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Más poesía

23 mayo, 2021
Palmeras de la Costa Blanca. Foto R.Puig

En memoria de Francisco Brines

.

En 1959 el Premio Adonáis de Poesía se le otorgó a Francisco Brines, “el poeta de Elca”, por su libro Las brasas, cuya muerte hace poco más de dos días nos ha entristecido.

En ese mismo año 1959, el cuatro de agosto, nació Blanca Andreu, que fue galardonada con ese mismo Premio Adonáis en 1980.

Un poeta se consagraba y una poeta, o poetisa si prefieren (que rima con brisa), nacía.

Ambos crecieron frente al Mediterráneo de la Costa Blanca y de ambos hemos publicado extractos de su obra hace tan sólo una semana. Vuelvo pues a celebrar la poesía con sus poemas, extraídos de los libros que les valieron el Premio Adonáis. Veintiún años transcurrieron entre ambos galardones.

El Premio Adonáis de Poesía es probablemente el premio de poesía joven (sólo se pueden presentar poetas de menos de 35 años) más antiguo de Europa, si no del mundo; al mismo desde 1943 a 2020 se presentaron a concurso más de 7500 poemarios. Su colección de los publicados, más de seiscientos cincuenta hasta la fecha, presenta además una envidiable equilibrio de eso que se denomina hoy “igualdad de género”, en inglés gender equality.

Así que hoy, recordando a Francisco Brines y celebrando a Blanca Andreu, hijos de la tierra levantina, traemos un poema de cada uno de ellos.

En primer lugar, un poema de Las brasas (*) de Brines que, a mi modo de ver, evoca un espacio de la finca familiar de Elca.

Texto teñido de un sentimiento romántico contenido:

Ladridos jadeantes en el césped

le hacen mirar, con el calor el día

va rodando a su fin y de las rosas

sube un olor, y una inquietud constantes.

En el silencio rueda la alegría

súbita de los perros. Y él entiende

esa felicidad, el desvarío

que ellos muestran. Hermosa fue la vida

cuando el cuerpo era joven, y el deseo

la costumbre inicial de cada hora.

.

Un aire corto llega desde el mar

y ha alargado la sombra de los montes.

Echa su vida atrás, desnuda el cuerpo

delante de otro cuerpo, y unos ojos

le buscan y él los busca.

En el amor era veloz el tiempo,

iba pronto a morir, y en vano el joven

pensaba detenerlo, se soñaba

vencido en la vejez y desamado.

Entonces su victoria

era querer aún más, con mayor fuerza.

.

Mira, desde su frente, con los ojos

fijos la línea de los montes, áspero

muro de plata que en el mar se hiela.

Ya no lucha la tarde y se hace rosa

la luz en su cabeza pensativa.

Llegan, desde el camino, frescas voces

llamándose. La casa, oscurecida,

se ha perdido en los árboles, y él oye

el dulce nacimiento del amor,

escucha su secreto. Ya de nuevo

vive su corazón, y el hombre tiembla,

siente cargado el pecho, y apresura

un llanto fervoroso.

Francisco Brines, Antología poética editada por Ángel Rupérez, Austral, 2006, pág.78
Ya no lucha la tarde… Foto R.Puig (el Montdúver y el mar)

Y a continuación, de Blanca Andreu, un poema De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall (**) el libro por el que la poet(is)a fue galardonada a los 21 años.

En la entrada del pasado domingo hablaba yo de mi extravío de su poemario, pero, tras rebuscar en mi biblioteca (los tomitos de la colección Adonáis son pequeños y delgados) ¡he hallado mi ejemplar!

La clasificaron como poeta surrealista algunos críticos que no entendieron que su río de imágenes no emanaba de ningún automatismo subconsciente. En realidad la corriente de sus metáforas circula entre ella y el mundo con un sentir en el que bulle la herencia revisitada de la mejor poesía del Romanticismo:

El día tiene el don de la alta seda,

pétalos desandados por el pie de la noche,

monedas en corolas, eso dije.

Pero se izó la nube de magnolia hasta llegar al núcleo ahogado,

estambre eléctrico y pistilo triturado de amor,

monedas deshojadas por el terrible cheque templario,

o bien las brujas vírgenes prudentes

y la plomiza nada milenaria.

.

El día tuvo el don de la alta seda,

amor mío, amor mío, y por eso aún escúchame,

por eso te repito el pesado poema,

amor mío, amor mío, tu voz que amé y que cruza

las pupilas moradas de los puentes.

y tu olor habitado, azul, y todo

lo que ahora abandono y abandonas,

este perfume fijo,

y Albinoni,

no sé con qué propósito,

ni sé de qué manera clandestina,

ahora, mientras yo rompo

la idea de tu rostro

y continúo ignorando

qué invierno,

qué arteria barroca del diciembre aquél,

qué orden despierto es el tuyo

mientras yo vivo sola, y duermo, y te detesto.

Blanca Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Col. Adonáis, Madrid, Rialp, 1980, pp. 26-27
El libro extraviado y hallado…. Foto R.Puig (tomada frente al mar alicantino, 21/05/2021)

Con aquel librillo he encontrado otros, también de poet(is)as, de cuyos poemarios se merece que extraigamos más adelante algún poema. Todos ellos estaban entre gruesos tomos de antologías :

Pureza Canelo Lugar común, colección Adonáis, nº 279 (premio 1970), Madrid, Rialp, 1971

Paloma Palao, El gato junto al agua, colección Adonáis, nº 282 (accésit al premio 1970), Madrid, Rialp, 1971

Julia Escobar, Tiempo a través, Valencia, Pre-Textos / Poesía, 1994

(continuará)

.

NOTAS:

(*) Francisco Brines, Las brasas, colección Adonáis (premio 1959), nº 173, Madrid, Editorial Rialp, 1959

(**) Blanca Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, colección Adonáis, nº 379 (premio 1980), Madrid, Editorial Rialp, 1980

Vivir en un Rothko

16 mayo, 2021
En un Rothko, 13 de mayo, 06:15 a.m.. Foto R. Puig

Otra vez,

ante el mar mío

y

como aprendimos

de niños,

para, por, con,

contra, en, entre,

según, y sobre

el mar,

así

prepuesto,

recibido por las olas,

absorto

por las ondas

en este mar

de las horas magas

Valle azul, 13 de mayo, 06:15 horas Foto R. Puig

transportado,

secuestrado

estoy,

inmerso

en un rothko,

al alba.

Mark Rothko, nº 14(1960), MoMa, N.Y.

Al fenecer

del día,

en la horas brujas

del crepúsculo,

a los cielos

torna el pintor

con su brocha

monacal

contemplativa.

Intromisión. Foto R. Puig

Cuando

los aires

son plegaria

y la hora

propicia

nostalgias

y melancolía

Rothko Rust and blue. 1953

hay

hipódromos

en las alturas,

Hipódromos espaciales. Foto R.Puig

jinetes

silenciosos

que cabalgan,

Jinetes en el cielo. Foto R.Puig

criaturas marinas

sobre mi cabeza

avanzan

Nadadores del aire. Foto R.Puig

y

me abandono

a las últimas luces

y a la última sangre

Mark Rothko (1962). Dallas Museum of Art Uncrated.

***

Celebración

Francisco Brines ha recibido hace unos días el premio Cervantes de manos del rey Felipe VI en su su vergel de Elca, muy cerca de Oliva y no lejos de esta playa; al día siguiente tuvo que ser tratado de una hernia, pero parece que sólo ha sido un sobresalto del que esperamos salga bien pues el poeta tiene 89 años.

Su obra ha sido ya citada en estas páginas, hoy la celebro de nuevo con sus versos :

.

  EL REGRESO DEL MUNDO

A Andrés Trapiello

.

   Abrir los ojos, después de que la noche

recluyera los astros en su amplia cueva rasa,

y ver, tras del cristal,

ya visibles los pájaros

en el fanal aún pálido del sol,

moviéndose en las ramas.

Y cantos que hacen mía la bóveda del aire.

Y sentir que aún me late en el pecho

el corazón del niño aquel,

y amar, en la mañana, la vida que pasó,

y esta maga sorpresa

de amar aún el mundo en la mañana.

Y en el nombre del mar, que está lejano

y azul, siempre tendido

desde el remoto amanecer del mundo,

persignarme la frente, luego el pecho,

los delicados hombros que ahora rozo,

y besar, con los labios del niño rescatado,

este mundo tan viejo,

que hoy no alcanzo a saber

por qué, si el amor no se ha muerto,

me quiere abandonar.

.

       Francisco Brines, de La última costa, en Todos los rostros del pasado, antología, selección y prólogo de Dionisio Cañas, Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores, 2007, p. 168


Nota bene sobre una poeta que se vino a vivir en un cuadro

Hace años tuve y leí con admiración y no sin envidia (pues me había presentado a otro premio de poesía años antes y me dieron calabazas) un poemario de la poeta Blanca Andreu con el que ganó el Premio Adonais en 1980. Se titulaba De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall. Aquella obra fue considerada en el año 2013 por la revista Quimera una de las 10 mejores obras de poetas españoles desde 1978 y de las otras nueve una era de Brines : El otoño de las rosas.

El libro de Blanca Andreu -¡ay!- se me debió extraviar en alguna mudanza, lo que lamento mucho y trataré de buscar alguna edición.

Lo traigo a colación, porque cuando he escrito lo de vivir en un Rothko para encabezar esta entrada no estaba pensando en la obra de Blanca Andreu, pero ahora estoy seguro de que aquello de venirse a vivir en un Chagall ha debido de jugar en mi memoria cuando he pensado en vivir en un Rothko. Gracias a Oscar Merino Merchante que ha escrito sobre ella en babab.com he podido citar hoy un extracto de su poemario:

(…)

Me queda la mar media

Me queda la mar media en el triunfo del agua,

en el advenimiento de los espejos y de las aleaciones,

me queda la mar media y sus ahogados, cantiga y quemadura,

ebrios de agua profunda y profundo dolor.

Pero había un mar de la sangre más blanca

y del dolor apagado,

mar de la caza y muerte en montería, vino metal dormido y

baja luna.

Mar de los ventanales empapados para el amor más duro

con quien la soledad se atreve y canta, con crines antorchadas

y dibujada hoguera,

mar del amor más duro que decae como decae tu nombre:

el hombre que en mí tiembla y tu nombre primero.

(…)

Blanca Andreu

De una niña de provincias que se vino a vivir a un Chagall, premio Adonais 1980

+++++

Postscriptum

(16 de mayo 2021 a las 17:13 horas)

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Convergencias de Arte y Literatura (V): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (2)

9 mayo, 2021
Dante y Virgilio se encuentran a Epicuro en el Infierno. Gustavo Doré, Divina Comedia Inf. X, 14

Saltando de un capítulo a otro, y de una grabado de Gustave Doré a otro, sigo seleccionando escenas del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Paso brevemente por el encuentro con Epicuro, maestro de todos los “heréticos” que no creen en la inmortalidad del alma (cuyo número, de entonces a esta parte, me temo ha ido creciendo) :

Suo cimitero da questa parte hanno

con Epicuro tutti’i suoi seguaci,

che l’anima col corpo morta fanno.

Su propio cementerio de esta parte tienen

con Epicuro todos sus secuaces,

que al alma con el cuerpo muerta hacen.

Divina Comedia, Infierno, cap. x. 14

Pero, me interesa particularmente ir a una de las secciones más ilustres del Infierno, la que reúne a quienes ejercitan la violencia contra el prójimo. Incluye una condena particular de los tiranos, sumergidos en un lago sangriento.

El lugar es rocoso y desciende ríspido hacia la ribera de sangre. La presencia del Minotauro, que ahí habita, hace el paraje todavía más horrible a la vista…

Era lo loco ov’a scender la riva

venimmo, alpestro e, per quel ch’iv’er’anco,

tal, ch’ogni vista ne sarebbe schiva.

.

Qual è quella ruina che nel fianco

di qua da Trento l’Adice percosse,

o tremoto o per sostegno manco…

Era el lugar donde al descender el precipicio

llegamos, áspero y, también por quien ahí está,

tal, que toda mirada se apartaría esquiva.

.

Es parecido al abismo que en el barranco 

por donde en Trento fluye el Adige,

debido a terremoto o a falta de asiento…

Divina Comedia, Infierno, cap. xii. 1-6
Divina Comedia, Infierno, cap. XII, Gustavo Doré

Mientras inician un peligroso descenso, Virgilio le dice a Dante:

“Ma ficca li occhi a valle, ch’e s’approccia

la riviera del sangue in la qual bolle

qual che per violenza in altrui noccia”

“Mas dirige tu mirada al valle, pues se aproxima

la ribera de la sangre en la que hierve

todo el que ejerciendo violencia a otro dañara”

Divina Comedia, Infierno, cap. xii, 46-48

Un centauro les interpela a gritos, amenazándoles que si no explican su derecho a venir a este lugar les atacarán. A lo que Virgilio replica que Quirón, el centauro jefe de la tropa, sabe bien a qué han venido.

Llegados a la orilla descubren el tormento al que están ahí sometidos los tiranos que tanta sangre de otros derramaron y ahora para siempre en sangre hirviente flotan.

Divina Comedia, Infierno, cap. XII, Gustavo Doré

Quivi si piangon li spietati danni ;

quivi è Alessandro, e Dionisio fero,

che fè Cicilia aver dolorosi anni.

Aquí se lloran los despiadados daños ;

aquí está Alejandro, y el Dionisio fiero,

que a Sicilia infligió años dolorosos.

Divina Comedia, Infierno, cap. xii, 106-108

Además de Pirro y Atila, hay otros tiranos de la Italia del poeta que para nosotros serían desconocidos si él no los mencionase. Pero sobre todos destacan Alejandro Magno y Dionisio, el tirano de los siracusanos.

Si Dante hubiera sido nuestro coetáneo su lista podría incluir a Napoleón, Stalin o Mao Tse Tung y otros muchos.

Pero volvamos al caso del emperador macedonio, que llegó con sus tropas hasta las fronteras del Indostán y cuyas gestas, al menos en mi época, se estudiaban por extenso en el bachillerato.

Curiosamente, junto con Julio Cesar (¡aquellas clases de latín!), Alejandro Magno fue degradado, no al infierno sino a la picota de sus críticas, por Erasmo de Rotterdam, en diversos pasajes de su ingente obra. ¿La razón principal?

Las guerras que generó a lo largo de su vida fugaz de emperador triunfante. ¡Notable coincidencia con Dante!

Desgranemos algunas de las razones de Erasmo para tratar así al ambicioso macedonio:

No eran menores las regias estupideces de Alejandro Magno cuando se complacía en ser llamado hijo de Júpiter, renegando de su padre; cuando competía en beber vino; cuando toleraba a los aduladores que le adoraban como dios en los banquetes; cuando se queja­ba de que el orbe era estrecho para sus victorias y se adentraba en el Océano en busca de nuevos mundos por conquistar. ¡No hablemos de los Dionisios, Tolomeos, Julios, Nerones, Tiberios, Calígulas, Heliogábalos, Có­modos, Domicianos, de los cuales, el uno reclamaba el título divino, siendo indigno de llamarse hombre; el otro se abandonaba enteramente a la burla de sus aduladores; otro, arrastrado por la ambición, sacudía el mundo ente­ro con guerras absurdas!

Traducción del autor de este blog en su edición de Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Madrid, Alianza Editorial, 2008), p. 154

He destacado el nombre de Dionisio, porque Erasmo lo destaca, al igual que Dante, junto a Alejandro Magno.

Sigamos:

¿Acaso conviene que el vicario de Cristo imite más a los Julios, los Alejandros, los Cresos y los Jerjes, que no son más que grandes bandidos, que a Cristo mis­mo, el único jefe y emperador de la Iglesia?

Ibidem, p.133

Jerjes, Ciro y Alejandro Magno habrían vivido más y habrían alcanzado una gloria más justa si hubieran pre­ferido gobernar mejor sus estados en vez de saquear con las armas los ajenos

Ibidem p.
172

Alejandro Magno deliraba ¿hay quien lo niegue? El semidiós aquel ansiaba que hubiera varios universos por conquistar ¡hasta ese punto la fiebre de gloria dominaba su mente juvenil!

Ibidem, p.229

A pesar de que haya tantos pájaros no exentos de elocuencia, de que sean tan­tas las aves canoras y las especies dotadas de gritos y de cantos variados, con melodías que incluso pueden con­mover las piedras, es no obstante el solitario estridor del águila, áspero y apenas musical, el que se sobrepone a to­dos. Existe sin embargo una raza de águilas que Aristóte­les apreciaba muy particularmente –quizá porque habría deseado identificar con ese pájaro a su pequeño aguilu­cho Alejandro–, no por ser menos predadora y voraz que las otras

….

Hay sin embargo águilas degeneradas que se alimentan de pescado y que no se avergüenzan de apoderarse de la carroña que han dejado otros. Pero las hay que son más generosas, a semejanza de esos tiranos que ceden algo a piratas y salteadores, de los cuales –como en presencia de Alejandro de Macedonia afirmó aquel noble bucanero– en nada se diferen­cian, sino sólo en que disponen para sí mismos de flota y tropas más numerosas, con objeto de asolar con sus la­trocinios una parte más vasta del mundo; las águilas de esa clase ceden las presas menores a vilanos y gavilanes y hacen la guerra a los cuadrúpedos, desde luego no sin peligro y a la vez no sin esperanza de victoria, a la mane­ra de un general enérgico.

Ibidem, pp. 270-71 y 277 (los subrayados son míos)

Que yo sepa, Erasmo no citó nunca a Dante, por lo que resulta más interesante su coincidencia al caracterizar repetidamente a Alejandro Magno como un tirano que llevó la guerra a la vida de muchas gentes, movido por un ansia insaciable de poder; y a quien en su Divina Comedia el poeta no duda en colocar en el infierno, en un lago de sangre, acosado por los guerreros centauros del pelotón de arqueros de Quirón, el hijo centauro de Saturno (Cronos) y de la ninfa Fílira, tutor de Aquiles y modelo de sabios educadores. Es significativo que un guerrero sabio es quien capitanea el batallón que castiga a los tiranos.

***

Por hoy terminaremos con otro lago dantesco -pero ahora de mierda- en el que penan los aduladores.

Para llegar ahí, al séptimo círculo infernal, Dante y Virgilio han tenido que volar sobre una enorme sima a lomos del dragón Gerión, un monstruo mitológico del que habla la Eneida. Si bien Dante se aleja un poco de la descripción del mito, para darle forma tri-corpórea (hombre, serpiente y escorpión), en parte parecido a la langosta del Apocalipsis de San Juan (IX, 7-11).

El vuelo sobre el dragón Gerión. Infierno, XVII, Gustavo Doré

Hemos llegado al octavo círculo del infierno, donde se abren varias fosas.

En la segunda, en un tremedal de estiércol, chapotean los aduladores.

Así pues, tremendo castigo eterno para quienes se dejaron llevar por ese vicio servil de adular a los amos y señores, que quizá ahora nos parezca excesivo, aunque puede que a Dante el hábito de la adulación le pareciera horrible, ya que en el Medioevo, las turbas de aduladores cortesanos era en cierto modo una plaga que arropaba y empujaba a los poderosos a abusar de su poder.

En todo caso hay queda eso, los dos poetas bajan hacia un fondo oscuro, cuyos muros están cubiertos de moho y del cual se eleva un intenso hedor.

Al llegar se encuentran con un repugnante espectáculo:

Quivi venimmo ; e quindi giù nel fosso

vidi gente attuffatta in un sterco

che dalli uman privadi parea mosso.

.

E mentre ch’io là giù con l’occhio cerco,

vidi un col capo sì di merda lordo

che non pare s’era laico o cherco.

Vinimos a este sitio ; y abajo en el foso

vi gente atrapada en un estiércol

que parecía defecación de humanos.

.

Y mientras que ahí abajo con mis ojos buscaba,

la cabeza vi de uno de mierda tan cargada

que si era de clérigo o laico no acertara.

Divina Comedia, Infierno, cap. xviii, 112-117 (*)
La fosa de estiércol de los aduladores. Infierno, XVIII, Gustavo Doré.

El de la caca por sombrero se incomoda y le pregunta a Dante que por qué tanto le mira, a él más que a los otros feos. Y Dante le responde:

“Porque si bien me acuerdo de ti, aunque tus pelos eran secos, tu eres Alessio Interminei, de Lucca. ¡Por eso de verte así me alegro más que con otros”. (Al parecer el caballero se dedicaba a seducir a las mujeres con lisonjas para aprovecharse de ellas).

Concluye el canto XVIII con Tais, la meretriz que en el acto III de El eunuco de Terencio seduce con dulces palabras a los incautos y es ejemplo de adulación el diálogo De la amistad de Cicerón.

La desgraciada, sin lograr estar quieta, se agacha y se levanta sin cesar, rascándose con las uñas (con le unghie merdose) las costras de los excrementos”

La prostituta Tais en el círculo VIII del Infierno, Gustavo Doré.

***

Concluyo lamentando no haber abandonado aún el Infierno. La culpa es de Gustavo Doré que le dedica 75 grabados, por 42 al Purgatorio y ¡sólo 17 al Paraíso! Y Dante no es la causa de al desequilibrio. De hecho, en la edición de la Commedia que utilizo y cito, que puede considerarse canónica, el Inferno ocupa 292 páginas, el Purgatorio 304 ¡ y el Paradiso 317 !

Así que les dejó buscando su propia explicación. Se admiten propuestas.

(continuará)

Notas:

(*) En este pasaje, al tener la cabeza cubierta de excrementos, Dante no puede distinguir si el condenado tiene la tonsura de un clérigo o por el contrario es laico.

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante AlighieriGustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Texto que he utilizado : Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960
  • La traducción de los versos es mía.

Nimiedades (XIII): imágenes de Gotemburgo en primavera

2 mayo, 2021
Las señoritas y el magnolio. Foto R.Puig

En lugar de con lozanas cariátides, debería empezar esta entrada con alguna imagen de brujas, pues escribo esto al despertar de la noche de Walpurgis, el Valborg sueco, con su vigilia de fuegos al aire libre y de cantos que celebran el ecuador de la primavera.

De aquelarres de brujas también entendía Goya, pero en la festividad escandinava no queda mucho de eso, más bien se celebran los días de la primavera soleada, fresca y luminosa que prometen el ansiado verano, con la flores eclosionando por todas partes.

Así que dedico esta entrada a algunas escenas de esta última semana de paseos por la Venecia del norte.

Brazo de canal en el centro de Gotemburgo. Foto R.Puig

Los magnolios rebosan con flores

Llamando la atención. Foto R.Puig

y los bancos invitan a los viejos a la cháchara

Como te estaba diciendo. Foto R.Puig

Tampoco faltan jóvenes (¡ay ay ay con la distancia “social”!) que mantienen animadas conversaciones…

Conversación. Foto R.Puig

Al fin y al cabo, de eso parece tratarse en la “redes sociales”.

¿Qué tal algo de teletrabajo en el parque?

Vasaparken abril 2021. Foto R.Puig

Tampoco faltan las obras en las calles, que la llegada del buen tiempo multiplica cada año por estas fechas…

Run run primaveral. Foto R.Puig

de las que hay formas agradables de escaparse, por ejemplo llevándose la merienda al borde del canal.

Picnic downtown. Foto R.Puig

Pero no todo es alegría. Justo frente a esta tranquila orilla ocurre algo que va a cambiar la fisionomía tradicional de este canal del centro de la ciudad.

El “Floating Saigon” toca fondo. Foto R.Puig

El Saigón flotante, turístico y popular restaurante vietnamita, hace agua. Con él desaparecerá una peniche gastronómica que durante treinta años, ha flotado en el canal, anclada junto a una de las plazas más céntricas y a dos pasos del mercado central, el Saluhallen.

Así son los contrastes de esta primavera: mientras florecen las orilla verde de este canal de las barcas de turistas, una saga gastro-náutica naufraga.

Flores para un naufragio. Foto R.Puig

Choices

Mas quien no se consuela es porque no quiere.

Habrá quien elija el krog (mesón), aunque sea con horarios y aforos limitados en estos tiempos pandémicos,

Un krog que así se llama. Foto R.Puig

la iglesia del barrio,

El templo de la esquina. Foto R.Puig

sobre cuya fachada un simbólico farol anuncia otra clase de Luz,

El farol del templo. Foto R.Puig

o quien prefiera consolarse con una sesión de tortura. A escasos metros de la Iglesia baptista, se pueden adquirir variadísimas decoraciones epidérmicas, para llevárselas puestas.

Gotemburgo es hoy una meca del tatuaje.

La vitrina de la tatuajería. Foto R.Puig

Epílogo

No obstante, si paseas por la ciudad con los ojos abiertos, encuentras también motivos para sentir que en primavera hay quienes aún no han encontrado el acomodo deseado ni el alivio tan buscado.

Suecia es un país de acogida y, al mismo tiempo y para muchos de los que vinieron en busca de un mejor futuro, es asimismo una tierra de prolija espera.

¡Buena suerte, amigo!

En tierra extraña. Foto R.Puig

Charles-Pierre Baudelaire (II)

25 abril, 2021
Les fleurs. Foto R.Puig

Continuamos con la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Charles-Pierre Baudelaire.

Como ya empecé a comentar el domingo pasado, aquellos análisis de poesía europea en francés o inglés -incluso en alemán con versos de Hölderlin– que en sus clases nos regalaba nuestro Profesor José Luis Rouillon Arróspide, trabajando sobre copias en ciclostil y a dos columnas (en la lengua original y en castellano) eran un lujo literario en la Lima de mediados de los años 60.

Analizamos poemas como la Ballade des pendus de François Villon, The Raven de Edgar Allan Poe – cuya obra ejerció una gran influencia en Baudelaire (*) -, To a Skylark de Percy Bysshe Shelley y además poemas de Verlaine, Mallarmé y de otros autores, entre los que ahora recuerdo.

Para aquellos análisis se manejaban las poéticas de Gaston Bachelard o los interrogantes que planteaba Georges Poulet en sus estudios sobre el tiempo literario, así como los arquetipos estudiados por Mircea Eliade y Carl Gustav Jung. Un lugar especial tuvo también la obra poética de Charles Peguy, en particular Le porche du mystère de la deuxiéme vertu.

Las clases no se limitaban a la poesía, pues incluyeron por ejemplo a Dostoievski, la prosa de Marcel Proust, una obra rayana con la poesía en sus transiciones entre el espacio y el tiempo de la memoria y otros autores

_____

Baudelaire. Obras completas, portada con autorretrato del poeta a tinta china (**)

Pero no seguiré divagando, pues toca continuar con Baudelaire, sobre quien hoy me limitaré a algunas reflexiones y a un par de poemas. Por algo se conmemora este mes el bicentenario de su nacimiento el nueve de abril de 1821. Con tal motivo, en estas ultimas semanas he vuelto a enfrascarme en algunos aspectos de su evolución literaria, desde su romanticismo juvenil hasta Las flores del mal, una obra que se considera hoy el hito fundador del simbolismo, e incluso precursora del surrealismo. Pero a esto de las etapas y los movimientos de la historia de la poesía moderna es mejor no darle demasiada importancia. Hay algo de encorsetamiento simplificador en ello cuando se le da excesiva relevancia.

Lo que es bien conocido es que Charles-Pierre no fue un poeta de los que plasman el poema a la primera inspiración, pues a pesar de su fama de adicto a los estimulantes opiáceos y a otras hierbas, al fondo de su poesía subyace una enorme cultura de la literatura clásica y no sólo de la francesa, sino también de las obras del romanticismo anglosajón.

Por otro lado, si prestamos atención a su proceso creativo y a sus notas y si, por ejemplo, examinamos la cronología de sus Pequeños poemas en prosa, hallamos que un buen número de las poesías de Las flores del mal han sido precedidas por una labor previa en forma de cuentos o ensayos literarios, en algún caso cercanos a lo que hoy se denomina microrrelato. El poeta, como otros autores de su tiempo practicaban asiduamente el género periodístico

Extraigamos un caso de esta labor preparatoria: el 24 de octubre de 1857 publica en el periódico Le Présent su “poema en prosa” en siete párrafos titulado “Un hémisphère dans une chevelure”; y el 20 de mayo de 1859 da a las prensas la composición poética en siete cuartetas “La chevelure”, en Las flores del mal.

He destacado en negrita algunas coincidencias patentes entre lo que fue el ensayo en prosa y lo que luego fue el poema:

POEMA “La chevelure” (1859) COTEJADO CON “Un hémisphère dans une chevelure” (1857)

de Charles Baudelaire

Textos de las obras completas, respectivamente p. 56 y pp.158-159, referencia en nota (**)

.

VERSIÓN BILINGÜE FRANCÉS – CASTELLANO DE “LA CHEVELURE” – “LA CABELLERA

DE CHARLES BAUDELAIRE

Charles Baudelaire, “La chevelure”, op.cit. (la traducción es mía)

.

Algunas reflexiones

La labor poética en la vida y obra de Baudelaire no es sólo una búsqueda permanente de la forma que responda fielmente a su sentimiento de la naturaleza en la transposición de la misma, es también laboriosidad de una mística carnal y terrestre de las cosas y de la existencia entre ellas y frente a ellas.

La crítica le fue a menudo adversa y la absurda condena de algunos de los poemas de Las flores del mal en 1857 le obligó a doblegarse sumisamente tras un proceso amargo e inconsecuente. No le fue fácil mantener su actividad creativa, crítica y periodística en aquellas circunstancias, que hicieron muy difícil la tarea de su penalizado editor y su propia subsistencia.

En carta a Richard Wagner en octubre de 1860 escribe: “considero el acto del suicidio como el más razonable de la vida”.

Sin embargo en mayo de 1861 escribe una hermosa carta a su madre en que reafirma la auto-confianza en su capacidad creadora.

A pesar de todo declina en diciembre la invitación a ocupar un sillón de la Academia, que había solicitado en noviembre de ese año. Por consejo de amigos, para evitar el “escándalo” que su entrada en la institución levantaría, retiró en diciembre su candidatura.

En Mon coeur mis à nu (“Mi corazón al desnudo”) afirmaba: “Hoy 23 de enero de 1862, he experimentado un presentimiento singular, he sentido pasar sobre mí el viento del ala de la imbecilidad” (le vent de l’aile de l’imbécillité).

Pero su producción de escritos y publicaciones continúa tenazmente. Su admiración por Delacroix, que muere en agosto de 1863, y sus estudios sobre su vida y obra, reflejan una analogía entre el dramatismo naturalista de la obra del pintor y la lucha incesante de Baudelaire consigo mismo y contra sus dependencias, de la que intenta descansar en las breves escapadas a Honfleur a casa de su madre. “Estoy muy cansado de Francia y deseo olvidarla por algún tiempo” expresaba ya en julio de aquel año. Si bien entre junio y diciembre ha publicado nueve poemas en prosa nuevos.

Delacroix, Lucha de Jacob con el ángel, detalle. Iglesia de Saint Sulpice, Paris (1861)

En abril de 1864 se va a vivir a Bruselas, invitado por el Círculo Literario y Artístico para impartir una serie de conferencias. Se instala en el Hôtel du Grand Miroir. En conjunto sus conferencias congregan un público limitado y no tienen la recepción deseada. Tampoco consigue encontrar un editor. Su salud se deteriora y su carácter se agria. Toma muchísimas notas, cada vez más corrosivas, con vistas a una obra en que descarga su malhumor contra Bélgica y los belgas (***), una especie de leyenda gris-negra llena de mala uva y de sarcasmos.

En 1865 Mallarmé (a los 23 años) y Verlaine (26 años) publican un poema en prosa el primero, en el que la segunda parte es una meditación sobre la obra de Baudelaire, y el segundo tres artículos entusiastas sobre el mismo tema.

Baudelaire (44 años) viaja desde Bruselas a Honfleur durante once días de julio, a casa de su madre, para liberarse de algún modo de la presión de su crítica situación financiera.

En 1866 sufre una caída durante su visita el 15 de marzo con Felicien Rops a la iglesia de Saint-Loup en Namur, que ha calificado como “la obra maestra de las obras maestras de los jesuitas”, “maravilla siniestra y galante”. No se repondrá del traumatismo, pues el 30 del mismo mes le afecta un derrame cerebral, del que queda hemipléjico y afásico. Es atendido en el Instituto Saint-Jean et Sainte-Elisabeth y en el Hôtel du Grand Miroir de Bruselas. Su madre acude para llevárselo a París donde parece que aún puede escuchar las conversaciones de sus amigos que se alternan para acompañarle y la música de Wagner interpretada al piano por la pianista Mme. Paul Meurice.

El 31 de octubre de 1867 muere Charles-Pierre Baudelaire a los cuarenta y seis años de edad en París en la clínica del Dr.Duval. Había nacido el 9 de abril de 1821, también en París.

El 2 de setiembre es enterrado en el cementerio de Montparnasse. Su madre fallecerá el 16 de agosto de 1871.

Un poema emblemático

Baudelaire nos dejó una imagen alegórica del poeta, en cierto modo un símbolo de sí mismo.

Atendiendo al comentario del domingo pasado de Luisa, mi amable lectora y amiga, me he entretenido en traducirlo para todos vosotros…

Imagen del 20 de abril de 2021 desde mi ventana. Foto R.Puig

L’albatros

Charles Baudelaire

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule !
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid !
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait !

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer ;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

.

El albatros

A menudo, por diversión, el equipaje

captura algún albatros, vastas aves marinas,

que indolentes escoltan en su viaje

al navío que surca las amargas simas.

.

Apenas los han dejado tirados por cubierta,

que ya estos reyes del cielo, torpes y vejados,

sus grandes alas blancas en figura patética

dejan como remos arrastrarse al costado.

.

¡Qué patoso y que flojo es el viajero alado!

¡Él, que tan bello fue, qué cómico y qué feo!

¡Uno, como mísera pipa, da golpes con el pico,

el otro parece, cojeando, un lisiado volante!

.

El poeta asemeja a un príncipe de las nubes

que persigue la tormenta y se ríe del arquero;

exiliado por tierra en medio de las burlas,

sus alas de gigante le impiden caminar.

Charles Baudelaire, Les Fleures du Mal (****)
Autorretrato de Baudelaire, tinta china.

Referencias y Notas:

(*) Baudelaire, Charles, Edgar Allan Poe, sa vie et ses ouvrages, (traducción al francés, con adaptaciones y correcciones, de una introducción a las obras de Poe del crítico americano John M. Daniel en 1850 y de una noticia necrológica sobre Poe de John R, Thompson en 1849), Revue de Paris, 1852. El texto completo ocupa las páginas 319 a 346 de la obra citada a continuación, a las que siguen sus Notes nouvelles sur Edgar Poe en las páginas 346 a 351.

(**) Baudelaire, Charles, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968

(***) Pauvre Belgique, ibidem. pp. 653 – 659 y Amoenitates belgicae, ibidem. pp. 699 – 702.

(****) Las imágenes del poema se basan en la experiencia de su viaje en barco en dirección a Calcuta, enviado por su padrastro cuando Baudelaire tenía 20 años (se embarca el 9 de junio de 1841) para tratar de enderezar su vida libertina y dispendiosa en París. El viaje no concluyó, pues, llegado a la Isla Bourbon (la Réunion), el joven decidió el 20 de octubre volverse a Francia, adonde llega el 15 de febrero de 1842 en un buque que hacía escala en Ciudad del Cabo.

.

(Las traducciones son mías)

Charles-Pierre Baudelaire (I)

18 abril, 2021
Les fleurs. Foto R.Puig

Los estudios del Bachillerato me habían dejado un recuerdo confuso (“confusas palabras” leería años más tarde en “Las flores del mal”) del padre de “la poesía simbolista”. El término Simbolismo se acuñaría veinte años después de su muerte.

Ese recuerdo brumoso estaba ligado a la censura de las malas influencias literarias en la mente de los alumnos adolescentes de un colegio católico en la España de los años 50 del siglo pasado, entre las cuales Charles Baudelaire (1821 – 1867) ocupaba el liderazgo.

Pero serían precisamente las clases de un profesor jesuita (*), en mis estudios universitarios de Letras, las que me convirtieron en un devoto lector del poeta que, más allá de la anécdota de su condena como maldito por pudorosos jueces franceses en agosto de 1857, se me revelaba como un ensayista y un renovador de la crítica del arte, un artífice de la prosa poética y, por supuesto, como el iniciador de una forma de escribir poesía de la que todavía hoy somos deudores.

Fue a través de las lecturas que aquel maestro nos presentaba di mis primeros pasos en la lengua francesa y descubrí la crítica literaria a través de un libro excelente (“La conscience critique” de Georges Poulet, Librairie José Corti, Paris 1971).

En sus páginas se subrayaba esta definición del poeta:

El poeta, situado sobre uno de los puntos de la circunferencia de la humanidad, devuelve sobre la misma línea en vibraciones más melodiosas el pensamiento que se le ha transmitido

Poulet,op.cit. p.47

Un poeta cuando en sus Flores del mal traza el retrato de conductas y dependencias irrefrenables, derrama compasión en sus retratos de nuestras fragilidades

Je vois s’épanouir vos passions novices;

Sombres ou lumineux, je vis vos jours perdus;

Mon coeur multiplié jouit de tous vos vices!

Mon âme resplendit de toutes vos vertus!

Yo veo cómo florecen vuestras pasiones novicias;

sombríos o luminosos, vivo vuestros días perdidos;

¡mi corazón henchido goza de todos vuestros vicios!

¡mi alma resplandece con todas vuestras virtudes!

.

Extracto de “Les petites vieilles”, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.98 (traducción propia)

Comenzó mi peregrinaje por la obra de Baudelaire, cuna de la modernidad poética occidental, por dos poemas que son como impulsos complementarios, vertical y horizontal, de la mente en comunicación con la naturaleza, o la naturaleza que vibra en la mente del poeta, en un viaje de ida y vuelta cuyos movimientos finales son los que el lector mime en su propio espíritu.

Baudelaire por Courbet, hacia 1848 -1849

Élévation

Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par de là les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,

.

Más alto que los estanques, más arriba de los valles,

de las montañas, los bosques, las nubes, los mares,

más allá del sol, más allá de los éteres,

más allá de los confines de las esferas de estrelladas,

.

Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l’onde,
Tu sillonnes gaiement l’immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté.

.

Mi espíritu, ágilmente te mueves

y, como buen nadador que se abandona a la ola,

alegremente atraviesas la inmensidad profunda

con una indecible voluptuosidad viril.

.

Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides;
Va te purifier dans l’air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides.

.

Aléjate en tu vuelo de estas miasmas mórbidas;

ve a purificarte en el aire superior,

y bebe, como un puro y divino licor,

el fuego claro que inunda los espacios límpidos.

.

Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l’existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d’une aile vigoureuse
S’élancer vers les champs lumineux et sereins;

.

Dejando atrás las tristezas y los vastos tormentos

que agobian con su peso la existencia brumosa,

feliz es quien puede con ala vigorosa

volar hacia los campos luminosos y serenos.

.

Celui dont les pensers, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
— Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes!

.

Aquél cuyos pensamientos, a manera de alondras,

de mañana se alzan libres hacia el cénit del cielo,

– ¡quien sobrevuela la vida, y comprende sin esfuerzo

el habla de las flores y el silencio de las cosas!

.

Les Fleurs du Mal, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.46 (traducción propia)
Fuente: Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968

Correspondances

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L’homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l’observent avec des regards familiers.

.

La Naturaleza es un templo cuyos pilares vivos

dejan salir a veces sus mensajes confusos;

el hombre lo atraviesa entre bosques de símbolos

que con miradas familiares le observan.

.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

.

Como largos ecos que lejos se confunden

en una tenebrosa y profunda unidad,

vasta como la noche y como la claridad,

perfumes, colores y sonidos se responden.

.

II est des parfums frais comme des chairs d’enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d’autres, corrompus, riches et triomphants,

.

Hay perfumes frescos como la piel de los niños,

dulces como oboes, verdes como praderas,

-Y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,

.

Ayant l’expansion des choses infinies,
Comme l’ambre, le musc, le benjoin et l’encens,
Qui chantent les transports de l’esprit et des sens.

.

que poseen la expansión de cosas infinitas,

como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,

que cantan los embelesos de la mente y los sentidos.

.

Les Fleurs du Mal, Oeuvres complètes, Éditions du Seuil, Paris 1968, p.46 (traducción propia)
Baudelaire fotografiado por Étienne Carjat (1863)

(*) José Luis Rouillon Arróspide S.J. (1928 – 2001), en esta entrada del blog, al final se citan las obras de mi recordado maestro.

Mis vecinas las urracas: constructoras

11 abril, 2021
La pareja. Foto R.Puig

Mis pensamientos van hoy hacia el Perú en su espinosa jornada de elecciones generales

.

Tengo una pareja que ha decidido instalarse en los rododendros del patio de enfrente. Cada mañana, mientras desayuno, observo su actividad febril desde la ventana de la cocina. Dice el refrán que la primavera la sangre altera. En el caso de Urrico y Urrica -así las he bautizado con nombres de reminiscencia escandinava, pues son suecas- podríamos decir que la primavera la sangre acelera.

Van y vienen como una exhalación…

De la zeca a la meca. Foto R.Puig

Ya lo habrán adivinado, han decidido construir su nido en los frondosos rododendros del patio vecino…

En el patio de enfrente, Foto R.Puig

Urrica es más pequeña…

Urrica aguarda a Urrico

Según mis observaciones, ella se atarea en el interior de la cavidad que han considerado apropiada para construir el nido. No descarto que a veces también aporte algún material de construcción, pero es Urrico, más corpulento, el que va y viene sin parar, acarreando las ramillas que a modo de vigas introduce por la abertura.

Urrico con una viga más. Foto R.Puig

Esto le supone un esfuerzo considerable y una “reflexión” nada desdeñable, pues la apertura es normalmente más estrecha y las ramillas son más largas, con lo cual tiene que ingeniárselas para introducirlas de punta e irlas deslizando al emplazamiento adecuado.

El interior de la “vivienda”, a juzgar por la agitación que se observa en las hojas del rododendro, es bastante más amplio, a lo ancho y a lo alto, de lo que aparentan las dimensiones de la entrada. ¡Todo un trabajo arquitectónico!

Paso a paso se preparan en pareja para la procreación de una prole, que espero conocer más adelante.

Urrico trabajando. Foto R.Puig
Brega que brega. Foto R.Puig
Reflexionando sobre cómo meter tamaña rama. Foto R.Puig
Y metiendo la rama. Foto R.Puig

Durante la mañana, vuela y vuela Urrico en busca de ramas y se afana Urrica dentro del habitáculo, preparando el lugar para la puesta que empieza a ser inminente (de ahí el afán del macho).

Serán entre cinco y ocho huevos que Urrica incubará sola durante alrededor de tres semanas, lo que tendrá a Urrico bien ocupado trayendo alimentos para la madre. Los pollitos serán atendidos por ambos progenitores, conciliando así actividades.

Llegando por enésima vez con una pieza para el artesonado Foto R.Puig
Introduciéndola. Foto R.Puig
Estructurando. Foto R.Puig
Tomándose un respiro. Foto R.Puig

La voluntad irrefrenable de conseguir ramas para el nido ha llevado a Urrico a tratar de arrancarles directamente del árbol que tenemos frente a la ventana. Soy testigo de la forma en que tiraba del talle de una de ellas para separarla. Por desgracia, cuando ya aprestaba mi cámara para fijar la instantánea, alguien espantó al ave y nos privó de esa imagen.

Vengo de pasada a la cuestión de la mala imagen, que sobre todo en los pueblos de España, se tiene de la urraca, por pretextos como que “se comen el pienso de los gatos”, “comen cualquier cosa que encuentran”, “colman la paciencia a cualquiera con sus cánticos vocingleros pedigüeños”, “son crueles”, “son desvergonzadas y descaradas”, en definitiva “son una pesadilla”, etc.

Verdaderamente no acabo de entender esta mala prensa popular, que incluso lleva a intentar “cazarlas” poniendo como reclamo una de ellas en una jaula. ¿Para qué?

Contrasta tal animadversión a la pica-pica con el arrobamiento con el que se contemplan los mismos hábitos, por ejemplo, en buitres leonados o en azores, siendo así que las urracas son unas excelentes limpiadoras de los restos que perros y gatos, por ejemplo, dejan tras sí, por no hablar del control del exceso de insectos, beneficio este último por el que se alaba a las golondrinas, que sin embargo, son mucho menos limpias que la urracas.

De su fama de “ladronas”, cierto es que le gusta arramblar con pequeños objetos que relucen, pero ¿acaso no leemos con indulgencia las clásicas historias de pacíficos ladrones de frac y chistera?

Hace pocos días, a uno de mis nietos le iban a festejar el cumpleaños con el juego de buscar pequeños huevos de chocolate envueltos en “papel de plata” de varios colores escondidos en el jardín de casa. ¡Veintiocho huevecillos de Pascua en total! que su madre había cuidadosamente distribuido la víspera por el pequeño jardín de su casa en Inglaterra. Cuando, cuál no sería la sorpresa, cuando, por la mañana del día del cumpleaños, al salir para iniciar el juego, descubrieron que sólo quedaban tres. Los otros veinticinco literalmente habían volado; uno de los envoltorios de estaño apareció en el jardín de los vecinos.

Se barrunta con fair play que los envoltorios de estaño sirven ahora de lecho de lujo para la cercana puesta de los huevos de alguna de las urracas del barrio…

.

Por hoy dejaremos a Urrica y Urrico ocupados en sus preparativos, esperando que ningún gato intrusivo venga a perturbar la paz del patio, en cuyo caso los gritos de las urracas llegarán al cielo

Oda a la urraca

Tengo una urraca que todo lo mira.
Aunque huidiza, ahí está, quizá un azar,
tira de la hebra, un deslizamiento al caer
sobre un montoncito de hierba de Ibirapuera.


En territorio agreste, lejos de mantener la calma
la urraca se manifiesta, insiste en un vuelo sin laberinto,
atraviesa el éter y anula el deseo yéndose por el costado,
se esfuma por el mejor lugar, su juicio en la fronda.
Repite un salto que es una línea, y abarca más,
embauca temprano a su adiestrador.


Celebran ambos la vez, bordea el refrán
siempre a punto de perder la ocasión,
hurgando en tierra mansa, sobre hojas húmedas,
un hondo sentimiento de abandono.

Roberto Häsler (1958) en su poemario “Diario de la Urraca”. Texto reproducido en “Periódico de poesía”, nº 110, junio-julio 2018, UNAM, México.

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¡Feliz primavera!

Anemone nemorosa (“vitsippa”). Foto R.Puig

Notas:

  • Sobre la protección que merecen ver aquí

Convergencias de Arte y Literatura (IV): los grabados de Gustave Doré para la Divina Comedia (1)

4 abril, 2021
mi ritrovai per una selva oscura

El viaje de Dante al nunca jamás

Cuando se habla de utopía, normalmente nuestra imaginación nos pinta un no-lugar, a la medida de lo que describía Tomás Moro en su obra de igual nombre, si bien en su labor política no la puso en práctica. De hecho, una de las dos acepciones del Diccionario de la Real Academia (la primera se refiere a un proyecto doctrinal de difícil realización) es la siguiente: “Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano”.

Traigo a colación con motivo del aniversario de la muerte de Dante Alighieri, ocurrida en el exilio hace setecientos años, la representación de aquellos no-lugares por los que transcurre su viaje iniciático, hacia el definitivo bien humano, hacia el ansiado cielo y el amor eterno, guiado por Virgilio a través del Infierno y el Purgatorio, y por Beatriz en el Paraíso, que el poeta narra en su Comedia, que Boccaccio adjetivó Divina.

En nuestro caso, también nos guiará en algunos pasos de este viaje el arte de Gustave Doré quien, con la colaboración de decenas de artesanos, concluyó entre 1861 y 1868 sus ciento treinta y cinco grabados de la obra.

De los dibujos de Botticelli ilustrando algunos pasajes de la Divina Comedia hemos tratado en este blog. Recientemente, con motivo del “día de Dante” en Italia, el 25 de marzo, me entretuve repasando los grabados de Doré, una visión romántica extraordinaria de las escenas que Dante poetizó, distribuyendo castigos y premios desde el exilio al que le condenaron sus conciudadanos florentinos, y en el que vivió durante los últimos veinte años de los cincuenta y seis que vivió.

Paradójicamente, a este exilio debemos esta obra extraordinaria en la que el poeta que consolidó la lengua italiana no sólo despliega las visiones de los tres u-topos de las religiones del libro, sino que también se desahoga en un ajuste de cuentas con la historia política de la Florencia de su tiempo que es a su vez la de su drama personal.

Pero la Divina Comedia es mucho más; más allá de las vidas de aquellos personajes que, como arquetipos del bien y el mal, la pueblan, es sobre todo un poema místico, una novela en verso (o varias a la vez), un ingente retablo sobre el amor y la muerte, el ideal humano y sus fracasos, que trasciende la historia de Italia y los vicios y virtudes de quienes en vida de Dante la poblaron.

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
chè la diritta via era smarrita.

Ahi quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!

+++

En la mitad del sendero de mi vida,

me hallé por una selva oscura,

con la recta vía ya perdida.

.

¡Ay, cuánto decir cómo era es cosa dura

esta selva salvaje y áspera y fuerte

que pensarlo reaviva la pavura!

(Divina Commedia, Inferno, Canto I, 1-6)

Tras salir de la selva y superar el encuentro con una pantera símbolo de la lujuria

una lonza leggiera e presta molto, che di pel macolato era coverta

y el encuentro del león que simboliza la soberbia, le sorprende el atardecer en compañía de Virgilio

Lo giorno se n’andava, e l’aere bruno
toglieva li animai che sono in terra
da le fatiche loro; e io sol uno

m’apparecchiava a sostener la guerra
sì del cammino e sì de la pietate,
che ritrarrà la mente che non erra.

O muse, o alto ingegno, or m’aiutate;
o mente che scrivesti ciò ch’io vidi,
qui si parrà la tua nobilitate.

+++

El día se marchaba y un aire oscurecido,

liberaba a los vivientes de la tierra

de sus fatigas; y yo aislado

.

me preparaba a emprender la guerra

del camino, o la de la piedad 

que a la mente que no yerra guía.

.

¡Oh musas! ¡oh alto ingenio! ¡ahora mismo ayudadme!

¡Oh intelecto que lo que yo vi grabaste,

aquí tu hidalguía ha de mostrarse!

(Inferno, canto II, 1 -9)

el aire oscurecido liberaba a los vivientes de la tierra de sus fatigas

Dante prosigue su camino.

Beatriz aparece brevemente para reconfortarle y se despide de él hasta más tarde.

Virgilio le anima y se acercan hacia la puerta del infierno, sobre la cual está escrito

Per me si va ne la città dolente,

per me si va nell’eterno dolore,

per me si va tra la perduta gente

(Inferno, Canto III, 1- 3)

Por las laderas de la sima descienden blasfemando contra Dios las almas. Caronte, el diabólico barquero las azuza violentamente hacia su nave

Caronte empuja la carga humana para la travesía del Aqueronte

Caron dimonio, con occhi di bragia

loro accennando, tutte le raccoglie;

batte col remo qualunque s’adagia.

.

Come d’autunno si levan le foglie

l’una appresso de l’altra, fin che ‘l ramo

vede a la terra tutte le sue spoglie

+++

Caronte diabólico, con ojos como brasas,  

profiriendo amenazas las recoge todas;

su remo golpea a quienes se retrasan.

.

Como en el otoño vuelan las hojas

una tras otra, hasta que la rama

ve por tierra toda su hojarasca.

(Inferno, Canto III, 109 – 114)

.

Limbo

Antes de entrar en la zona infernal propiamente dicha, Dante y Virgilio atraviesan el Limbo, donde vegetan las gentes que no merecen el Infierno, pero por no haber recibido el bautismo se hospedan para siempre en esa tierra de nadie, es ese mundo (canto IV) que precede a los círculos de los tormentos infernales.

.

En el Limbo (Círculo I del Infierno) con los poetas griegos y latinos que reciben a Dante como un igual

.

Tras las puertas del Infierno

Es a partir de ahí cuando la Divina Comedia nos conduce a esos no-lugares, fuera del tiempo y del espacio, de los que hablan la literatura grecolatina clásica, las tres “religiones del libro” y a su manera otras grandes construcciones míticas y religiosas del medio y el lejano oriente.

Dante desarrolla su desbordante visión con elementos de lo que la Grecia clásica llamaba el Hades, los judíos, o los cristianos y los musulmanes consideran con variantes la Gehena y más específicamente el Infierno y a tradición islámica denomina la Yahannam (una parte del När).

El descenso dantesco de los niveles infernales (*) empieza en el Círculo II del Inferno, donde Minos, convertido en enorme demonio de larguísima cola, recibe a la riada inextinguible de los pecadores para destinar a cada uno según sus culpas a uno u otro círculo.

Minos adjudica el círculo de los tormentos según sean las culpas

Stavvi Minòs orribilmente, e ringhia:
essamina le colpe ne l’intrata;
giudica e manda secondo ch’avvinghia.

Dico che quando l’anima mal nata
li vien dinanzi, tutta si confessa;
e quel conoscitor de le peccata

vede qual loco d’inferno è da essa;
cignesi con la coda tante volte
quantunque gradi vuol che giù sia messa.

+++

Estaba ahí Minos que horripilante gruñe,
examina las culpas a la entrada,
y juzga y dicta con movimientos de la cola.

Quiero decir que, cuando el alma malnacida
se presenta a él y todo lo confiesa,
aquel conocedor de los pecados

ve a qué sitio del infierno corresponde,
y enrolla su cola tantas vueltas
como círculos quiere que abajo se la lance.

(Inferno, Círculo V, 4 – 12)

Un fragor como el del mar hace que Dante levante la vista hacia el río interminable de condenados que fluye como una masa maldita hacia las profundidades.

Es la procesión sin fin de los fornicadores

Intesi ch’a così fatto tormento

enno dannati i peccator carnali,

che la ragion sommettono al talento.

.

E come li stornei ne portan l’ali

nel freddo tempo, a schiera larga e piena,

così quel fiato li spiriti mali

.

di qua, di là, di giù, di sù li mena;

nulla speranza li conforta mai,

non che di posa, ma di minor pena.

+++

Comprendí que a esta clase de tormento

condena tienen los pecadores de la carne,

que la razón sujetan a vil temperamento.

.

Como estorninos de sus alas arrastrados

en enormes bandadas durante el tiempo frío,

así ese bufido a los espíritus réprobos

.

de aquí, de allá, hacia arriba, hacia abajo les lleva;

nunca esperanza alguna les consuela,

ni de reposo, ni de reducir la pena.

(Inferno, Círculo V, 37 – 45)

.

Paolo e Francesca

Buena parte del círculo V lo dedica Dante a su conversación con Francesca de Rimini, quien junto a su cuñado Paolo leía la historia de los amores de Lancelot y Ginebra, de modo y manera que ese libro fue “el intermediario” (en italiano “il galeotto”) que encendió la llama de la pasión amorosa que les empujó al adulterio.

Gianciotto, marido de ella y hermano de él, los sorprendió y los mató. Ahora ambos sufren abrazados para siempre en los tormentos del infierno.

Amor, que a nadie amado, amar perdona

Respondiendo a la curiosidad del poeta, Francesca le dice a Dante:

“Amor, ch’a nullo amato amar perdona,

mi prese del costui piacer sì forte,

che, come vedi, ancor non m’abbandona”.

+++

“Amor, que a nadie amado, amar perdona,

me ató a este hombre con un placer tan fuerte,

que como ves, ni aun muerta me abandona”.

(…)

“Noi leggiavamo un giorno per diletto

di Lancialotto come amor lo strinse;

soli eravamo e sanza alcun sospetto”.

.

“Per più fïate li occhi ci sospinse

quella lettura, e scolorocci il viso;

ma solo un punto fu quel che ci vinse”.

.

“Quando leggemmo il disïato riso

esser basciato da cotanto amante,

questi, che mai da me non fia diviso,

.

la bocca mi basciò tutto tremante.

Galeotto fu ‘l libro e chi lo scrisse:

quel giorno più non vi leggemmo avante”.

.

Mentre che l’uno spirito questo disse,

l’altro piangëa; sì che di pietade

io venni men così com’ io morisse.

.

E caddi come corpo morto cade.

+++

«Leíamos un día por deleite

cómo a Lancelot el amor forzó,

estábamos solos sin sospecha alguna”.

.

« Largo tiempo nuestros ojos capturó

aquella lectura que nos robaba el color del rostro;

mas fue un punto solo lo que nos venció”.

.

«Cuando leímos que la sonrisa deseada

besada fue por un tan gran amante,

este hombre -¡que de mí jamás se aparte!-

.

estremeciéndose todo, la boca me besó.

¡Galeotto fue el libro y quien lo escribió!

Ese día la lectura no seguimos adelante»

.

Mientras un alma en pena así decía

la otra lloraba; de modo que de piedad

desfallecí yo, como si yo muriera.

.

Y caí como cuerpo que cae muerto.

(Inferno, Círculo V, 102 – 105 y 127 – 142)

Continuará


Notas:

  • Las ilustraciones de Gustave Doré para la Divina Comedia han sido materia de numerosas ediciones francesas e inglesas desde fines del s.XIX. Hoy son de dominio público. Por mi parte me he guiado por la edición de los 135 grabados editados recientemente por Gabriele Baldassari en La Divina Commedia di Dante Alighieri, Gustave Doré, Mondadori, 2021.
  • Texto usado para los extractos: Dante Alighieri, Commedia, a cura di Giorgio Petrocchi, 3 vol. Milano, Mondadori,1966 – 1967
  • Texto italiano de referencia: Alighieri, DanteLa Divina Commedia, Testo critico de la Società Dantesca Italiana, riveduto e rifatto da Giuseppe Vandelli (Firenze, 1937). Ristampa facsimile a Milano, Ulrico Hoepli Editore-Libraio, 1960
  • La traducción de los versos es mía.

(*)

Esquema del Infierno según Baldassari

Luces y sombras, trabajos y fatigas…

28 marzo, 2021
Se alargan los días. Foto R.Puig

Ha pasado casi un año de aquellos anuncios de nuevas normalidades que algunos osados nos anunciaban a bombo y platillo. La realidad es que lo normal sigue siendo anormal y la “desanormalización” se hace esperar.

En el hemisferio norte los días primaverales se alargan y las noches, las del cielo, se acortan, porque tristemente ha habido otras noches que fueron las últimas para muchas vidas y quedan tantas penumbras que a muchísimos siguen agobiando.

Es tiempo para probar los límites de nuestra entereza y también para apoyar, escuchar y dar consuelo cuando a nuestros semejantes les fallan las fuerzas.

Temprano por el parque. Foto R.Puig

Parece que los días corrieran más despacio, se toman distancias, se evitan las aglomeraciones, hay colas para entrar en mercados y comercios, bares y restaurantes cierran temprano, los colegios han habilitado barracones provisorios para aumentar la distancia entre alumnos en las aulas, se aprenden expresiones nuevas, como eso de los cierres perimetrales, y nunca supimos tanto de mascarillas o sobre vacunas y sus efectos…

El Instituto Internacional de Enseñanza Media de Gotemburgo y sus aulas adicionales en barracones. Foto R.Puig

Sea como sea, Gotemburgo sigue en obras y su skyline erizado con grúas gigantes y torres de perforación de las obras del Västlänken

Las obras del Västlänken por doquier. Foto R.Puig
Al borde del canal se trabaja sobre pontones. Foto R.Puig

Hace algunos días, desde la altura del “Bastión Christina Regina” y en una tarde fría, filmaba yo la línea del cielo de Gotemburgo presidida por arboledas metálicas.

Dicen que esta floresta durará hasta el 2026. Foto R. Puig

En anteriores entradas hemos ido contando la historia de este lumbricus magnus que avanza por las entrañas de la ciudad sin que la pandemia lo pare.

Esperando no fatigarles demasiado seguiré dando noticia de este descomunal proyecto. Confió en que llegaré a recorrer en tren ese largo túnel, que a los pensionistas no nos servirá de mucho (salvo para satisfacer nuestra curiosidad), pero, según prometen, habrá de agilizar el tránsito de mercancías y los viajes de los trabajadores entre el centro de Suecia y la provincia de Gotemburgo, así como por la costa oeste del país hacia el norte en dirección de Noruega y al sur hacia Dinamarca.

Para entonces, una ciudadanía más inmune se habituará, según dicen, a otra vacunación estacional, confiando en que se irá recuperando esa tan anhelada normalidad.

****

Por mi parte, prometo solemnemente que el próximo domingo hablaremos de poesía…

¡aunque tengamos que adentrarnos por una selva oscura!

Junto al mar recordando a Bécquer

21 marzo, 2021
Tarde de sol y vientecillo frío. Foto R.Puig

En una de estas últimas tardes de invierno, el miércoles pasado, anduvimos junto al mar al sur de Gotemburgo en Varberg. La ciudad se sitúa en la provincia de Halland.

La riba por donde paseábamos la bordean viviendas tradicionales de madera, pocas habitadas todo el año y en su mayoría vacacionales.

Delicada mampostería. Foto R.Puig

No hay en esas orillas muchos ancones en los que la arena haya formado playas, en la Costa Oeste de Suecia predominan los promontorios de granito.

No obstante, proliferan las típicas escalerillas para tomar un baño y los pequeños malecones de cemento para acercarse al agua.

Prohibido el salto al agua. Foto R.Puig

Junto a algunas de ellas hay una aviso para que los bañistas no salten de cabeza al agua poco profunda.

No sé si por ese aviso o por la brisa fría que obligaba a subirse las solapas y abrigarse el cuello he recordado a Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870). De su prematura muerte (por neumonía) se conmemoraron los ciento cincuenta años en diciembre pasado, un aniversario que refrescó mi interés por sus Rimas y Leyendas, que tanto leíamos en nuestros años del bachillerato.

¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y, a su beso de lumbre,
brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!

¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!

Qué hermoso es cuando hay sueño,
dormir bien… y roncar como un sochantre
y comer… y engordar… ¡y qué desgracia
que esto solo no baste!

Rima LXVII

a su beso de lumbre, brillar las olas y encenderse el aire

El poco tiempo que el poeta tuvo le alcanzó para mucho, pero al leerle pensamos que fue pena que por más años no siguiese.

Hay una de sus rimas en la que, aludiendo a una mujer amada, escribe algo que podría también decirse de su vida

Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme…!
¡No pudo ser!

Tú eras el océano; y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme…!
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

Rima XLI
Nubes que pasan y se desvanecen. Foto R.Puig

Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.

Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!

En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!

Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!

Rima XV
Bécquer. Getty Images/ Hulton Archive

Hoy ya es primavera, quizás la estación del ansia perpetua de algo mejor