La mar es móvil

En castellano decimos el Mar, pero también la Mar.
Si nos atenemos a los inacabables atributos de esta variable masa inmensa de aguas y a sus superficies de innumerables colores y tonalidades, que emulan las infinitas calidades de los cielos, es indudable que se le puede cantar aquello que compuso Verdi:
La donna è mobile
Qual piuma al vento
Muta d’accento
E di pensiero
.
Rigoletto, Giuseppe Verdi
Aunque en este caso muda de luces, colores, tonalidades, formas y, en fin, no nos cansamos de contemplar hipnotizados sus variaciones.
Así se ha presentado durante las últimas semanas en este mi rincón de España…
Y esto es sólo una muestra de lo que ustedes, comprensivos lectores, pueden comprobar cuando se acomoden frente al mar durante unos días. No digo pues nada que todos saben. Sólo que el problema se plantea crudo cuando tratas de plasmar sobre un lienzo, alguno de los millones de rostros de esa mar, que «muta di tono e di colore».
En esas estoy. Como ya explicaba el domingo pasado, estoy intentando pintar un cuadro y, para complicarme la vida, se trata de la mar, de esa mar de la Marina Alta, de este rincón del Golfo de Valencia, en donde tengo, como titulaba Vilhelm Moberg una de sus novelas, mi stund på jorden («rincón en la tierra»).
No les cansaré mucho, estas han sido cuatro atareadas versiones del sol levante en la Playa de la Almadraba hasta hoy…
Y no estoy convencido. No sé aún cómo resolveré la movilidad y las tonalidades de la mar.
Lo mejor será dejar que el cuadro duerma una temporada y acabarlo cuando ya sea posible zambullirse en esta playa sin agarrarse un resfriado…
Convergencias de Arte y Literatura (XIV): un encuentro con Giorgio Vasari

Giorgio Vasari
La vida de Giorgio Vasari Aretino (1511-1574) es la suma del trabajo intenso y del perfeccionismo (nunca totalmente satisfecho de los resultados de su esfuerzo) de un hombre polifacético, cabeza de familia tras la muerte de sus padres, dibujante (diseñador decía él), pintor y arquitecto, y del carácter abierto, amistoso y empático (diríamos hoy) y escritor, que no sólo se ocupó de sus tres hermanas y dos hermanos menores tras la muerte de su padre, sino que tuvo la fortuna de ser estimado desde sus primeras obras a los dieciséis años y trabajar por las principales ciudades de Italia y de ver su obra reconocida y exportada en España y Francia.
Por mi parte, vuelvo a menudo a su obra «Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos» en la última edición italiana publicada en vida del autor (Florencia, Giunti, 1568), cuya primera parte apareció en 1550 y fue aumentando sucesivamente hasta antes de cumplir sus cincuenta y seis lúcidos años.
Incluye en las seis partes de esta obra no sólo la biografía y la descripción de la obra de 178 artistas, en su mayoría contemporáneos suyos, sino que la corona con el relato autobiográfico de su propia vida y obra, que es sencillamente fascinante.
No es exagerado afirmar que este libro inaugura con éxito la moderna historiografía del arte.

Además de su concepto del arte del dibujo como la disciplina que hay que dominar para ser pintor, escultor o arquitecto, lo que añade modernidad a este libro monumental es la pluralidad del acercamiento al trabajo de los artistas. Vasari es un precursor de historia social del Arte, pues analiza las circunstancias y condicionamientos del obrar artístico, muy en particular en su autobiografía, a la manera de un «pre-sociólogo», como por ejemplo:
- los aspectos mercantiles versus las afecciones, preferencias y pasiones del creador, sin olvidar mencionar las necesarias retribuciones y sus cifras;
- la intervención del poder político en la promoción del artista y el estado de paz o de guerra que condiciona las posibilidades de realización y conclusión de las obras;
- el mundillo de animadversiones y celos, incluso los boicots por parte de artistas o operarios, incluso la descripción de huelgas insidiosas promovidas para dificultar la tarea de un competidor envidiado;
- las ventajas o inconvenientes del lugar, e incluso del edificio donde se ha de crear el fresco o insertar los lienzos o un grupo escultórico, con la necesidad de intervenciones previas para hacer posible con éxito la creación que se demanda…
Y así muchos otro aspectos, que hacen de Giorgio Vasari un precursor del mejor barroco, además de un pintor que en su realismo (el mal llamado manierismo) irrumpe con gran éxito en su época, no sin rendir reconocimiento en los frescos de la Sala Grande de su casa en Florencia a trece artistas que destaca entre los que influyeron en su obra: Cimabue, Giotto, Masaccio, Raffaello, Michelangelo, Leonardo, Andrea del Sarto, Donatello e Brunelleschi, Perin del Vaga, Giulio Romano, Rosso Fiorentino y Francesco Salviati.

De algún modo también, salvadas las distancias, yo agradezco a Vasari que, tras algunos años en que he tenido interrumpida mi actividad pictórica (se me habían secado ya la mitad de mis tubos de óleo), mi relectura hace pocos días de su autobiografía me ha empujado a sacudirme la pereza y tomar de nuevo los pinceles.
Son muchos los pasajes de «Las vidas» que además hacen a este gran aretino merecedor de un reconocimiento como literato. Hay algunas cosas que dejó escritas en su obra que cito y traduzco a continuación, pensando en quienes se propongan dedicarse al arte del dibujo, la pintura o la escultura, con mayor o menor destreza, pero siempre con placer y pasión :
Avendo io in fin qui ragionato dell’opere altrui, con quella maggior diligenza e sincerità che ha saputo e potuto l’ingegno mio, voglio anco nel fine di queste mie fatiche raccòrre insieme e far note al mondo l’opere che la divina bontá mi ha fatto grazia di condurre; perciò che, se bene elle non sono di quella perfezzione che io vorrei, si vedrà nondimeno da chi vorrà con sano occhio riguardarle, che elle sono state da me con istudio, diligenza e amorevole fática lavorate, e perciò, se non degne di lode, almeno di scusa; sanzaché, essendo pur fuori e veggendosi, non le posso nascondere.
.
Habiendo yo en definitiva razonado sobre las obras de otros con la mayor diligencia y sinceridad de que ha sabido y podido ser capaz mi ingenio, quiero, al final de estas fatigas mías, recorrer en su conjunto y dar a conocer al mundo las obras que la divina bondad me ha concedido graciosamente llevar a cabo; por lo que, aunque ellas no tengan la perfección que desearía, verá no obstante quien con ojo sano quisiera mirarlas, que ellas han sido por mí con estudio, diligencia y amorosa fatiga trabajadas, y por ello, si de alabanza no son dignas, al menos merezcan ser excusadas; aparte de que, al estar ya fuera y a la vista, no las puedo esconder.
(…)
Ma cosí avess’io saputo mettere in opera il mio concetto, come sempre con nuove invenzioni e fantasie sono andato, allora e poi, cercando le fatiche e il difficile dell’arte!
.
¡Mas ojalá hubiera yo sabido poner en obra la idea mía, ya que siempre, entonces y luego, he andado entre innovaciones y fantasías, en busca de las fatigas y la dificultad del arte!
(…)
…questo, che se, come ho detto, in loro non si vedrà eccellenza e perfezzione, vi si scorgerà per lo meno un ardente disiderio di bene operare, et una grande e indefessa fática, e l¡amore grandissimo che io porto alle nostre arti. Onde averrà, secondo le leggi, confesando io apertamente il mio difetto, che ne sarà una gran parte perdonato.
…aunque como he dicho, si en ellas no se verá excelencia y perfección, se descubrirá al menos un deseo ardiente de hacerlo bien y una gran e indefensa fatiga así como el grandísimo amor que profeso a nuestras artes. De donde se derivará según las leyes que, confesando abiertamente mi defecto, este me será en gran parte perdonado.
Giorgio Vasari, «Descrizione del’opere di Giorgio Vasari pittore e architetto aretino»
.
¿Casualidad?
Vasari pintó un fresco de tema clásico, que, salvo ignorancia de mi parte, tiene un detalle original:
en el fondo se aprecia a la derecha una puerta que muestra el aposento contiguo, donde debería ser San José el que trabaja en su taller, pero curiosamente no es un carpintero sino más bien un alfarero amasando arcilla, o un escultor preparando un modelo de ese material.
Sea quien sea el barbudo en su tarea, al fondo de su taller aparece además una segunda puerta con alguien que parece escribir o agitar una mezcla sentado bajo el dintel, lo cual independientemente de la anacronía de que el apóstol Lucas, a quien se atribuían dotes no sólo de evangelista sino también de pintor, ya anduviese tan temprano en tareas de retratista de la Sagrada Familia, a mi me hace ver una coincidencia en estas puertas, que son en cierto modo los puntos de fuga de la composición, con un punto de fuga de otra famosísima obra
en la que, 74 años más tarde, la composición también incluye al fondo a la derecha una puerta a la que se asoma José Nieto, el aposentador de la familia real.
No sé si tal coincidencia pueda ponerse en relación con la escena pintada por Vasari en 1572, que Velázquez pudiera haber conocido en uno de sus dos viajes a Italia. Además, uno de los bocetos de Vasari en preparación de su fresco llegó (no sé sabe bien cuál fue su primer itinerario) al Museo del Prado, donde forma parte de su colección de dibujos.
Es posible que este recurso de perspectiva aérea tenga antecedentes similares, aunque quizás menos realistas, en la historia de la pintura. En todo caso, si a algún lector tiene memoria de alguno, le ruego me lo comente.
Colofón: en camisa de once varas
Para acabar y a riesgo de inmodestia, me voy a atrever a ir dando por etapas, para celebrarlo, mi retorno al lienzo, que la lectura de Vasari ha espoleado y motiva para que también mis defectos e imperfecciones en la práctica de la pintura se sometan en este blog al escrutinio de mis lectores. En estos días en la playa de la Almadraba de Els Poblets me estoy inspirando en una salida del sol que habrán ya ustedes visto en el post del hace una semana

Primera jornada:
Continuará y…
Rumor de mar
No sé si a las gaviotas
la mar les habla
y si sobre sus aguas
con las olas dialogan,
si la mar las escucha.
.
No sé si con las piedras
la mar chacharea
y si a sus bramidos
su rumor le responde,
si el mar las atiende.
.
No sé si bajo su manto
la mar me palpa
y si siente mi cuerpo
cuando ella me mece,
si la mar me abraza.
.
No sé si en su misterio
la mar me hechiza
y si me oculta penas
que no he de entender,
si la mar me protege.
.

.
No sé si a los poetas
se revela la mar
y si alguien su secreto
pudo al fin hallar,
si la mar nos entiende.
.

.
Alfonsina y el mar
Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espumaSabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracolaTe vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de marCinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu ladoBájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he idoTe vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Texto de Félix Luna y música de Ariel Ramírez
El mar y el poeta, en memoria de Eugenio Montale (1896 – 1981)
Hace un poco más de cuarenta años fallecía en Milán el poeta Eugenio Montale. Comencé a leer su obra poética cuando era joven, en ella siempre descubro y admiro algo nuevo.
Montale agrupó nueve poemas bajo el título Mediterráneo en su libro Ossi di Seppia (Torino, 1925) en el que el mar se presenta ante él como metáfora del impulso que el poeta siente necesitar para que su obra que, embargado por la melancolía de quien se avecina a la treintena, juzga duramente como balbuceos y letras gastadas.
Ahora que yo mismo estoy frente al Mediterráneo quiero recordarle con uno de los nueve poemas que nacieron del mar en el ánimo del poeta:
Potessi almeno costringere
in questo mio ritmo stento
qualche poco del tuo vaneggiamento;
dato mi fosse accordare
alle tue voci il mio balbo parlare:
io che sognava rapirti
le salmastre parole
in cui natura ed arte si confondono,
per gridar meglio la mia malinconia
di fanciullo invecchiato che non doveva pensare.
Ed invece non ho che le lettere fruste
dei dizionari, e l’oscura
voce che amore detta s’affioca,
si fa lamentosa letteratura.
Non ho che queste parole
che come donne pubblicate
s’offrono a chi le richiede;
non ho che queste frasi stancate
che potranno rubarmi anche domani
gli studenti canaglie in versi veri.
Ed il tuo rombo cresce, e si dilata
azzurra l’ombra nuova.
M’abbandonano a prova i miei pensieri.
Sensi non ho; né senso. Non ho limite.
.
Pudiese yo al menos imponerle
a este mísero ritmo mío
un poco solo de tu vagabundeo;
dado que me fuese armonizado
con tus voces mi balbuciente hablar:
yo que soñaba robarte
las palabras salobres
donde naturaleza y arte se confunden,
para gritar mejor la melancolía mía
de aviejado rapaz que no debía pensar.
A cambio sólo tengo las letras gastadas
de los diccionarios, y la oscura
voz que el amor dicta se disipa,
se hace quejumbrosa literatura.
Sólo tengo estas palabras
que como mujeres publicadas
se ofrecen a quien las requiere;
sólo tengo estas frases cansadas
que hasta podrán robarme mañana
los pillos estudiantes en versos verdaderos.
Y crece tu rugido, y se ensancha
azul la sombra nueva.
Mis pensamientos prueban a abandonarme.
No tengo sentidos; ni sentido. No tengo límite.
.
Eugenio Montale (1896-1981), Ossi di seppia, Mediterraneo, VIII (Torino, 1925), la traducción es mía,

Notas:
Un documental de Marco y Giovanna De Poli, realizado en el1976, poco después de la entrega del Premio Nobel al poeta, sobre Monterosso, el pueblo donde vivió parte de su infancia a la orilla del mar de Liguria.
Nimiedades (XV): ayer (de seis a siete y cuarto de la tarde)
Para mi amigo Pere Cardona que también es bloguero

Hoy se ha hecho tarde y se me ha ido el santo al cielo, así que recurro a algunas fotos del paseo de ayer por la playa de la Almadrava, durante la hora postrera del sol. Hacia el norte se destaca la silueta del Mondúver.
Sobre el espigón hay quien pesca o lo intenta. Al fondo se aprecia el promontorio de Cullera.

Hacia levante se alza el Montgó.


Hay quien aún surfea.

Otros pasean sus perros

o pasean los de otros

Se prueba suerte en familia

y algún solitario pide al cielo peces

–
A lo tonto a lo tonto, este cuento se acabó…

Grisura

Como cualquiera
el mar tiene sus días
de grises y grisallas,
de spleen
y de morriñas.
.
Al monte hechizado
del mar al que se asoma
le llegan gasas grises
que le visten
con velos de viuda
.
Indiferentes,
hay empecinados
que desgranan su día
soñando con doradas
y en busca de lubinas
.
No faltan débitos
que, con nublado o sol,
obligan inexorables
a los que estén atados
a rutinas caninas.


.
Por gris que sea el día,
como es tradición
de playas levantinas,
no falta la tertulia
sentados en la orilla.

.
Otros vecinos hay
que sobre los tejados
organizan tertulias,
piares y gorgeos,
coloquios de estorninos

,
No muy lejos,
asiduo de la antena
un tenor disidente
afina sus trinos
solitario en su círculo

.
.
FIAT LUX

Cielos
bajo el cielo de Madrid el 6 de octubre
El miércoles pasado la lluvia no llegó y el cielo de Madrid se pobló de luces, la noche fue joven como tantas otras y la Plaza Mayor volvió a acoger caminantes de todos los acentos.
El aire es fresco e invita a asomarse al balcón
Todavía hay quien se anima a cenar un cocido
En la plaza de Colón hay una que siempre duerme
Hay otra que sin embargo detesta el ruido del tráfico y no tiene la misma suerte
Cristóbal, impávido, trata de poner orden
en esta época en que hay quienes a troche y moche nos exigen contriciones retrospectivas
.
domingo 10 de octubre
Por nuestra parte, siguiendo el consejo de Colón hemos llegado al mar
Cuando apunta el sol por el este la costa, del lado de Gandía, se va tiñendo de rosa por el oeste…
Frente a mi ventana se posan las jóvenes palomas que han nacido entre marzo y agosto
Y el sol no se hace esperar
A todos mis lectores les deseo, bajo todos sus cielos, haya nubes o sol, sea noche o sea día, que su ánimo se alce luminoso.
Horas de Madrid

La mañana del domingo me pilla en Madrid sin nada de importancia que contar, o casi nada…
.
Ayer hemos deambulado mañana y tarde,
uno de esos días de otoño en los que se puede exclamar
¡ de Madrid al cielo !

Con la ayuda del Dr. Google, encuentro esta explicación de la famosa frase, que entre muchas posibles hoy les cito:
Madrid recibe a los conductores que acceden a la ciudad por la M-30 con uno de sus dichos más populares. Quienes pasan por debajo del puente peatonal que une el Parque de Roma con Moratalaz pueden leer que se dirigen «De Madrid al cielo». Es decir, que como en la capital no se está en ningún sitio.
El origen de esta repetidísima frase está algo difuso. Al parecer, pudo hacerse famosa a finales del siglo XVIII a raíz de las reformas que Carlos III realizó en la ciudad para embellecerla. Gracias a ellas Madrid dejó de ser la anticuada villa castellana y pasó a convertirse en la regia capital de un vasto imperio.
Existe otra teoría que afirma que en el Cerro Garabitas, en la Casa de Campo, se reunen todas las noches las almas de los difuntos madrileños y desde allí ascienden al cielo. Esta creencia la alimentan los vecinos del parque que aseguran que ven luces que ascienden por las copas de los árboles. Es probable que sean luciérnagas o fuego de San Telmo.
No obstante, la tesis más fiable relaciona el refrán con la obra del dramaturgo del Siglo de Oro, Luis Quiñones de Benavente, titulada «Baile del invierno y del verano». En ella hay unos versos que dicen:
«Pues el invierno y el verano,
en Madrid solo son buenos,
desde la cuna a Madrid,
y desde Madrid al Cielo».
Publicado en el diario ABC el 4 de octubre del 2014
En todo caso el aire y el cielo invitaban ayer a pasear y a comprar algo que no pese demasiado en la maleta…

Caminando calle abajo por la Ribera de Curtidores, si ustedes quieren curiosear sin fin pueden entrar en las Galerías Piquer y elegir de todo un poco, si es que buscan cosas viejas, lo que se suele llamar antigüedades y, con menor respeto, antiguallas.
…
¿Qué me llevo?

Si están cansados de pensar, hasta pueden sentarse en las escaleras y ver pasar…
…
Cuando cae la tarde

mejor es dejar el coche en casa

…
Es hora del teatro

de sentarse a tomar copas


Los pies ya están cansados

y se encienden los faroles

La noche fue joven
…
Este domingo vuelve a ser niño









































