Skip to content

De exposiciones por Estocolmo (y III): el dandy y la muerte (Fisionomías XXIII)

15 mayo, 2016
Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle (autorretrato). 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

En la exposición de la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo que venimos comentando hay un cuadro del artista más cotizado del mercado del arte sueco en el siglo XX,  Nils Dardel (1888-1943), miembro del grupo de “los ocho” artistas suecos  que coincidieron en París en los primeros años del siglo pasado. Además de Dardel  lo formaban Tor Bjurström, Birger Simonsson, Leander Engström, Isaac Grünewald, Sigrid Hjerten, Einar Jolin y Gösta Sandels (de la mayoría de ellos hemos mostrado obra en este blog).

Para algunos críticos, el más hermético aunque puede que el más  socialmente activo y trotamundos del grupo, fue este dandy de familia aristocrática, que comenzó bajo la influencia del fauvismo, pero también del expresionismo de Munch y, tras afirmarse como retratista neo-impresionista, cultivó también unas temáticas de la ensoñación que algunos han calificado como proto-surrealistas.

Pero puede que su más significativa obra de arte fuese él mismo, identificado con su propio rol y representando con su vida la figura del dandy que, mientras morían millones en las trincheras, se autorretrataba moribundo, fiel a su papel.

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918

Tres años antes, Georges Paul Leroux (1877 – 1957), un pintor bien conocido entonces en Francia, contemporáneo de Dardel y combatiente de la I Guerra Mundial  representaba la muerte de forma muy diferente.

Georges Paul Leroux. Slodados enterrando a un camarada. 1915. weimarart.blogspot.se

Georges Paul Leroux. Soldados enterrando a un camarada. 1915. weimarart.blogspot.se

Y un impresionista que combatió del otro lado, Otto Dix (1891 – 1969), daba también su visión en grabados que reflejaban su experiencia directa.

Otto Dix. Transporte de un herido. Grabado. 1924.British Museum

Otto Dix. Transporte de un herido. Grabado. 1924.British Museum

No es que el sueco fuese distinto del resto de sus compañeros escandinavos en el grupo de París -síntoma quizás de la vivencia artística en aquella Suecia neutral- , al menos por la obra que yo conozco. Lo que ocurre es que él fantasea con la muerte, pero sin ponerla en relación con las muertes que se vivían en el continente europeo por esos mismos años.

Y, de los conflictos bélicos, apenas una alusión a la revolución rusa en una representación de los vagones de Transiberiano, donde los viajeros van custodiados por soldados cosacos, unos de guardia y otros roncando, lo que más parece un detalle exótico captado por un adinerado viajero.

Nils Dardel. El expreso transiberiano. 1918. Fuente. Dardel.info

Nils Dardel. El expreso transiberiano. 1918. Fuente. Dardel.info.php

De hecho Nils viajaba por Japón en aquellos años y mientras estallaba la revolución rusa atravesaba Rusia en el Transiberiano. Cuando comienza la II Guerra Mundial deja Suecia para instalarse en Nueva York, viaja por Centroamérica y muere de un infarto a los dos días de inaugurar su última exposición en Manhattan.

El resto de los rostros de El dandy moribundo están trabajados con cuidado y a mi modo de ver reflejan otras influencias además de las del expresionismo y el fauvismo de aquellos años.

Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig.

Nils Dardel. La muerte del dandy. Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig.

La joven triste que apoya el mentón sobre la almohada del moribundo recuerda a la niña enferma que Edvard Munch pintó entre 1885 y 1886 (Galería Nacional de Oslo), pero también tiene un aire a las fisionomías de los prerrafaelitas.

Los otros dos rostros femeninos son una muestra del retrato delicado y de línea clara que caracteriza uno de los estilos que cultivó Dardel, puede que anticipándose al recuento de las tres mujeres que desempeñarían un papel importante es su vida.

Nils Dardel.  La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

En todo caso, la evocación de las santas mujeres de un santo entierro o de los protagonistas de un descendimiento se refuerza con el otro personaje, una especie de discípulo doliente, que enjuga sus lágrimas

Nils Dardel.  La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Nils Dardel. La muerte del dandy.Detalle. 1918. Museo Nacional. Estocolmo. Foto R.Puig

Mi opinión es que Dardel ha representado, consciente o subconscientemente, una parodia de su propia muerte, que además de los personajes necesarios incluye la preparación de un sudario, el paño de lágrimas y en el lugar del árbol de la cruz, una especie de palmera.

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918

Nils Dardel. La muerte del dandy. 1918

Hablábamos de prerrafaelismo y pues no en vano los pintores de esa corriente se inspiraron en el Quattrocento italiano, me viene a la mente el Perugino.

Perugino. Pietà. National Gallery of Ireland

Perugino. Pietà. National Gallery of Ireland

Nils Dardel, no debieron serle extraños los enterramientos y descendimientos de Cristo de los muchos museos que en sus correrias tuvo que encontrar.

Correggio. Descendimiento. Galería Nacional de Parma.

Correggio. Descendimiento. Galería Nacional de Parma.

No me alargaré con otros muchos ejemplos. En literatura se habla de intertextualidad, de forma parecida a como el las artes plásticas se puede hablar de la transmisión de modelos iconográficos y de composiciones que se repiten a lo largo de las épocas. El que los artistas los repitan a propósito o sin casi darse cuenta no cambia el resultado. La corriente fluye de unos a otros.

….

Lo que supongo que no se imaginaba Dardel es que más de 70 años después de su muerte su forma de vestir por aquellos comienzos del siglo XX sería recuperada por un modisto sueco.

Nils Dardel. Fuente. Oscarjakobson.com

Nils Dardel. Fuente: Oscarjakobson.com

Y que conste que mi intención no es publicitaria sino todo lo contrario, pues detesto el slim fit y no me afecta el que, si ando yo calientese ría la gente. Prefiero la holgura, pasada de moda, ay, de la vestimenta de Humphrey Bogart. 

Los pantalones de Humphrey Bogart

Los pantalones de Humphrey Bogart. Fuente: elle.com

 

4 comentarios leave one →
  1. Francisco Otero permalink
    15 mayo, 2016 01:14

    Muy interesante, como siempre

  2. Luis Bernardo José Regal Alberti permalink
    17 mayo, 2016 01:16

    Como ayer me di un porrazo y estoy enyesado (escayolado dicen es España) y no puedo escribir de puño y letra porque con la izquierda no escribo, entonces estoy felizmente atado a la computadora y te escribo con más paz que otras veces. La cosa es que me interesó el curioso rol o la curiosa vida como tú dices del dandy Nils Dardel, recordando a Miró o Eguren, con esas figuras lánguidas pero coloridas, y por ahí se me ocurrió meterme e algún link en que por una parte haces referencias a los franceses de fines del ix y comienzos del xx, y también -en mi lectura de honrado aficionado se habla de los descendimientos clásicos, los rostros tristes y congelados de las mujeres, etc. Y por allí me fui perdiendo sin la ayuda de Rouillon…y llegué a profundizar mi información geográfica de esas tierras no tropicales ni norteamericanas encontrándome con Jutlandia y con Skagen, esas fronteras donde como en tantos otros sitios europeos (para nosotros absolutamente desconocidos y tal vez garabateados en alguna película de guerra),esos sitios, digo, donde Dinamarca, Suecia y Alemania se aman y , de seguro, en otras épocas han ocurrido amores reales, dínásticos, que nosotros los latinos, que Trump trata con la punta del pie, vemos gaseosamente en la historia de Europa y que gentes de las ligas mayores como Rouillon, Cano…y tú mismo nos ponen con calor de condiscípulos en los ojos como sucesos culturales obvios, que hasta cierto punto -si son de guerras, armamentos…- pueden felizmente motivar, interesar y emocionar a tipos fuera de serie como Pablo, nuestro carismático anfitrión de Santa Ana.
    Y por ahí te dejo. Algún día deberíamos charlar largamente contigo sobre Suecia, su historia, sus costumbres, su etapa, su grado cultural, sus buenas cosas y también las demás. No te he conocido en los viejos años de humanidades…y sospecho que entonces tú no tenias nada que ver los pueblos nórdicos.
    Seguimos.

    • 18 mayo, 2016 19:08

      Me anima mucho recibir tus comentarios, Bernardo, en este caso en el mejor “estilo río” de las novelas de los años 70, por lo que no es que me alegre -obviamente- de tu porrazo, pero habría que decir aquello de que no hay bien que por alguna esquina no venga de un mal, aunque no sea enorme y, además, confío en que no te tengan con el yeso demasiado tiempo, pues a los músculos no les sentaría bien, como sé por la fisioterapeuta que me cuida desde hace varias décadas y que es la razón por la que fui abandonando mi ignorancia de los pueblos nórdicos -con la excepción de las sagas de Borges y las historias normandas de mis antepasados irlandeses- y me fui haciendo un poco escandinavo, aunque de armamentos los que trajeron la ciencia del metal por estas tierras -quiero decir los cañones, que al parecer le interesan a Pablo, salvo que te haya entendido mal- fueron holandeses y valones, lo que en vez de ayudar al amor del que hablas entre germanos, daneses y suecos, ya se peleaban desde los tiempos de los vikingos hasta bien entrado el siglo XIX, sin olvidar que en pleno siglo XX los teutones martirizaron Dinamarca y Noruega -en este caso con vía libre a través de Suecia, aunque es verdad que ante las escenas románticas del museo de los pintores de Skagen pareciera que estas hayan sido siempre tierras de idilios y luces doradas, junto a cuyas playas flotaban las gasas de damas vaporosas y ninfas pintadas por Anders Zorn, hasta que el Grito de Munch nos dice que algo andaba podrido en Escandinavia y Kierkegaard, otro que quiso ser el dandy ilustre de los daneses pero no logró sacarse la espina de su corazoncito subconsciente luterano, acabó por dejarnos su regusto de desesperanza y angustia, de la que se levantarían poco a poco los del modelo sueco, tras aligerarse de unos cuantos cientos de miles de emigrantes que cruzaron los océanos para afincarse por el septentrión americano y poner al bañomaría a Carlos Marx y a su manifiesto y desfilar durante años sobre el adoquinado basáltico de sus brumosas calles bajo banderas rojas, con lo que atraerían a cientos de miles de refugiados a estos mundos fríos pero acogedores y subsidiados, empezando por los que escapaban de los carniceros del Cono Sur, por lo que ahora, si los eugenistas suecos a los que admiraron los nacionalsocialistas de los años treinta se levantasen de su tumba, se apuntarían a las bandas defensoras de esas purezas que no han existido nunca y que tanto entusiasman hoy a tipos como Trump, ya que lo mencionas, de los cuales también en Europa siguen saliendo no pocos de los baúles y las telarañas de aquellas historias que creíamos olvidadas, aunque menos mal que dentro de tres días tendremos la media maratón de Gotemburgo y miles de pulmones respiraran juntos y sudorosos por estas calles -esperemos que no se den porrazos, como te ha ocurrido a ti- con lo que a la primavera puede que se le una un humor universal y las luces doradas de los atardeceres estivales tengan ese efecto milagroso en el que por estas latitudes cuando llega el solsticio de verano todos ponen su esperanza…

      y, claro, seguimos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: