y perversos, rictus amenazador, cuencas oculares truculentas, frente torva y, finalmente, el perfil ganchudo que Ciro, rey de los Persas, encontraba tan atractivo en un príncipe. ¿No reconocerá inmediatamente la imagen magnífica de la realeza, desbordante de majestad? A ello se añade un color de por sí funesto, tétrico y de mal augurio, de sombría y sucia negrura. Por eso a lo que es sombrío y tirando a negro lo llamamos “aquilus”. Viene a continuación esa voz desagradable, terrible, descorazonadora y aquel grito, entre amenazador y lastimero, que estremece a todos los seres vivientes. Se trata de una señal que reconocerá enseguida, aunque se emita entre bromas, todo el que haya experimentado, o simplemente observado, lo temibles que son las amenazas principescas y cómo tiemblan todos siempre que la voz del águila resuena de este modo

…..

…al grito estridente del águila el pueblo entero es presa de repentino pavor, el senado se achanta, la nobleza inclina la cerviz, los magistrados se tornan complacientes, los teólogos callan, los jurisconsultos proclaman su acuerdo, las leyes retroceden, las instituciones se rinden: nada hay que valga, ni la ley divina ni la religión, ni la justicia ni la humanidad. A pesar de que haya tantos pájaros no exentos de elocuencia, de que sean tantas las aves canoras y las especies dotadas de gritos y de cantos variados, con melodías que incluso pueden conmover las piedras, es no obstante el solitario estridor del águila, áspero y apenas musical, el que se sobrepone a todos

Erasmo de Rotterdam. “El escarabajo acecha al águila”, en Adagios del poder y de la guerra y Teoría del adagio. Traducción y edición de Ramón Puig de la Bellacasa, Madrid, Alianza Editorial 2008.

La denigrada rapaz no contaba entonces con un defensor como Rodríguez de la Fuente para ser vista más positivamente. Yo, en cualquier caso, de esta visita al Museo del Prado me quedo con esas garras y esos picos que escarban en las carnes de los gigantes. Ese encarnizamiento tan crudamente representado evoca otros más actuales.

De todas las imágenes del águila en las obras de la exposición la mejor, a mi modo de ver, es la de Frans Snyders, el especialista de la factoría de Rubens para la pintura de animales. No en vano el cuadro de Prometeo torturado está reconocido como la obra de ambos. Y la que hemos visto antes en el cuadro de Jordaens es exactamente la misma, aunque para esa obra curiosamente no se cite la autoría de Snyders.

El aguila y Prometeo. Rubens y Frans Snyders. Detalle. Museo de Filadelfia.

El águila y Prometeo. Rubens y Frans Snyders. Detalle. Museo de Filadelfia.

Si se piensa en que una de las piezas de la exposición es una moneda de plata, acuñada en honor de Carlos V, que presenta en su anverso la imagen del emperador coronado como un césar, y en su reverso los gigantes fulminados por Júpiter, con el águila como jefe de torturas, se entenderá por qué Erasmo había fustigado el despotismo imperial en su comentario al adagio Scarabeus aquilam quaerit (El escarabajo acecha al águila), una especie de canto a la, por entonces imposible, sociedad republicana.

Por varios siglos más seguirían los príncipes cebándose en las entraña de sus súbditos, antes de que se lleguen a consolidar los primeros derechos republicanos.

El aguila y Prometeo. Theodoor Rombouts. Detalle.Museos Reales de Bellas Artes. Bruselas.

El águila y Prometeo. Theodoor Rombouts. Detalle.Museos Reales de Bellas Artes. Bruselas.

Cuando los muertos posan

19 enero, 2014
Goya. El agarrotado. Detalle

Goya. El agarrotado. Detalle

Este año, el centenario que más va a comentarse e ilustrarse será, en realidad ya lo es, el del arranque de la guerra de 1914- 1918. Habrá y hay nuevas publicaciones, como “Los sonámbulos” de Christopher Clark, en el que el autor trata de explicarse las raíces y los engranajes de aquella locura, de los que el atentado de Sarajevo fue sólo una anécdota, un pretexto que las naciones buscaban para desencadenar el horror. Pero también se nos servirán en abundancia (ya ha comenzado la lluvia visual) imágenes de muerte y de muertos.

Goya. Para eso habeis nacido

Goya. Para eso habeis nacido. Detalle

Hace unos días fue un soldado belga fotografiado tras su fusilamiento, ejecutado por haber matado a su cabo (es de los archivos de Flandes y la publicó EL PAIS). Era en 1918, ese joven no pudo acabar la guerra vivo. Tampoco murió heroicamente en el campo de batalla. Pienso que tras toda una campaña sufriendo las órdenes de sus superiores, los nervios ya no le obedecieron y disparó contra su superior inmediato.

Soldado belga ejecutado en 1918. El País y Archivos de Guerra de Flandes

Soldado belga ejecutado en 1918. EL PAIS. Archivos de Guerra de Flandes

Lo fusilaron atado a un poste, cuando probablemente su familia ya le esperaba anhelante en casa en vísperas del cese de hostilidades. En aquella guerra hubo generales con mostacho que ejecutaron también a muchos soldados, por rebelarse contra unos mandos inhumanos, y que, como quien juega al ajedrez, mandaban a miles de jóvenes a la muerte en ofensivas insensatas, mirándolos caer como moscas a través de sus binoculares.

Goya. Y no hay remedio

Goya. Y no hay remedio

Es la inacabable recurrencia de los testimonios de las masacres. Pero en la mayoría de aquellas imágenes los muertos, como los de los grabados de Goya, no posaban, nadie los había acicalado para un velorio, nadie los había preparado, como en el caso de ciertas fotos de violencia, guerra y dolor, que parecen hechas (e incluso retocadas con photoshop) con la esperanza de un premio Pulitzer.

Dicen que Robert Capa puso en escena aquella famosa muerte de un miliciano, captado en el momento de ser abatido. Al parecer hubo dos clichés en los que la hierba, el ángulo, la luz, el lugar fueron los mismos. Se afirma que el combatiente posó y que en realidad fueron dos fotos sucesivas con ‘actores’ diferentes. De hecho, durante la Guerra Civil española se produjeron documentales, construidos para la propaganda por ambos bandos, en los que los combatientes asaltaban posiciones con entusiasmo y disparaban en encuadres perfectos, sin que la cámara temblase. Sea como fuese, aquella instantánea se convirtió en el icono de una lucha contra la opresión de un pueblo.

Pero, aquí me refiero a dos imágenes de otro tipo. Probablemente no las traería aquí si la más reciente no me hubiese recordado la otra, la antigua.

2014: Awad al-Saidi

La primera ha sido hecha por algún fotógrafo para Associated Press. EL PAIS la ha publicado hace pocos días. Es un muerto, y también es un muerto por causa de la guerra, no la de 1914 sino la de 2014, en Siria, pero no de bala, sino de hambre. Y le dan un nombre: Awad al-Saidi.

Mientras tanto están en marcha unas enésimas conversaciones con el objeto, se dice, de parar esa guerra y salvar a la población civil. Habrá cámaras, habrá retórica, habrá escenografía, cada uno tirando de los muertos de un lado y de otro.

Puede que se consiga algo y hasta puede que el muerto de la foto no haya sido puesto en escena y la foto sea natural, que la guirnalda de fondo no la haya puesto el fotógrafo, que no lo hayan usado como parte de la representación de esta guerra, que todo sea obra de la familia que quería velarlo así.

Awad al-Saidi Damasco. Foto Associated Press EL PAIS

Awad al-Saidi Damasco. Foto Associated Press EL PAIS

En cualquier caso, este muerto posa y no es por su propia voluntad.

1521: el ahogado del Rin

La segunda es un cuadro de Hans Holbein. Dicen que un ahogado, repescado del Rin a su paso por Basilea, posó involuntariamente para este cuadro del pintor. Sea como fuese, aquel muerto anónimo pasó a la historia representando a Cristo encerrado en su sepulcro. Sobre el pintor planeó para siempre la sombra de la incredulidad, pues esa obra maestra del joven Holbein, en su realismo casi obsceno, no habla de muerte y resurrección, sólo habla de muerte sin más.

Hans Holbein. Cristo en el sarcófago 1521. Wikipedia Commons

Hans Holbein. Cristo en el sarcófago 1521. Museo de Basilea

Como el muerto de hambre de Siria, como los muertos que, sin quererlo, desfilarán por nuestros periódicos, pantallas y revistas durante este centenario, y los otros, los de Siria o la República Centroafricana, Irak o Afganistán.

Hubo un muerto que posó para Hans Holbein hace ya casi cinco siglos. Muchos miles han seguido y siguen transformándose en materia estética, en iconos.

Así nos duelen menos.

Dibujos reunidos (III): espejos del alma

12 enero, 2014
Este airecillo frío. Foto R.Puig.

Este airecillo frío. Foto R.Puig.

En memoria de Didier Matrige

En esta segunda entrada de enero, cuando anuncian que la nieve se va a sustituir por fin a la lluvia y el paisaje va a ser más propio de lo que se espera de estas latitudes, sigo escarbando en mi biblioteca, fiel a mi afición por la historia del dibujo.

Pero, antes una poesía de Tomás Segovia (Valencia 1927 – Méjico 2011), propia de la estación.

Paseo invernal

 

Tomando él a su cargo

Toda la desnudez

Qué reflexivamente nos viene acompañando

Este airecillo frío

De un gris tan confortable

 

Y con gusto le damos por su lado

Y vamos conversando

Por una vez sin nada oscuro

Sin nada espeso que reivindicar

 

Contentos de abrigar entre nosotros

Tanta pulpa que hubo en nuestras vidas

Y que hoy no nos asusta

Que así se trasparente

Asomada a este clima acomedido

Que con tan reflexivo gesto

Cuida que no resbale nuestro embozo

Y en nombre nuestro se desnuda.

 

De “Suma y sigue” en “Misma juventud”, Valencia, Pre-Textos, 2000

DIBUJOS DEL ROSTRO HUMANO

El común denominador de los dibujos que traigo al blog no es esta vez la técnica, sino el tema: el rostro.

Sin pretender lección alguna (doctores tiene la Iglesia), sino dejándome llevar por mi capricho y mi biblioteca, respetando sólo el orden cronológico. Para lo contemporáneo, doy preferencia al dibujo español.

Dibujos de maestros clásicos

La cabeza de mujer con velo, pequeño estudio (20’5 x 17.5 cm) de alrededor de 1490, en técnica mixta, sobre base de creta negra, con trazos de punta de plata, aguada marrón y toques de blanco de plomo, lo realizó Lorenzo di Credi (1459-1537) sobre un papel previamente tintado de rosa, con la misma cuidadosa técnica del Verrocchio (1435-1488) y de otros artistas de la escuela florentina del tardo Quattrocento, como Leonardo.

Lorenzo Di Credi. Mujer con velo. Uffizi

Lorenzo Di Credi. Mujer con velo. Uffizi

Tiene todas las trazas de ser un trabajo preparatorio para un rostro de alguna de sus obras, o un material educativo para sus discípulos, en uno de aquellos cuadernos de modelos que los maestros del Renacimiento dibujaban para su bottega.  De hecho, este trabajo parece haber servido de guía para muchas de las vírgenes con niño, suyas o de su taller.

Lorenzo di Credi. Madonna e bambino Gesu. Detalle

Lorenzo di Credi. Madonna e bambino Gesù. Detalle

De los finales del siglo XV doy un salto hacia el norte y a los principios del siglo XVII y me encapricho de un dibujo a creta con trazos de tinta y de carboncillo (en la imagen no se aprecian los trazos de sanguina y los toques de aguada en tinta marrón), de Jacob Jordaens (1593-1678), que representa a una joven con amplio sombrero.

Jordaens. Mujer con sombrero

Jordaens. Mujer con sombrero

De los motivos religiosos ideales, encargo de frailes y conventos, hemos pasado al retrato realista de la burguesía en las prósperas ciudades de Flandes. De un maestro a otro. En este caso se trata de uno de mis dibujantes barrocos preferidos.

Karel Dujardin (1622-1678) es otro artista también barroco y también flamenco, aunque murió en Venecia.  El retrato de perfil de un joven de larga cabellera y gesto melancólico, está realizado con creta roja y pertenece a las colecciones de la Morgan Library and Museum, un lugar que me prometo visitar en cuanto pueda volver a Nueva York: http://www.themorgan.org/

Karel Dujardin. Estudio de joven con pelo largo

Karel Dujardin. Estudio de joven con pelo largo

La seguridad de trazo de este pequeño dibujo (30×20 cm) es admirable.

El dibujo de otro rostro de joven, esta vez de Tiépolo (1696-1770) es apenas un esbozo. Con una simplicidad extraordinaria y en pocos trazos, también de creta roja, logra plasmar una expresión de ansiosa premura y expectante apasionamiento en uno de los últimos dibujos de su vida

Tiepolo. Cabeza de joven Coleccion Wendland. Lugano

Tiépolo. Cabeza de joven Coleccion Wendland. Lugano

Jean-Baptiste Greuze (1725-1806) fue uno de los mejores dibujantes del siglo XVIII en Francia. Esta cabeza de joven en escorzo está realizada a la sanguina con pasmosa rapidez de trazo.

Jean Baptiste Greuze.    Cabeza de mujer joven.

Jean Baptiste Greuze. Cabeza de mujer joven.

Con Greuze  acabo mi selección de dibujantes de los siglos clásicos. Me queda la envidia y la sensación de que los cientos de horas de práctica que me serían necesarias para aproximarme a esos niveles de maestría no me serán servidas.

Me compensa sin embargo el placer de admirarlos.

Dibujos contemporáneos

Incluyo en la siguiente selección a dibujantes, casi todos españoles, que considerados contemporáneos ya se alejan -¡ay!- de nuestro tiempo, para vivir en los libros, en los museos y en la memoria (y en la nube digital por supuesto).

El orden cronológico corresponde al tiempo de ejecución de los dibujos. Los tomé de una vieja antología que pude consultar hace ya tres años en Roma, en la Academia de España, gracias a la amabilidad de su bibliotecaria Margarita Alonso: Maestros contemporáneos del dibujo, Madrid, Ibérica de Ediciones, 4 volúmenes (1970 a 1974)

De Picasso (1881-1973) no hace falta dar noticias. Este carboncillo de la cabeza de Fernande Olivier, cuando convivía con el pintor en Horta de San Joan en 1909, es propio del inicio de su etapa de cubismo analítico, y es uno de los tantos miles de ellos que realizó en su larga vida el artista más imitado del siglo XX.

Picasso. Cabeza de mujer. 1909

Picasso. Cabeza de mujer. 1909

Daniel Vázquez Díaz (1882-1969) tuvo muchos seguidores, que no imitadores, porque fue un maestro con notables discípulos. De los dibujos suyos, he seleccionado esta doble versión de Manolete, un personaje del que oí hablar en mi infancia, pues mucho lo adoraron y lloraron nuestras abuelas.

Vazquez Díaz. Manolete

Vazquez Díaz. Manolete

La manera de tratar y difuminar las sombras es una reminiscencia del “neocubismo” que le atribuyen como estilo.

Sigo con dos dibujos a lápiz de Aurelio de Arteta (1879-1940), quien murió, exiliado, en un trágico accidente en México cuando yo no había nacido. Fue algo así como “el pintor de Bilbao” en las primeras décadas del siglo XX, y el autor de los frescos del banco de Bilbao en Madrid. Era un artista que mi padre admiraba.

El trazo delicado parece que ayuda sutilmente a trasparentar el alma de la persona retratada.

Aurelio de Arteta. Despertar.

Aurelio de Arteta. Despertar.

Aurelio de Arteta. Rostro varonil.

Aurelio de Arteta. Rostro varonil.

Vuelvo al Picasso de 1937, a los rostros de dolor que reflejan el horror de nuestra guerra fratricida y que culminarán en el Guernica.

El dibujo a tinta negra sobre papel blanco está fechado el 4 de julio de aquel año y pertenece al Museo del Prado.

Picasso. Cabeza llorando con pañuelo. 1937.

Picasso. Cabeza llorando con pañuelo. 1937.

Un carboncillo formidable, un rostro de trabajador dibujado por José Vela Zanetti (1913-1999), otro pintor español a quien la guerra civil arrojó al exilio en América Latina durante décadas.

Sudor. Vela Zanetti

Sudor. Vela Zanetti

Volvemos  Vázquez Díaz, quien no tuvo que exiliarse a América, pero tuvo un gran predicamento en Argentina. Este magnífico retrato de una actriz ruso-argentina, Berta Singerman, recoge los rasgos de una mujer hermosa que ya ha dejado atrás su juventud pero mantiene, en su altiva melancolía, la expresividad de quien está habituada a ser el centro de los focos.

Vazquez Díaz. Retrato de la actriz Berta Singerman

Vazquez Díaz. Retrato de la actriz Berta Singerman

El único no español de la serie, es un artista al que admiro en sus dibujos a tinta china, me refiero al italiano Renato Guttuso (1911-1989). Son trabajos de una gran fuerza, incluso de violencia expresiva, hechos sin pentimenti, donde el pincel y la pluma realizan estupendos perfiles de aguada y trazo rápidos.

Renato Guttuso. Rostro de mujer.

Renato Guttuso. Rostro de mujer.

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Para acabar, pido disculpas pues el dibujo que sigue es de un aprendiz… Traigo al blog, sin pretensión alguna de compararme a ninguno de los maestros anteriores, un dibujo mío al carboncillo y a la sanguina, fruto de mis clases con el pintor Didier Matrige (1961-2008) en mis horas libres vespertinas en la Academia de Watermael-Boitsfort, en Bélgica durante el curso 2007-2008.

Didier era un profesor de dibujo extraordinario y excelente pintor expresionista, a pesar de que padecía diversas dolencias físicas graves. Sus alumnos lo apreciábamos enormemente. Al morir su madre, sufrió una gran depresión, acrecentada por el poco eco de su última exposición. Debió de abandonar el tratamiento de insulina que le era totalmente necesario y, al parecer, se dejó morir antes de concluir el curso. Todos sus alumnos asistimos a la ceremonia fúnebre y a su incineración y entierro de las cenizas en Charleroi.

Creo que fui una de las últimas personas que adquirió un dibujo de Didier Matrige cuando le visité en su casa antes de su muerte inesperada.  Lo conservo con afecto junto con los trazos y las acertadas correcciones suyas sobre algunos de mis dibujos de entonces.

En recuerdo de Didier Matrige, que no tuvo tiempo de seguir mi invitación de venirse conmigo a pintar a Alicante, incluyo aquí este dibujo mío, que él me alabó y que retrata a la modelo que venía al taller a posar para nosotros en sus clases. Algo debe de valer cuando le gustó.

¡Va por ti, Didier!

Ramon Puig. Cabeza de modelo. Academia de Watermael-Boitsfort. 2007

Ramón Puig. Cabeza de modelo. Academia de Watermael-Boitsfort. 2007

En son de luz: Los números de 2013

5 enero, 2014
n el muelle. Gotemburgo. 31 dic 2013.Foto R.Puig

En el muelle. Gotemburgo. 31 dic 2013.Foto R.Puig

Para quienes con benigna asiduidad siguen y visitan este blog

En estos días de comienzo de año un virus griposo me ha dejado un poco fuera de combate. El resultado es que los temas que tenía preparados para la primera crónica del año no han madurado suficiente. Pero como la entidad que hospeda el blog, WordPress.com, me ha regalado su informe sobre el movimiento de este blog en el año 2013, voy a dejarme llevar de un cierto narcisismo estadístico y lo voy a publicar.

Hablo de narcisismo, porque la comparación que hacen los duendes informáticos que han elaborado el informe tiene aire de autobombo.

Reza así:

La sala de conciertos de la Ópera de Sidney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 43.000 veces en 2013. Si fuera un concierto el la Sidney Opera House, se necesitarían alrededor de 16 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean

¡De modo que ya me puedo sentir como Daniel Barenboim! Lo que pasa es que su concierto de año nuevo en Viena, uno de esos acontecimientos que son como un regalo de los cielos, ha sido visto por la friolera de 1000 millones de espectadores en más de 90 países.

Así que, os dejo un enlace al informe sobre este blog, a modular con toda la modestia del caso: informe completo de WordPress.com (no he podido editar el contenido del informe, no me identifico necesariamente con el tono publicitario de alguna de sus partes)

Pido disculpas por estos mis fuegos de artificio y prometo que, aunque una vez al año no haga daño, no convertiré en costumbre el bloguear  sobre mi propio blog.  Cuando estudiaba Ciencias de la Información, se tenía por norma que el periodista no debe convertirse en protagonista de su propia noticia. Salvando las distancias, el género blog conlleva también, como la labor del periodista, caminar sobre el filo del narcisismo. Una pequeña dosis, pase, pero si el bloguero vierte en sus crónicas el tarro entero, entonces el jarabe empacha.

Pero ¡basta de teorías!. Lo que si puedo asegurar es que, con estadísticas o sin ellas, mientras el cuerpo aguante, seguiré publicando cada domingo.

¡Saludos y Feliz Año Nuevo a todos los visitantes de Ensondeluz!

Fuegos de fin de año. Gotemburgo. Foto R.Puig

Fuegos de fin de año. Gotemburgo. Foto R.Puig

Breverías erasmianas (XIII): «In aqua scribis»

29 diciembre, 2013
Emil Nolde. Barca en el lago. Acuarela. Nolde Stiftung Seebüll

Emil Nolde. Barca en el lago. Acuarela. Nolde Stiftung Seebüll

Para María

Por la San Silvestre todos filósofos, como en un funeral, el del año que acaba.  En los entierros todo el mundo suele esforzarse por decir algo profundo.  Pero si a los pocos días se ha de bautizar al retoño del muerto ¿quién no se revela sentencioso?

No obstante,  los vapores de la Navidad me han dejado fuera del combate metafísico. De modo que para cubrir mis carencias recurro de nuevo a los Adagios de Erasmo. Puede que sus proverbios operen como la yesca y saquen de mi cerebro alguna chispa.  Por otro lado, el adagio 356 transpira ese aire de escepticismo que requieren los tiempos. Aunque, ¿los hubo que no lo demandasen?

Escribes sobre agua

(Adagio I iv 56)

La glosa se inicia con tres citas:

«Escribes sobre agua» es como decir que estás malgastando tu tiempo.

Lo expresa Luciano en “El tirano”:

«¿Acaso bromeas, Caronte? ¿No estarás, como se suele decir, escribiendo sobre agua, al esperar de Micyllus algún óbolo?»

Platón, en el “Fedro”:

«¿No es así que al dedicarse a escribir estas cosas, con el cálamo siembra en agua negra?»

Algo parecido dice un verso de las “sentencias griegas”:

«El juramento de los perversos está inscrito sobre agua»

Como es fácil comprobar, las fuentes del adagio lo interpretan como una invitación a la desconfiar de promesas y de afirmaciones que parecen honestas y sesudas, pero, sobre todo, a no dar fe a las promesas de ciertos malvados (hominum improborum), pues, desde el mismo momento en que se formulan, ya se han disuelto en agua. Quien da crédito a las palabras de los hombres malvados, es como quien sembrase en las aguas del mar, como también comenta Erasmo en otro adagio, el 353: In aqua sementem facis.

In aqua scribis. Foto R.Puig.

In aqua scribis. Foto R.Puig.

Como en un torrente

La semana ha estado pasada por agua. Quizás por eso he traído a colación este adagio en vísperas de fin de año. Puede que por eso me pregunte qué dirían Platón o Menandro, dos de los citados en la glosa de Erasmo, si se les viniesen encima los millones de tuits que bogan por las ciberaguas y que, tan pronto como se han escrito, ya se están evaporando, ya son nube. ¿Qué pensarían de los innumerables blogueros que escribimos como atados al banco de una galera?

Esto de escribir en la Red se parece bastante a escribir sobre agua. Aunque lo hagamos como en un remanso, en la tranquilidad de la mañana o en el silencio de la noche, en realidad, nuestros mensajes no son barquitos de papel en un agua tranquila. Los estamos lanzando a una corriente que los arrastra. El mar de internet se está convirtiendo en una especie de metáfora de la vida. Como aquellos ríos que cantó Jorge Manrique, nuestros escritos, como signos en el agua, se irán más tarde o más temprano hacia la nada. A no ser que la web sea una red de pesca y nuestras palabras sean peces que lectores insomnes atraparán y cocinarán a su manera.

De todos modos, si el poeta se consolaba cantando a la memoria de su padre, a nosotros nos anima pensar que nuestros modestos pensamientos y nuestras imágenes, antes de disolverse, refrescarán quizás a quienes, por unos instantes, presten su atención a estas crónicas efímeras.

Remanso. Tecnica mixta.. R.Puig 2009

Remanso. Técnica mixta.Detalle. R.Puig 2009

El género del adagio

Cuando parece que la breve glosa está por terminar, Erasmo cita otra línea de interpretación de esta sentencia, aunque estima que corrompe (depravat) su sentido. Se trata de un sesgo que hoy se consideraría sexista. No en vano los proverbios como lo refranes tienen a menudo un matiz de género.

A ello apunta una advertencia de Catulo en sus poemas de amor:

Lo que una mujer diga al amante enardecido

En viento ha de escribirse y en agua impetuosa

Mulier cupido quod dicit amanti,

In vento  et rapida scribere oportet aqua

Fuente: Les Adages d’Érasme, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp 371-373

Puestos a favorecer la paridad, podríamos formularlo también del siguiente modo:

Vir cupida quod dicit amanti

In vento et rápida scribere oportet aqua

o sea:

Lo que un varón diga a su amante enardecida

En viento ha de escribirse y en agua impetuosa

Pero no enmendemos la plana al poeta latino. Al fin y al cabo, Catulo no sabía que ya entonces estaba escribiendo para internet. Además, tendríamos que expurgar cientos de refranes castellanos que también contienen algunas perlas, por sólo referirme a las acuáticas:

Fe de gente de enaguas escrita está en el agua

Agua coge con red el que confía en palabra de mujer

Ni en la mujer confiar ni en las olas del mar

Fuente: Refranero General Ideológico Español, compilado por Luis Martínez Kleiser, Madrid, Real Academia Española, 1953 (reedición en facsímil, Madrid, Ed.Hernando, 1989)

Pero ya no los reescribo, pues mis lectores podrán hacerlo fácilmente. Por otro lado, en este terreno del sexo o, como decimos hoy, del género, el refranero está en nuestras cabezas. Es ahí donde queda mucho por hacer.

Al fin y al cabo, las palabras se las lleva el viento y lo que escribimos lo escribimos en el agua. En cambio, los estereotipos flotan.

In aqua scribis. Foto R.Puig

In aqua scribis. Foto R.Puig

Imágenes y leyendas navideñas

22 diciembre, 2013
Gotemburgo. Reflejos navideños. Foto R.Puig.

Gotemburgo. Reflejos navideños. Foto R.Puig.

Las calles, plazas y canales de Gotemburgo están engalanadas. Los funcionarios y técnicos del ayuntamiento (mayoría socialdemócrata desde hace décadas ahora amenazada por varios escándalos) han respondido a la cita de la Navidad, tratando de añadir alguna nota original que distinga estos días de los del año pasado.

Las luces que iluminan el Gran Teatro son este año de color lila.  La luna acudió hace unos días para el toque final de mi postal.

Gotemburgo. Gran Teatro bajo la luna. Foto R.Puig.

Gotemburgo. Gran Teatro bajo la luna. Foto R.Puig.

Los parvulitos se instruyen, guiados por sus cuidadoras.

Turismo de parvulario.Foto R.Puig.

Turismo de parvulario. Foto R.Puig.

Son los pimpollos de esos turistas que viajarán mañana por el mundo. No saben nada de Carlos IX (1550-1611), que, a caballo, domina la Plaza del Rey (Kungstorget), pero seguro que se darán un paseo por los puestos del mercado (Saluhallen) que se ve al fondo, en la misma plaza. Mejor interesarse por las zanahorias o por las patatas de Skåne que por la saga de un tipo autoritario que, primero como regente (baño de sangre en Kalmar), y luego en sólo siete años de reinado, esquilmó las arcas de los suecos y les metió en todas las guerras que pudo.

Yo lo ordeno. Yo lo mando. Foto R.Puig.

Yo lo ordeno. Yo lo mando. Foto R.Puig.

Como parte del derroche de decorados de estas fiestas, Gustaf Adolf II (1594-1632), sucesor del anterior y fundador de la ciudad, bucea frente a la plaza que lleva su nombre, ante la sede comunal.

A mí me parece un símbolo de lo que ocurre con los reyes y los gobernantes cuando se entusiasman con la guerra y las conquistas. Este belicoso monarca sueco fue a morir en una batalla en Alemania, una más de aquellas masacres entre protestantes y católicos que jalonaron una guerra, la de los treinta años, que llenó los bolsillos de los navieros y fabricantes de pólvora, cañones, arcabuces, mosquetones y otros artilugios.

Todavia soy el rey. Foto R.Puig.

Todavía soy el rey. Foto R.Puig.

En el embarcadero, las gaviotas no se enteran de nada, pero sí que mantienen la distancia entre generaciones. ¡Un respeto!

Jerarquías. Foto R.Puig.

Jerarquías. Foto R.Puig.

Pero ¿de la tradición qué se hizo?

Entre tantas luces y prisas, en estas calles, la leyenda fundacional de la Navidad no aparece por ninguna parte. Sin embargo, si hemos de ser imparciales, pervive, sí, pero en el interior de las iglesias.

Como no me resigno y para rescatarla de su reclusión, en recuerdo del mito y de la cuna de estas fiestas, me vuelvo hacia los artistas y a la literatura popular.

Un dibujo del piamontés Giuseppe Caccia, más conocido como il Moncalvo (1565/68-1635), reproduce sobriamente lo que la leyenda narra: el ángel, maría, el niño y las parteras.

Natividad. Moncalvo. Pluma, tinta y aguada. Biblioteca Real de Turin

Natividad. Moncalvo. Pluma, tinta y aguada. Biblioteca Real de Turin

La mayoría de las escenas que el arte nos ha legado sobre la noche occidental por excelencia, la Nochebuena, se han inspirado en los evangelios que la tradición canónica de la Iglesia ha desechado, los llamados apócrifos.

A mí me siguen pareciendo deliciosos.

…mandó el ángel parar la caballería, porque el tiempo de dar a luz se había echado ya encima. Después mandó a María que bajara de la cabalgadura y se metiera en una cueva subterránea, donde siempre reinó la oscuridad, sin que nunca entrara un rayo de luz, porque el sol no podía penetrar hasta allí. Mas, en el momento mismo en el que entró María, el recinto se inundó de resplandores y quedo todo refulgente como si el sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera el mediodía. Y, mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche. Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles.

Hacía un rato que José se había marchado en busca de comadrona. Mas, cuando llegó a la cueva, ya había alumbrado María al infante. Y dijo a ésta: “Aquí te traigo a dos parteras: Zelomi y Salomé»

Entró Zelomi y dijo a María: “Permíteme que te palpe”. Y cuando lo hubo permitido María, exclamó diciendo a grandes voces: “¡Señor, Señor, misericordia! Jamás se ha oído ni ha podido caber en cabeza humana que estén henchidos los pechos de leche y que haya nacido un infante dejando virgen a su madre. Ninguna polución de sangre en el nacido. Ningún dolor en la parturienta. Virgen concibió, virgen dio a luz y virgen quedó después”.

Fuente: Evangelio del Pseudo Mateo, 2-3. «Los evangelios apócrifos», versión y edición de Aurelio Santos Otero, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2006 (1956), decimotercera impresión, pp. 201-202.

No sigo con lo que le pasó a la otra partera, a quien, por hacer algo parecido a lo que, años más tarde y en distinta oquedad, quiso hacer el apóstol Tomás, la mano se le quedó seca. 

Según otro apócrifo (Protoevangelio de Santiago) por «introducir el dedo en la naturaleza» (así dice la versión del griego) la mano se le cayó carbonizada. Pero si queréis conocer más detalles sobre las consecuencias de la incredulidad y de cómo termina la historia, tendréis que comprar el libro. 

Sola lejos del bullicio

Como me da un poco de pena ver a la chica de la flor, olvidada en su esquina del parque, sin que nadie se acuerde de ella en estos días de fiesta, la recuerdo aquí, la haré viajar hoy por el éter.

Con su rostro reflexivo acabo esta crónica dominical. Os deseo que paséis bien  estos días y que, abandonado este año rugoso que se mantuvo en sus trece, el que llega, nuevo y lleno de incógnitas, os traiga soluciones y algunas respuestas, aunque sean modestas.

La chica de la flor. Tore Strindebrg 1928. Gotemburgo.Foto R.Puig

La chica de la flor. Tore Strindebrg 1928. Gotemburgo.Foto R.Puig