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Cuando el otoño se viste de rojo y noviembre es de los poetas

11 noviembre, 2011

Luz de otoño en el pantano de Contreras

Entrando ya en tierras valencianas y saliendo de Castilla la Mancha la autovía circula sobre altísimos viaductos para sortear las varias colas del pantano de Contreras. Esta vez, en mi viaje desde Madrid, la tarde era fresca y soleada e invitaba al desvío.

Por Villargordo del Cabriel se sale entre viñedos en dirección del “Rabo de la sartén”, uno de los varios recodos donde el agua se acomoda. ha concluido y las páginas de Pierre Henri de Valenciennes, dedicadas a comentar las posibilidades que el Otoño ofrece al artista, parecen escritas para la ocasión:

El prodigio del calor de los rayos del sol ha robado la savia nutricia de las plantas, las semillas y los granos que son útiles al hombre han sido cosechados, los frágiles tallos que los sostenían se han secado, así que es inevitable que el paisaje cambie de color; y que se acentúen sus variaciones de tono. Los árboles de fibra más blanda, que por ello fueron los primeros en dar sus brotes nuevos al comienzo de la primavera, se marchitan antes que aquellos con un tejido leñoso más compacto y más duro. Los frutos, alcanzado el crecimiento perfecto, no permanecen en el árbol sino para adquirir toda su perfección; el de la viña es uno de los últimos en llegar a su madurez. Incluso los pámpanos de este arbusto se decoloran antes de tiempo; adquieren un tono rojizo y dorado que rompe la monotonía de los verdes y otorga a las comarcas de viñedos una fisionomía completamente distinta

Pierre Henri de Valenciennes  (Réflexions et conseils à un Élève sur la Peinture et particulièrement sur le genre du Paysage, La Rochelle, Rumeur des Ages, 2005,146 pages, pp. 63-64

El Otoño ofrece a los Artistas escenas verdaderamente interesantes. La diversidad de tintas que se extiende por la Naturaleza es muy notable; la atmósfera es menos pesada y el calor más soportable. Hay más animación en el paisaje, pues los campos están más habitados y sus placeres son más frecuentes y variados. El comienzo de esta estación muestra la fuerza, el poderío, la riqueza y la majestad de la Naturaleza. Todos los productos vegetales han alcanzado su perfecto desarrollo; el color de los frutos no puede casi compararse sino consigo mismo y los contrastes entre sus diferentes formas aumentan aún más el encanto de este espectáculo

Con el fin del Otoño, a pesar de los goces reales que nos procura, la satisfacción del espíritu no es del todo pura. La idea de la destrucción que insensible avanza perturba los placeres que degustamos. Los árboles pierden su verdor y el tiempo su serenidad. El sol acorta cada día su carrera. Las nieblas frías y húmedas se apoderan de la atmósfera y hacen caer las últimas hojas. Las lluvias comienzan; las aves de paso se agrupan para emigrar; las que habitan las aguas se dejan ver. El urbanita vuelve a la ciudad para refugiarse en ella de los rigores del invierno que a grandes pasos se acerca. Su retorno al hogar anuncia el encuentro cercano con su familia y sus amigos, que con él van a consumir los productos que ha recolectado en sus fincas.

El Artista trae consigo el resultado de sus observaciones y los estudios que ha hecho en el campo. Llegado a su atelier, abre su carpeta; y como ya no puede comparar sus dibujos con la Naturaleza, su satisfacción reside más en sí mismo. Viendo su obra se acuerda perfectamente de los lugares que ha copiado; todos los fenómenos que ha observado se reproducen en su memoria… (Ibidem)

De la parte de Jaraguas hacia Utiel y Valencia

Las cubas de una bodega de Jaraguas están llenas de mosto, mientras los pámpanos de los viñedos descargados de sus frutos parecen ser los centinelas de una especie de guardia roja.

El atardecer nos está alcanzando y, tras admirar un viejo árbol que un sol moribundo carboniza, retomamos la carretera en dirección de Valencia, no sin sentir toda la magia de las tierras cárdenas y los viñedos incendiados de las tierras de Utiel

Naranjas y cielos encendidos

Por los llanos costeros de la Comunidad Valenciana no es el de los viñedos despojados sino el color de las naranjas en sazón lo que domina el paisaje.

Las cultivos rodean los pueblos de la costa y de sus valles adyacentes.

Los amaneceres y atardeceres frente al mar se distinguen de los del verano. El sol empieza a caer sobre la planicie del Mediterráneo con rayos oblicuos y cada mañana y cada tarde nos trae un nuevo despliegue de colores y tonalidades.

Otras púrpuras

El rojo es también el color preferido de muchos cardenales y papas. Ya se vestían así en tiempos de Velázquez y mucho antes, como dejó plasmado en su retrato del simpático Inocencio X de la Galería Doria Phampilj

Este cuadro suscitó varias interpretaciones significativas de Francis Bacon como la quese exhibe en los Museos Vaticanos, en la colección de pintura contemporánea que inició Pablo VI

Aunque, parece que el paso del tiempo ha hecho todavía más alambicados los gustos papales en materia de moda, si consideramos esta foto de Benedicto XVI publicada hace poco por El País. Parece que la alta jerarquía eclesiástica también se viste de la decadencia del otoño. ¿Habrá por ahí otro Francis Bacon que la transfigure de nuevo?

Pero volvamos a los frutos del arte y de la creación literaria…

Tomas Tranströmer y el mes de noviembre

Para acabar esta miscelánea otoñal que comenzaba con las reflexiones de un pintor he pensado que nada mejor que un poema que el premio Nobel de literatura 2011, Tomas Tranströmer, dedicó al mes de noviembre de 1962.

Por desgracia las traducciones que aparecen en la edición bilingüe de NórdicaLibros  titulada “Deshielo a Mediodía (2011) y en el volumen sólo en castellano  titulado “El cielo a medio hacer” (2011) son decepcionantes.

Así que he preferido traducirlo yo y asumir mis posibles defectos de traducción.

Variaciones de la espléndida pelliza de Noviembre

A que el cielo sea tan gris

debe la tierra su fulgor incipiente:

los verdes bravíos de los prados,

las tierras roturadas como un pan de sangre.

Presencia del granero de paredes rojas.

Los campos anegados

como arrozales de algún Asia brillan:

allí se detienen gaviotas y recuerdos.

Los neblinosos claros en medio del bosque

intercambian sus lentos tañidos.

Inspiración que oculta vive

y como Nils Dacke por el bosque huye.

Nota:  En el siglo XVI el jefe campesino rebelde Nils Dacke , héroe legendario de Småland, escapó por un bosque herido y perseguido por las tropas de Gustavo I de Suecia

Lo versos de Tranströmer me han traído a la memoria algunos de los versos de Baudelaire en su poema “Correspondances”:

La nature est un temple où des vivant piliers

Laissent parfois sortir des confuses paroles

L’homme y passe à travers des forêts de symbols

Qui l’observent avec des regards familiers

…/

Les parfums, les couleurs et les sons se répondent

Como no he podido ir en estos días a Småland, donde los campos roturados del otoño, lo puedo asegurar, parecen tierras mezcladas con sangre seca, no he podido fotografiar aquellos llanos y bosques que inspiraron a Tranströmer y que vieron las luchas de los campesinos católicos contra el rey luterano, así que me tengo que contentar con una foto de los campos de labranza como se ven estos días al sur de Gotemburgo y del otoño en la ciudad, justo junto a la fachada de la universidad

 

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