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Sol declinante

27 noviembre, 2016
Sol declinante junto al Radasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Sol declinante junto al Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Lo que experimentamos como realidad forma parte de escenas, lugares o “places”, como llamaba Paul Nash (de quien hablaremos próximamente) a aquellos sitios escogidos en los que se inspiraba. Detrás de una realidad hay muchas, multiplicadas por nuestra sensibilidad, todas cum fundamento in re, pero todas fugitivas, en alas de nuestra imaginación y de nuestras reminiscencias. Unas veces las buscamos nosotros y, otras, las más, ellas nos buscan, sin que sepamos en qué momento seremos sorprendidos.

Sol declinante junto al Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Sol declinante en Råda Säteri. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

En estos días del pre-invierno nórdico pareciera que esta luz oblicua del sol, esos soles declinantes, acentuasen la potencia metamórfica de la realidad, que en un mismo lugar nos habla con lenguajes diferentes.

Criatura lacustre junto al Radasjön. 20 de noviembre una de la tarde. Foto R.Puig

Criatura lacustre junto al Rådasjön 20 de noviembre una de la tarde. Foto R.Puig

Cada sitio esconde otros muchos, insospechados.

La Nature est un temple où de vivants piliers

Laissent parfois sortir de confuses paroles ;

L’homme y passe à travers des forêts de symboles

Qui l’observent avec des regards familiers.

.

La Naturaleza es un templo cuyos pilares vivos

Dejan salir a veces sus mensajes confusos;

El hombre lo atraviesa entre bosques de símbolos

Que  con miradas familiares le observan.

.

Charles Baudelaire, del poema “Correspondances” en Les fleurs du mal

Como, por ejemplo, las ruinas románticas que una rica heredera se hizo construir en 1830 en su propiedad de Råda Säteri, junto al lago Rådasjön, actualmente reserva natural de dominio público.

Así se  veía aquel capricho de las neorruinas en 1910

Visitantes de las ruinas romanticas (1830) de Martina Törngren junto al Rådasjön en 1910. Foto R.Puig

Visitantes de las ruinas romanticas (1830) de Martina Törngren junto al Rådasjön en 1910.

Aquella heredera se llamaba Martina Törngren (1789-1875), von Schewerin por el marido, prometida a los trece años y casada a los dieciséis con un aristócrata diecisiete años mayor que ella. Su matrimonio fue infeliz, pero pudo sobrevivir a su marido durante veinticinco años. Era una mujer instruida y viajera, “la madame de Staël sueca”, relacionada con los círculos intelectuales, académicos y artísticos de la Suecia de su tiempo.

Las ruinas romanticas (1830) de Martina Törngren en la actualidad. Foto R.Puig

Las ruinas romanticas (1830) de Martina Törngren en la actualidad. Foto R.Puig

A la entrada de esas neorruinas que plantó en Råda Säteri hizo colocar una inscripción latina, quien sabe si por premonición de su malograda hija, también llamada Martina von Schewerin (1909-1839), muerta a los treinta años y a quien Esaias Tegnér, escritor, director de la Academia Sueca, obispo e íntimo de la madre, apodó afectuosamente la “señorita latina” (den latinska fröken).

Sic redit in nihilum quod fuit ante nihil. En las ruinas de Rådasjön. Foto R.Puig

El adagio sobre la piedra. Foto R.Puig

SIC  REDIT  IN  NIHILUM  QUOD  FUIT  ANTE  NIHIL

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Así  vuelve  a  la  nada  lo  que  antes  nada  fue

Este adagio procede del encabezamiento de “Padecimientos de amor”, obra en prosa que el poeta griego Partenio de Nicea escribió por encargo de Cayo Cornelio Galo, quien se valió de la misma para extraer numerosos temas para sus poesías. De las obras de este último, publicadas en Francia durante la primera mitad del siglo XIX, pudo tomarlo Martina, la joven que sabía latín. Del autor griego también se valió Ovidio y, a su vez, Robert Burton (1577-1690) citó esta sentencia  en su Anatomía de la Melancolía (1621).

Fuese como fuese, la joven Martina sólo llegó a publicar una obra juvenil: Pequeñeces de una principiante (Småsaker af en nybegynnare) en cuatro volúmenes, de los cuales alcanzó a ver impresos los dos primeros (Lund, 1836 – 1840), antes de morir en 1839. Es una obra en la que practica el aforismo, la novela corta, el género epistolar y los diálogos, entreverando algún poema y citas en francés, inglés y alemán, mostrando una vasta cultura, la influencia de muchas lecturas y su sensibilidad romántica. En los dos últimos volúmenes se mencionan varias enfermedades con una nota en el último que enumera la escarlatina, el sarampión, la  viruela, las paperas y la “fiebre mamaria”. En el tercero, la novela del amor incumplido de Gösta y Elin, describe el agravamiento y la muerte de la joven Elin en el mismo día de sus cumpleaños y a la hora en que nació, víctima de una enfermedad que tiene todas las trazas de la tuberculosis. Es significativa su frase döden är frälsning (la muerte es liberación).

Martina von Schewerin (jr). Pequeñeces de una principiante, Lund, 1836

Martina von Schewerin (jr). Pequeñeces de una principiante, Primera parte (1834). Lund, 1836

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¡Y nosotros, que habíamos salido a pasear en un paisaje otoñal, aprovechando este sol declinante! ¡y hete aquí que nos vemos transportados al siglo XIX, y entre el musgo y las hojas muertas surge el memento mori! ¡la proclamación de la caducidad de todos los amores que una doncella romántica entresacó quizá de la prosa de un poeta griego del siglo I antes de Cristo!

Por las márgenes del Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Por las márgenes del Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Tenía razón Baudelaire, estos bosques y este lago, por las orillas de la pequeña península de Labbera, a pocos kilómetros de Gotemburgo, dejan escapar sus mensajes confusos bajo la luz oblicua del sol de otoño.

Faz de pocas junto al Rådasjön. 20 de noviembre una de la tarde. Foto R.Puig

Faz rocosa junto al Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Piedras vivas junto al Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Piedras vivas en Råda Säteri. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Las pequeñeces de Martina algo tuvieron que ver con las miradas familiares escondidas en estos parajes. Por ellos paseó sus reveries esta nieta del Director de la Compañía de la Indias Orientales, la Svenska Ostindiska Companiet, la potente naviera que, con sede en Gotemburgo, comerció con el Extremo Orienta a lo largo de dos siglos.

Alfombra roja en Råda Säteri. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Alfombra roja en Råda Säteri. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Por las márgenes del Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Por las márgenes del Rådasjön. 20 de noviembre a primera hora de la tarde. Foto R.Puig

Después de un paseo por las orillas del lago, circunvalando la península que se adentra en sus aguas, volvemos al punto de partida, frente a las caballerizas de la finca, donde los caballos siguen pastando sin hacernos caso

Buen vivir de los equinos de  Rådas Säteri. Foto R.Puig

Buen vivir de los equinos de Rådas Säteri. Foto R.Puig

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De la naturaleza a la ciudad

La verdad es que a su vez, fuera de los bosques y los lagos, son las ciudades otra naturaleza que el hombre ha extraído de su hermana mayor. También la menor deja escapar sus confuses paroles.

Anochece temprano en la Plaza de la Reina (Drottningtorget), en Gotemburgo, a los pies de los tres estilitas que plantó aquí Jaume Plensa, inspirado no por un adagio latino, sino por el apólogo japonés sobre los tres monos sabios.

En todo caso, esas palabras también son ambiguas

Gotemburgo. Los homínidos de Jaume Plensa en la Plaza de la Reina. 20 de noviembre de anochecida. Foto R.Puig

Los tres homínidos en Gotemburgo. 20 de noviembre de anochecida. Foto R.Puig

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Comme de longs échos qui de loin se confondent

Dans une ténébreuse et profonde unité,

Vaste comme la nuit et comme la clarté,

Les parfums, les couleurs et les sons se répondent

.

Gotemburgo.  Los homínidos de Jaume Plensa en la Plaza de la Reina. 20 de noviembre de anochecida. Foto R.Puig

 Los tres homínidos de Jaume Plensa el 20 de noviembre. Foto R.Puig

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Como largos ecos que lejos se confunden

En una tenebrosa y profunda unidad,

Vasta como la noche y como la claridad,

Perfumes, colores y sonidos se responden.

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Gotemburgo. Estación Central. 20 de noviembre de anochecida. Foto R.Puig

Gotemburgo. 20 de noviembre, seis y cinco de la tarde. Foto R.Puig

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Dos días después

Desde nuestro paseo romántico han pasado un par de días y el autobús me ha traído temprano al otro lado de la ría. A ver si me sacudo la pereza y progreso algo con los pinceles. Pero antes, nada más apearme, la magia de este sol oblicuo que se asoma entre las brumas matinales parece tirar de mis pies. Así que me doy una vuelta por Lindholmen, quizás esta luz traiga algún nuevo mensaje.

Aquisito no más, un ratitito no más

Lindholmen. Nueve de la mañana 22 de noviembre. Foto R.Puig

Lindholmen. Nueve de la mañana 22 de noviembre. Foto R.Puig


Notas :

  • Råda Säteri es el término medieval que designaba un señorío feudal, territorio o finca (säteri) libre, o sea exento (råda) de tributos a la Corona. Solía incluir la disponibilidad de agua, generalmente un lago y sus recursos, un rådasjön  (sjön = lago), tambien exentos. Hay un cierto número de ellos por Suecia.
  • Dado que, desde 1969, esta Råda Säteri de mi crónica es propiedad comunal del municipio de Härryda, el nombre podría ahora leerse como “finca (säteri) comunal (råda)”, o sea bajo la autoridad del Råd (Concejo). Y Rådasjön se podría leer como “lago (sjön) comunal (råda)”, ya que este rådasjön forma parte del territorio de dos municipios colindantes, Härryda y Mölndals, junto a Gotemburgo. Pero esto son ya especulaciones mías que no tienen que ver con el significado original. Mejor mantener este lugar envuelto en los velos de su historia secular.
  • Lindholmen es un barrio del distrito de Hisingen en el norte de la ría que atraviesa Gotemburgo de este a oeste.
  • A propósito de Partenio de Nicea y de su productiva colaboración con su amigo romano Cornelius Gallus, es interesante recordar que la conquista de Grecia por Roma suministró un filón inagotable del que se beneficiaron los literatos y pensadores romanos. De muchos de los creadores griegos que les inspiraron, o simplemente fueron copiados por sus conquistadores, se sabe el nombre, como en este caso, pero de otros, salvo pesquisas concienzudas de filólogos e historiadores, no llegaremos a saberlo. En nuestros tiempos es usual calificar como “el negro” de un autor de éxito a aquellos creadores que trabajan en la sombra para que el famoso firme o, en el mejor de los casos, desarrolle, lo que el autor mercenario ha creado. Nada nuevo bajo el sol.
2 comentarios leave one →
  1. Bernardo Regal Alberti permalink
    30 noviembre, 2016 20:25

    Después de conocerte leyendo tu blog, era obvio que el otoño fuese especialmente espectacular por lo romántico y por supuesto en las orillas o márgenes del Radasjon. Entrando a google y a earth google para estar más metido en el ´Fall´escandinavo busqué algo más sobre el Radasjon y me topé con un finísimo video de la pianista Anna Sondergaard que toca y graba lo que el río o el lago (aquí no tengo claras las cosas) le inspiran. Ella dice que es danesa pero criada en Suecia, justamente en estas regiones del Radasjon que por lo visto están cerca de Gottemburgo (disculpa las respectivas ortografías; la ventaja de la música es que no se escribe…).
    Yo me encontré con los monitos chinos en unas visitas que hacíamos a los talleres de la vieja Atocha de 1959. Los latinos éramos tratados con cariño y admiración por esos curtidos trabajadores porque conversábamos libremente sobre política. Uno de ellos me llevó a su taller, abrió un cajón y me enseñó ahí a los silenciosos antifranquistas durmiendo entre papeles, tornillos, etc.
    Las esculturas de Piensa o Plensa en acrílico o alguna sustancia transparente me asombran por los matices y colores que debe darle el enorme y manso sol poniente de esas latitudes. En la costa central peruana no hay en absoluto matices de ningún tipo y a ninguna hora. Otra cosa puede ser el cielo y el horizonte, por ejemplo, de Paita, de Arequipa y de cualquier otro rincón peruano donde pase algo con las estaciones. Tenemos en Lima, claro, bonitas puestas de sol en Fátima, Larcomar, La Herradura, La Punta, etc., pero son sólo eso: “bonitas”.
    En mi grupo de doce profesores del curso de Cosmología introduje el rito iniciático de una pequeña imagen del Niño Jesús de Praga (con el Cosmos en los brazos) fosforescente. Por iniciativa de Ricardo Braun la metíamos en el hueco de las manos entrelazadas y mirábamos por un requicio…¡qué juerga! Ellos y nuestros alumnos han guardado el recuerdo de ese siglo de otro de las ´ciencias duras´ en EE.GG.
    Y con Rouillon habrás sabido de Winternitz y sus vitrales en tántos templos, incluídos el de los dominicos de Madrid. En la iglesia de Paita tiene una de sus obras.
    Bueno, te dejo gozando del otoño y preparándote para el invierno que en Suecia deben ser de aúpa.
    Bernardo.

    • 1 diciembre, 2016 12:42

      Gracias, Bernardo, por tu puntual y rico comentario.

      Dicen que estas figuras, que yo llamo homínidos, de Jaume Plenas, sobre los que hablé en mi blog cuando estaban recién instalados, representan la actitude de los gotemburgueses ante lo que hace su ayuntamiento: uno se tapa los oídos, otro los ojos y otro la boca, como en el cuento japonés de los micos sabios.

      Son de resina sintética y cambian de luz desde dentro. Plensa los ha sembrado por muchos espacios públicos del mundo, pues sus talleres de artista son verdaderas factorías de reproducción de “plensas”.

      En todo caso, aunque haya dejado de renovarse y siga repitiéndose, sus obras lucen bien en espacios abiertos, aunque sus aspiraciones “filosóficas” se estén volviendo kitsch. Si marcas Plensa en la ventanita de búsqueda de mi blog, encontrarás las entradas en las que hablo de sus periódicas intervenciones escultóricas en Suecia.

      De los vitrales que mencionas, me acuerdo, sí, ahora que los comentas, de que Rouillon nos habló y yo vi alguno en Madrid… ¡siglos hace! ¡Como se va el tiempo!

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