Breverías erasmianas (LVIII): “In puteo cum canibus pugnare”(«Combatir contra perros en un hoyo»)

In puteo cum canibus pugnare
Combatir contra perros en un hoyo
Adagio I, x, 36
Ἐν φρέατι κυσὶ μάχεσθαι, id est In puteo cum canibus pugnare. Dici solitum, ubi cuipiam negotium incidit cum homine rixoso et contentioso, a quo se nequeat extricare
…
(…) es decir «pelear contra perros dentro de un pozo». En general se suele decir de quien ha de enfrentase a un hombre pendenciero y contencioso, del que no consigue desembarazarse.
Texto latino en Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pag. 791 (Trad. R. Puig)
Hojeando la colección de adagios publicada por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI, que alcanzó a su muerte los 4151 proverbios grecolatinos, con comentarios suyos, he dado con este proverbio y su breve glosa, en este caso sólo su escueta traducción del griego al latín.
Y en estos días nos siguen llegando las imágenes desoladoras de la lucha en el fango y entre ruinas de los ucranianos que se enfrentan a la agresión criminal del ejército de Vladimir Putin. Por las imágenes y testimonios que nos llegan de la defensa de su país por parte de los combatientes ucranianos y de la forma criminal con la que el ejército ruso sigue agrediendo a los pueblos y ciudades de Ucrania y a su población civil, este antiguo proverbio (*) hace pensar en modo figurado a un pueblo que combate contra una agresión más propia de bestias que de hombres.
He estado leyendo algunas de los mensajes y alocuciones (**) del presidente de Ucrania Volodymyr Zelenski, he aquí algunos extractos. En el mes de febrero del 2022 dirigió un mensaje en el que en parte hablaba en ucraniano para su pueblo y en parte continuaba en ruso para el pueblo ruso.

Los dos primeros extractos son de de una alocución en la que se dirige a la vez a las gentes de Ucrania y de Rusia. Desde entonces el éxodo de jóvenes rusos (***) que no quieren participar en el ataque a Ucrania asciende a centenares de miles. Los dos siguientes son de una alocución al pueblo de Ucrania.
Combatimos porque esta es nuestra tierra. Esta es nuestra historia. Para qué vais a combatir vosotros?
Muchos de vosotros habéis estado en Ucrania. Muchos de vosotros tenéis parientes en Ucrania. Algunos de vosotros estudiasteis en universidades de Ucrania, y os hicisteis amigos de gentes de Ucrania.
Conocéis nuestro carácter. Conocéis a nuestra gente. Conocéis nuestros principios. Conocéis lo que valoramos. Así que por favor escucharos a vosotros mismos. Escuchad a la voz de la razón: al sentido común.
Escuchadnos. El pueblo de Ucrania quiere la paz, las autoridades de Ucrania quieren la paz. La queremos, y haremos todo lo posible para construirla. No estamos solos. Muchos países apoyan a Ucrania. ¿Por qué? Porque no hablamos de paz a cualquier precio. Hablamos a la vez de paz y de principios. Estamos hablando de justicia y de derecho internacional. Sobre el derecho a la autodeterminación, el derecho a decidir nuestro propio futuro, el derecho a la seguridad y el derecho a vivir sin ser amenazados.
¨Do Russians want War?», alocución dirigida al pueblo de Ucrania y al pueblo ruso, Kiev, 22 de febrero del 2022. Volodymyr Zelenski .»A Message from Ukraine, Speeches , 2019-2022″, London, Hutchinson Heinemann, 2022, pag.51. (extractos traducidos por R. Puig)
‘How This Did Become Possible?’, alocución al pueblo de Ucrania, Kiev 3 de abril del 2022, Ibidem, pp. 90 y 94. (extractos traducidos por R. Puig)¿Qué había hecho el hombre que iba en bicicleta calle abajo? ¿O los civiles ordinarios de una ciudad pacífica que fueron torturados hasta morir? ¿Por qué fue estrangulada una mujer tras haberle arrancado sus pendientes? ¿Por qué se violó y asesinó a mujeres delante de sus hijos? ¿Por qué fueron sus cadáveres profanados? ¿Por que fueron aplastados los cuerpos de las gentes por los tanques?
¿Qué le había hecho Bucha a Rusia? ¿Cómo fue esto posible?
Nosotros vemos lo que está en juego en esta guerra. Sabemos lo que estamos defendiendo.
Por un lado, están los estándares del ejército de Ucrania, morales y profesionales. Es un ejército con los más altos principios, uno del que podrían aprender otros ejércitos. Son los estándares de pueblo de Ucrania.
Por el otro lado. están los estándares de los ocupantes rusos. Es la diferencia entre el bien y el mal. Es la diferencia entre Europa y un agujero negro, uno que quiere arrastrarlo todo hacia la oscuridad.
Notas
(*)
Parece que Erasmo extrajo este proverbio de la recopilación de Zenobius (3.45) que pudo consultar en Venecia, durante su estancia en los talleres del humanista e impresor Aldo Manuzio que la publicó en 1505.
(**)


(***)
Cientos de jóvenes rusos han abandonado Rusia desde que Vladimir Putin lanzó la agresión a Ucrania
El exilio de los jóvenes rusos tras huir del reclutamiento forzoso
Según las estimaciones, cerca de un millón de rusos han abandonado su país desde el inicio de la guerra, en un éxodo que aumentó tras el llamado a filas de Vladímir Putin el pasado 21 de setiembre. Muchos se han marchado hacia Turquía, donde intentan reconstruir sus vidas. Desde aprender el idioma local a abrir nuevos negocios, los rusos que se han exiliado buscan mirar al futuro. France 24, 21/10/2022
El autor de este blog ha conocido a algunos que han venido a escapar de esa guerra en España.
Russia conscription laws change, leaving some fearful of Ukraine war call-up
Las leyes de reclutamiento de Rusia cambian, lo que hace temer a algunos que les llamen a la guerra de Ucrania
De un viaje a Irlanda (IV): Galway (1)

Llegamos a Galway el 18 de junio y partimos de allá el 21 hacia Connemara, no sin haber visitado Portumna, lugar de nacimiento de mi antepasado por línea materna Patrick De Lacy O’Carroll (Portumna, Galway, 1706 – Valencia 1758) que emigró a España con su hermano menor David, tras el Tratado de Limerick que penalizaba y expropiaba a los católicos irlandeses por el hecho de serlo. Ambos hermanos formaron parte de la llamada fuga de los Wild Geese.
Patrick murió en Valencia a los cincuenta y dos años siendo regidor de San Felipe de Játiva -la Xátiva actual- contribuyendo a la reconstrucción de la ciudad que había sufrido incendios y demoliciones en junio de 1707 por las tropas del Duque de Berwick tras la victoria de Almansa en abril del mismo año durante la Guerra de sucesión, según dicen las crónicas como represalia de Felipe V por la adhesión de la villa a la causa de la Casa de Austria. Los vencedores le habían añadido lo de San Felipe al nombre de la villa como homenaje al rey. En 1820 la ciudad recobró su nombre original.
Su hermano David fallecería más de veinte años después de su hermano como gobernador de frontera en Alcántara (Cáceres).
Ambos habían llegado a España, jóvenes y con experiencia militar en Irlanda, con cartas de recomendación de obispos católicos irlandeses para entrar en el ejército español en uno de los tres regimientos irlandeses (probablemente en el Ultonia), donde prestaron sus servicios en los conflictos que no faltaban en la península ibérica tras la Guerra de Sucesión.
En camino hacia Galway
En ruta desde Dublín paramos en Ballymore, donde aún subsiste la torre del castillo construido por la familia Lacy en 1309, destruido varias veces, la última cuando fue asaltado en 1691 por las tropas williamitas tras la batalla de Limerick (a la que siguieron varias emigraciones de oficiales y soldados jacobitas a Europa). Además de una guerra dinástica fue una guerra de sustrato religioso entre dos pretendientes al trono de Inglaterra, Guillermo protestante y Jacobo católico.

Para acceder al prado donde está la torre tuvimos que hacer caso omiso de una advertencia…
Las fotos las tomé sin dejar de mirar al toro, que a unos trescientos metros nos observaba cerca de su vaca. Como estaba pastando, y aunque nos observaba, no hizo ademán de acometer. Menos mal, pues hasta la barrera de salida había al menos ciento cincuenta metros herbosos.
Y no se crean que bromeo, porque desde abril del 2017 a marzo del 2022 las vacas irlandesas han matado a 32 personas y dejado heridos a otros 31 incautos que se confiaron.

Ya lejos de los bóvidos sospechosos y de la torre en ruinas del castillo del s.XIV, nos acercamos a un viejo cementerio, unido a las ruinas de una abadía y de la iglesia neogótica de Saint Owen, donde entre las 211 antiguas lápidas no falta una de un tal Rooney Lacy. En Ballymore como en otras muchos localidades de Irlanda hay emplazamientos como este.
No pudimos entrar, pues el lugar esta clausurado por las restauraciones en curso, aunque se divisa la abadía medieval en ruinas desde el exterior de la valla, a la derecha de mi foto.
Cuando nos aprestábamos a dejar el pueblo, entramos en el pub y restaurante local con ánimo de comer algo. Lo único que tuvimos que pagar fueron las cervezas de la barra, pues una señora muy amable se acercó sin nosotros decir nada a nuestra mesa, para invitarnos al plato de arroz con pollo al curry del menú de una fiesta de aniversario o cumpleaños que se estaba celebrando en esos momentos. Puedo afirmar que de esta cordialidad y amabilidad hacia el forastero hemos encontrado muchas muestras espontáneas en las tres semanas de nuestro viaje por Irlanda, que habría querido hacer mi abuela materna Carmen Lacy.
En Galway
De nuestra estancia en Galway tendría que resaltar muchas cosas, aunque habré de sintetizar para no aburrir al lector, empezando por el arco al que se refiere el grabado que abre esta entrada.
El «Arco Español», el Spanish Arch de Galway (originalmente en gaélico Ceann an Bhalla o sea Cabeza del Muro) es uno de los monumentos señeros de la historia de Galway, que ha sido materia de ilustraciones desde su construcción en 1584, como parte de un muro que entonces contaba con cuatro arcos, para la defensa del puerto. De ahí partían y llegaban naves del resto de Europa. Después del terremoto de Lisboa en 1755, se produjo un gran tsunami que impactó en sus muros de seis metros y modificó sus estructuras. De aquel fortín del puerto de Galway hoy subsiste un solo arco.
El paso del tiempo no ha disminuido el arribo de vinos españoles a Galway. A juzgar por lo que hemos encontrado en comercios y restaurantes la llegada de nuestros caldos ha debido de aumentar exponencialmente, aunque el whisky irlandés fluye igualmente hacia España.
En el camino hacia el este arco, emblemático de una larga relación comercial así como de una cooperación, que también ha dejado en España instituciones y hasta calles con apellidos irlandeses, recorrimos las orillas placenteras del Corrib
observando edificios con aspecto de fortaleza
y alguna huella de la Bauhaus.
El paseo nos lleva a la catedral, una obra de estilo neogótico inaugurada en 1831
cuyas pesadas líneas y piedras grises contrastan con la placidez del parque infantil al frente de la mole.

Los oscuros muros del interior del templo imponen respeto e invitan al silencio, pero no mucho a sentarse a refrescar el alma.
Todo lo contrario de la visita a la oficina luminosa del archivo episcopal, en el mismo edificio catedralicio, donde la Señora Darina, su amable archivista, nos recibe para responder a las búsquedas relacionadas con mi antepasado y nos anima a viajar a Portumna, lugar de su nacimiento y posiblemente de su bautismo, para lo cual nos facilita la advocación de la iglesia parroquial de esa villa y el nombre de su párroco. Podemos ir de su parte.
Tras un garbeo por los alrededores y una comida vegana, bastante pesada, pero servida con gran amabilidad, en la tranquila terraza de un restaurante de orientación asiática
seguimos nuestro largo paseo al hotel, desde el que se divisa la bahía, donde planeamos para el día siguiente el recorrido a Portumna.
Así que ¡hasta el próximo domingo!
De un viaje a Irlanda (VI): Galway (2) y visita a Portumna

Durante nuestra estancia en Galway nos acercamos a Salthill, un barrio o village del suroeste de la ciudad que se asoma a la bahía. Desde su promenade, que es a la vez playa, se divisa la línea de los montes del Burren Way y un poco más distantes las Islas de Arán, a las que deseábamos ir, pero no nos alcanzó el calendario. Son un lugar que recuerdo como algo legendario desde que, en los cineforum de mis años mozos, vi el famoso documental de Robert Flaherty (1884-1951) titulado Hombre de Arán (1934). ¡Otra vez será!
A lo largo de la espectacular carretera panorámica que corre frente al mar, paralela al Burren Way, fuimos hasta Doolin con la intención de llegar hasta los acantilados de Moher, pero nos quedamos con la vista de su perfil desde este pueblo costero, ya que tuvimos que dar marcha atrás al descubrir que había extraviado uno de mis dos teléfonos. Me lo había dejado olvidado durante la visita al castillo de Dunguaire en el inicio de nuestra ruta de la mañana del 21 de junio. Gracias a que la persona que lo encontró lo entregó a la policía local de Kinvarra, lo pude recuperar, fue a costa de interrumpir nuestra ruta hasta los famosos acantilados.
Así que no pudimos continuar ruta hasta Moher…
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Castillo de Dunguiare
Es uno de esos castillos irlandeses, con el interior de la torre dividido en pisos como una auténtica mansión. Se levanta frente a la bahía de Galway y fue construido para la vigilancia y defensa de las rutas comerciales por las que navegaban los galeones que desde al menos el siglo XVI unían Irlanda y el continente europeo, y más adelante los navíos que iban y venían entre el puerto de Galway y América.

Aparte de los vinos, desde España llegaban también hierro, armas, pistolas, especies y calicó (cretona o tela de algodón), y del Caribe (West Indies) azúcar, algodón y ron. De Portugal se importaba sal. De Francia vinos, de Nueva York tabaco y semilla de lino y de Carolina del Norte (Wilmington) patatas.

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Salthill
En Salthhill nos limitamos, al atardecer y de vuelta de la excursión a Dollin, a dar una vuelta por su paseo marítimo y a una cena en un pub restaurante donde nos esperaba una sorpresa…
La primera fue el nombre tomado del apellido de la esposa de James Joyce, que fue también su inspiradora, Nora Barnacle (1884-1951). Estaban aún en nuestra retina las impresiones de nuestra participación en el Bloomsday en Dublín, donde las señoras se vestían como ella y los caballeros nos vestíamos como el escritor y su personaje Leopold Bloom.
Además en el Barnacles hay un mural en el que se rinde homenaje a Nora Barnacle. Es obra de la pintora Margaret Nolan, dublinesa establecida en Galway, a la que conocimos con motivo de mi inesperada lectura en público del poema de Harry Clifton que ya había recitado en Dublin.
Esta intervención mía la suscitó una performance en la cava literaria del restaurante, en la que no faltaba un émulo de Joyce, leyendo su versión de unos recuerdos agridulces y sarcásticos de la recepción del Ulyses en Irlanda, estaba acompañado por una émula de Nora, ambos vestidos al estilo de aquella famosa jornada de Leopold Bloom que el autor desarrolla en su novela.
Connor, uno de los dos socios dueños del restaurante, me animó a leer de nuevo el poema que ya había recitado en Dublín. Así fue como me gané la escucha y un generoso aplauso del club literario del Barnacles Bar de Salthill. Quienes me conocen saben que para disertar no me hago de rogar (aunque sea con un acento inglés made in Spain)
Mientras tanto atardecía y nuestra cena se enfriaba, por lo que retornados a nuestra mesa comimos el mejor fish and chips (*) que he saboreado en mi vida.
Cuando dejamos el Barnacles Bar, como versificó Harry Clifton en su poema…
las luces afuera cambiaban del verde al rojo
en planos de realidad cambiantes…
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…the lights outside turned green and red
On shifting planes of reality….
Penguin Book of Irish Poetry, by Peter Fallon & Derek Mahon (eds.), London 1990, p 396.
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Portumna o Port Omna (Puerto de los robles)

El día anterior habíamos viajado desde Galway a Portumna, lugar en donde nació Patrick De Lacy O’Carroll, de quien ya hemos escrito hace dos domingos. Él fue mi antepasado y uno de los motivos de nuestro viaje a Irlanda, en especial de esta visita al lugar de su nacimiento en 1706.
La jefe de archivos de la oficina episcopal de Galway nos había recomendado tomar contacto con el párroco de Portumna, para ver si quedaba el registro de bautismo de Patrick, pues en el siglo XVIII no existía un registro civil de nacimientos. La secretaria de la oficina parroquial -el párroco estaba ausente- abrió el viejo libro donde efectivamente aparecían anotados los bautizos, pero sólo incluía registros a partir de la tercera década de aquel siglo. Desafortunadamente la parroquia no tenía registro de fechas anteriores.
En todo caso, la visita a Portumna mereció la pena. Esta pequeña ciudad, que cuenta hoy con 1530 habitantes, forma parte de un área geográfica de la que, durante dos siglos y hasta principios del siglo XIX, emigraron muchos de los wild geese que salieron hacia España y otros países europeos tras la derrota de los católicos jacobitas y del resultante Tratado de Limerick a favor de los protestantes williamitas, así como de las subsiguientes leyes penales que discriminaban duramente a los católicos irlandeses. Nuestra visita, a falta del registro que buscábamos, no careció de interés ni de una experiencia evocadora.
La dominación williamita tras las guerras contra los jacobitas causó emigración en esa parte de Irlanda, pues las propiedades que estuvieron en manos de las familias católicas pasaron a manos protestantes tras la derrota de la batalla de Aughrim en 1691. Este el caso del castillo de Portumna que fue a parar a manos de los vencedores. Al lapso de tiempo que transcurrió desde esa fecha hasta que sobrevino un cambio de reinado en la monarquía británica sucedió una fase de devoluciones, aunque previas a un gravoso pago de rescate de lo que les habían quitado. Estas devoluciones de tierras confiscadas las otorgó en 1726 George I de Inglaterra e Irlanda a quienes se sometieran a la nueva situación de dominio protestante inglés. La familia De Burgo, no obstante haber favorecido anteriormente la causa católica jacobita, aceptó las condiciones, pagó y recuperó sus propiedades de Portumna.
Entre tanto, muchas de las familias católicas jacobitas a las que habían hurtado sus propiedades no pudieron recuperarlas. A este abuso obedece en parte la fuga de los gansos salvajes, quienes además de sufrir la desposesión de sus familias, tuvieron que elegir entre emigrar o ser sometidos a graves castigos. Además estas confiscaciones y penas están probablemente en la base de la gradual desaparición de los apellidos de los De Lacy y los O’Carroll, los del padre (Edmond) y la madre (Leonora) (**), en el territorio de Portumna y Galway y en la región de la orilla oeste del Lough Derg (Lago Derg), en la parte de lo que fue el Clanricarde County.
Eran los territorios en que se asentaban a principios del siglo XVIIl las familias de los De Lacy y los O’ Carroll, vinculadas a Portumna y Galway, y de donde eran los hermanos Patrick y David, que partieron a España tras aquellas expropiaciones y persecuciones que desencadenó el Tratado de Limerick contra los católicos. Andando el tiempo se comprueba la casi total desaparición de esos apellidos en el censo de 1911 (***).
A la antigua iglesia, probablemente aquella en que Edmon de Lacy y Leonora O’Carrol bautizarían a su hijo Patrick nacido en Portumna, no pudimos acceder. Tampoco a los archivos de la municipalidad, cuyas oficinas estaban ya cerradas.
Comimos muy bien en Café Rose, frente al ayuntamiento al otro lado de la calle. Al dueño, muy amable, le pregunté si entre los habitantes de la villa conocía a alguno de apellido Lacy u O’Carroll. Tras rascarse la cabeza me respondió que no. Si algunos quedaron tras las confiscaciones del siglo XVIII, pudo también matarlos o empujarlos a la emigración la hambruna de mediados del XIX.
La abadía de Portumna

La abadía de Portumna, sus ruinas, son monumento nacional. Fue fundada por monjes del Cister en el siglo XIII y pasó a ser de los dominicos en siglo XV, para ser disuelta con la llegada de la Reforma protestante en el siglo XVI. Los dominicos se establecieron de nuevo en ella a mediados del siglo XVII cuando los católicos trataban de reorganizarse en esa región, si es que tras la batalla de Aughrim algunos se quedaron a vivir en la zona. Una parte del monasterio se convirtió en templo de la Iglesia Anglicana de Irlanda y entre 1762 y 1810 fue la iglesia anglicana local en Portumna.

Si atendemos a lo inscrito sobre su lápida, el longevo señor Kelly debió de ser un benefactor importante de la iglesia anglicana para merecer una tumba en el muro del templo local.
El ventanal en estilo gótico del siglo XIII recuerda que hubo abundantes intercambios religiosos, culturales y artísticos entre los monjes de Irlanda y los del continente, principalmente de Francia, no sólo en aquel siglo, sino desde la Alta Edad Media.
El Workhouse Centre
En Portumna hay también un antiguo Irish Workhouse Centre creado en 1838 para la albergar a los pobres y ofrecerles una ocupación en la medida de lo posible. Aquellos centros fueron especialmente activos durante la hambruna, la Great Famine, que mató a un millón de habitantes y obligo a emigrar a más de un millón, lo que causó un descenso de población estimado entre el 20 al 25 %.
Hacia 1920 había en Irlanda alrededor de 163 de estos centros, A partir de entonces se usaron como centros de recursos para muchos otros usos de interés comunitario. El de Portumna sigue en proceso de rehabilitación y guarda memorias de su uso original.
No nos alcanzó el horario para visitarlo.
NOTAS:
(*) Ingredientes de fish and chips en el Barnacles Bar: Fresh Market Fish, Connemara Lager Beer Batter, Tartare Sauce, House Slaw, Crispy Fries (del menú del Barnacles Bar)
(**) El padre de Patrick, Edmond De Lacy-Bellingare había luchado contra el Imperio Otomano en el sitio de Viena en 1683, y a su vuelta estuvo preso en la Torre de Londres, de la que fue liberado por intervención de Lord Clanricarde quien le acogió en su feudo de Portumna, donde se casó con Leonora O’Carroll of Ely de una familia desterrada a la misma población por las deportaciones de «papistas» al oeste del río Shannon por Cromwell. De ese matrimonio nació mi antepasado en 1706 en Portumna.
The marquis de Lacy of Alicante, Spain, is the senior descendant of Edmond Lacy and Eleanor O’Carroll. This Edmon Lacy, son of Edmond and Una or Winnifred O’Kennedy (…)
Limerick Leader, Saturday, September 01, 1934, page 14, vol. 1905-1934 de la Cork City Library (cortesía de su bibliotecaria jefe Mary O’Leary)

(Fuente: Geni.com)
(***)
Lacy Surname in Ireland (Censo de 1911) :

O’Carroll Surname in Ireland (Censo de 1911) :

Top 50 Surnames in each county (in Ireland)
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Nota sobre las penal laws que se impusieron a los católicos irlandeses
Maureen Wall, «The Age of the Penal Laws (1691-1778)» en The course of the Irish History, edited by T.W. Moody & F.X. Martin, enlarged edition, The Mercier Press, Cork, 1984, pp.217-231.
Las confiscaciones de tierras supusieron pasar del 59 % pertenecientes a católicos en 1641 a un 22% en 1688, a causa de la invasión de Irlanda por Oliver Cromwell (1649-1653). En el Condado de Limerick la confiscación «cromwelliana» arrebató prácticamente todas las tierras a los católicos.
Los efectos de las confiscaciones siguientes supusieron una reducción al 14% documentada en 1703 tras la aplicación de las restricciones del Tratado de Limerick.
Cfr.: Aidan Clarke, «The colonisation of Ulster and the rebellion of 1641 (1603-1660)», ibidem, pag. 201.

En el Jardín del Recuerdo de Dublín la escultura de Oisín Kelly plasma la leyenda de los Niños de Lir que partiendo de mitos precristianos narra como los amados hijos del rey Lir fueron trasformados en cisnes por su madrastra celosa y como, al cabo del tiempo, San Patricio, el patrón de Irlanda que trajo a la isla la fe cristiana, los liberó de su cautividad.
Estos cisnes que nacidos de los sufrimientos alzan el vuelo se convierten así en una escultura que recuerda simbólicamente como tras duros siglos de colonización británica los irlandeses alcanzaron su libertad gracias al sacrificio de muchos.


No es esta la única muestra de las obras de arte que en Dublín y a lo largo de la geografía irlandesa hermanan la creatividad de sus artistas con lo vivido por los irlandeses durante la dominación de su poderoso vecino. La historia de Irlanda está bien documentada (*) y lo vivido en Irlanda, en particular tras la creación de una religión de estado anglicana fundada en la Reforma protestante a partir del reinado de Enrique VIII, cruelmente acentuada por las leyes penales que durante casi tres siglos oprimieron a los irlandeses, en especial reprimiendo a los de confesión católica tras la invasión de las tropas de Oliver Cromwell (1599-1658).
Justo enfrente del jardín del recuerdo está la Hugh Lane Gallery con su magnífico recorrido del arte moderno europeo. Pero en el caso de mi visita me centro hoy sobre todo en la pintura irlandesa en este aspecto de su relación con la historia de Irlanda antes de su independencia, la parcial de 1921, que culminaría con la proclamación de la República de Irlanda en 1948.
El lienzo de Daniel Maclise (1806 – 1870) sobre el movimiento Rockite, una lucha que desde 1820 enfrentó a los aparceros irlandeses, sujetos a diezmos abusivos, contra la explotación por parte de los lores propietarios afines al dominio británico que se habían ido apoderando de las tierras de los católicos irlandeses desde el siglo XVII en adelante, muy en particular tras el Tratado de Limerick (1691) a partir del cual se implantaron duras leyes penales contra los católicos irlandeses.


Parecido orden de cosas, fue el generado por la gran hambruna (1845- 1852) que partiendo de la plaga de la patata acabó con la vida de una multitud estimada en un millón de personas, sobre la cual Sir Charles Trevelyan, decidió limitarles la ayuda alimentaria declarando que “the judgement of God sent the calamity to teach the Irish a lesson” (el juicio de Dios envió esta calamidad para dar una lección a los irlandeses).
Muchos grandes propietarios aprovecharon la situación para desahuciar a sus aparceros…
Como ilustra Robert George Kelly en su cuadro «Un desahucio en Irlanda». (1848. National Gallery of Dublin):

Ya desde el Tratado de Limerick se habían producido las emigraciones de los oficiales y soldados católicos derrotados, perseguidos y con su tierras y propiedades expropiadas, algunos de los cuales vinieron a servir, con cartas de recomendación de los obispos irlandeses, en España y otro países europeos. Esta es una historia, de la que un antepasado del que aquí escribe formó parte (**), pero que merece capítulo aparte.
En mucha mayor medida la great famine del siglo XIX superó, con su inmensa mortandad y la emigración que se derivó, la depredación y la emigración de refugiados que en en los siglos XVII y XVIII había producido la violenta dominación británica.

Edwin Hayes. Barco de emigrantes en la bahía de Dublin. (1853). National Gallery of Ireland
Para terminar y volviendo a la Hugh Lane Gallery, vale la pena resaltar el trabajo que en ella se ha hecho, para recuperar y recolocar pieza a pieza el ingente caos del pintor de unas metamorfosis que en su plástica experimenta la imagen del ser humano, por no decir de la descomposición de la figura humana, a través de una expresión exclusivamente suya, que nos sigue impactando, sea que comprendamos su proceso pictórico-mental (pocos pintores contemporáneos se han expresado tanto) o que no logremos acompañarle en esa vivencia de la corporeidad (***).
He aquí una imagen de ese estudio, en el mismo y preciso caos en que Francis Bacon (Dublín 1909 – Madrid 1992) amaba pintar y tal como lo dejó a su muerte y lo recolocó al milímetro el equipo de Barbara Dawson, la directora, en la Hugh Lane Gallery, gracias a la donación de los herederos del pintor.

Notas:
(*) Por ejemplo: The course of the Irish History, edited by T.W. Moody & F.X. Martin, enlarged edition, The Mercier Press, Cork, 1984, 479 pp. (hay ediciones que completan el recorrido hasta nuestros días).
(**) Patrick De Lacy O’Carroll (Portumna, Galway, 1706 – Valencia 1758).
(***) En este blog: Convergencias de arte y literatura (I): Francis Bacon y Thomas Bernhard. La compasión despiadada (22 de setiembre 2013).
Observación: algunos problemas inesperados del sistema han producido algunos defectos de formateado en esta entrada, que espero no se repitan en las próximas, y que han retrasado la entrada de este post.
De un viaje a Irlanda (II): la colonia hispana en Connemara
Seguiremos con el relato de los días de Dublin, pero hoy quiero hablar de una sorpresa, la de un viajero español que a punto de comenzar el verano, haciendo un paréntesis en su periplo irlandés, se toma dos días de reposo en el remoto occidente de la isla verde, en un hotel tranquilo de Connemara, donde es muy raro que lleguen clientes españoles…
¡y encuentra que un grupo de jóvenes hispanos tiene tomado el lugar1
El lugar es la península de Renvyle, que presta su nombre a un house hotel en la orilla de una agreste playa de la Costa Oeste de Irlanda, en la región de Connemara.
Tras una parada en Letterfrack para almorzar a base de estofado de cordero, nos encontramos cerca de la citada playa con los aspirantes a guiso, a manto de lana o abrigado chaleco.
Nos damos un gélido y rápido chapuzón en la playa…
Donde quienes, como suele ser, quienes se sienten a gusto en el frío de las aguas atlánticas son los niños que incluso nos dan una lección de ágil escalada a pies desnudos.
Cuando el baño nos ha refrescado el apetito y entramos en el familiar comedor del hotel descubrimos que (de izquierda a derecha) Tommy (argentino), David (peruano), Juan (malagueño), Estefanía (barcelonesa), Javier (malagueño) y Fernando (segoviano) son sostienen ese lugar, en el que viven y trabajan, aportando su eficiencia y simpatía, en al recoleto albergue, donde año tras año vuelven familias con hijos y personas mayores, atraídos por un entorno acogedor y una excelente y nutritiva cocina, en un paisaje de hechizadora belleza.
Cuando acabé de hacer la foto, me dijeron que tampoco estaría mal añadir un madrileño, así que no me hice de rogar y acepté el honor de posar con este grupo de jóvenes que, con su buen humor y su labor profesional, nos han inspirado a mi esposa y a mí, durante nuestra breve estancia en esta agreste costa donde trabajan y piensan y forjan su futuro.
Dondequiera que ella y ellos vayan cumplirán sus sueños y sus proyectos. Las rosas que en los jardines de Renvyle se renuevan cada años con su color y su aroma simbolizan la promesa de ello.
***
El tiempo vuela y ayer estábamos ya de vuelta a Dublin, para luego partir hacia Cork. De Galway, de Portumna, así como de nuevo de la capital de Irlanda, también hablaremos.
De un viaje a Irlanda (I): días de Dublin (1)
Para Ros y Ciaran
El martes 13 de junio llegamos a Dublín, donde fuimos recibidos por muy buenos amigos.
Del paseo del 14 de junio
Al día siguiente, con un tiempo digno del Mediterráneo nos acercamos a la National Gallery. Allí nos aguardaban las salas de los pintores irlandeses de los siglos XIX y XX. Por ejemplo este lienzo expresionista de un acontecimiento deportivo obra del hermano del poeta William Butler Yeats

o este otro cuadro de Una Watters. Inspirada por el cubismo y el futurismo logra representar la marcha cuidadosa de una joven bajo la lluvia, procurando no mojarse bajo el chaparrón.
La lluvia no es infrecuente en Dublín, pero afortunadamente no nos tocó a nosotros ese día.
El cercano parque, al que San Esteban ampara, estaba lleno de gentes de toda edad y condición disfrutando el buen tiempo
y de otras gentecillas, que siguen obedientes a su mamá,
mientras se apresura a seguirles un papá magnificente
***
Celebración del Bloomsday el 16 de junio 2023 en el barrio de Sandymount
Doy un salto a una celebración literaria que se repite cada año para conmemorar aquel 16 de junio de 1904 en el que Leopold Bloom el protagonista de Ulises, la innovadora novela de James Joyce (1882-1941), inicia su paseo de veinticuatro horas por Dublín.
En la celebración del Bloomsday en el barrio de Sandymount tuve el honor, convenientemente vestido a lo Joyce, de recitar un poema del poeta Harry Clifton que versificó la experiencia de su paseo del Bloomsday del 16 de junio del año del centenario del nacimiento de James Joyce:
Eccles Street, Bloomsday, 1982
Onesided, stripped of its ghosts,
The half that was left of Eccles Street
Stood empty, on that day of days
My own unconscious feet
Would carry me through
To a blind date, or a rendezvous..
Invisible pressure, invisible heat
Laid down the blue coordinates
Of a Hellenic city
From Phoenix Park to the Merrion Gates,
Where disconnected, at one remove
From wisdom, or eternal love,.
A million citizens worked, ate meals,
Or dreamt a moment of Joyce,
And felt themselves wholly real,
The equals of fate, the masters of choice,
As I did too, on Eccles Street,
Before ever you and I could meet.
In the larger scheme … Coincidence
Rules invisibly, the casual date
Upstaged by Greek infinities
Moving among us like common sense,
Imprisoning, setting me free
To dream and circumambulate.
In a myth too young to be formed.
I would built it myself, from the ruined door
Of Bella Cohen’s bawdyhouse,
From other basements, other whores
Unbuttoning their blouses
Forever, while traffic swarmed.
and the lights outside turned green and red
On shifting planes of reality –
And you, a final student, read
Of Joyce in the National Library,
stood in the crowd, my love unseen,
At the unveiling in Stephen’s Green..
An hour went by, on Eccles Street –
Two drunks, at ease in the Mater portals,
Swigged, and sang Republican songs.
I watched a line of taxis wait
And saw where real grass had sprung
Through mythic pavements, already immortal,.
Green as life, and unresearched.
I had come, only that morning,
From Ringsend docks, and Sandymount Church,
Along the arc of odyssey,
With my invisible yearning
To break the circle, set myself free,.
As you had yours, until one day
In the prefigured city,
Where every step is a step of fate
And recognition comes only later,
We could meet, you and I,
Weigh anchor at last, and go away.´´´´
Demediada, despojada de sus fantasmas,
la mitad que quedaba de Eccles Street
estaba vacía, en ese día de días
mis propios pies inconscientes
me iban a llevar por ella
a una cita a ciegas, o un rendezvous.
.
Presión invisible, invisible calor
trazaban las azules coordenadas
de una ciudad Helénica
desde Phoenix Park hasta Merrion Gates,
donde desconectados, todos en uno, apartados
de la sabiduría, o del amor eterno,
.
un millón de ciudadanos trabajaban, comían,
o soñaban un momento de Joyce,
y se sentían totalmente reales,
los iguales del destino, los dueños de elegir,
como hice yo también, en Eccles Street,
antes de que tú y yo pudiéramos coincidir
.
en el designio más amplio… La coincidencia
dicta invisible las reglas, la cita casual
eclipsada por las infinitudes griegas
que circulan entre nosotros como sentido común,
aprisionándome, liberándome
para soñar y dar la vuelta
.
en un mito demasiado joven para formarse.
Lo construiría yo mismo, desde la puerta en ruinas
de la casa de citas de Bella Cohen,
desde otros sótanos, otras prostitutas
desabrochando sus blusas
para siempre, mientras el tráfico hervía
.
y las luces afuera cambiaban del verde al rojo
en planos de realidad cambiantes –
y tú, estudiante en fin de carrera, leías
a Joyce en la Biblioteca Nacional,
o estabas entre la multitud, mi amor oculto,
en la inauguración en Stephen’s Green.
.
Pasó una hora, en Eccles Street –
dos borrachos, a sus anchas en los portales de Mater,
trincaban y cantaban canciones republicanas.
Yo miraba a una cola de taxis en espera
y vi el lugar en que auténtica hierba había crecido
por pavimentos míticos, ya inmortales,
.
verde como la vida, y no buscado.
Había venido, solo esa mañana,
desde los muelles de Ringsend, y Sandymount Church,
pasando el arco de la odisea,
con mi anhelo invisible
para romper el círculo, liberarme,
.
como el que tú tenías, hasta que un día
en la ciudad imaginada,
donde cada paso es un paso del destino
y el reconocimiento viene sólo después,
pudiésemos nosotros encontrarnos, tú y yo,
levad anclas por fin, y partir lejos.
.
Penguin Book of Irish Poetry, by Petere Fallon & Derek Mahon (eds.), London 1990, pp.395-396. (La traducción es mía)
***
En Dublín también se puede celebrar acompañados por alguno de los excelentes espirituosos de las destilerías irlandesas, pero ésta es otra historia…

En busca de amenidades: seis siglos de parques y jardines.

En el Museo Nacional en Estocolmo está abierta hasta el 7 de enero del 2024 una nutrida y muy bien documentada exposición sobre El Jardín – Seis siglos de Arte y Naturaleza, que he tenido ocasión de visitar.
Los jardines, desde los más ambiciosos y aristocráticos hasta el más modesto balcón, son y han sido en Suecia materia no sólo de interés y cuidados sino también de culto, y por parte de reyes y grandes propietarios de grandes proyectos y dispendios. Pero también de las fiestas populares, no en vano la principal fiesta veraniega en Suecia es aquella en que se celebra el Midsommar bailando en torno a un árbol florido.
La exposición pasa revista a la historia de los jardines y parques, con particular presencia de planos de los proyectos, realizados o no, de famosos arquitectos de jardines, sobre todo franceses y otros a sueldo de la Corona Sueca a lo largo de la historia, así como diseños y pinturas relacionados. El catálogo es magnífico.
A los seres humanos siempre nos han fascinado los jardines. Han servido como lugares de desfile en los castillos reales y las mansiones de los que están en el poder. Ser capaz de presentar plantas exóticas en el jardín era casi tan importante como construir una extensa colección de naturalia, artificialia y scientifica. Se construyeron pabellones y cobertizos para barcas, se diseñaron laberintos y ruinas, y se colocaron esculturas, fuentes, urnas y muebles para crear una experiencia holística donde el visitante pudiera encontrarse con la naturaleza de manera estructurada. La teoría del arte del jardín y la literatura del jardín también vieron la luz.
de la presentación de la exposición
La temática de la exposición es variada y ambiciosa, como aquel jardín del pecado original que se ilustra con obras de artistas modernos. Lógicamente, dedicándose a los últimos seis siglos no incluye los jardines que se regalaron los miembros de la familia imperial romana, ni los jardines severos de los monasterios medievales, ofreciendo en cambio una rica muestra dedicada a los jardines, barrocos y rococós, en los que se exhibía la grandeur de los monarcas franceses y de sus émulos suecos, así como imágenes de jardines del siglo XIX.
No han faltado los nenúfares de Monet, en este caso en un lienzo suyo prestado por el Museo de Arte de Gotemburgo para esta muestra.
Y será casualidad, pero el caso es que unos días después estuve paseando por el parque de la mansión de sombrío estilo neo-Tudor de Tjolöholm en la comuna de Kungsbacka, aquella que acabó de construir la viuda de James Fredrik Dickson (1844-1898), un sueco de origen inglés que murió envenenado por el agua con verdín de un grifo no muy cuidado. Y ¡hete aquí que durante mi paseo, en un lateral apacible del parque encontré un estanque que me recordó los nenúfares de Monet!
Fue la viuda Blanche quien terminó la construcción de la mansión, pero algún maleficio debía cernirse sobre esa obra, pues cuando está emprendedora mujer retornaba de un viaje a Ceilán para visitar las plantaciones de té propiedad de la familia, murió de disentería en el barco y su cadáver encontró sepultura en el Océano Índico.
Menos mal que en ese mismo parque trota un feliz equino,

detalle alegre que contrasta con la sombría vista de la mansión.
Y como el tiempo apremia, animo a quien pueda a darse un garbeo por esta fabulosa exposición de Estocolmo y les dejo con una imagen de los proyectos que a Gustav III se le antojaban para sus parques reales.
Son cosas bastante curiosas, que se pueden descubrir en esta exposición, que nos muestra unas historias de Suecia probablemente menos conocidas por los lectores de este blog. Por ejemplo, una escenografía de Louis Jean Desprez para la pieza teatral que fue representada en 1784-1785 ante Gustav III de Suecia (1746-1792) titulada Reina Cristina, obra escrita por el propio monarca.
El fondo representa una fiesta llena de luminarias en los jardines reales del palacio de Makalös, que ya no existe porque fue destruido por un incendio el 25 de noviembre de 1825 durante… ¡una representación teatral!
No pocos desastres ígneos se han producido en Suecia a causa del amor que los suecos profesan por las velas, lógica tradición debida seguramente a los largos oscuros inviernos de Escandinavia.





























































































































