Ir directamente al contenido

Breverías erasmianas (X) “Ira omnium tardissime senescit” (El rencor es lo último que se extingue)

27 octubre, 2013
Otoño en el Vasaparken. Foto R.Puig

Otoño en el Vasaparken. Foto R.Puig

Hay en estos días un viento que barre las hojas caídas y recuerda la caducidad de las cosas. Símbolos inmemoriales del otoño y del ritmo natural de las estaciones.

No obstante, el mundo vegetal, aunque decline, encierra siempre la promesa de su renovación, de una especie de borrón y cuenta nueva. Aquello que brotó en primavera desaparece ahora, pero tenemos la certeza de que algo nuevo surgirá con la siguiente.

No es así en el mundo de lo humano. Caen los hombres y quedan los rencores. Con trágica frecuencia, nuestros otoños no anuncian casi nunca primaveras. La sangre sigue corriendo bajo el pretexto de agravios ancestrales y el afán de venganza se trasmite entre generaciones.

Lo vemos en las noticias de cada día. El odio se enquista, se trasmite y se mantiene. Las arboledas se renuevan cada año pero el alma colectiva de los hombres es de hoja perenne. Ninguna expiación parece suficiente y hasta hay lugares donde subsiste la convicción brutal de que los hijos de los homicidas han contraído una deuda de sangre.

Ira postremum senescit

Goya.La carga de los mamelucos. Detalle. Museo del Prado.

Goya.La carga de los mamelucos. Detalle. Museo del Prado.

 

De nuevo volvemos a Erasmo y a uno de sus comentarios de los viejos adagios grecolatinos. En este caso aquel que constata lo que acabamos de constatar:

“El rencor es lo último en caducar”. Así lo expresa de otro modo un apotegma de Aristóteles, quien, según Laercio, a la pregunta de ¿qué es lo que más rápido envejece? respondió: un beneficio.

Cicerón junta las dos cosas: “Quien tuvo placer lo olvida; quien experimentó un dolor guarda memoria (cui placet obliviscur, cui dolet meminit). En general, los mortales suelen recordar con gran tenacidad la injuria y se olvidan con mucha facilidad de los favores”

Este adagio parece venir de Sófocles, quien en su Edipo en Colona dice:

               Nada hay que a la cólera haga vieja si no es la muerte,

               pues a los que ya están sepultados el dolor no llega

Erasmo comenta que esa longevidad del resquemor y del odio es lo que simboliza Homero en su alegoría de la contienda entre las Súplicas (Litas) y la Ofensa (Ate). Esta diosa tiene la mirada viva y es rápida en causar desgracias. Las Súplicas en cambio son lentas y estrábicas. Quiere decir con ello que las ofensas son ágiles y perduran y las reconciliaciones son lentas (reconciliationes esse tardas), porque los hombres suelen recordar durante largo tiempo los agravios.

Concluye recordando que La Iliada narra también que Júpiter arrastró de los pelos y sacó del Olimpo a Ate, que había contagiado de su perfidia a Juno, y la lanzó a la tierra. Erasmo añade que hay quien opina que la historia de Lucifer, arrojado del paraíso, es similar.

(Fuente del texto latino: Adagio I, VII, 13  (613), pp 561-563, Les Adages, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010)

Atavismos

Leonardo Alenza.La revancha. Museo del Prado.

Leonardo Alenza. La revancha. Museo del Prado.

Símbolo de la persistencia del afán de venganza es lo que ocurre en algunas regiones de Europa, donde (como documentaba un reportaje de la cadena ARTE), los hijos de un asesino deben pasar con su madre a la clandestinidad, para no ser a su vez asesinados por los familiares de aquél a quien mató su padre (que en la cárcel o muerto ya no puede ser objeto de venganza).

Esa deuda de sangre condena a los niños a no frecuentar la escuela para no ser localizados, hasta el punto de que sólo con maestros itinerantes pueden conseguir un mínimo de escolarización. Según el documental, en Albania hay así decenas de niños que estudian ocultos en su nuevo domicilio.

De modo que el rencor resiste, a las reconciliaciones no se las espera y las masacres se amontonan sobre la tierra. Para el odio y el rencor no llegan ni los otoños ni las primaveras.

Otoño.Foto R.Puig

Otoño.Foto R.Puig

Y sin embargo, a veces….  http://politica.elpais.com/politica/2013/10/24/actualidad/1382641750_283159.html

Los impasibles del otoño

20 octubre, 2013
Otoño desde mi ventana. Foto R.Puig

Otoño desde mi ventana. Foto R.Puig

VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT

Algo pirroniano, sin duda estoico, a la postre epicúreo es el buen amigo que me recordaba hace poco un adagio que campa bajo el reloj de algunos campanarios medievales.

Así es, todas las horas hieren, desgastan la vida, dejan sentir sus punzadas (vulnerant omnes), como agujas de reloj que se nos clavan, cuando el carillón canta cada una de las veinticuatro horas del día y nos recuerda que ha de llegar la postrera (ultima necat): «todas hieren, la última mata».

Hojas muertas. Gotemburgo. Foto R.Puig

Hojas muertas. Gotemburgo. Foto R.Puig

Deben de ser las cosas del otoño, la estación de lo transitorio, de la fugacidad y de la melancolía, lo que nos hace proclives a tales pensamientos.

Sobre este asunto de la melancolía escribía Robert Burton, en Oxford, allá por los inicios del siglo XVII:

No hay ser viviente que esté al abrigo de esta predisposición a la melancolía, nadie tan estoico, tan sabio, tan generoso, tan piadoso y religioso que pueda defenderse de ella; nadie tan perfectamente equilibrado que en uno otro momento no se resienta más o menos de sus punzantes efectos. La melancolía, así entendida, es propia del mortal

(Anatomía de la melancolía, parte I, section 1, miembro 1, subdivisión 5, sobre “La predisposición a  la melancolía, así llamada erróneamente, y las ambigüedades del término”, la traducción es mía a partir de la versión francesa en Folio, Gallimard 2005, magnificamente presentada y anotada por Gisèle Venet)

En los versos de apertura de su obra, el teólogo y medico inglés decía en sus estribillos que nada hay tan dulce, triste, amargo, maldito, áspero ni divino como la melancolía.

Inmunes

Sin embargo, hay ciertos seres con los que nos cruzamos a diario, colocados en parques y plazas con ánimo de permanencia, para quienes las campanas no dan las horas y en quienes la melancolía no hace mella.

Krokus o La chica de la flor. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Krokus o La chica de la flor. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Por ello, al hilo de este otoño que se nos va escurriendo entre los dedos y como reconocimiento a la impávida presencia de esos parapetos que el arte opone a la melancolía, escribo unas estrofas y comparto las imágenes que las inspiran.

La joven y la flor

Aquellas tardes de gloria,

aquellos oros,

a nuestros pies,

del cielo ya caídos,

tejen un manto

de millones de obleas,

efímeros vestigios

del ciclo de la vida.

Krokus. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Krokus. Tore Strindberg 1928. Gotemburgo. Foto R.Puig.

Crepúsculos fabulosos,

de su fulgor depuestos,

trenzan una guirnalda

a la inmortal doncella,

que, absorta en una flor,

ignora el otoño de cobre

y el humus infinito

que renueva la tierra.

Ataraxia

En otro barrio, en otra plaza de Gotemburgo, bien nombrada la Viloplatsen (la plaza del descanso), encuentro a otro impasible

Reposo. Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Reposo (autor anónimo) Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Me pregunto adónde iría, antes de quedarse aquí para siempre

El peregrino extasiado

Se detuvo un verano

bañado de sudor

a disfrutar la umbría.

Quizás se acuclillase

a observar un insecto

sobre la hierba fresca.

Para sentir la brisa

se debió despojar

de su sucia camisa.

Reposo.Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

Reposo.Viloplatsen. Göteborg. Foto R.Puig.

La hora era propicia

y el cansancio invitaba

a quedarse desnudo.

Como ya anochecía

se recostó en el prado

y se estiró a placer.

Después no se ha movido,

las estaciones pasan

y él escruta el cielo.

Malicia

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig. JPG

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig. JPG

En otro rincón de sombras, una venus calipigia no se sabe si se desviste o se viste, si se cubre o descubre, espiada por los gnomos, los ávidos trolls de las florestas escandinavas.

Sea como sea, la mirada de esta ninfa de los bosques nos invita a que, al menos por un rato, nos dejemos de melancolías.

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig

Flickan och sjötrollen. Ivar Johnsson 1919. Kungsparken.Foto R.Puig

¿Tirará la tiara?

13 octubre, 2013

Emblema del Papado- Wikipedia commons

Dedicado a mi buen amigo José María Tortosa

Hay que estar al día

No queriendo que algunos condiscípulos, de los de aquellos tiempos lejanos en que yo no era en modo alguno sospechoso de erasmismo, me reprochen que, desde que dejé Roma, no haya vuelto a ocuparme de temas vaticanos en este blog, me he puesto manos a la obra con una entrada de candente actualidad.

Es más ¿cómo podría yo ser insensible a los extraordinarios cambios que están removiendo los cimientos de la Santa Sede?

Hoy trataré de subsanar mi inadmisible olvido con algunas reflexiones sobre el símbolo papal por excelencia.

Siena. Pinacoteca. San Clemente. S XIII. Foto R.Puig.

Siena. Pinacoteca. San Clemente. S XIII. Foto R.Puig.

Los altibajos en la historia de la tiara

A lo largo de los siglos, el copricapo papal por excelencia ha sido, al menos si nos atenemos a la iconografía que ha llegado hasta nosotros, la tiara.

Es cierto que hubo un siglo en que predominó el gorro rojo, probablemente por el interés de los retratistas por la púrpura. De esta preferencia,  los pintores del Renacimiento y del Barroco han legado no pocos testimonios en sus capolavori.

Inocencio X. por Velazquez. Galería Doria Pamphili. Roma

Inocencio X. por Velazquez. Galería Doria Pamphili. Roma

Si bien, también hubo bonetes blancos y de otros colores. Asimismo hubo papas, si hemos de creer a la imagen que los siglos posteriores se formaron de ellos, que se retrataron a cabeza descubierta. Y están, además, los de la kipá católica, el casquete blanco, el preferido del nuevo papa.

Sin embargo, el símbolo y adorno de la augusta cabeza que predomina estadísticamente es la tiara. Quizás se deba a que el título de Sumo Pontífice se reclama de la eminencia por el Sumo, y de la tradición sacerdotal faraónica, judaica y pagana por el Pontífice (el que tiene la última palabra).

Como es sabido, son dos las formas principales de la tiara: la lisa, la que más recuerda su origen egipcio; y la de triple corona, ceñida por tres aros abigarrados, como si fueran las murallas de la sede de Pedro, al parecer símbolo de los tres poderes de la Santa Sede: sobre la Iglesia, sobre los reyes y sobre el mundo.

Leon VIII 954 a 965

Leon VIII 954 a 965

Honorio IV 1285 a 1287

Honorio IV 1285 a 1287

Gregorio VII 1073 a 1085

Gregorio VII 1073 a 1085

Celestino V. 1294 a 1294

Celestino V. 1294 a 1294

Por su logo los conoceréis

De hecho, las llaves de abrir y cerrar puertas, los cordones de atar y desatar y la tiara forman el símbolo oficial de la Santa Sede, el icono de la potestad pontificia. En su forma simple data al menos del siglo VIII, cuando aparece en monedas papales.

No sé muy bien cómo se llegó a adoptar como logo, es decir como lo que hoy denominan la imagen corporativa.  En cualquier caso, hay quien dice que la costumbre de que el papa, recién elegido, decida su propio escudo comenzó con Inocencio III

Inocencio III 1198 a 1216

Inocencio III 1198 a 1216

Así que la tiara triple estaba ya bien consolidada en el siglo XIII:

Al menos desde hace ocho siglos los Papas tienen su propio escudo personal –el primero que se conoce es el del Papa Inocencio III (1198-1216)-, que es distinto, evidentemente, del escudo vaticano. Los símbolos de todo Papa son siempre la tiara o la mitra y las llaves de San Pedro (una de oro, que representa el poder celestial  y otra de plata, representando al poder temporal) y es partiendo de aquí de donde, después, cada uno añade aquellos símbolos que le caracterizan a sí mismos y a su papado

Escudo de Inocencio III

Escudo de Inocencio III

Fuente: http://los-papas.blogspot.se/2013/07/escudo-pontificio-de-inocencio-iii.html

Pero, aunque se sepa que desde Clemente V a Pablo VI se coronaban con ella,  esto no resuelve del todo la cuestión de cuándo empezaron de hecho los papas a usar la tiara. 

Urbano VIII  Museos Capitolinos. Roma. Fotor R.Puig

Urbano VIII Museos Capitolinos. Roma. Fotor R.Puig

Inocencio x. Museos Capitolinos. Foto R.Puig

Inocencio x. Museos Capitolinos. Foto R.Puig

Pio XI. Wildt. 1926.Museos Vaticanos. Foto R.Puig.

Pio XI. Wildt. 1926.Museos Vaticanos. Foto R.Puig.

Leon XIII. San Juan de Letrán. Foto R.Puig

Leon XIII. San Juan de Letrán. Foto R.Puig

……………

¿Cuándo empezaron los papas a cubrirse la cabeza como faraones?

No podemos fiarnos de la imagen del papa Anacleto para decidir que la cosa empezó tan pronto como en el último cuarto del siglo I ¡Nada menos que cuándo aún vivía el apóstol San Juan.

Anacleto. 76 o 79 a 88 o 92

Anacleto. 76 o 79 a 88 o 92

De hecho,  la imagen de San Anacleto, con tiara, barbado y cubierto de una capa purpúrea, es renacentista.

Alejandro I 105 o 106 a 115 0 116

Alejandro I 105 o 106 a 115 0 116

¿Sería con Alejandro I con quien se adoptó la tiara, a principios del siglo II?  No sería raro que obedeciese a un deseo escondido, el de emular a Alejandro Magno, no sólo por el nombre elegido por el nuevo papa, sino emprendiendo la conquista del mundo para Cristo, comenzando desde las catacumbas.

Damaso I 366 a 384

Damaso I 366 a 384

¿O fue con Dámaso I coetáneo de Teodosio el Grande en el siglo IV?

En este caso, podemos suponer que, aunque los papas fueran elegidos por el emperador y no se atrevieran a rechistarle, quizás la tiara surgiese, precisamente, con el anhelo de equipararse al poder imperial o incluso de emanciparse del mismo.

Felix II

Félix II. 355 a 358

¿O se le ocurrió a Felix II en el siglo IV para poner firme a Atanasio, obispo de Alejandría, que tras el Concilio de Nicea se había vuelto demasiado influyente?

La verdad es que no está nada claro, y que las representaciones que nos han llegado no resuelven demasiado, ya que estas figuras en su mayoría se han transmitido a partir de tardías imágenes, obra de artistas muy posteriores.

+++++++++++++++++++++

Llegados a este punto, y ya que ha salido a colación el papa Félix II, no puedo evitar una digresión sobre la fabulosa historia de dos papas que coincidieron en el trono. Uno se quitó para dejar el sitio al otro, pero al cabo de dos años…

el que se había marchado ¡volvió!

Sobre San Félix y el papa Liborio

He mencionado a Felix II, que la Leyenda Áurea celebra como santo y mártir el 29 de julio.

Por tanto, no es nuevo eso de que un papa se retire, o le retiren, y venga otro, mientras el jubilado sigue vivo. A pesar de que la prensa lo haya resaltado como algo inédito.

Este fue el caso del papa Liberio, o Liborio, que tuvo que irse, según la tradición por no querer tragar con las posiciones arrianas que el emperador quería que aceptase. Así que en el año 355 el emperador arriano Constancio, hijo de Constantino el Grande, entronizó a Félix II.

Pero a los dos años cambiaron las tornas y Constancio, al ver que el nuevo papa no cedía tampoco, permitió volver a un arrepentido Liborio, que ahora ya aceptaba (al menos de boquilla) el arrianismo. El compromiso consistió en que ambos papas gobernasen la Iglesia juntos.

Pero, cuando parecía que todo había acabado, la cosa se puso fea y la gente echó fuera de Roma a Félix II. Incluso la Leyenda Áurea añade que le cortaron la cabeza, parece ser que allá por el año 365, por lo que se le consideró como mártir de la Fe, hasta que en 1947 llegaron los eruditos y lo sacaron del santoral. Pero de que fue papa no cabe la menor duda.

Os preguntaréis quién fue el bueno y quién fue el malo de la película. Pues, hoy por hoy, me parece que siguen en tablas, según sea que lo mire un historiador u otro.

Como de Liborio no he encontrado imágenes, me permito cerrar este inciso con otra más del San Félix II, papa y mártir (aunque sólo sea por llevar la contraria al cardenal Baronio que lo depuso en 1947)

Felix II 355 a 358

Pero esta digresión, lo siento, me lleva a otra…

Sobre el genitum, non factum

¡Pensar que todos estos rifirrafes entre emperadores y papas y tantos tumultos y violencias teológicas se debieron a discrepancias por un adjetivo!

En efecto, Arrio decía que Cristo no era Dios, que era un factum (creado) de Dios, o sea un hombre digamos que como tú o como yo. El Concilio de Nicea decidió que no, que Cristo era Dios, es decir un ser genitum (engendrado) por Dios Padre, tan Dios como su Padre y de su misma sustancia (pero -ojo- no en el sentido que a eso le daban los ebionitas).

Así que, si ambos son eternos (pues Dios no puede no serlo) y somos coherentes con ello, y si el Hijo es engendrado, ello significa que el Padre es Madre al mismo tiempo. De tal modo que, para que el Hijo sea eterno como Él, ha tenido que estar engendrándolo desde toda la eternidad. 

Para entendernos entre legos (aunque ni siquiera San Agustín conseguía decirlo llanamente) usemos una analogía biológica: digamos que los gametos de Cristo estaban en un Dios Padre y Madre, o sea hermafrodita, desde toda la eternidad.

No sé si a los Santos Padres de Nicea (entre ellos el obispo Osio de Córdoba que se inventó la fórmula) les parecería correcta la explicación. Si alguien me da una mejor, yo la aceptaría de buena gana.

La Trinidad. Fuente Kalipedia

Genitum non factum, comsubstantialem Patri

Lo cual, a continuación, no dejaría de ponernos ante otro lío teológico bastante considerable: el del acomodo del tercero de la Trinidad, el Espíritu Santo. Aunque creo que ese tema no hizo correr tanta sangre. Lo que entretuvo, en serio y durante cuatro siglos, a las jerarquías de la Cristiandad y al pueblo piadoso, haciendo que los partidarios de uno u otro término se linchasen mutuamente, fue la diatriba entre el genitum y el factum.

¡Eso si que fue la de Dios es Cristo!

Digamos que lo de los suníes y los chiíes de hoy es un juego de niños comparado con aquella larga pendencia entre dos adjetivos latinos.

Al final, como era de esperar, Arrio fue castigado como es debido («sin piedra ni palo» que decían las abuelas).  Para su perdición y condena eterna, pues no murió arrepentido, no contento con ser el “peor hereje de la historia”, tuvo la osadía de ir a comulgar. En justo castigo (San Atanasio dixit) cayó de cabeza y se partió por la mitad dejando salir sus tripas antes de llegar al comulgatorio.

Pero me estaba apartando del tema de hoy…

¿Estaremos ante el ocaso de la tiara?

Tiara preciosa. Tesoro de la Basílica de San Pedro

Tiara preciosa. Tesoro de la Basílica de San Pedro

No tuvo nada de raro que cuando el Cristianismo se consolidaba como la confesión oficial del imperio romano y Teodosio el Grande prohibía toda otra religión, los pontífices del nuevo orden decidieran adornarse con los símbolos del orden antiguo.  Sobre todo teniendo en cuenta la influencia que los obispos de Egipto, en particular el de Alejandría, tuvieron desde los primeros siglos de la era cristiana.

Así que, cuando la humildad de los orígenes ya no tenía sentido y las denostadas pompas paganas eran reutilizadas por los papas al ser entronizados, todos ellos comenzaron a tener derecho a un diseño particular de su tiara.

Probablemente la asimilación de este gorro, asirio, persa y faraónico, pudo producirse en paralelo con la estandardización de la indumentaria litúrgica durante los siglos IV y V. Esta sacralización generalizada y fastuosa, coincidió con que todos los papas hasta la primera mitad del siglo VI fuesen sistematicamente canonizados.

¡Nada menos que cincuenta y ocho santos papas sin interrupción!

En resumen, cada papa se fue diseñando por costumbre un modelo específico de tiara al inicio de su reinado, al menos hasta Juan Pablo II, aunque dicen que no fue de propia iniciativa sino por un regalo que le hicieron.

Es verdad que Benedicto XVI tiene escudo, pero no parece que tenga ya una tiara. Al menos, que yo sepa, no se ha mostrado con ella. Y lo que aparece en su escudo se asemeja a una mitra con los tres niveles del poder papal más que a una tiara.

Escudo de Benedicto XVI

Escudo de Benedicto XVI

¿Abolirá Francisco la tiara?

En fin, que los pontífices le hayan dado tanta importancia al boato y a la tiara, a muchos les parecerá un tema menor.

No obstante, también era una cuestión menor lo de pasearse en un papamóvil o en un mercedes blanco bien equipados, u optar por cambiarlos por un FIAT seiscientos, así como otros gestos que hacen delirar a las multitudes. Por lo que no me extrañaría que estemos a punto de asistir a uno de esos happenings vaticanos que tanto entusiasman a la prensa.

¿Contemplaremos la escena de un papa que rompe con siglos de tradición ornamental? ¿Abolirá Francisco la tiara de forma solemne? ¿Cambiará para siempre el logo de la Santa Sede? ¿Habrá un concurso de ideas en toda la cristiandad para diseñar una nueva imagen corporativa más evangélica y moderna? ¿Se diseñará de acuerdo con la Teología de la Liberación? 

¿Se subastarán las costosas tiaras del tesoro vaticano para comprar gorros de lana a todos los pobres que pasan frío en tantos rincones del planeta?

Que la Santa Sede decida cambiar de logo y que el papa porteño tire la tiara tendrá otra ventaja, esta vez celestial: a las puertas del Paraíso, San Pedro tendrá un problema menos, pues ya no habrá papas que tengan que ser convencidos de que se desprendan de su tiara. En el pasado (Erasmo dixit) Julio II se negó y se fue de cabeza a las calderas de Pedro Botero.

Julio II

Julio II

Así que San Pedro no tendrá ya que decidir si, como un guardián de discoteca, les hace una de sus llaves a los papas renuentes, para precipitarlos al purgatorio hasta que cambien de idea o si, como sucedía en los casos más notorios de depravación, les empuja al infierno, a hacerse saludar por Dante y por Virgilio y pasar la eternidad junto a otros protagonistas de la historia de las religiones atormentados por el Diablo Cojuelo (Quevedo dixit).

En cualquier caso, espero que no nos encontremos con otro casus belli vaticano, como fue aquella contienda entre Félix II y Liborio en el siglo IV, no sea que las fuerzas de la reacción repongan a Benedicto XVI y, con él, las indumentarias tradicionales y puede que hasta la triple tiara.

¡Cuando se piensa en que una de las imágenes del anticristo en la época del cisma protestante era la de un ser bivalvo y diabólico coronado con la tiara!

Version del papa como anticristo en el siglo XVI

Version del papa como anticristo en el siglo XVI

+++++++++++++++++++++++++++++++++

+++++++++++++++++++++

++++++

Repertorios iconográficos accesibles

–                Recolección iconográfica de los 266 papas (35 con triple tiara y 21 con tiara simple):

http://www.huffingtonpost.fr/2013/02/28/papes-pierre_n_2782538.html

–                Lista biográfica e iconográfica de los 266 papas, incluidos los 39 antipapas y los 3 papas “efímeros”:

http://fr.wikipedia.org/wiki/Liste_d%C3%A9taill%C3%A9e_des_papes#.C3.89lus_au_Ier.C2.A0si.C3.A8cle

La imagen del icono papal que inicia este artículo es de Wikipedia Commons

Lluvia de oro en Gotemburgo

6 octubre, 2013
Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

Tiziano. Dánae recibe la lluvia de oro. Detalle. Museo del Prado.

La semana que acaba hoy ha sido un prodigio de luz y claridad. Göteborg ha disfrutado de días soleados y de atardeceres transparentes. Son cosas del otoño en la Costa Oeste de Suecia.

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Reflejos de otoño. Gotemburgo. Foto R.Puig

Mis pequeñas rutas de la tarde navegan sobre el agua de la ría y me llevan por las calles de la Vasastan.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

El sol cae sobre la ria de Gotemburgo. Foto R.Puig.

A riesgo de ser tachado de exagerado voy a hablar de lluvia de oro.

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Atardecer otoñal. Vasastan. Gotemburgo.Foto R.Puig

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Otoño sobre los áticos de Vasastan. Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Vasastan Gotemburgo.Foto R.Puig.

Seguramente soy un poco rebuscado, pero, contemplando los reflejos en la ría y los canales o la última caricia solar en las cornisas de los edificios centenarios de mi barrio, me han venido a la memoria dos imágenes señeras de la historia del arte.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Dánae recibe la lluvia de oro. Tiziano. Museo del Prado.

Ambas representan dos mitos clásicos; uno pagano, el de Dánae en trance de ser fecundada por Zéus, transformado en una cascada de oro; el otro cristiano, el de la Virgen María, en el acto de ser preñada por el Espíritu Santo.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Anunciación. Fra Angelico. Museo del Prado.

Tanto Tiziano como Fra Angelico, en sus cuadros del Museo del Prado, han escenificado respectivamente, sensual el veneciano y timorato el fraile florentino, la áurea invasión jupiterina y el dorado flujo del Espíritu Santo. Frutos del milagro serán Perseo, el semidiós pagano, adalid de la lucha contra las sombras, y Jesús, el dios-hombre de la nueva era, luz del mundo y redentor de los que yacen en las tinieblas del pecado original.

Imagino que si, la semana pasada, alguna virgen ha sido de nuevo  fecundada por obra divina, eso ha debido de ocurrir en alguno de los áticos de Gotemburgo.

El instrumento del milagro habrán tenido que ser esos rayos del último sol del día por sus ventanas. ”Como a través del cristal, sin romperlo ni mancharlo”.

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Vasastan. Göteborg.Foto R.Puig

Pero creo que los mortales siguen soñando con su futura prole sin intervención de dioses.  En otoño el amor es más cálido bajo las últimas luces de la tarde.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Cálido rincón junto al canal.Gotemburgo. Foto R.Puig.

En setiembre ¡al cole con Nicolás!

29 septiembre, 2013
Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempe. Ed. Alfaguara 1979

Los recreos del pequeño Nicolás. Rene Goscinny y Jean Jacques Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Para Alba y Nahuel en su comienzo de curso

Hace unos días ordenaba yo los libros que mis hijos leían de pequeños, con la idea de que puedan aprovechar a mis nietos,  ¡y hete aquí que aparecen las obritas de René Goscinny (París 1926-1977), ilustradas por el inefable Jean-Jacques Sempé (Burdeos 1932), con las peripecias de “el pequeño Nicolás”. Las publicaron entre 1955 y 1964.

A España comenzaron a llegar en los años setenta y ochenta, a partir de las ediciones de la editorial Denoël, de la mano de la editorial Alfaguara, traducidas por Esther Benítez (1937-2001).

Pero no hay que confundirse, no se trata del también pequeño Nicolás Sarkozy, quien nació igualmente  en 1955, justo cuando Goscinny (francés y judío, de padre polaco y madre ucraniana, nacido en París en 1926 y trotamundos) comenzaba con sus historietas. El Nicolás protagonista de sus obras debía de andar por los diez años, o así más o menos me lo parece a mí en los dibujos de suave humorismo de su amigo Sempé.

De la pluma de Goscinny brotarían más tarde Asterix y Obelix, los héroes galos por excelencia, aunque creados por un cosmopolita que catapultó al comic franco-belga a la escena global. Pero esa es otra historia.

Los recreos del pequeño Nicolás

Retornamos al tema de hoy: la vuelta al cole. Y del colegio lo mejor de todo son la variedad de sus alumnos y las ocurrencias que a los chavales se les ocurren, como las cuenta el pequeño Nicolás, recogidas e ilustradas por la mirada amable de dos humoristas.

Para empezar el día, a un niño a quien se le ha regalado un reloj (en especial en aquellos años de la posguerra) el objeto le fascina, sobre todo cuando su esfera tiene cifras fosforescentes y el dulce infante desea ayudar a su papá a despertarse para que no llegue tarde a la oficina.

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Papa, que llegas tarde! Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Gracias a Nicolás, la familia será puntual y él podrá llegar a tiempo a su clase y, también, a los dramas del aula. Como, por ejemplo, la expulsión del colegio de Alcestes, ese alumno pesadilla que ha ofendido a “el Caldo” (el profesor que más interesa a sus alumnos).

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Alcestes expulsado de la clase. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Pero todo acaba bien, cuando el director se apiada y lo readmite para que no corra “el riesgo de ser un ignorante y acabar en la cárcel”.

Una actividad muy educativa es el desfile, en orden y concierto bajo la dirección… ¡del Caldo!

Desfilando tras 'el Caldo'Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Desfilando tras ‘el Caldo’Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979.

Una vez al año hay otro tipo de desfile: el examen médico… De cuyo final comenta Nicolás:

 “Cuando nos marchamos, el médico estaba en el extremo de la mesa, sin decir nada y lanzando grandes suspiros. La señora de blanco le llevaba un vaso de agua y unas píldoras, y el médico dibujaba revólveres.

¡Este médico está loco!”

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El examen médico. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Hay actividades para-escolares memorables,

como las deportivas…

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Fútbol bajo el aguacero. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

o la visita a museos…

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

En el museo. Goscinny y Sempé .Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

ambas muy adecuadas para la formación de la sensibilidad infantil

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Los alumnos en el museo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

La vida doméstica

Ya hemos visto como un niño puede ayudar a que papá llegué a tiempo a su trabajo.

Pero es igualmente importante que el niño sepa reconocer sus desaguisados y obtener el perdón comprensivo de sus progenitores.

El jarrón rosa del salon. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

El jarrón rosa del salón. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Y algo especialmente encomiable, desde la más tierna infancia, es mostrar interés por la naturaleza

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Captura de King, el renacuajo. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

y, sobre todo, obsequiar a mamá con el resultado de nuestras precoces investigaciones de naturalista.

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé.Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

Mamá, te presento a King. Goscinny y Sempé. Los recreos del pequeño Nicolás. Ed. Alfaguara 1979

¡Qué tiempos aquellos!

En definitiva ¡cuántas cosas echamos de menos de nuestra época de colegiales!

¿No es cierto?

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolas. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Añorados dulces patios de mi colegio. Los recreos del pequeño Nicolás. Goscinny y Sempé. Ed. Alfaguara 1979

Convergencias de arte y literatura (I): Francis Bacon y Thomas Bernhard. La compasión despiadada

22 septiembre, 2013
Francis Bacon. Triptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Coleccion particular.

Dedicado a José Manuel Álvarez Enjuto, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Altea y responsable del Área de Estética y Teoría de las Artes

Hace más de veinte años y durante bastantes fui haciendo acopio de las obras de Thomas Bernhard, en ediciones en francés y en castellano. Exploré su universo mental y sus obsesiones, expresión de una parte del alma, la de la desesperanza y el agobio de aquellos a quienes la vida o la literatura sitúan en contextos opresivos. La lectura del austriaco me atrapaba y, una vez dentro de una obra suya, necesitaba agotarla para poder separarme de ella.

Por esa misma época había descubierto la pintura de Francis Bacon. Con motivo de mis viajes, visitaba cualquier exposición suya que se me pusiera a tiro y coleccioné catálogos de las mismas y obras monográficas que tratasen de su obra. El resultado es una estantería muy nutrida de volúmenes dedicados a su obra, ideas y técnica, entre las que destacan las nueve entrevistas que concedió a David Sylvester desde los años sesenta hasta pocos antes de su muerte.

Paulatinamente, al tiempo que leía las obras de Bernhard y analizaba la pintura del irlandés, di en pensar que entre ambos, más allá de las distancias temporales y geográficas y de que nunca se encontraron, había notables afinidades creativas. Había algo que les hermanaba. No en la similitud de sus personas, pues fueron bien diferentes, sino en la sensibilidad que mostraron para captar las angustias y distorsiones de las vidas de los europeos de su tiempo, la opresión emocional y moral que por un motivo u otro había cubierto la vida de muchos y en cierto modo había desencadenado las  propias tensiones expresivas del escritor y del pintor.

Tomas Bernhard.

Thomas Bernhard.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996.

Francis Bacon del Catalogo de la exposición del Centro Pompidou en 1996

Sus acentos eran diferentes pero la atmósfera de sus obras era similar.

Me propuse escribir algo largo al respecto e iniciar un proyecto sobre esas “vidas paralelas” pero con el tiempo he ido aparcando la empresa y sé que no verá la luz.

Por eso, hoy, en el blog, extraigo algunos textos de Thomas Bernhard y los acompaño de obras de Francis Bacon. Las afinidades me parecen profundas. Puede que alguien acabe trabajando sobre ello.

Si he de resumir la distante convergencia de ambos, me parece que lo que les aúna es su inmisericorde compasión en la descripción del ser humano.

 

De las obras de Thomas Bernhard

Todos nos extinguimos siempre, pero lo vemos en los menos, porque no queremos verlo o porque sencillamente no nos tomamos el trabajo de verlo, pero de hecho yo siempre he visto extinguirse a Koller. Extinguirse solo, y finalmente abandonado

Thomas BernhardLos comebarato (Die Billigesser), traducción de Carlos Fortea, Cátedra, 1989

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

Francis Bacon. Cabeza. 1948. Coleccion Richard S.Zeisler. N.Y.

En los últimos meses se han matado tres antiguos compañeros de estudios, que fueron mis amigos y me acompañaron casi toda la vida con su arte y que, realmente, hicieron posible incluso mi propia existencia.

Los tres tuvieron que sustraerse a la vida por desesperación, al ver que el mundo no tenía órganos de percepción ni capacidad de percepción que correspondieran a ellos y sus artes y sus ciencias

Los sustraídos, en El imitador de voces (Der stimmemimitator), traducción de Miguel Saénz. Alfaguara, 1985.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Triptico. 1968.Panel central. Coleccion particular.

Francis Bacon. Dos figuras en la cama con asistentes. Tríptico. 1968.Panel central. Colección particular.

Nos asombramos de vivir aún… de existir aún, de atrevernos a existir otra vez, de no haber desaparecido con nuestros padres, eliminados del mundo… sin entender todavía la transformación… Habíamos estado dispuestos a morir…

Yo era un número monstruoso de existencias, un número monstruoso de ‘posibilidades’ de existencia devastadoras y que lo significaban todo… las que andaban y las que parecían andar, brincaban, saltaban, se quedaban fulminantemente quietas, medio locas… fui todas las existencias existentes juntas, fui…

Amras, en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987

Francis Bacon. Pintura 1946. MOMA Nueva York.

Francis Bacon. Pintura. 1946. MOMA Nueva York.

Y decimos tranquilamente ‘pensar’ cuando no se trata de pensar, y decimos tranquilamente ‘entendimiento’ cuando no puede tratarse en absoluto de entendimiento, y decimos tranquilamente que se trata de todos los ‘conceptos’ de los que no puede tratarse en absoluto. Sólo por el hecho de que calificamos las acciones y las cosas como acciones y cosas que esas acciones y cosas no son en absoluto porque no pueden ser en absoluto esas acciones y cosas, avanzamos, sólo por ello, dice Oehler, resulta algo posible, y por consiguiente todo resulta posible.

Andar (Gehen),en Relatos, traducción de Miguel Saénz. Alianza Editorial, 1987.

Curiosamente, tras haber percibido estas afinidades, leí algo que Miguel Saénz , el principal y más conocido traductor de Bernhard al castellano, había escrito en su biografía del escritor.

Mi intuición no parecía descaminada:

Sólo había un pintor al que Bernhard consideraba su contemporáneo, que parece evocar en algunas escenas de Helada y al que cita expresamente en La Calera: Francis Bacon

Miguel Sáenz, Thomas Bernhard. Una biografía. Madrid, Ediciones Siruela, 1996

Los textos de Helada en que Bernhard retrata a un pintor obsesivo son elocuentes. A continuación presento una breve selección.

Hoy me ha explicado cómo, durante cuatro meses, había probado a pintar una mano. Después, pasados esos cuatro meses, había quemado el cuadro

‘El cuadro no era malo, pero la mano no la había conseguido. Por otra parte, desde entonces, pinto de forma muy diferente. Contrariamente a otros pintores que necesitan locales claros, yo sólo podía pintar en habitaciones oscurecidas. Es necesario que haya sombra, sólo entonces puedo pintar. En la obscuridad total. Ni la menor traza de luz debe penetrar. Pero ahora no pinto más’

Antes de comenzar un cuadro, deambulaba días enteros por la ciudad, de café en café, de barrio en barrio, a veces, pasaba las horas viajando en trolebús, en tranvía o en autobús, de un término al otro.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Tríptico Mayo Junio 1973. Detalle. Colección particular.

‘A veces me reposaba en algún wáter público, dice, y en ese lugar me cambiaba. Me cambiaba tres o cuatro veces al día, llevaba siempre en mi saco tres o cuatro ropas diferentes, para poder cambiarme a cualquier hora. Pasaba tardes enteras en las estaciones mirando pasar hombres y trenes. Las estaciones, y sobre todo las viejas estaciones espantosas han ocupado, para mí, un espacio importante de mi vida, desde mi infancia’

Después, regresaba, cogía el ascensor y subía al estudio, directamente, al corazón de las tinieblas. Mientras pintaba, sólo él podía ver su cuadro, puesto que estaba en sombras. Antes de comenzar desconectaba el timbre, cerraba todo, se desvestía quitándose incluso la camisa

Francis Bacon. Triptico. 1983. Galería Marlborough..

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough..

‘Poco a poco, solamente, me daba cuenta, dice, que no lo había logrado. Que una vez más, no había sido más que un ensayo de algo que me había tratado como a un perro, ¡que no era nada, nada, tres veces nada!’

‘Mis cuadros siempre han tenido críticas favorables, salvo la mía, dice. En el fondo, nadie tiene verdaderamente sentido crítico, y hoy en día las gentes que se ocupan de las artes están desprovistas de sentido crítico más que no importa qué época. ¿Será que yo estaba irritado por la falta de sentido crítico de los críticos y que por este motivo no he llegado nunca a ser un buen pintor?’

‘los artistas son los hijos y las hijas de lo odioso, de la impudencia original, son las archi-hijas y los archi-hijos de la lubricidad, los artistas, los pintores, los escritores, los músicos son sobre esta tierra seres obligados al onanismo, son esos centros repugnantes de crispación, esas periferias  de absceso, esas cohortes de procesos purulentos… Quisiera precisar incluso: los artistas son los grandes vomitivos de nuestra época, han sido los mayores, los más importantes vomitivos’

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

‘¡Ah! Mire, las noches son mi martirio, las acorto observando mi cuerpo: me siento ante el espejo y me contemplo. No se puede, desde luego, rumiar y tragar pensamientos calificados como sublimes. Ahora me limito a largas sesiones de contemplación. Es la única satisfacción que me queda, eso calma el dolor, la cabeza no se rebela, el calor y la excitación se mantienen estacionarios. Así es como consigo atravesar la noche hasta el final, hasta el final de esta horrible desesperanza que aparece sobre los muros que araño con mis dedos’

Gel, traducción de Josée Turk-Meyer y Boris Simon, Gallimard, 1967,(la versión a partir de esta edición francesa de Frost es mía)

De las palabras de Francis Bacon

Finalmente, pienso que vale la pena escuchar algo de las extensas explicaciones de Francis Bacon sobre su obra. Son extractos de las dos últimas entrevistas, de las nueve que concedió a lo largo de veinte años de su carrera al crítico David Sylvester.

De la octava entrevista (1982-1984)

Van Gogh habla de la necesidad de introducir cambios en la realidad que pueden ser mentiras más verdaderas que la verdad literal. Es el único medio que tiene el pintor para restituir la intensidad de la realidad que trata de captar. Creo que en el arte la realidad es algo profundamente artificial que ha de ser recreado.

Para pintar un retrato hay que encontrar una técnica que sea la adecuada para presentar todas las pulsiones de una persona

….

El pintor debe reinventar el realismo. Con su inventiva debe empujar el realismo en dirección del sistema nervioso, porque el realismo natural no existe ya en la pintura de hoy en día.

Se desea algo nuevo. No un realismo ilustrativo, sino un realismo de la  invención real de una nueva forma de encerrar la realidad en algo completamente arbitrario.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tríptico. 1983. Galería Marlborough.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Tres estudios para una crucifixión. Detalle. Tríptico 1962. Guggengehim Museum N.Y.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Estudio de cuerpo humano. 1949. National Gallery of Victoria, Melbourne.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central Colección particular.

Francis Bacon. Tres figuras en la cama. Tríptico 1972. Panel central. Colección particular.

De la novena entrevista (1984.1986)

Me siento en casa dentro del caos, porque el caos me sugiere imágenes. En todo caso, adoro vivir en el caos. Si necesitase partir, irme a un nuevo lugar, en una semana ese sitio se habría convertido en un caos. Me gusta que los objetos estén limpios, no me gustan los platos ni las cosas grasientas, sucias, pero me gusta la atmósfera caótica.

….

La mayoría de las gentes quieren retratos halagadores. Ocurre algo extraño a propósito de los retratos: se trata de gente que tienen una idea preconcebida de a qué se parecen o a lo que quisieran parecerse. Si (al retratarles) te apartas de eso, no les gusta. Y, por añadidura, me gusta retratar a gentes que me gustan, que me gustan como personas, que tienen una apariencia que me gusta. Me sería muy difícil pintar a gente que no me gusta. Creo que podría sacar su caricatura, más caricaturescas incluso de lo que tengo por costumbre.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporaneo. Chicago.

Francis Bacon. Estudio de retrato. 1949. Museo de Arte Contemporáneo. Chicago.

Hace falta encontrar temas que te absorban lo suficiente como para que trates de llevarlos a buen término. Pienso que la falta de tema te hace caer automáticamente en la decoración, porque te falta ese tema que te roe interiormente tratando de salir a la superficie, y que el arte más grande te devuelve siempre a la vulnerabilidad de la condición humana.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Coleccin particular.

Francis Bacon. Autorretrato. Detalle. Colección particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Coleccion particular.

Francis Bacon. Autorretrato 1969. Colección particular.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X segun Velazquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Francis Bacon. Estudio de Inocencio X según Velázquez. Detalle. 1953. Des Moines Art Center.

Postrimerías

Sylvester: ¿No piensa que cualquier cristiano creyente que supiese que va a ser condenado no preferiría carecer de un alma inmortal en vez de vivir un tormento eterno?

Bacon: No, no lo creo. Pienso que la gente está tan atada a su ego que prefiere el tormento eterno  a la simple vuelta a la nada.

Sylvester: ¿Preferiría el tormento?

Bacon: Sí, lo preferiría, porque si estuviese en el infierno, siempre pensaría tener una oportunidad de evasión. Estaría siempre seguro de ser capaz de escaparme.

David Sylvester, Entretiens avec Francis Bacon, introduction de Michel Leiris, Paris, Skira, 1995

(la versión al castellano es mía)

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Coleecion particular.

Francis Bacon. Figura en movimiento. 1985. Colección particular.

Una piña y dos suspiros

15 septiembre, 2013
El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

El tiempo se ha detenido en la Jarosa. Foto R.Puig.

Dedicado a la sierra de Guadarrama y a mi viejo amigo Manolo

En estos días de setiembre, cuando los melones están dulces y en sazón, se viven los últimos calores por la sierra de Guadarrama.

Dice el refrán madrileño que “por la Virgen Melonera verano fuera”. Esa virgen es la Virgen del Puerto y en Madrid, su festividad (la Natividad) se celebra el 12 de setiembre por el distrito de la Arganzuela, no lejos del nuevo parque del Manzanares. El festejo incluye la degustación de melones y sandías, pues es la época en la que los mercados rebosan de estos frutos.

En mi caso, estos días de calor me han traído a Torrelodones. Con amigos y familiares he subido por los senderos de Guadarrama en sus vertientes de Madrid y de Segovia.

Ayer sábado, por la vertiente segoviana de la sierra, ascendemos con paso relativamente gallardo.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Caminantes provectos. Foto R.Puig.

Muy cerca del pueblo de Guadarrama, en los altos que rodean el embalse de la Jarosa, el viernes pasado se disfrutaba de una paz benedictina y las aguas eran de un azul intenso.

En la orilla, fresnos.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Fresnos de la Jarosa. Foto R.Puig.

Quisiera poder nombrarlas por su especie, pero, si no me ayuda algún ornitólogo, no voy a poder hacerlo. Es un placer ver sobre la roca una pareja de avecillas.

NOTA BENE:  ¡Pues sí, a fecha de 22 de setiembre me llega la ayuda de un ornitólogo de Galicia! ¡En una semana mis amigos han resuelto mi cuestión desde los bosques de Redondela! Y hemos aprendido algo nuevo.

Jabito Jablonski me informa de que estas aves deben de ser de la especie Chlidonias niger (fumarel común juvenil) o Chlidonias hybridus (fumarel cariblanco juvenil) en su periplo migratorio del fin del verano camino de África. Os sugiero que pronunciéis en voz alta los nombres latinos y sus equivalentes castellanos (es lo que hacían Flaubert  y también Jules Supervielle cuando escribían para cerciorarse de que el ritmo era el adecuado). ¿A que suena a música?

¡Chilidonias, Chilidonias..! ¡Fumarel, Fumarel..! 

¿No es emocionante saber que estos delicados animalillos están tomándose un reposo en el embalse de la Jarosa antes de acometer algunos miles de kilómetros más hacia sus cuarteles de invierno?

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

Avecillas de la Jarosa. Foto R.Puig.

A lo lejos por encima del muro del embalse se divisa la Pedriza y su yelmo.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

La Pedriza a lo lejos. Foto R.Puig.

Del lado segoviano, un arroyo limpio y frío da ocasión al caminante para un refrescante baño de pies.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

Aquí me bañé los pies. Foto R.Puig.

La luz, filtrada por las copas de los pinos, se posa sobre rocas y musgo. Brillan las hojas del helecho.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Por los bosques de Segovia. Foto R.Puig.

Durante la caminata del viernes por arriba de la Jarosa, guiado por mi viejo amigo Manolo, anduvimos sobre un manto de acículas o pinochas en el que reposan miles de piñas, esas obras de arte naturales que nos obsequian los pinos.

Así que se me ocurre homenajear a una de ellas.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Una piña en el bosque de Guadarrama.Foto R.Puig.

Oda a una piña caída

Obra de ebanista,

nido de sombras,

palmera de pestañas,

juguete de madera,

armadillo inmóvil,

frágil canasta

y seca cosecha.

Un ignoto tornero

paciente te talló

para vivir en alto

besada por la nieve,

campana silenciosa

que mece el viento helado.

Un día tu pedúnculo

se quebró ya cansado

y sin ruido caíste

sobre el humus del bosque

para que un rayo de sol

te señale a mis ojos

te destaque entre miles

y te bote aquí sola

como arca modesta

por las redes del éter.

Me hubiese gustado componer una melodía para acompañar mi oda improvisada al menos con un fondo de guitarra, pero esas destrezas figuran como pendientes en una lista de actividades para mi siguiente reencarnación.

De todos modos nos quedan otros recursos pulmonares…

Suspiros de España

He visto en este final de verano cosas que tienen que ver con la traída y llevada marca España. Algunas se prestan al suspiro y más que un pasodoble parecen exigir una saeta.

Primer suspiro

No es que quiera contribuir al clima de desesperanza que me dejan los noticieros de televisión y las páginas de la prensa, pero es que al abrir la ventana y observar el skyline de este Torrelodones en el que viví cuatro años, me golpea la estupidez y agresiva arrogancia de unas edificaciones que anteriores consistorios han permitido perpetrar en las cercanías de la torre medieval que da nombre al lugar.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

Skyline de Torrelodones. Foto R.Puig.

No consideraban suficientemente dañado el territorio de esta municipalidad con un urbanismo desafortunado, sino que tenían que corromper sin piedad su  paisaje más característico con un chalet de varias plantas y con los tejados de pizarra de unos adosados que cercan inmisericordes y horteras la línea del monte y el perfil de la torre.

Segundo suspiro

En el diario Metro de Gotemburgo, con el que cada día se desayunan en el metro, el autobús o el tranvía miles de suecos, no se suele hablar mucho de España, al menos de lo que no sea escándalos de corrupción de la cosa pública, de su gobierno y de sus estratos dirigentes.

Pues bien, unos días antes de venir a la patria, una de las noticias más importantes de nuestra vida nacional ocupaba un página casi entera. El acontecimiento más destacado de nuestra actualidad estival y de nuestro renombre internacional: ¡la tomatina de Buñol!

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

El tomate español en la prensa de Gotemburgo.

Pero no seamos severos, al menos, tras esta batalla de alimentos y de amor (a la que aluden los titulares del diario) las agencias de viaje contabilizan sus beneficios, las calles se limpian y ¡a otra cosa mariposa!

Aunque no podemos por desgracia limpiar con agua a presión y escobones los desaguisados urbanísticos de Torrelodones.

La marca España en los últimos tiempos parace definirse bien con aquello de «¡aquí hay tomate!»

Urbanismo medieval

Sin embargo, como no quiero acabar con tristezas y batallas hortifrutícolas diré que la marca España (aunque no se hable de ello en los diarios suecos) es también Pedraza y la cuidadosa atención con la que se restauró y se mantiene.

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ventana en Pedraza. Foto R.Puig

Ahí estuvimos ayer.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Castillo de Pedraza. Foto R.Puig.

Deambular por esta villa antes de que los turistas del fin de semana hayan salido de sus restaurantes de comida castellana tradicional para invadir sus calles nos depara la satisfacción de los aciertos constructivos del pasado.

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Fuente en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Casona en Pedraza. Foto R.Puig

Final con paisaje

Desde la carretera que nos lleva de retorno a Torrelodones por el puerto de Navacerrada, antes de pasar por La Granja de San Ildefonso, avisto una montaña de mi infancia.

Cierro este artículo con el perfil inconfundible de La mujer muerta.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

La montaña de la Mujer Muerta. Foto R.Puig.

Las esculturas de Pilane. Postrimerías de agosto en Gotemburgo y en el Bohuslän

8 septiembre, 2013
En la costa de Tjorn. Foto R.Puig.

En la costa de Tjörn. Foto R.Puig.

 

La deriva del verano hacia el otoño es un movimiento lento, casi imperceptible y dulce, de la luz y de las cosas, mientras la presencia humana se retira progresivamente de aquellos rincones naturales que han sido testigos del bullicio estival.

Junto a la ría de Gotemburgo por la orilla de Lindholmen los alumnos de la escuela de ingeniería de Chalmers  y del instituto técnico han comenzado clases y aprovechan la pausa del almuerzo para consumir su tartera sobre el muelle soleado.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

Escuela de Ingenieria. Lindholmen. Foto R.Puig.

En el dique seco se repara un barco

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

En dique seco. Gotemburgo. Foto R.Puig.

no muy lejos del ancla de Slottsberget.

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Muelle. Slottberget.Foto R.Puig

Por algunas islas del Bohuslän

Aprovechamos el clima benévolo de estos últimos días de agosto para dar una vuelta por la isla de Marstrand

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

Estrecho de Marstrand. Foto R.Puig.

y sobre todo para visitar la muestra anual de esculturas a la intemperie de Pilane en la isla de Tjörn.

Por los caminos de Tjorn.Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjorn. Foto R.Puig.

Por los caminos de Tjörn. Foto R.Puig.

Pilane 2013

La de Pilane es una exposición que no quiero que se me escape, aunque sólo sea por el paseo entre las rocas junto a las impasibles ovejas. El land art nunca falta a la cita y además siempre divierten las habituales esculturas conceptuales  y las rematerializaciones  y rupturas de escala.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Como este rincón de lectura con espléndidas vistas, obra en bronce de Claes Hake.

Rincón de lectura con vistas y... relax. Claes Hake. Pilane. Foto R.Puig.

Rincón de lectura con vistas y… relax. Foto R.Puig.

El coche de carreras de Brio en tamaño de competición diseñado por Jan Järlehed

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

Auto Brio. Jan Jerlehed. Pilane. Foto R.Puig.

o el soldado Lego de Rolf Allan que monta la guardia a la entrada del parque.

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Guardian de Lego. Claes Eriksson y Rolf Allan. Pilane. Foto R.Puig

Johan Eyssen, un creativo de la isla de Tjörn especializado en lo que podríamos llamar inutilidades mecánicas, ha instalado tres cabinas telefónicas  en las praderas donde pastan los ovinos grises de cabeza negra.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas imperterritas. Pilane. Foto R.Puig.

Llamadas telefonicas de Claes Eriksson y Johan Eyssen y ovejas impertérritas. Pilane. Foto R.Puig.

Si el visitante, respondiendo al ring ring de sus llamadas,  descuelga, se desencadena el exaltado monólogo surrealista del actor Claes Eriksson. No pasarán a la gran historia del arte pero son un buen pretexto para estirar las piernas entre las pacíficas lanudas, las esculturas naturales que no faltan nunca en Pilane.

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Oveja al natural. Pilane. Foto R.Puig

Tampoco faltan las obras del asiduo Tony Cragg, ese artista británico afincado en Alemania que tiene abono permanente en Pilane

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Punto de vista. Detalle del perfil. Tony Cragg.Pilane. Foto R.Puig

Por estos parajes ya anduvo el hombre prehistórico erigiendo pedruscos funerarios. Una puerta gigante, obra de land art del artista sueco Karl Chilcott, enlaza con esa tradición megalítica .

Portal. Karl Chilcott. Foto R.Puig.

Portal. Karl Chilcott.Foto R.Puig.

También lo hacen los enormes champiñones pétreos que, a modo de taulas, el escultor Per Agélii ha plantado sobre una elevación del terreno. Muy cerca reptan dos de sus extrañas criaturas.

La colina de los hongos. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

La colina de los hongos. Per Agélii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Puckling. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Caterpillar. Per Agelii. Pilane. Foto R.Puig.

Torkel Olausson ha optado por otra creación que no sé si catalogar como land art o como obra conceptual. Se trata de una piedra que parece abandonada por Sísifo en plena pendiente y que amenaza con caerle encima al visitante.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

Atencion a la caida de la piedra. Torkel Olausson.Pilane. Foto R.Puig.

En la isla, por pequeños caminos se puede acceder a algún badplats donde, pues no hay ya nadie, en el agua sólo me zambullo yo.

Balsa de baño isla de Tjorn. Foto R.Puig.

Balsa de baño en la isla de Tjorn. Foto R.Puig.

No muy lejos hay unos caballos que, sin hacerme ni caso, parecen emular con su quietud a las obras de Pilane. La vaca y su ternero son los únicos que alzan la cabeza al verme pasar.

Caballos meditabundos en Tjorn. Foto R.Puig.

Caballos meditabundos en Tjörn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjorn. Foto R.Puig.

Ternero con mama vaca en Tjörn. Foto R.Puig.

Ya de vuelta, en Gotemburgo la luz está cayendo sobre la ría.

Vista desde el Alvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

Vista desde el Älvsbron Gotemburgo. Foto R.Puig.

En el puente hay que tener paciencia, pues el tramo levadizo está abierto.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Apertura del puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig.

Se tiene que dejar pasar a un carguero maltés que enfila en dirección a la bocana.

Tras pasar el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Tras pasar bajo el puente levadizo sobre la ría de Gotemburgo. Foto R.Puig

Desde el lado de Sannegårdshamnen la tarde invita a la meditación, los altos de la ciudad parece que también presintieran el otoño.

Vista de Gotemburgo desde Sannegardshamnen. Foto R.Puig.

Vista de Gotemburgo desde Sannegårdshamnen Foto R.Puig.

………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………….

Para saber algo más sobre los autores de las esculturas de Pilane:

Per Agélli: http://www.peragelii.se/   http://peragelii.blogspot.se/2013/07/mushroom-hill.html

Karl Chilcott: http://www.ileart-sculptures.com/karlchilcott.html

Johan Eyssen: http://happychoppers.se/?page_id=53

Tony Cragg: http://es.wikipedia.org/wiki/Tony_Cragg

Rolf Allan: http://sv.wikipedia.org/wiki/Rolf_Allan_H%C3%A5kanson

Jan Järlehed: http://www.jarlehed.se/jan-jarlehed/bilder-pa-mina-skap/?pxs=18

Claes Hake: http://sv.wikipedia.org/wiki/Claes_Hake

 

 

Hierro y cristal en Småland: Entre Kalmar y su «Ironman» y Nybro en el «Glasriket» («el reino del cristal»)

1 septiembre, 2013
Descanso en el camping de Nybro. Foto R.Puig.

Descanso en el camping de Nybro. Foto R.Puig.

 para Martin

De Kalmar ya hablamos el año pasado en este blog. Hemos vuelto con ocasión de su famoso y masivo triatlón Ironman Kalmar.  No es que yo sea un deportista eximio. En realidad es uno de mis hijos quien nos sorprendió un día al decirnos que se estaba entrenando para la prueba de triatlón de Kalmar.

Primera vuelta  a nado. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Primera vuelta a nado. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

El Ironman de Kalmar 

Así que de nuestras reflexiones sobre el ne quid nimis del pasado domingo, el adagio que elogia la mesura, pasamos a desmentirnos con la narración de la desmesura deportiva. Al menos para quienes caeríamos fulminados si lo intentásemos.

Así es, si tenemos en cuenta que desde hace algunas décadas se junta en Kalmar una selecta multitud de apasionados deportistas (mil ochocientos y pico tomaron este año la salida) no para una maratón, no para competir en bicicleta, no para una prueba de natación. Todos ellos vienen a Kalmar de todos los continentes para lanzarse en masa a nadar 4 kilómetros en el mar y al salir del agua subirse a la bicicleta y  pedalear 180 kilómetros y, nada más dejar la bicicleta, ponerse a correr 42,2 kilómetros (distancia clásica de la famosa leyenda del soldado Filípides).

Todo ello alrededor de Kalmar y con la extensión de la prueba ciclística a la isla de Öland.

Ya falta poco para subirse a la bici. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Ya falta poco para subirse a la bici. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Martin comienza 180 kms de bicicleta. Ironman Kalmar. 2013

Comienzan 180 kms de bicicleta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix. 2013

La salida de los ciclistas. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

La salida de los ciclistas. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Para amigos y familiares hay algo de ejercicio, al menos el de andar de aquí para allá para verlos pasar y localizar al pariente o al amigo cuando pasa.

De los participantes, sólo poco más de veinte son profesionales, los demás son amateurs con edades que oscilan entre los 18 y los 70 años, hombre y mujeres.

Reavituallamiento. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Reavituallamiento. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Seguir a los participantes y darles el refrigerio energético en el punto de avituallamiento durante el recorrido ciclístico  se convierte también en una pequeña prueba deportiva para amigos y familiares. Pero el sol luce y el ambiente es a la fiesta.

La cosa  ha comenzado a las siete de la mañana cuando se han lanzado al agua. La meta cierra a las once de la noche para los últimos rezagados del maratón (a mi modo de ver los más admirables de todos) que llegan, aunque sea renqueando, en un ambiente de jolgorio generalizado. Algunos esforzados perseverantes cruzarán la meta caminando, tras casi dieciséis horas de superación personal.

En un intermedio de la espera, nos retiramos un rato para tumbarnos en la hierba del parque del castillo.

Parque del castillo. Kalmar.Foto R.Puig.

Parque del castillo. Kalmar.Foto R.Puig.

Las calles, los cafés, los restaurantes, los hoteles y hostales y los campings de Kalmar y de Öland están a rebosar. Durante todo el recorrido el público anima a los esforzados participantes. Hay música y hay ruido de tambores. El speaker se desgañita en el micrófono.

Corriendo que es gerundio. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Corriendo que es gerundio. Ironman Kalmar 2013. Foto R.Puig

Hola familia. Esto esta chupado. Ironman Kalmar. Foto R.Puig.

¡Hola familia, esto es pan comido! Ironman Kalmar. Foto R.Puig.

Martin a pocos metros de la meta. Ironman Kalmar. 2013

A pocos metros de la meta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix.2013

Frente a la catedral de Kalmar está la meta de llegada entre las tribunas de los VIPS. Frente a su fachada termina la prueba. Los profesionales la concluirán con marcas de entre ocho y diez horas. Los amateurs con medias de entre once y catorce horas.

Martin atraviesa la meta. Ironman Kalmar. 2013

Atravesando la meta. Ironman Kalmar. Foto FinisherPix. 2013

Curiosidades de Kalmar

Catedral de Kalmar. Foto R.Puig.

Catedral de Kalmar. Foto R.Puig.

La catedral de Kalmar, barroca, una de las más grandes de Suecia.  Se proyectó con una enorme cúpula, y se concluyó sin ella a mediados del siglo XVII porque se agotó el presupuesto.

Al castillo, a pesar de su larga historia de añadidos y reformas, no parece faltarle nada para poder embrujarnos con su silueta.

El castillo de Kalmar al caer la tarde. Foto R.Puig.

El castillo de Kalmar al caer la tarde. Foto R.Puig.

En la plaza junto al hotel de los francmasones David sigue matando a Goliat, como símbolo de la liberación del dominio danés a cargo de las tropas de Gustav Vasa con el apoyo decisivo del pueblo en su rebelión contra la corona de Dinamarca en 1523.

David mata a Goliat en el Vasamonument. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

David mata a Goliat en el Vasamonument. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

Pero, como ocurre a menudo (suena actual), el pueblo depone a un tirano para echarse encima otro. En definitiva, el resultado fue más bien  un “quítate tú para que me ponga yo”, porque  de aquella libertad que los bajorrelieves celebran no quedó nada cuando este rey se convirtió en un tirano explotador de los campesinos, a quien no le bastaba con los bienes eclesiásticos confiscados gracias a su oportuna conversión a la reforma luterana.

El pueblo se libera. Fuente monumental a la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig. (2)

El pueblo se libera.»Lo mejor es ser libres». Fuente monumental a la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig. (2)

Cuando en 1542 los habitantes de la región de Småland se rebelaron contra el despótico monarca la represión fue pura y simplemente un genocidio. A los rebeldes se les empalaba al borde de los caminos.

Puede que sea esa la razón por la que para leer la minúscula placa metálica que suponemos señala el nombre de Gustav Vasa y del autor de la obra, hay que remangarse los pantalones, quitarse los zapatos y meterse en el agua de la fuente. Cosa que no hice. En las páginas web que tratan oficialmente de Kalmar y de su fuente es imposible encontrar nada sobre el escultor y sobre la historia de la fuente y se ignora que la obra representa no a un guerrero sueco genérico sino al bíblico David y que el vencido no era danés sino filisteo.

La fuente monumental de la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjogren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

La fuente monumental de la victoria de Gustav Vasa. Nils Sjögren. 1928. Kalmar. Foto R.Puig.

El llamado Vasamonument lo realizó Nils Sjögren (1894-1952) en Roma en 1928, en bronce, durante el año que estuvo en Italia con una beca. Para su planta hexagonal, sus bajorrelieves y sus columnas centrales coronadas por una escultura se inspiró en las fuentes renacentistas italianas.

Había estudiado también en París con Antoine Bourdelle y fue contemporáneo de Carl Milles, aunque, a pesar de algunas similitudes, no  llegó a las audacias expresionistas de este su más famoso colega. En Suecia Nils Sjögren es famoso por las fuentes monumentales que le recuerdan en varias ciudades.

Nybro y Pukeberg

En el bosque de Nybro. Foto R.Puig.

En el bosque de Nybro. Foto R.Puig.

Nos tomamos un descanso en Nybro. Paseamos por los alrededores del camping donde nos alojamos en una pequeña stuga.  Este camping es recomendable por su paisaje y su calma, aunque no por su limpieza (parece que a partir de mediados de agosto la administración está con ánimos de apaga y vámonos).

En el camping de Nybro. Foto R.Puig.

En el camping de Nybro. Foto R.Puig.

Reparando para el invierno en Nybro. Foto R.Puig.

Reparando para el invierno en Nybro. Foto R.Puig.

Vivienda tradicional sueca en Nybro. Foto R.Puig.

Vivienda tradicional sueca en Nybro. Foto R.Puig.

Deambulamos entre las  casas tradicionales del barrio adyacente.

Y finalmente visitamos la antigua fábrica de lámpara de cristal de Pukeberg donde aún trabajan algunos diseñadores y artesanos del cristal sueco.

La vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

La vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal. Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal. Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fabrica de lamparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Nave de la vieja fábrica de lámparas de cristal en Nybro. Foto R.Puig.

Tras la reciente quiebra de Orrefors aún subsiste la fábrica de Kosta. Pero la fabricación de las famosas piezas de cristal parece irse reduciendo a pequeñas empresas o al trabajo de los artistas autónomos del Glasriket (el reino del cristal), amplia comarca de la región de Småland sembrada de talleres por todos sus pueblos:

En toda esta zona se puede ver también a los artesanos trabajando el cristal

Y en algunos sitios, como en Kosta, te invitan a soplar el vidrio.

Pero se nota otro tipo de soplo, el de un vientecillo fresco; así que con el presentimiento del otoño nos despedimos de Småland.

El otoño ya se anuncia en Nybro. Foto R.Puig.

El otoño ya se anuncia en Nybro. Foto R.Puig.

Breverías erasmianas (IX). “Ne quid nimis” (Nada en exceso)

25 agosto, 2013
Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

 

Siguiendo con Erasmo y sus comentarios, le toca hoy el turno al segundo de los tres proverbios de las puertas del templo de Delfos.

¡No te pases¡

Es este un adagio de mucha casta. Siempre interpretado por los clásicos en términos de moderación y sobriedad en la expresión de nuestras pasiones, así como en el comer, en el beber y, en general en nuestra forma de manifestarnos ante los demás y de gobernarnos a nosotros mismos.

Ne quid nimis . Foto R.Puig

Ne quid nimis . Foto R.Puig

De nuevo estamos ante una expresión de tradición estoica. Se podría parafrasear afirmando algo así como ‘de sabios no excederse’.

Erasmo en sus Adagios, como de costumbre, enumera las fuentes del proverbio.

La tradición clásica lo atribuyó a Pitágoras y lo interpretó en el sentido de la contención de las pasiones, como nuestro humanista se encarga de destacar, por ejemplo citando la Retórica de Aristóteles, que lo atribuye a Bias de Priene (s.VI a.C.) uno de los siete sabios de Grecia:

las inmoderadas pasiones de la gente joven que, dice, yerra sin cesar a causa de su vehemencia, siendo excesivos tanto en el amor como en el odio

Pero, siempre según las palabras de Aristóteles (como precisa Erasmo para desmarcarse):

los viejos no son así…  aman como si un día hubieran de odiar y odian como si un día tuviesen que amar

El comentario erasmiano sigue enumerando otras fuentes e interpretaciones del adagio. Así desfilan Tales de Mileto, Solón, Platón, Eurípides, Sófocles e incluso Homero.  Todos ellos predicando el uso de la razón y de la moderación contra los excesos de las pasiones.

Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

Nada en demasía, nada en exceso, dice Plutarco que Píndaro cantaba.

Y así sucesivamente, de Plauto hasta Plinio:

Lo más pernicioso para cualquier vida es el exceso

Perniciosissimum autem et in omni quidem vita, quod nimium

Y Horacio:

La virtud es el medio equidistante de los vicios

Virtus est medium vitiorum utrinque redactum

Nimis. Foto R.Puig

Nimis. Foto R.Puig

Quid. Foto R.Puig

Quid. Foto R.Puig

Erasmo sigue citando a sus clásicos favoritos:

Quintiliano escribe que la moderación es la reina del discurso como de todas las cosas. Finalmente Plutarco en su vida de Camilo afirma  que la piedad está a medio camino entre el desprecio de los dioses y la superstición, por lo que la Piedad unida al principio de ´nada en exceso ‘  es lo mejor

 Ateneo cita a cierto poeta en su libro sobre las virtudes del vino:

Todas las preocupaciones de los hombres brotan del corazón

Bebe con cuidado,  pues te será nociva la falta de moderación

Atqui omnes hominum pellit de pectore curas,

Si modice biberis, sin absque modo nociturum esse.

Fuente del texto latino: Adagio I, VI, 96  (596), pp 549-552, Les Adages, Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), Lyon, 2010

Ne quid nimis. Foto R.Puig

Ne quid nimis. Foto R.Puig

Arte de prudencia

Siglos más tarde escribe nuestro Baltasar Gracián:

Anda, pues, el cuerdo mui detenido, y quiere más pecar de corto que de largo

Oráculo manual y arte de prudencia, aforismo 41 (Nunca exagerar),

Madrid, Ed.Cátedra, 1997, edición de Emilio Blanco

.

Lo que no podían imaginar ni aquellos autores clásicos ni Erasmo ni Gracián es que, andando el tiempo, el elogio de la brevedad se convertiría en el cultivo y la pasión de la cortedad.

Gracián era ya de por sí bastante pesimista sobre la abundancia de la excelencia en el género humano, cuando, refiriéndose a las prisas de pronunciar alabanzas desmedidas (hoy abundantes y de inmediata difusión) constata:

Son raras las eminencias: témplese la estimación. El encarecer es ramo de mentir, y piérdese en ello el crédito del buen gusto, que es grande, y el de entendido, que es mayor.

¿Qué hubiesen hecho Erasmo o Gracián, en estos tiempos de pensiero debole y de la moda pseudo-aforística que nos invade?

No sólo twitean millones, sino que también se escriben sesudas tesis doctorales sobre los mensajes de Twitter y se publican antologías y digests de ellos.

Dice el refrán que lo bueno si breve dos veces bueno. Pero también se puede afirmar que lo malo si breve dos veces malo. Y si, además, gracias a la facilidad con que se puede dar a la tecla, lo malo breve se multiplica al infinito, se convierte en plaga y  lo peor adquiere dimensiones siderales.

Pero en fin, para ser coherentes con el adagio (¡cuánto mamotreto prescindible atiborra los anaqueles de la bibliotecas!), no pequemos de arrogantes y de excesivamente exigentes, pues, aunque nuestro ilustre pesimista aragonés afirme que

Son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen   

Aforismo 201, Ibidem

y, mal que le pese a Quintiliano, a Horacio y a todos los amantes de las bellas letras, no parece democrático quejarse de la mediocridad creativa, pues todos tienen derecho a la libre expresión y a ornar el ciberespacio como su imaginación y sus afectos les dicten.

Pero lo que ya sobrepasa los niveles respirables de la contaminación mental es la proliferación del exabrupto y la ostentación de la estupidez, casi siempre adobados con la pobreza de la lengua y la pereza intelectual.

Si, a pesar de haber jurado no volver, nos arriesgamos a entrar de nuevo en los foros de los periódicos o se nos ponen por delante esas selecciones de Twitter que están de moda, lo mejor es colocarse previamente la máscara antigás.  Quizás así encontremos perlas sin perecer en el intento.

En cualquier caso, antes de darle a la tecla de publicar comamos una manzana. Si a pesar de eso, aún dudamos de la sensatez de lo que vamos a difundir, devoremos una segunda y hasta una tercera. Puede que después, además de proteger la dentadura y mantener el médico alejado, decidamos borrar lo que habíamos escrito.

Templanza. Foto R.PUIG

Templanza. Foto R.PUIG

Al fin y al cabo, es imposible competir con el oráculo de Delfos. Y qué difícil es acercarse ni de lejos a la cuidada elaboración de Baltasar Gracián en sus aforismos. O, sin ir más allá, qué lejos quedan del humor y de las metáforas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna las baratijas que por millares se producen en Twitter a cada instante.

Si el «medio es el mensaje», la pluma o el lapicero te obligaban a escribir con calma, a repensar tus prontos. Hoy estamos tentados de volcar en la Red lo primero que se nos viene a la cabeza. El mensaje es la tecla.

Así que, ante la blancura de una página vacía, saquemos la vieja estilográfica (¡carcamal que soy!)  y recuperemos el hábito del pensamiento sosegado, de la idea, la escritura reflexiva y del placer de tachar y recomenzar de nuevo. ¿Que las redes sociales no se enteran? ¡Qué más da, si nosotros disfrutamos del placer del texto!

Pero, por hoy me paro aquí, pues me arriesgo a cansar al lector con alguna tontería y, pensando pensando, a convencerme de la inutilidad de mi blog.

Sin embargo ¿qué le voy a hacer? ¡No sé pescar ni cultivar un jardín!  Y como mis nietos viven lejos, no puedo dedicar mis horas al placer de llevarlos a pasear.

Minimal. Foto R.Puig

Minimal. Foto R.Puig