Del viaje de un socialista sueco por la Rusia de Stalin y por la España republicana en guerra (I)

Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938
«las ideas que quieren adquirir poder se pegan a las ideas que ya tienen el poder»
Robert Musil, El hombre sin atributos (1930 – 1942), capítulo 101
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Corría el año 1937 y un periodista y militante socialista sueco, Allan Vougt (1895 – 1953) viaja durante siete semanas por la Unión Soviética, poco después de que un Stalin paranoico haya iniciado en mayo la terribles purgas que caracterizaron su campaña de liquidación de reales e imaginarios revisionistas y «trotskistas» durante aquel 1937 sanguinario. Forma parte de una delegación de periodistas suecos, que viaja durante el verano bajo la guía oficial del gobierno soviético. Envía sus artículos al periódico Arbetet (El Trabajo), órgano del partido, del cual es redactor. En Moscú estaban también de visita el Ministro de Asuntos Exteriores sueco, Rickard Sandler y el secretario del Gabinete del primer ministro, Christian Günther, con los cuales Vougt mantenía estrechas relaciones. A la sazón, el primer ministro era Per Albin Hansson (1885-1946).
El lector se preguntará por qué traigo esta historia a mi blog. La causa es mi reciente visita a Alfa Antikvariat, la que a mi juicio es la librería de viejo mejor nutrida de Estocolmo, donde todavía he podido saludar a su propietario, que ya tiene más de 90 años pero sigue moviéndose con sus muletas entre los anaqueles de esta gruta de las maravillas. Hay casi dos millones novecientos mil libros que se pueden adquirir desde su página web y muchos miles físicamente disponibles en este local atiborrado. Además de los libros en sueco, nos podemos pasar horas rebuscando en un fondo muy abundante en inglés y francés y una apreciable cantidad de libros en español, alemán e italiano.
Allí me topé con la crónica de Allan Vougt sobre sus semanas del verano de 1937, en la Rusia Soviética, completadas por otras tres en otoño en la España de la Guerra Civil. El libro, cuya portada abre hoy el blog se titula Moskva-Madrid (Estocolmo, 1938, 173 páginas en octavo) con abundantes fotografías del autor.
Un periodista socialista políticamente hiperactivo
Mi interés principal al adquirir el libro eran sus añejas fotos y las impresiones de aquel viajero que estuvo en Cataluña en otoño de 1937, y pasó por Aragón, Valencia y Madrid.
Un testigo presencial de excepción, Georges Orwell (1903-1950), periodista y escritor, había estado allí un poco antes, desde el 26 de diciembre de 1936 al 23 de junio de 1937 como combatiente voluntario, movido por su anarquismo idealista y el sueño de una sociedad igualitaria. Se salvó de la muerte de milagro, una vez por bala y en el frente y otra a punto de ser liquidado por los comunistas por haberse sumado a las milicias del POUM. Por más que a las partidas de la CNT-FAI, como a la gran mayoría de las facciones de aquella guerra fratricida, no les moderaba la consideración de los derechos humanos (*), Orwell no pudo percibirlo, metido en el frenesí y el desbarajuste, que describe con pelos y señales, en Barcelona, en el frente de Aragón y en los hospitales de Monflorite y Barbastro.
La versión, idéntica a la oficial del comunismo ibérico y de la propaganda estalinista, que, a toro pasado, presenta Vougt en su libro sobre las purgas de anarquistas en Barcelona, y la de Orwell, que las vivió en directo y casi deja el pellejo, ambas publicadas en 1938, son completamente diferentes.
De hecho la experiencia en la Guerra Civil española fue la que le hizo a Orwell abrir los ojos sobre la realidad de la Unión Soviética de Stalin y de su brutal deriva totalitaria.

George Orwell. Homenaje a Cataluña, Penguin Books 1989 (Martin Secker & Warburg 1938 revisada en 1986)
La crónica del sueco sobre las feroces purgas de Stalin en la Rusia de los Soviets es ingenua y seguidista, justificando de forma alambicada la purga staliniana que condujo desde inicios de 1937 al procesamiento y ejecución de miles de «viejos bolcheviques» «revisionistas» y «trotskistas» que, de acuerdo con la versión oficial, conspiraban contra la revolución en Rusia y se entendían con los nazis.
Logicamente, la lectura del libro de Allan Vougt me despertó la curiosidad por el resto de su trayectoria vital, pues atraviesa los años clave de la consolidación de la Socialdemocracia en Suecia y la convulsa primera mitad del siglo XX en Europa. Mi bulimia de ratón de biblioteca me ha llevado por los laberintos de una interesante biografía y de otros escritos suyos. El biógrafo no sólo habla de Vougt sino también de «su tiempo», es decir de la política y los compromisos del socialismo sueco y de sus protagonistas, desde el final de la I Guerra Mundial a la guerra fría, en concreto a 1953, fecha del fallecimiento de nuestro hombre.
Pero, antes vayamos al libro que ha suscitado mi interés…
Moskva – Madrid
Como jefe de la sección Internacional del órgano oficial de los socialistas suecos viaja primero por la Rusia de Stalin y luego por la zona republicana de la Guerra Civil española, y lo hace encauzado por las autoridades soviéticas en el primer caso y conducido después durante tres semanas por los cuadros del ejército regular de la República cercanos al general Miaja y a Largo Caballero.
La oficialidad en el ejército republicano español

El General Miaja pasando revista a un batallón. Allan Vougt. Moskva-Madrid. Stockholm 1938

El General Miaja y un grupo de prisioneros italianos escuchan al Ministro de Educación Jesús Hernández. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938 (**)

Estado Mayor de una División. Casa de Campo. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Jefe de Brigada en el frente de Zaragoza. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938. (***)
Los soldados soviéticos…

Demostración gimnástica de reclutas en la Plaza Roja. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938
y los combatientes republicanos en España

Brigadistas alemanes y checos en Valencia. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Dos soldados en la calle de Segovia. Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

En las trincheras de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.

Soldado vasco junto a un compañero en Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Soldados en el frente de Aragón. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938

Domingo en la Casa de Campo de Madrid. Allan Vougt. Moskva Madrid. Stockholm 1938.
No me atrevo a hacer comentario alguno a las fotos de aquellos hombres, a sus rostros, su presencia y sus indumentarias variopintas, la gran mayoría gente llana, trabajadores, hombres del pueblo, pero también algún oficial del ejército regular y uno que otro jovencito, quizás estudiante, pues imagino lo que la suerte de la guerra o, si sobrevivieron a los combates, de la posguerra, debió de depararles a la mayoría de ellos.
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Las contradicciones de una época resumidas en un hombre
En su biografía de Allan Vougt (En utskälld man. Allan Vougt och hans tid, Stockholm, 2007 : Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo), el político y periodista, Kaj Björk, que ha vivido, pero en tiempos menos convulsos, un recorrido parecido a su biografiado (redactor jefe de un periódico socialista, Ny Tid, diputado, Secretario de Relaciones Internacionales de los Socialdemócratas suecos y diplomático) resume las contradicciones que han afectado al desarrollo del socialismo sueco en la primera mitad del siglo XX, de las cuales la figura del autor de Moskva-Madrid es un concentrado.

Allan Vougt y su tiempo por Kaj Björk. Estocolmo 2007
Diciéndolo brevemente, Allan Vougt metió los pies en todos los charcos de las ideologías y los conflictos de su tiempo, equivocándose en los de mayor trascendencia, a mi modo de ver por cierta falta de rigor intelectual y, en alguna medida, por las prisas con que desembarcó en el mundo del periodismo oficial sin formación universitaria, con un gran entusiasmo y fidelidad a los cuadros superiores de su partido político (que al final le tratarían con ingratidud) y con una pluma acelerada e incisiva. Puede decirse que, siendo una buena persona, su dependencia partidista contaminó su independencia moral e hizo de él un hiperactivo periodista orgánico a la par que miembro de cruciales comisiones parlamentarias y gubernativas, parlamentario, diplomático internacionalista y ministro (defenestrado finalmente por su propio partido).
Como ya hemos subrayado, en la visión de las purgas del anarquismo en Rusia y en Cataluña durante la guerra civil, se alineó con la posición del estalinismo, la misma que expresaba Georgi Dimitrov en L’Humanité en 1937 y que matuvieron en España los comunistas en el gobierno y el ejército de la República española, bajo Largo Caballero y el General Miaja :
Ce sont les mêmes criminels qui envoient les assassins en Espagne et en Union soviétique. Les bandes trotskistes-zinoviévistes s’avèrent les alliées les plus intimes de la racaille criminelle fasciste de Hitler et de Mussolini. Tant au procès des terroristes de Moscou qu’à celui des terroristes de Novossibirsk, il a été prouvé, devant le monde entier, que les bandes terroristes trotskistes-zinoviévistes travaillaient de concert avec les agents de la Gestapo. Elles se sont révélées comme des agents de celle-ci. En Espagne, les trotskistes essayent de désagréger et de briser le Front populaire antifasciste, afin d’aider les généraux fascistes Franco et Mola à remporter la victoire. C’est ainsi que le trotskisme s’avère l’allié, l’auxiliaire et le pionnier de la pire réaction et de la pire contre-révolution, le complice des plus mortels ennemis de la classe ouvrière, du fascisme assassin.
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Estos son los mismos criminales que envían asesinos a España y a la Unión Soviética. Bandas trotskistas – zinovievistas se manifiestan como los aliados más íntimos de la escoria criminal fascista de Hitler y Mussolini. Tanto en el juicio a los terroristas de Moscú como en el de los terroristas de Novosibirsk, se demostró ante el mundo entero que los trotskistas-zinovievistas son bandas terroristas que trabajan en concierto con los agentes de la Gestapo. Se han destapado como agentes de los mismos. En España, los trotskistas tratan de desintegrar y romper el Frente Popular antifascista para ayudar a los generales fascistas Franco y Mola a obtener la victoria. Así es como el trotskismo se revela como el aliado, el auxiliar y el pionero de la peor reacción y de la peor contrarrevolución, el cómplice de los más mortales enemigos de la clase obrera, del fascismo asesino.
Georgi Dimitrov, L’Humanité, 1937
Vougt, aunque subrayando que la formulación de la cuestión por Dimitrov es desafortunada, se mostró comprensivo con la postura de Stalin y con su política de control de la Internacional Comunista hacia lo que paradójicamente define como
una colaboración tranquila para la salvaguarda de la paz con los estados de Europa, cuyo interés pacífico es similar al que predomina en el estado Soviético
Allan Vougt, Moksva-Madrid, pág 66
Así termina textualmente su crónica de la visita a la Rusia de Stalin, primera parte del libro Moskva-Madrid. La segunda parte, hasta la página 172 está dedicado a su rápida visita por la España republicana en plena guerra civil, donde destaca un capítulo dedicado a Largo Caballero, otro a la Nueva España y uno a la crítica de la No intervención, en el que hace juegos malabares para justificar a los partidos de la Internacional Socialista que se mantuvieron al margen.
La tercera parte es un repaso de la situación internacional titulado Dictaduras y peligro de guerra, en la que en la categoría de dictaduras no entra el estado de la Rusia Soviética, a la que distingue de las dictaduras de Mussolini y Hitler por «interés predominante por la paz» que según él, caracteriza al régimen de Stalin.
El hecho es que la Unión Soviética pertenece a esos estados en que (ese interés por la paz) pesa más que todo lo otro que les diferencia de ellos (el fascismo y el nacionalsocialismo).
Así termina el libro.
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Allan Vougt escribía en un artículo en Arbetet en diciembre de 1937, titulado «Bajo las bayonetas de los Soviets», que Suecia podía estar tranquila ante las amenazas de guerra, bajo el amparo del poder de la Unión Soviética, «ineludible soporte protector de la libertad de los pueblos pequeños».
No tardarían los socialdemócratas suecos, tan ciegos como los partidos y los intelectuales de otros países europeos, en descubrir sorprendidos que Stalin y Hitler se entendían en secreto en un pacto de no agresión que duró de agosto de 1939 a junio de 1941, ambos motivados por estrategias que no eran precisamente pacifistas y para repartirse a los «pueblos pequeños».
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Los pies en otros charcos
No puedo extenderme mucho, pero en este terreno de la guerra y el pacifismo, los gobiernos socialdemócratas suecos, y Allan Vougt como exponente destacado, siguieron metiéndose en todos los charcos para mantenerse neutrales.
El Gobierno de Coalición presidido por Per Albin Hansson y la Comisión de Defensa del Parlamento, a la que pertenecía Vougt, aceptaron el tránsito entre Suecia y la Noruega ocupada por los nazis de los trenes cargados con soldados alemanes y armamento (así como la venta de acero sueco a Hitler) que, como Vougt argumentaba con candidez, circulaban por la noche para no alarmar a la población, eso sí escoltados por soldados suecos. Era notorio que la mayoría de la oficialidad del ejército y de la policía en Suecia simpatizaba entonces con el proyecto del paneuropeismo ario.
Para evitar que los periódicos que en Suecia protagonizaban la crítica contra el nazismo suscitasen conflictos con la Alemania de Hitler, un comité constituido por Allan Vougt y los juristas Ragnar Bergendal y Olof Thulin concluyó en febrero de 1940 una Propuesta de medidas para el cambio de los ordenamientos de la libertad de prensa titulada Contra el abuso de la libertad de Prensa. Objetivo: la censura preventiva de la prensa en situaciones en que «nuestro país pudiera entrar en guerra o hubiera una amenaza de guerra…»

Propuesta para el recorte de la libertad de prensa
En abril de 1940 el ejército alemán invadió Noruega y entre julio del mismo año y agosto de 1943 circularon, por la noche y a través Suecia, los trenes con fuerzas y armamento alemanes en dirección al país vecino. Hubo periódicos a los que, basándose en la ley de prensa modificada, se mutiló la edición o se les bloquéo en su totalidad, destacando las cinco ediciones secuestradas al Göteborgs Handels och Sjöfartstidning del valiente Torgny Segerstedt (1876-31 de marzo 1945), quien por unas semanas escasas no pudo tener la satisfacción de ver la capitulación de la Alemania nazi.

Torgny Segerstedt. Wikipedia
Otros se rebelaron contra esta «colaboración neutral», como por ejemplo el escritor Vilhelm Moberg (1898-1973) o las Juventudes Socialistas de Trelleborg (en Escania).
Cuando la intervención de los EE.UU en la guerra empieza a revertir la balanza de la contienda, hay que ir borrando de las memorias la comprensión que Vougt había manifestado por el gobierno de Petain, así como su crítica al «totalitario» De Gaulle con ocasión sus emisiones de radio desde Londres, así como la animadversión que había manifestado hacia Churchill.
En 1945 Allan Vougt se convierte en el primer Ministro de Defensa de la posguerra en Suecia, ejerciendo hasta 1951. El último «charco» en el que él y sus partido metieron los pies fue, contraviniendo a la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra, ceder ante la presión del Partido Comunista de Suecia y entregar a la Unión Soviética a los 3000 soldados de los países bálticos que habían vestido uniforme alemán y que habían desertado en Suecia, esperando obtener refugio.
De todos modos, sus contradicciones no se le pueden achacar en solitario. Pero esa es otra historia.

Allan Vougt
Continuará…
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Obras consultadas:
Kaj Björk, En utskälld man. Allan Vougt och hans tid (Un hombre discutido. Allan Vougt y su tiempo) Stockholm, 2007.
Bergendal, Ragnar, Thulin, Olof, Vougt, Allan Promemoria med förslags till vissa åtgärder mot misssbruk av tryckfriheten, (Memorandum con propuestas de ciertas medidas contra el abuso de la libertad de Prensa), Justitiedepartementet, Stockholm, 21 februari 1940.
Vougt, Allan, Moskva-Madrid, Stockhom, 1938
(*) CNT: Confederación Nacional del Trabajo. FAI: Federación Anarquista Ibérica.
(**). A la izquierda en la foto detrás del General Miaja está el General Cardenal Dominicis, que ha sido identificado por su nieto Fernando Cardenal en un comentario a esta entrada que dice así: el personaje embutido en su gran capa militar de color azul-negro con cuello de astracán y con expresión de interesarle bien poco lo que se está diciendo, es mi abuelo el general de brigada del arma de artillería Manuel Cardenal Dominicis. Su brigada pertenecía a la Primera División, que era la mandada por Miaja. Por eso mi abuelo sirvió todo el tiempo a las órdenes de Miaja. Mi abuelo me dijo que al ascender a general el año 35 juró lealtad a la República y que después no vio por qué iba a faltar a su juramento. Lo que mi abuelo no previó fue que aquella República democrática que él defendió dejaría prácticamente de existir carcomida por la extrema izquierda. ¿Es ésta la razón de esa mirada perdida?
(***) El de la izquierda en la foto, con corbata de pajarita, sería el periodista Manuel Chaves Nogales si atendemos a la identificación que de él hace Andrés Sánchez en uno de sus comentarios a esta entrada. Lo que sin embargo ha sido contestado por Francisco Álvarez Alonso en otro comentario, donde efectivamente subraya más bien el parecido del hombre de la pipa y el sombrero con Allan Vougt cuyo reportaje ha motivado esta entrada.
Sobre la estrategia de la violencia de la CNT-FAI y sus secuelas puede leerse el reciente artículo de Antonio Elorza, Relectura del anarcosindicalismo, en CLAVES de Razón Práctica, nº 246, Mayo/Junio 2016, pp.100-111

Xilograbado en Olaus Magnus. Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555 . Lapones cazando
Quidam viri boni et propagandae religionis studiosi queruntur Pilapios, Scythiae septentrionalis populum mire simplicem ac rudem, a nescio quibus principibus christianis teneri ditione, sed ita dura premi iugo humano, ut eis non imponatur suave iugum Christi, atque ita spoliari bonis externis, ut non ditentur opibus evangelicis
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Ciertos hombres buenos, que desean difundir la religión, se interesan por la situación de los lapones, un pueblo de la Escitia septentrional, de inocencia y rudeza sorprendentes, a quienes ciertos príncipes cristianos mantienen sojuzgados. De modo que, a causa del duro yugo de los hombres, no son capaces de aceptar el suave yugo de Cristo; se les despoja de sus bienes materiales y tampoco se enriquecen con los bienes evangélicos.
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Erasmo de Rotterdam, Ecclesistae Liber, 328-337, OPERA OMNIA, Volumen V, tomo iv, pag. 148, Edición de Jacques Chomarat, North Holand, Elsevier Science Publishers, 1991. (la traducción es mía)

Xilograbado en Olaus Magnus. Historia de Gentibus Septentrionalibus. Roma 1555. Hombres armados extorsionando
¿Quienes son esos viri boni de los que habla Erasmo que le han informado de la opresión del pueblo lapón?
Un hombre bueno, que sabemos se inquietaba por la suerte de los lapones y que hizo partícipe a Erasmo de sus inquietudes, era Damiâo de Góis (1502-1574), un portugués de treinta y tres años que precisamente se alojó unos meses en casa de Erasmo cuando éste estaba terminando sus comentarios al Ecclesiastés.

Albert Durero. Detalle del retrato de Damiâo De Góis
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Pero vayamos por partes…
Una conmemoración y un viaje del papa Francisco
En realidad esta entrada del blog la tenía pensada para más tarde, pero otra entre manos está creciendo demasiado y aún no ha madurado suficiente. Además, he leído hace poco en el periódico de Gotemburgo que el papa Francisco ha decidido sumarse a los actos conmemorativos de la Iglesia Sueca con motivo del 500 aniversario de la Reforma de Lutero, en una reunión del Vaticano con el Consejo Luterano Mundial en Lund el próximo 31 de octubre, y que, con esta ocasión, planea también reunirse con miles de jóvenes en el estadio de Malmö.
Entiendo que la iglesia luterana prefiera conmemorar a Lutero, aunque sería más lógico que esperasen al quinto centenario de la instauración de la Reforma en Suecia. Pero las razones que impulsaron a Gustav Vasa en 1527 a nacionalizar la Iglesia y sus bienes, con la pingüe expropiación de las propiedades y las tierras episcopales y monásticas no fueron tanto espirituales como terrenales. Para financiar la guerra contra los daneses tuvo que pedir enormes préstamos a la ciudad estado de Lübeck. Siguiendo el ejemplo de los principes alemanes protectores de Lutero, Gustav Vasa encontró una sustanciosa fuente de ingresos en los bienes eclesiásticos y abrazó la fe protestante. Es bien sabido que la Dieta de Augsburgo había dejado claro que “cuius regio, eius religio” (la religion de un país es la de su príncipe).
Como le siguió faltando dinero para sus guerras, no le bastó con las propiedades de la Iglesia sino que la emprendió con el campesinado sueco. La brutal subida de impuestos ocasionó la revuelta de los campesinos de Småland en 1542 que acabó con sus líderes empalados y pudriéndose colgados de los árboles en las veredas de los caminos.
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Pero más antigua era la explotación de los lapones (el pueblo Sámi) por los señores de la guerra escandinavos. En la descripción de Escandinavia de Jacob Ziegler (1470/71 – 1549) en 1532, Laponia es un territorio que el geógrafo alemán equipara con Suecia, Noruega o Finlandia.

El mapa de Jacob Ziegler. De Regionibus Septentrionalibus. Estrasburgo 1532
Hoy se considera a los sámi como los pobladores más antiguos de Escandinavia. Están distribuidos entre esos países, más la península rusa de Kola y hoy cuentan con su Consejo Nórdico común y un Parlamento transversal, aunque tengan nacionalidades diferentes, pero hasta hace unas décadas eran tratados como una raza inferior y como materia de estudios biométricos humillantes por los biólogos de las razas del Instituto de Biología Racial de Uppsala, fundado en 1922, que se ocupaba de estas materias en colaboración estrecha con otros seudo-científicos alemanes de triste recuerdo. Su misión era promover la higiene racial, lo que llevaba aparejada la idea de que ciertas razas eran inferiores moral e intelectualmente. En 1958 el Instituto se reformó, pasando a ser el Instituto de Medicina Genética. El papa Francisco no llegará quizás a saber de todo esto, pues en su encuentro ecuménico, todo lo más se aludirá a la común preocupación ecuménica por el estado del mundo y a la misión de las Iglesias cristianas en la liberación de los oprimidos.

Erasmo de Rotterdam. Grabado francés de fines del siglo XIX a partir del retrato de Hans Holbein
Pero, siglos antes de la teología de la liberación, antes incluso de que Bartolomé de las Casas publicase sus diversas requisitorias, ya había humanistas como Erasmo o Damiâo De Góis que se habían preocupado por la situación de los oprimidos y colonizados, no sólo de los habitantes de África maltratados por la Corona de Portugal, sino también de los lapones. Damiâo De Góis, murió después de un cautiverio inquisitorial promovido por una encarnizada persecución de uno de los primeros jesuitas y compañero de Ignacio de Loyola, el portugués Simón Rodrigues, un obseso de las herejías, que, para más inri, había sido compañero del portugués en sus estudios humanistas en Bolonia. El acta de acusación incluía la posesión de obras y cartas de Erasmo. Será casualidad o no, pero el fundador de la Compañía de Jesús declaraba que la lectura del Enquiridion de Erasmo le causaba aridez de espíritu, por lo que los jesuitas tenían que leerlo de tapadillo, salvo para combatir sus propuestas. Lo curioso es que en materia evangélica y política al papa Francisco se le va poniendo cara de erasmista. Aunque sospecho que le va a resultar más fácil conmemorar a Lutero que a Erasmo, a pesar de que, si los papas y los reformadores hubieran hecho caso a este último, Europa se habría ahorrado muchos muertos.
Pero a lo que íbamos…

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Boda en Laponia
Deploratio Lappianae Gentis
El otro «varón bueno» del que habla Erasmo era seguramente Johannes Magnus (1488 – 1544), obispo y hermano de Olaus Magnus (1490 – 1557), su sucesor en el Arzobispado de Upsala y autor de la Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555, desposeídos ambos por los reformadores suecos y exiliados en Roma. Su enorme diócesis abarcaba también Laponia.
Erasmo tuvo noticias suyas a través de De Góis, en una carta de éste fechada en Amberes el 20 de junio de 1533:
Recuerdo haberte enviado un tratado sobre la fe y las costumbres del Preste Juan y de sus súbditos, al final del cual hay una petición dirigida al sueco Johanes Magnus, arzobispo de Upsala, en relación con la Pilapia o Laponia, provincia bastante extensa de la región escita, que está en su mayor parte bajo la autoridad diocesana del dicho arzobispo. Jacobo Ziegler la ha descrito con detalle en su Scondia o Scolandia basándose en un informe del mismo arzobispo. No existe allí ni ley ni noción alguna sobre Jesucristo y sus dones, lo que parece muy impío y deplorable para un corazón piadoso; esto me llena de compasión por una raza totalmente inocente y me preocupa, sobre todo considerando que cuando yo vivía entre rumanos, moldavos y letones oí decir a algunos comerciantes, por lo general honestos, que habían estado allí en viaje de negocios, que esos lapones son gente extremadamente ingenua e inocente y que viven sin leyes como los animales, cosa que me parece cierta. De todo esto se puede deducir que se les podría atraer al Evangelio de Cristo, si esos reyes y príncipes (me refiero a los que son cristianos) que les hacen sufrir con su poder mediante la recaudación de impuestos, les aligerasen un poco de tales gravámenes, que son la causa de tan vergonzosa explotación
Damiâo de Góis continúa:
Si digo todo esto es porque sé de buena fuente que los nobles de ese país no permiten de ninguna manera que los auténticos misioneros cristianos lleguen hasta ellos para predicar el Evangelio, pues, siendo perfectamente conscientes de su propia tiranía y de su codicia, temen que la predicación evángelica y la comunicación con los cristianos hagan que esas gentes ingénuas y salvajes tomen conciencia y acto seguido con toda razón se rebelen contra las tasas injustas.
Y exclama:
No cabe duda de que una situación tan miserable no debe en absoluto ser tolerada por las conciencias piadosas.

El mapa de Olaus Magnus. Roma 1555.
El diplomático portugués que se preocupaba por la suerte de los lapones había sido nombrado secretario de la Casa de Indias de Amberes por Juan III y había dedicado diez años de su vida a servir los intereses comerciales y diplomáticos de la corona de Portugal. En 1532 publica su primera obra dedicada a reivindicar el cristianismo de los etíopes, la Legatio magni indorum imperatoris Presbyteri Ioannis ad Emanuelem Lusitaniae Regem in 1513 (Embajada del gran emperador de los indios el Preste Juan ante el rey Manuel de Portugal en 1513).(La Iglesia de Roma no quiso aceptar a los cristianos de Etiopía en su seno).

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Rebaño de renos
Esta obra lleva un apéndice titulado De Pilapiis (Sobre los lapones), que es un llamamiento a liberar a los lapones de la opresión de los nobles. En ediciones posteriores se titulará Deploratio Lappianae Gentis (Lamento por el pueblo lapón). De Góis confía en que Erasmo se anime a escribir también en defensa de los lapones.
Marcel Bataillon destaca la personalidad y el humanismo polifacéticos de Damião de Góis cuando escribe:
Damião de Góis, viajero de la factoría de Flandes, discípulo de la tradición polifónica de los Países Bajos, coleccionista de los maestros de la pintura flamenca y alemana, vulgarizador de los descubrimientos marítimos de los portugueses, abogado de la España calumniada, portavoz ante la Cristiandad de los etíopes y de los lejanos lapones, discípulo de Erasmo, intermediario entre Sadoleto y Melanchthon para la pacificación de la Iglesia, Damião de Góis fue indudablemente un cosmopolita de la más noble especie
Marcel BATAILLON, «Le cosmopolitisme de Damião de Góis», en Études sur le Portugal au temps de l’Humanisme. Coimbra: Acte Universitatis Conimbrigensis, p.196

Portada de la obra de Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555.
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Erasmo asume las reivindicaciones de Damiâo De Góis
De Góis había visitado a Erasmo en la primavera de 1533 y se adivina que la crítica de Erasmo a la explotación de los lapones se basa en la Deploratio del portugués, que éste le debió de traer y en las cartas que sobre la materia le había enviado.
En su carta a De Góis desde Friburgo el 25 de julio de 1533 Erasmo se expresa así:
Vengo ahora a este paso de tu carta donde deploras con un sentimiento de piedad la condición infeliz de la raza lapona a la que los príncipes cristianos despojan de sus bienes materiales, sin que se le permita enriquecerse con bienes espirituales: se la aplasta bajo el yugo de los hombres y no aprende a poner su cuello bajo el suave yugo de Cristo. En efecto, estos grandes personajes, que miden sus victorias por el botín, prefieren gobernar animales salvajes antes que hombres. Esta es la causa de que sean demasiado pocos los pueblos que pasan de ignorar a Cristo a incorporase a la comunidad de la Iglesia: ven que no se les busca para el cristianismo sino para la explotación y para una servidumbre miserable, y que todo lo que hay de malas costumbres se observa sobre todo en la vida de los cristianos. Una cosa es hacer negocios, otra muy distinta es tratar los negocios de la religión.
Las conversaciones entre los dos debieron de ser asiduas entre abril y agosto de 1534, cuando el joven diplomático y humanista se hospedó en la casa del anciano en Friburgo. Además, Erasmo encargó una traducción al alemán del opúsculo de De Góis. No obstante por su avanzada edad y estado de salud sólo alcanzó a insertar su denuncia de la situación de los lapones en su última obra importante, el Libro del Eclesiastés. La muerte le impidió escribir la monografía que tenía al parecer intención de publicar al respecto.

Xilograbado en Olaus Magnus Historia de Gentibus Septentrionalibus, Roma 1555. Trineo tirado por un reno.
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Para más leer
Mi resumen de este aspecto de la obra de Erasmo se basa en una conferencia que di en el año 2002 —que nunca se publicó—con motivo del quinto centenario del nacimiento de Damiâo De Góis en Anderlecht, para los miembros de la Asociación de Amigos del Museo de la Casa de Erasmo y para mis amigos de La Atlántida (Asociación cultural portuguesa de Bruselas).
Mi conferencia inicial se amplió y convirtió en un artículo más extenso, donde el lector interesado podrá también ver toda la bibliografía consultada. Me basé especialmente en la biografía de Damiâo De Góis de Elisabeth Feist Hirsch, así como los trabajos de Marcel Bataillon y en la correspondencia entre Erasmo y De Góis y en otras cartas que les atañen en la edición en francés de Alois GERLO (1981). Para la recopilación bibliográfica y biográfica conté con la ayuda inestimable de Katheleen Leys, por entonces conservadora adjunta del citado Museo de la Casa de Erasmo y actualmente Jefe del Servicio de Cultura y Turismo de la Comuna de Dilbeek (Región Flamenca, Bélgica).
No puedo reproducir muchas de las cuestiones desarrolladas en el artículo, por ejemplo la requisitoria de Erasmo contra la explotación de los africanos en las colonias portuguesas, que denunció en carta a Juan III de Portugal en 1527, pero quien tenga interés por esta y otras cuestiones sobre De Góis y Erasmo puede ampliar información en Damiâo de Goís y Erasmo de Rotterdam: una amistad abierta al mundo por Ramón Puig de la Bellacasa, Pliegos de Yuste, números 5 y 6, I -II, 2007, pp. 23 a 32.

Escudo y motto de Olaus Magnus. Arzobispo de Upsala exiliado en Roma.
El mes de las flores

Tulipán. Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig
En la escuela de párvulos no enseñaron que mayo es el mes de las flores y las monjas jesuitinas nos llevaban a la capilla a cantar eso de «venid y vamos todos con flores…»

Despliegue rojo y gualda. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig
Así que, no hay manera, a partir de la mitad del mes, cuando en Gotemburgo los jardines florecen, me siento un poco como un parvulito, aunque esta vez no hay monjas y sí mi cámara de fotos, y me muevo por las veredas de los parques como si fuese la primera vez que las descubriese, las flores, siempre iguales, siempre diferentes y siempre nuevas.

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig
Los tulipanes, de variadas formas y colores, se exhiben, protagonistas absolutos de estos días, cuando las rosas aún no han saltado a escena, en una lenta metamórfosis de geometrías.

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig
Del capullo a la plenitud, y de ahí a su deconstrucción…

Trägårdsförening. Tulipanes. Gotemburgo. Foto R.Puig
Con formas sorprendentes y colores inusuales…

Trägårdsförening. Tulipán. Gotemburgo. Foto R.Puig
Son días en que el frío se retira a trompicones y se siente la llamada al paseo lento por los jardines del centro de la ciudad

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig

Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig
No digo que tengamos que entrar en trance como la ninfa Niebla de Gusten Lindberg,

«Niebla». Escultura de Gusten Lindberg. Trägårdsförening. Gotemburgo. Foto R.Puig
pero, de algún modo, parece como si todo se sosegase y brotase música de las flores, como si nos invitasen a recitar con Fray Luis aquellos versos suyos… el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada…
Pero, en fin, mejor voy aterrizando, no sea que mi amigo, Bernardo, que no necesita tomar versos prestados -pues a él, como quien respira, le nacen cada día- me llame la atención desde Lima.
Así que, demos un salto al Jardín Botánico, donde la náyade de Carl Milles nos espera, flotando impertérrita en el estanque de la entrada.

El estanque del Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig
Por sus praderas las gentes se solazan y disfrutan de sus tarteras

Pícnic en el Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig
Nosotros aprendemos a llamar a las flores por su nombre

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig
Pero, por si acaso, a este espécimen, no le meteremos el dedo en la boca, no sea que la cierre…

Lysichiton americanus. Botánico. Gotemburgo. Foto R.Puig
¿No tiene acaso su amarilla dulzura algo de inquietante?
Hablando de criaturas que podrían morder, a poca distancia de la ciudad, por los jardines del Gunnebo Slott, si se fijan bien, en estos días soleados podrán ver alguna culebra que hace su digestión sin perdernos de vista

Culebra al sol en el jardín de Gunnebo. Foto R.Puig
No obstante, en las orillas del cercano lago

Gunnebo. Orilla del Rådasjön. Foto R.Puig
o por las praderas del parque, el domingo invita a la despreocupación

Domingo en el parque del Gunnebo Slott. Foto R.Puig
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Coda
Todo hay que decirlo, tras un día de sol y de paseos por los parques, puede ocurrir -la primavera tiene estas cosas- que el cielo se cubra de nubarrones, suenen truenos en la lejanía y haya que alzar las solapas y subir la cremallera de la cazadora,

Lilas y presagios de tormenta. Gotemburgo. Foto R.Puig

La tormenta se avecina. Gotemburgo. Foto R.Puig
porque sopla un viento fresco y el Señor de las patatas empieza a temer por su cosecha…

Si llueve qué será de mis patatas… Gotemburgo. Foto R.Puig.

Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle (autorretrato). 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig
En la exposición de la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo que venimos comentando hay un cuadro del artista más cotizado del mercado del arte sueco en el siglo XX, Nils Dardel (1888-1943), miembro del grupo de «los ocho» artistas suecos que coincidieron en París en los primeros años del siglo pasado. Además de Dardel lo formaban Tor Bjurström, Birger Simonsson, Leander Engström, Isaac Grünewald, Sigrid Hjerten, Einar Jolin y Gösta Sandels (de la mayoría de ellos hemos mostrado obra en este blog).
Para algunos críticos, el más hermético aunque puede que el más socialmente activo y trotamundos del grupo, fue este dandy de familia aristocrática, que comenzó bajo la influencia del fauvismo, pero también del expresionismo de Munch y, tras afirmarse como retratista neo-impresionista, cultivó también unas temáticas de la ensoñación que algunos han calificado como proto-surrealistas.
Pero puede que su más significativa obra de arte fuese él mismo, identificado con su propio rol y representando con su vida la figura del dandy que, mientras morían millones en las trincheras, se autorretrataba moribundo, fiel a su papel.

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918
Tres años antes, Georges Paul Leroux (1877 – 1957), un pintor bien conocido entonces en Francia, contemporáneo de Dardel y combatiente de la I Guerra Mundial representaba la muerte de forma muy diferente.

Georges Paul Leroux. Soldados enterrando a un camarada. 1915. weimarart.blogspot.se
Y un impresionista que combatió del otro lado, Otto Dix (1891 – 1969), daba también su visión en grabados que reflejaban su experiencia directa.

Otto Dix. Transporte de un herido. Grabado. 1924.British Museum
No es que el sueco fuese distinto del resto de sus compañeros escandinavos en el grupo de París -síntoma quizás de la vivencia artística en aquella Suecia neutral- , al menos por la obra que yo conozco. Lo que ocurre es que él fantasea con la muerte, pero sin ponerla en relación con las muertes que se vivían en el continente europeo por esos mismos años.
Y, de los conflictos bélicos, apenas una alusión a la revolución rusa en una representación de los vagones de Transiberiano, donde los viajeros van custodiados por soldados cosacos, unos de guardia y otros roncando, lo que más parece un detalle exótico captado por un adinerado viajero.

Nils Dardel. El expreso transiberiano. 1918. Fuente. Dardel.info.php
De hecho Nils viajaba por Japón en aquellos años y mientras estallaba la revolución rusa atravesaba Rusia en el Transiberiano. Cuando comienza la II Guerra Mundial deja Suecia para instalarse en Nueva York, viaja por Centroamérica y muere de un infarto a los dos días de inaugurar su última exposición en Manhattan.
El resto de los rostros de El dandy moribundo están trabajados con cuidado y a mi modo de ver reflejan otras influencias además de las del expresionismo y el fauvismo de aquellos años.

Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig.
La joven triste que apoya el mentón sobre la almohada del moribundo recuerda a la niña enferma que Edvard Munch pintó entre 1885 y 1886 (Galería Nacional de Oslo), pero también tiene un aire a las fisionomías de los prerrafaelitas.
Los otros dos rostros femeninos son una muestra del retrato delicado y de línea clara que caracteriza uno de los estilos que cultivó Dardel, puede que anticipándose al recuento de las tres mujeres que desempeñarían un papel importante es su vida.

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig
En todo caso, la evocación de las santas mujeres de un santo entierro o de los protagonistas de un descendimiento se refuerza con el otro personaje, una especie de discípulo doliente, que enjuga sus lágrimas

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig
Mi opinión es que Dardel ha representado, consciente o subconscientemente, una parodia de su propia muerte, que además de los personajes necesarios incluye la preparación de un sudario, el paño de lágrimas y en el lugar del árbol de la cruz, una especie de palmera.

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918
Hablábamos de prerrafaelismo y pues no en vano los pintores de esa corriente se inspiraron en el Quattrocento italiano, me viene a la mente el Perugino.

Perugino. Pietà. National Gallery of Ireland
A Nils Dardel, no debieron serle extraños los enterramientos y descendimientos de Cristo de los muchos museos que en sus correrias tuvo que encontrar.

Correggio. Descendimiento. Galería Nacional de Parma.
No me alargaré con otros muchos ejemplos. En literatura se habla de intertextualidad, de forma parecida a como el las artes plásticas se puede hablar de la transmisión de modelos iconográficos y de composiciones que se repiten a lo largo de las épocas. El que los artistas los repitan a propósito o sin casi darse cuenta no cambia el resultado. La corriente fluye de unos a otros.
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Lo que supongo que no se imaginaba Dardel es que más de 70 años después de su muerte su forma de vestir por aquellos comienzos del siglo XX sería recuperada por un modisto sueco.

Nils Dardel. Fuente: Oscarjakobson.com
Y que conste que mi intención no es publicitaria sino todo lo contrario, pues detesto el slim fit y no me afecta el que, si ando yo caliente, se ría la gente. Prefiero la holgura, pasada de moda, ay, de la vestimenta de Humphrey Bogart.

Los pantalones de Humphrey Bogart. Fuente: elle.com
De exposiciones por Estocolmo (II): miscelánea de rostros en la Academia de Bellas Artes (Fisionomías XXII)

Gipsoteca y Hall de entrada. Real Academia de Bellas Artes. Estocolmo. Foto R.Puig
El Museo Nacional de Bellas Artes de Estocolmo sigue cerrado por obras. Pero eso no quiere decir que no exponga sus colecciones en las salas de otras instituciones. Este es el caso de la muestra «El Artista» en la Real Academia de Bellas Artes, que reúne obras del Museo y de la Academia con otras en préstamo de colecciones privadas y del Museo de Arte Moderno de Estocolmo.
Sería demasiado largo para este cronista repasar el conjunto. Las reproducciones en el catálogo son excelentes, no así las notas sobre las obras y las apresuradas cartelas bajo los cuadros que no hacen honor a la selección ni a la interesante división temática del recorrido. Las obras corresponden a épocas, soportes, estilos y contenidos diversos unidos por su conexión con los artistas, sus visiones, su mundo y su personalidad. Dediqué dos buenas horas a la visita, en compañía de mi viejo amigo Gunnar, buen conocedor de la pintura sueca y emparentado con algunos de sus artistas, pero me voy a limitar a una pequeña selección que responde a mi interés por las fisionomías.
Empezando por Rembrandt.
Desde sus reducidas dimensiones (15,5 x 12 cm), su autorretrato nos desafía con la mirada inteligente de un joven pintor de 24 años, dispuesto a abrirse camino en la vida y en el arte. Por entonces ya tenía su taller en Leiden. Un año después, alentado por su mecenas Constantijn Huygens, se mudó a Amsterdam.

Rembrandt. Autorretrato. 1630. Museo Nacional.Estocolmo.
Sólo con esto la visita ha merecido la pena.
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Para que apreciemos la distancia entre el quehacer pictórico de aquel joven holandés y el de los pintores palaciegos en Estocolmo, veamos dos retratos, uno de fines del mismo siglo de Rembrandt y otro de las primeras décadas del siguiente. Si bien la reina Cristina pudo atraer a Descartes al frío (y a la muerte prematura) en Estocolmo, sacándole de la acogedora Holanda, ni ella ni los monarcas que la sucedieron pudieron enrolar a los pintores que descollaban en los Países Bajos, aunque sí lo consiguieron con arquitectos, expertos en fortificaciones y en armamento, o constructores navales, procedentes de los Países Bajos.
Cuando el pintor de la Corte sueca David Klöcker Ehrenstrahl (1628 – 698) pintaba su autorretrato, la monarca llevaba ya dos años enterrada en Roma, donde había conseguido acumular una impresionante colección de obras de arte. Muchas acabaron en los Museos y en la Biblioteca del Vaticano. Se preguntarán de dónde sacaba el dinero durante su «exilio» final en Roma (1667 -1689) para convertirse en mecenas y seguir viviendo como una monarca: pues de las rentas que le pagaban los arrendatarios de su tierras en Suecia, gracias al sudor de los siervos de la gleba que las cultivaban.

David Klöcker Ehrenstrahl. Autorretrato 1691. Detalle. Museo Nacional. Estocolmo.
El siguiente es el retrato del arquitecto real, Nicodemus Tessin, obra de George Engeldhardt Schöder (1684 – 1750), otro pintor cortesano sueco. Es otra prueba de que los artistas en Suecia no se beneficiaban demasiado de la calidad de la vanguardia barroca europea.

George Engeldhardt Schöder. Nicodemus Tessin. c.1720.Detalle. Real Academia de Bellas Artes. Estocolmo.
Pero es que, además, este señor podría ser hermano del anterior. ¿Economía creativa, manierismo a la francesa?
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La reducción del tamaño de las pelucas unas décadas más tarde, parece que redundo en el incremento de la calidad artística de los retratos, en una mayor simpatía del retratado y hasta en guiños de complicidad con el espectador. El rococó era «la vie en rose». Al menos así me lo confirma en su autorretrato la mirada del pintor sueco Alexander Roslin (1718-1793), que anduvo retratando a la realeza de toda Europa, con algunas escapadas a la Corte de Estocolmo.

Alexander Roslin. El Artista y su mujer retratando a Henrik Wilhem Peill. Detalle. 1767.Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig
Juega al autorretrato dentro del triple retrato en el que su mujer Marie Suzanne Giroust, la de dulce nombre y amigable rostro, no sólo maneja los trebejos de pintar con la misma soltura que el marido, sino que en el fondo es el ama de la situación.
El triple retrato fue un regalo para el amigo retratado y un homenaje a la excelente pintora (maestra en la técnica del pastel) que fue su mujer.

Alexander Roslin. El Artista y su mujer retratando a Henrik Wilhem Peill. 1767.Museo Nacional. Estocolmo
Lo cual no obsta para que también él tuviera un alter ego en Estocolmo, un reputado grabador de monedas y medallas…

Lorens Pasch el joven. Retrato del grabador de monedas Gustav Ljungberger. 1770. Detalle. Academia de Bellas Artes. Estocolmo. Foto R.Puig
El hecho fue que el pintor que retrató al prohombre era Lorens Pasch el Joven (1733 – 1805), quien estudió con Roslin en París, y su influencia debió de ser tan grande que acabó viendo las facciones del maestro en los rostros de sus retratados.
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Una artista de gran calidad fue la danesa Bertha Wegmann (1846 – 1926), representada en la muestra por su retrato de la pintora, sueco-alemana, Jeanna Bauck (1840 -1926). Es una obra en el mejor estilo impresionista germánico en la que que capta la amabilidad acogedora de su amiga y colega.

Bertha Wegmann. La artista Jeanna Bauck. 1881. Detalle. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig
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Otras pintoras lo debieron de tener un poco más difícil, a juzgar por su gesto, algo reconcentrado la primera y malhumorado la segunda, al menos en dos retratos de la exposición que las recuerdan:
La pintora y escultora francesa Rosa Bonheur (1822 – 1899) estuvo abocada a sus labores hasta que su padre pintor la introdujo en su taller. Llegó a ser una reconocida especialista en la pintura de animales y se hizo acreedora a la condecoración de la Legión de Honor.

Edouard Dubufe. La artista Rosa Bonheur. 1857.Detalle. Museo Nacional de Versalles. Estocolmo. Foto R.Puig
En su esfera personal sufrió los prejuicios de la sociedad de su época, pues se la consideraba lesbiana (etiquetada como garçon manqué), por que compartió su vida desde joven y sucesivamente con dos amigas artistas.
El segundo rostro es el de la artista multifacética Tyra Lundgren (1897 – 1979), activa en escultura, cerámica, cristal, pintura y arte textil, así como escritora.

Tyra Lundgren. Autorretrato. Detalle. 1921. Museo de Arte Moderno. Estocolmo. Foto R.Puig
Su autorretrato es de cuando vivía en Francia e Italia y refleja la influencia del cubismo. Si me atengo a esa inmensa curiosidad creativa que la llevó a explorar y a descollar en tan variadas ramas de las artes plásticas, pienso que, además de reconcentrada, su mirada es la de una mujer de 24 años dispuesta a dar la batalla y abrirse camino en un mercado europeo del arte tan imprevisible y explosivo como fue la época de las vanguardias. Puede que a ello se deba su gesto desafiante y un poco malhumorado.
A la pintora finlandesa Helene Schjerfbeck (1862 – 1946), que se formó en Helsinki y París y tuvo una buena acogida en los países nórdicos, la enfermedad de sus últimos años la llevó a pasar sus últimos años en un sanatorio sueco, tras el paso por otro de Finlandia durante la lucha de sus habitantes contra la invasión soviética.
Este autorretrato de 1937 es despiadadamente honesto.

Helene Schjerfbeck. Autorretrato. Detalle. 1937. Museo de Arte Moderno. Estocolmo. Foto R.Puig
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No doy por terminado mi paseo, pero por hoy lo dejo aquí, no sin dejarles un acertijo que pone a prueba sus conocimientos de la pintura sueca moderna. Una pista: se trata de un detalle de un cuadro de un pintor sueco, un lienzo que ha alcanzado la cotización más alta en el mercado de la pintura sueca del siglo XX.
La solución el próximo domingo.


Fachada del Museo Sven Harrys. Estocolmo. Foto R.Puig
Hace una semana estuve unos días en Estocolmo. Como había pasado tiempo desde la última vez, aproveché para dar una vuelta por sus museos y por alguna que otra galería.
Hoy reseño algunos aspectos de la muestra «Swedish Art : Now!», un título que no sé si debe entenderse como una exclamación admirativa, como una reclamación o como una queja.
La escultura «Carta blanca» de Anna Uddenberg no nos va a sacar de dudas.

Anna Uddenberg. Carta blanca. 2015. Colección de la artista. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
Desde hace ya décadas, en las ferias y galerías de arte contemporáneo, abundan las creaciones de una corriente que ha transformado la artesanía del maniquí en una nueva rama de la escultura. A menudo combina también los ready made con esos moldeados de figuras de resinas y otros materiales sintéticos.
De ese género es la obra que nos espera tras las cristaleras del museo. Representa a una mujer postrada sobre el parquet, que no se sabe bien si simplemente se relaja en postura de yoga, o si, contra toda esperanza, espera la respuesta a una exigencia: ¡Arte!¡Now!¡Please!

Desde el interior del Museo Sven Harrys. Estocolmo. Foto R.Puig
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El museo Sven Harrys, una muy meritoria entidad privada, fruto de un generoso mecenazgo, que siempre que lo he visitado me enseña algo. Con esta exposición ha hecho un esfuerzo antológico, sin duda competente, aunque, al final, uno salga con el sentimiento de que en «el arte sueco de hoy» no hay más leña que la que arde.
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Fluye la cascada
Otra de las corrientes de arte contemporáneo que está bien representada es la del dibujo animado en presentaciones de vídeo embutidas en una marco. Mi primer encuentro con esta técnica fue hace ya años en una de las ediciones de la Feria Arco en Madrid. No recuerdo quién era el artista. Años más tarde en la bienal de Gotemburgo admiré un trabajo del sudafricano William Kentridge, con una técnica creativa que combina el dibujo al carboncillo con la animación en vídeo y una poética que refleja las ásperas realidades y la historia del mundo en que vivimos, como en su obra Felix in Exile.
En esta ocasión son tres creaciones de Nathalie Djuberg y Hans Berg que, aunque no representen una innovación, son hermosas y dignas y quizás lo mejor de toda la exposición, aunque hayan quedado confinadas al rellano de las escalera sin una mala banqueta para sentarse a contemplarlas. Estos dos artistas son conocidos por sus obras irónicas y animadas, incluso humorísticamente siniestras.
Sólo puedo añadir mis instantáneas fotográficas de dos de sus tres variaciones musicales en torno al motivo de la cascada (Acordes y Flautas) expuestas en la muestra.



Nathalie Djuberg y Hans Berg. Variaciones de una cascada. Acordes. HD Video. b. 2015. Lissom Gallery y los artistas. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
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Nathalie Djuberg y Hans Berg. Variaciones de una cascada. Flautas. HD Video. b. 2015. Lissom Gallery y los artistas. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig.JPG
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Una mezcla conceptual
El color de una abstracción mural, complementado con ese tipo de lilliputs y sus rictus, que parecen salidos del mundo del cómic underground, tan recurrentes en las ferias de arte contemporáneo, ocupa un espacio privilegiado, no sé si debido a su tamaño o a las intenciones enfáticas del arte conceptual que desde hace más de medio siglo pretende que pensemos en las contradicciones del mercado artístico.

Emanuel Rössh. Audiencia. Con todos los colores de mis pinturas. 2012. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig.
Hago un esfuerzo voluntarioso para captar el mensaje y salgo de la sala compadecido de esos enanitos que están ahí castigados frente a una polvareda de pigmentos.

Emanuel Rössh. Audiencia. Con todos los colores de mis pinturas. Detalle de uno de sus enanitos castigados.
Busco en google algún mensaje del artista sobre el sentido de su arte y encuentro una frase lapidaria:
I think I’m safe to say that art doesn’t necessarily have to have any other purpose than to be nice to look at.
Emanuel Röhss hablando de su exposición «Soft Jazz», agosto del 2014
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Pues muy bien, digamos que algo así como este automóvil de tamaño natural, que parece salido de las calles de La Habana y que, gracias a su ligereza de fibra y resina, cuelga del techo de una de las salas sin mayores riesgos para el visitante, aunque por la galería de la que procede supongo que su precio debe de ser lesivo para el bolsillo de cualquier ahorrador modesto.

Linda Bäckström. Nova. 2015. Art Now. Wetterling Gallery y la artista. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
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Para que sonriamos
Hay también algunas pinturas que me recuerdan la plástica neo-expresionista de los años ochenta en España, pero sin el dramatismo que la caracterizaba y con un humor más ligero que el ibérico. Evidentemente, pues parece que se trata de un mono que se está tomando un selfie en una escena promiscua en el fondo del mar.

Jim Thorell. I see u bb. 2015. Colección privada. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
Nacido en 1981 y formado en la Academia Valland de Gotemburgo Jim Thorell es un pintor de buen hacer que gusta de coloridos y formas decorativos. En sus obras mezcla motivos botánicos exacerbados y una fauna muy estilizada.
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Diremos que la muestra me ha permitido sorprender «con las manos en la masa»a los artistas suecos del momento, al menos a aquellos que suelen figurar en las galerías más postineras del país

Nathalie Djuberg y Hans Berg. Con las manos en la masa. Col. privada. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
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Diciendo adios por la terraza
Y como este museo siempre nos ofrece la oportunidad de despedirnos respirando al aire libre en su espléndida terraza, voy a ofrecer a mis lectores la sensación aérea de algunas obras que se exponen ahí arriba.
Una es reciente, una obra en madera de una veterana escultora de ochenta años, Ulla Kraitz , que sigue creando, clásica, dinámica y activa

Ulla Kraitz. El caballo volador. 2014. Art Now. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig.
Otra es un alado bronce de Axell Wallenberg (1898-1996)

Axell Wallenberg. Aves. años 1940. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig
Y una copia (vaciada en el 2008) de una famosa obra de Carl Fredrik Reuterswärd, realizada en 1980, que se puede ver en numerosas ciudades, entre otras en Nueva York (ante la sede de Naciones Unidas).
Este veterano artista ha cumplido ya los 82 años.

Carl Fredrik Reuterswärld. No violencia. 1980 vaciado al bronce en 2008. Museo Sven Harrys. Foto R.Puig.
Acabamos con una vista del parque de Vasastan de Estocolmo. Frente al museo juegan los niños.

Museo Sven Harrys. El parque desde la terraza. Estocolmo. Foto R.Puig
En un piso de este barrio (S:t Eriksplan 5) con ventanas quer dan al parque, vivió durante 73 años, como una vecina más, Astrid Lindgren (1907-2002), la autora de Pippi Calzas Largas, como atestigua esta foto del álbum de su hijo Lasse

Astrid Lindgren y su hijo Lasse con su casa al fondo. Años 30 del siglo XX. Vasastan. Estocolmo.
En la página web Mitt i Vasastan se puede consultar el artículo de Emelie Sandvad, de donde está tomada la imagen, haciendo click Aquí

Gustavo Adolfo reclama su naranja. Foto R.Puig
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Folclórico…
Nunca hubiera imaginado que el sombrero tradicional de los labriegos alicantinos iba a competir un día con el del rey espadachín fundador de Gotemburgo.
Pero así ocurrió en la plaza del Ayuntamiento, por obra y gracia de la Oficina de Turismo de Alicante y de la Embajada de España, con la entusiasta colaboración de la nueva Cónsul honoraria de España en esta ciudad.

Ninots alicantinos en la plaza del ayuntamiento. Gotemburgo. Foto R.Puig
El fin de semana comenzó el sábado 16 con ímpetu folclórico, con pasacalles, músicos y mozas alicantinos, todos ataviados como se estila en las Fogueres y marchando desde la la Plaza de la Ópera a la Gustaf Adolf Torget a los acordes tradicionales de las fiestas de Alicante. Unos ninots anunciaban la fiesta mayor del solsticio de verano, queriendo simbolizar los atractivos de la millor terra del mon, como ya la llamaba mi abuela.
Aunque, si hemos de hablar de atractivos, diremos que Alicante los tiene para todos los gustos…

Asustando a los turistas. Foto R.Puig
Al parecer, Gotemburgo es la segunda ciudad de Suecia que más volumen de negocio genera en la Costa Blanca, tanto en términos de visitantes como de compradores de real state. Así que la caravana de marketing se paseó por terreno abonado o, dicho de otro modo, predicaba a creyentes. Parece que a esta labradora tan encopetada, que luce el sol por insignia, de ello no le cabe la menor duda

Vengan a tomar el sol que yo les guío. Foto R.Puig.
Pero, como lo recomiendan los jesuitas siguiendo a su Fundador que como vasco sabía de estas cosas, para conseguir acuerdos, sea cual sea la empresa, conviene hablar de ellos después de comer.
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Gastronómico…
Así que no podía faltar, cocinado en una gigantesca paella, un arroz alicantino del que pudimos disfrutar cientos de asistentes. Los platos fueron generosos, cuajados de gambas, cigalas y mejillones, frutos del mercado pesquero de Gotemburgo, el mejor de Suecia.

Arroz alicantino en Gotemburgo. Foto R.Puig
El experimentado chef no sólo dirigía la delicada operación culinaria, sobre un fuego de leña como Dios manda, sino que también administraba la distribución de las raciones.

Repartiendo sabores alicantinos. Foto R.Puig
Puedo asegurar que del arroz, muy sabroso y en su punto, no quedó ni un grano. Y si no me creen, vean con que alegría se lo comían estas labradoras, que, después del pasacalles y antes de acometer el resto del largo programa, necesitaban reponer fuerzas y entrar en calor, pues la temperatura marcaba la mitad de grados de la que ese día tenían en Alicante.

Repartiendo sabores alicantinos. Foto R.Puig
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Bucólico…
El domingo, para bajar la paella, nos fuimos a caminar en familia por el bosque de hayas de Åkulla, en la región de Halland, una reserva natural de 5.200 hectáreas entreverada de veinte lagos, al este de Varberg.

En los bosques de Åkulla. El Skärsjön. Halland. Foto R.Puig
Fue un corto paseo de apenas dos horas hasta las orillas de uno de sus lagos, el Skärsjön, rodeado de un lecho espeso y mullido de hojas caídas en el otoño.
La pista está en algunas zonas marcada profundamente por el tractor forestal que realiza las labores de transporte de los troncos que periódicamente se talan para el mantenimiento del hayal y que suministran una excelente madera.

La huella. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
No sé como lo llamará el tractorista, pero el apodo que a mí se me ocurre es «la bestia»

La bestia del bosque. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Las veredas rezuman agua y el humus de sus bordes está cubierto de musgos de un verde vivo y salteado de aguas remansadas.

Humus. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Los umbrales de los bosques de hayas están poblados de coníferas.

Anuncios de primavera. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Los primeros brotes de la primavera en los arbolillos más jóvenes pueblan ramas delicadas formando una cortina que a medida que la atraviesas vira del amarillo al ocre verdoso.

Despunta la primavera. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
…
Nuestro paseo se había iniciado en la Fårfarm (literalmente una granja de ovejas) de Öströö, dotada de enormes instalaciones para la cría de ganado ovino.

Ovejas y corderitos. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Por el momento, en el enorme pabellón de ovejas gestantes, estas y las crías están a cubierto. Cuando se acerque el verano, la cabaña pastará en los prados hasta el mes de octubre. No los hemos contado, pero nos dijeron que, sólo en esa dependencia, maternidad y guardería a un tiempo, había casi doscientos ovinos.

Ovejas y corderitos. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Espacio y luz no faltan y pienso para saciarse, eso sí, todas a una

Todas a una. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
Los bebés se lo toman con calma después de cada mamada

Compañeros de guardería. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
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Si alguien tuviese problemas para conciliar el sueño, le bastaría con abrir esta crónica y ponerse a contar

Más ovejas con sus corderitos. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
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Por mi parte, omito el final de la visita. No quiero aguar estas imágenes bucólicas con los otros aspectos de esta explotación modelo, los que tienen que ver con la talabartería y con la olla. Hemos empezado esta crónica por la gastronomía, pero no es preciso acabarla con lo mismo.
Mejor acordarse de Virgilio que exhorta a un amigo poeta a no avergonzarse de sus menesteres de pastor, ya que también el hermoso Adonis lleva las ovejas a abrevar al río
Nec te paeniteat pecoris, divine poeta: / Et formosus oves ad flumina pavit Adonis
Bucólicas, X.17-18
Bééééééé…

Buen apetito. Åkulla. Halland. Foto R.Puig
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Nota bene
Alicante y la Costa Blanca tienen infinidad de experiencias que ofrecer, también para quienes aman la calma y la naturaleza, los paseos por valles y montañas o frente al mar y detenerse a comer bueno y barato en un pequeño restaurante de pueblo, bañarse en el mar en invierno o descubrir su milenaria historia en los vestigios que dejaron sus antiguos pobladores. Todo eso y mucho más para quienes no optan por el bullicio y el ruido, sino por la tranquilidad, el reposo, el silencio y, last but not least, el trato amable de su gente.
Para quienes estén habituados al ruido, a las noches blancas, al estruendo de los petardos, y al exceso de decibelios de las fiestas y conciertos públicos o privados, multitudinarias o sólo para tu calle, las Hogueras de San Juan, se celebran como siempre, del 20 al 24 de junio. De todos modos, hay que saber prepararse a las mascletàs, que suelen definirse como composiciones pirotécnicas ruidosas y rítmicas, es decir una especie de bombazos encadenados, típicos de nuestra cultura levantina, y estar prevenidos cuando los niños, acompañados o no de sus papás protectores, te tiran un petardo a los pies cuando más desprevenido estás. En mi familia hubo quien adquirió para toda la vida lo que los otorrinolaringólogos llaman tinnitus o acúfenos (es decir un silbido recurrente en el oído), debido a una de esas detonaciones festivas que le sorprendió a poca distancia. Y eso que era alicantina y sabía de qué iba el acontecimiento.
Los supermercados de bricolaje o las buenas ferreterías venden esos cascos que se ponen sobre las orejas los operarios de obras públicas cuando le dan a la taladradora para levantar los adoquines (seguridad e higiene en el trabajo lo llaman). Si deciden aventurarse por las calles en plenas fogueres, uno de esos artilugios es lo más adecuado, aunque no sea lo más vistoso.
Por el sur de Suecia: apuntes de un viaje breve (y II)

El extremo sur de Suecia. Foto R.Puig
Uno está habituado a que los extremos de la tierra de un país frente al mar tengan connotaciones míticas o, al menos, se distingan con un monumento, un faro, una placa que marque el lugar.
En Suecia, al menos por lo que respecta a su extremo meridional, la cosa no puede ser más banal y, en cierto modo, representativa de la sociedad sueca. En su playa más al sur, en una tierra que a lo largo de los siglos ha sido testigo de las guerras entre suecos y daneses, lo único que hay es una de esas pasarelas de madera, de las que hay cientos de miles en todas las orillas de los mares y lagos de Suecia, con una banqueta de madera para que los jubilados podamos sentarnos a ver venir las olas del Österjon, literalmente «el lago oriental», que es así como se llama esta parte del Mar Báltico.

El extremo sur de Suecia. Foto R.Puig
Por ahí, a poca distancia al oeste de Smygehamn («el puerto escondido»), por debajo del paralelo 55, se encuentra este modesto finis terrae, por cuya playa dimos un breve paseo, plantando cara al ventarrón, después de un excelente buffet–brunch a precio familiar en el comedor de un hotel vacacional lleno de papás, mamás y niños voraces, no sin pasear por la pasarela con la mano sobre la barandilla.

En el extremo Sur de Suecia. Foto R.Puig
Los pinos aguantan bien y recuerdan a sus primos mediterráneos, en particular a los de la Costa Brava.

En el extremo Sur de Suecia. Foto R.Puig
La noche anterior la habíamos pasado en un hotel con encanto en el barrio medieval de Simrishamn, en la provincia de Österlen la parte sur oriental de Skåne. Su calle principal recuerda, aunque a escala reducida, a las de Visby en Gotland.

Simrishamn. La plaza de la iglesia. Foto R.Puig
En la plaza de la iglesia de San Nicolás, que en sus inicios, allá por el siglo XII, fue la capilla de los pescadores, hay uno de los característicos ángeles músicos de Carl Milles, de cuyas preferencias por el arte gótico germánico hemos ya tratado en este blog.

Simrishamn. Angel músico. Carl Milles. Foto R.Puig
Esta villa, aunque lugar turístico, muy popular en el verano, sigue siendo un puerto pesquero, donde no faltan los krog o casa de comidas y la buena sopa de pescado.

Simrishamn. Viejo pesquero. Foto R.Puig
Por cierto que ha sido ahí donde he descubierto que las puertas de los pueblos de esta parte de Suecia se ilustran con el símbolo del sol resplandeciente, y, aquí, en este pueblo marinero, también con un par de remos.

Simrishamn. Símbolos. Foto R.Puig
Quizás sea para recordar que, tras el invierno y sus heladas, nieblas y tormentas, llegará sin falta el más cálido verano de toda Suecia.

Simrishamn. El sol en la puerta. Foto R.Puig
El caso es que, con un formato u otro, está en todas las puertas.
Campos a pérdida de vista
Las tierras de Skåne son feraces, sus granjas hermosas y bien cuidadas y sus agricultores eficientes. Una despensa para Suecia. Sus horizontes se respiran y su aire aviva el pulso.

Por los alrededores de Skivarp. Foto R.Puig
Nosotros recorrimos este paisaje de oeste a este, entre Landskrona y Simrishamn, parando en Tomelilla y admirando las pequeñas y bien cuidadas aldeas

Por los alrededores de Skivarp. Foto R.Puig
para pasar por la costa y Trelleborg y de allí subir a Gotemburgo, pero no sin antes visitar algunos templos, pues…
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con la Iglesia hemos topado

Iglesia de Löderup, característica de Skåne. Foto R.Puig
No es posible transitar por la antigua Scania sin divisar sucesivamente las torres de sus iglesias, coronadas por sus triangulares lienzos de muro que fingen, con ingenua arrogancia, arcos y almenas. Nunca había yo visto, si no es en Gotland, una tan alta densidad de iglesias y capillas por kilómetro cuadrado en territorio sueco.
Como cantaba Carl Michael Bellman (1740-1795) en sus Fredmans epistlar (Las epístolas de Fredman) el campesino sueco se levantaba cuando todos aún roncaban en la aldea y trabajaba el campo de sol a sol, pero al acabar la jornada, cubierto de sudor, cuando ya se alzaba el lucero de la tarde, cantaba y sacrificaba.
Oscar Levertin (1862-1906), importante escritor, historiador de la cultura y estudioso de las leyendas y baladas suecas, afirmaba que «el misticismo o la angustia religiosa se hallan por todas parte en la historia de Suecia».
Sobre esa veta religiosa pagana y supersticiosa vino a asentarse y sembrar de templos el cristianismo, en los mismos lugares sagrados donde se sacrificaba a deidades remotas, de modo no distinto a como se hizo en todas las latitudes donde unas creencias han sustituido a otras.
Un viajero francés y estudioso de la literatura sueca, André Bellessort (1866-1942), que describió la Suecia de 1910 en un viaje que comenzó por el sur, donde desembarcó en Karlskrona, se expresaba así:
Si tuviese que trazar el mapa de la vida religiosa en Suecia, teñiría las provincias del Norte de un color sombrío y tormentosos, el color de las aguas profundas, con algunos islotes más pálidos para distinguir las pequeñas ciudades y los espacios industriales. Las provincias centrales, Estocolmo y Upsala, mantendrían un azul tranquilo; pero yo cubriría las costas del oeste y del sur de una franja ancha y negra, tristemente pietista
André Bellessort, La Suède, Paris, Librairie Académique, 1912
Cita también al Dr. Emil Kleen, un librepensador y viajero sueco (que no hay que confundir con el poeta) con el que tuvo contacto que le comentaba que «un pastor pretendía recientemente que una pizarra negra, la tiza y una Biblia son materiales suficientes para una escuela”. Y el doctor continuaba así: “por mi parte, yo hubiera propuesto con gusto que el pan y el agua se consideren como alimento suficiente para ese pastor, para que aprenda que la sola bondad de las cosas no las convierte en suficientes”.
Pero estas eran las opiniones de un doctor laicizante, autor de crónicas humorísticas de sus viajes*, al que conoció en la universidad de Uppsala.
(*Ströftåg och irrfärder hos min vän Yankee Doodle (Stockholm, 1903), es decir Las andanzas y extravíos de mi amigo Yankee Doodl, así como un manual de masaje y fisioterapia)

Iglesia de Löderup. Siglo XII. Foto R.Puig

Iglesia de Löderup. Siglos XII a XV. Foto R.Puig
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De la imaginería medieval a la austeridad plástica luterana
En la iglesia de Löderup hay un ejemplo de cómo, al mismo tiempo que desaparece la antigua iconografía medieval anterior a la implantación de la Reforma protestante, los modelos de imaginería siguen anclados en el pasado sin apenas renovarse, salvo para los aspectos decorativos. La creación de la Iglesia de Suecia de obediencia luterana en 1527 por Gustavo Vasa, y sobre todo después de su consolidación a fines del siglo XVI, bajo el reinado de Carlos IX, tuvo un efecto iconoclasta sobre pinturas e imágenes, cancelándose muchos de los frescos que apoyaban la liturgia popular.

Iglesia de Löderup. Retablo del siglo XVIII. El crucificado y los evangelistas. Foto R.Puig
Hay en este templo un retablo rococó de Cristo crucificado, flanqueado por los dos ladrones y escoltado por unos Evangelistas más grandes que el propio Jesucristo. En nada supera a las tallas medievales anteriores a la Reforma. Es como si toda la creatividad de los escultores de la piedad tradicional, cuya obra se puede ver aún en las iglesias de Gotland, hubieses escapado de vuelta a Alemania, para seguir progresando en las esculturas del gótico tardío fuera de Escandinavia.

Iglesia de Löderup. Retablo del siglo XVIII. El crucificado. Foto R.Puig
Al Cristo de Löderup no parecen separarle cuatro o cinco siglos de sus antecesores de escuela germánica en las iglesias de Gotland

Cabeza del crucifijo de la iglesia de Rone. Gotland. Artista de la escuela de Colonia. c.1340. Fuente Joanna Wolska
Es más, si me apuran me quedo con aquellos…

Cabeza del crucifijo procedente de la iglesia de Hablingbo. Gotland. Artista sajon. Entre1230 y 1275. Fuente Joanna Wolska
y con su imponente sobriedad.

Rostro de Cristo crucificado. Iglesia de Fide; Gotland. Artista danés. c.1250. Fuente Joanna Wolska
¡Pero me estoy apartándo de Skåne y de la iglesia de la que estábamos hablando!
Como explicaba el historiador del Arte Bengt G.Söderberg (1905-1985) en su libro sobre la pintura de las iglesias en Suecia desde el Medioevo, la lectura bíblica y el canto de los salmos se impone a la liturgia más historiada, a las procesiones y a la iconografía medievales en los reglamentos que la Iglesia Nacional dicta durante el siglo XVII para artesanos y artistas.
En Löderup, el parón figurativo se refleja no sólo en la tosquedad de las imágenes que circundan al Cristo del retablo, con unos evangelistas que parecen mascarones de proa,

Iglesia de Löderup. Retablo del siglo XVIII. San Juan Evangelista.Foto R.Puig.
y en sus símbolos animales que parecen figuras de feria,

Iglesia de Löderup. El león de San Marcos en el retablo del siglo XVIII. Foto R.Puig.
sino también en la retirada del retablo hacia un altar lateral y la presidencia del central otorgada a la escena de Jesús con los discípulos de Emaús del pintor neoclásico danés Carl Blog (1834-1890), que triunfaba en el siglo XIX con sus relamidas estampas.

Carl Bloch. Camino de Emaús. Detalle. Iglesia de Löderup
Como explica Söderberg, hubo obispos de la Iglesia nacional que cubrieron los frescos medievales en el siglo XVII con sus campañas de encalado sistemático de las iglesias. Quedan pocos frescos en Skåne de la época anterior a la Reforma, así que he seleccionado un par de ejemplos de perfiles tardogóticos de Malmö aportados por el historiador.

Lansquenete. Iglesia de San Pedro en Malmö, 1520. Fuente Bengt G. Söderberg
Un soldado de la infantería germánica y una bruja que cabalga sobre un unicornio

Bruja cabalgando un unicornio.Iglesia de San Pedro en Malmö.1520. Fuente Bengt G. Söderberg
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Si volvemos a Löderup, donde no he podido saber si hay frescos bajo la cal de sus muros, y nos fijamos en las tallas alegóricas que adornan su púlpito (esas no reñidas con la doctrina luterana), nos sorprende la tosca tristeza y el hieratismo rococó de las virtudes que custodian la palabra de Dios. En realidad, Justicia y Caridad presentan la misma efigie, a la que el tallista sólo ha cambiado los atributos simbólicos. Puede que eso signifique que el ideal de una persona es reunir en sí misma todas las virtudes posibles.

Iglesia de Löderup. Púlpito del XVIII. Alegoría de la Justicia. Foto R.Puig.

Iglesia de Löderup. Púlpito del XVIII. Alegoría de la Caridad. Foto R.Puig
Imitan sin mucho éxito a las que se esculpían en Alemania, ya a fines del siglo XVI, como por ejemplo las de la fuente de San Pedro en Tréveris (Trier).
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Epílogo
En 1910, nuestro viajero francés expresaba un deseo imposible, el de saber cómo iba a evolucionar la sociedad sueca y, en particular, su religiosidad pietista y los numerosos grupos que la Iglesia nacional consideraba heréticos y reprimía como a sectas con el apoyo de jueces y policía (esta es una de las causas por lo que algunas comunidades carismáticas emigraron a los Estados Unidos).
Selma Lagerlof (1858-1940) en su obra Los milagros del Anticristo (1897) había identificado el socialismo con el ideal cristiano. Los protagonistas de la novela son vecinos de un pequeño pueblo de Sicilia, que, inspirados por la imagen de un niño Jesús procedente de la Basílica in Aracoeli de Roma (sobre el Capitolio), al que consideran el Anticristo, logran por sí mismos, trabajando colectivamente, el milagro de construir la vía del ferrocarril. La imagen lleva una leyenda en su corona que dice: «mi Reino es sólo de este mundo «.
Al final de la novela el viejo Papa recibe en el Vaticano al predicador franciscano que ha querido quemar la imagen del Anticristo sin éxito, le explica que el Anticristo es el socialismo, pero que en él se reconcilian el cielo y la tierra, la renovación del mundo, lo que la Sibila Tiburtina había profetizado a Augusto en la colina del Capitolio al anunciarle la llegada de un niño que prefiguraba a Cristo.
¡Ni más ni menos! La imagen del niño milagroso es el Anticristo y Cristo a un tiempo. ¡El socialismo en la tierra y el reino de los cielos son la misma cosa! Diremos que esta obra de Selma Lagerlöf es fruto de su estancia en Sicilia, con ayuda del calor y del sol de Taormina sobre la ya de por sí exuberante imaginación de la autora. De todos modos, es bien sabido que se ganaría a pulso el premio Nobel con otros libros de éxito universal.

Selma Lagerlöf. Los milagros del Anticristo. 1897 (edición de 1951)
La obra no tuvo gran éxito ni en Suecia ni fuera del país, pero, comentándola, se preguntaba Bellessort en 1910 si el socialismo cambiaría la religiosidad sueca, reorientando el pietismo de su pueblo creyente hacia unos logros que no tuvieran que esperar a la otra vida, y expresaba su imposible deseo de volver cien años después para comprobarlo.
¿Está destinado el Anticristo a operar milagros en Suecia? ¿Podrá este acaparar el espíritu del pueblo y hacerlo servir a sus fines? De poco me ha servido el vivir por algún tiempo a la sombra de los apóstoles y profetas suecos: ellos no han podido transmitirme su don y su audacia de profetas.
Añadamos que la escritora fue una fervorosa cristiana, comprometida con el sufragismo, militante del Folkpartiet y prohibida por Goebbels por su apoyo a los judíos alemanes. El mensaje de esta novela persigue -en 1897- reconciliar el cristianismo con el socialismo a través de una alegoría de la religiosidad y el espíritu solidario del pueblo siciliano.
Así que parece que fue una maestra de escuela sueca, hace casi 120 años, la que inventó la Teología de la Liberación. Nosotros, ya sin necesidad de profetizar, sí que podríamos responder que los movimientos sociales y sindicales lograron transformar el fervor religioso de los suecos en fervor social. A pesar de todo, la Iglesia nacional de Suecia no se independizó del Estado hasta el año 2000. Hoy es una especie de ONG benefactora que dirige numerosas obras sociales y es propietaria de sus iglesias y de los cementerios, aunque sea el Estado quien se ocupe de mantener y restaurar ese patrimonio.
En los últimos tiempos, la disminución de fieles practicantes ha empujado a la Svenska Kyrkan a vender iglesias. El jueves pasado el periódico Aftonbladet publicaba una lista de 61 templos vendidos en los últimos diez años a centros de salud, a otras confesiones (católicos, cristianos ortodoxos serbios o sirios, fieles de rito asirio, organizaciones misioneras, musulmanes, e incluso a sus competidores pentecostalistas); así como a entidades comunales o privadas que las convierten en viviendas, sociedades de camping, centros de conferencias, albergues para personas sin techo, espacios deportivos, etc.
Pero la mayoría de los suecos se siguen bautizando, confirmando, casando y celebrando sus funerales y enterramientos con la Iglesia nacional o encauzando a través de ella sus ayudas a los desfavorecidos. Cuando, en realidad, el verdadero culto es el del bienestar, lo que más atrae a los templos son los frecuentes conciertos y ceremonias de memoria que en ellos se celebran.
Así que nada más simbólico que acabar esta larga crónica con la imagen de una iglesia en cuyo cementerio está enterrado Ingmar Bergman, el ilustre hijo de un severo pastor de la iglesia sueca. Las imágenes de la religión y las grandes preguntas, acompañadas de todas sus angustias, acompañaron su vida y su obra.

Iglesia y cementerio de Fårö en Gotland. Foto R.Puig
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Bibliografía:
Bellessort, André. La Suède, Paris, Librairie Académique, 1912
Lagerlöf, Selma. Antikrists mirakler, Stockholm, Bonniers, 1951
Söderberg, Bengt G. Svenska kyrkomålningar från medeltiden, Stockholm, Natur och Kultur, 1951
Wolska, Joanna, Ringkors från Gotlands Medeltid. En ikonografisk oc stilistik studie, Stockholm 1997


























