Un poema de Tristan Tzara

En estos días mediterráneos de calor excesivo ha caído entre mis manos un viejo libro de frágil encuadernación y páginas del color de esa luna desmesurada que se asomó a nuestros cielos hace poco.
Editado en 1947 por Jean Cassou (Deusto1897 – París 1986) es una antología (*) de prosa, teatro y poemas de Tristan Tzara (1896 – 1963), uno de aquellos numerosos intelectuales rumanos a los que los avatares del siglo XX llevaron a abrazar la lengua y la cultura francesas y destacar en diversos campos de las letras y la historia.
No seré yo quien haga la explicación de sus vida y obra, pues hay mucho escrito sobre él y lo que representó en la cultura europea como principal figura del movimiento dadaista, precursor del surrealismo, y pienso que inspirador de muchas otros contestarios radicales del arte y las costumbres establecidas que le sucedieron
Yo destruyo las gavetas del cerebro y las de la organización social : desmoralizar por todas partes desplazar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal dentro de los poderes reales y la fantasía de cada individuo
fragmento del Manifiesto dadaísta (1918)
Este es un pequeño ejemplo de aquél que declaraba que «la moralidad es la infusión de chocolate en las venas de todos los hombres»
Nacido en Moinești quien se llamó originalmente Samuel Rosenstock vio la luz a menos del 200 kilómetros en línea recta de la Transilvania del Conde Drácula. Cada uno ha su modo ha sido protagonista de famas sociales de un modo u otro revolucionarias.
Al hilo de la lectura de los textos de Tristan, por cierto subliminalmente tristes, en muchas de sus entrelíneas se siente que su búsqueda del absurdo literario es una constante fuga de las horrores de las dos grandes guerras de la primera mitad del siglo XX europeo con su ese otro absurdo, sangriento y de ningún modo imaginario.
Con Jean Cassou he escogido uno de los poemas de Tzara, escrito hace cien años en que destaca una lírica, a mi modo de ver, llena de las enrevesadas señales que se desprendían de las gavetas de su cerebro. El subrayado de uno de los versos que se repite es mío, así como la traducción al castellano.
PAYSAGES ET ACCIDENTS
cirage des avenues fines
le café d’aube d’où sortira le proverbe d’été
donné au profit de tous les projets de voyage
enfilés le long des galeries de flûtes
le nombril de cire fond
ainsi sur le fourgon de queue toutes les petites marionnettes
où allons-nous se demande le monsieur qui a eu des déceptions
voilà maintenant le rire qui dégouline
ce sont des tranches de seins de verre
c’est un amour-mètre
c’est la menace perfectionnée d’un battant de cloche parapluie
et le passeport pour l’étage supérieur de l’armoire s’ouvre
il y a un glacier libre et les oiseaux
nous remarquons là le microphone
grossissante les pas et les paroles qui n’osent plus sonner
restent pour ainsi dire dans leurs coquilles
mais on les voit car ce sont des yeux
voilà où mène une heure d’oubli
le bracelet de rubis vous pousse sur la joue
en bonbons acidulés de flammes
le feuillage des veines se répand avec la lenteur de la soif
c’est un vrai désastre
que les palpitations des murs des immeubles explique et accompagne
une auto
la jeune filles reste étendue sur le pavé
un mouchoir humide
un accident comme un autre direz-vous
voilà où mène une heure d’oubli
personne ne demande votre participation
aux spéculations excitées autour d’un mouchoir d’oubli écrasé
la nécessité sociale ne la justifie pas
voilà cependant où mène une heure d’oubli
à l’unanimité des abstentions quand il s’agit d’un tamponnement prévu
entre les os et les nombreux blessés en liberté
locomotive douleur qui marche vite en tous les sens
les sismographes auscultent la terre
opérations de bourse
la panique des cravates se nouent et se dénouent en chiffres
mais jamais la mécanique
n’ enregistrera la congestion d’une heure tordue par les nerfs
cette écriture fine et mouvante des corps
indique les fleuves sur sa carte géographique
voilà où mène une heure d’oubli
comment voulez-vous comprendre ce que personne n’a encore compris
on se gratte les organes l’un après l’autre
une belle danse pour la solitude quand la langue est collée au palais
un timbre-poste de musée glacial sur l’horreur des vitre vides et fixes
chacun de nous a un réservoir d’événements
qui s’accompliront dans l’ordre des commodités de sortie
ils sortiront comme les perroquets et leurs phrases
sans se soucier de la justesse de leurs intéressantes observations
voilà où mène une heure d’oubli
dans les tunnels d’avoine noire de fumée
***
PAISAJES Y ACCIDENTES
depilación de finas avenidas
el café del alba del que saldrá el proverbio del verano
donado en beneficio de todos los planes de viaje
enfilados a lo largo de galerías de flautas
el ombligo de cera se derrite
así como en el furgón de cola todas las pequeñas marionetas
a dónde vamos se pregunta el señor que ha tenido decepciones
hete aquí ahora la risa que gotea
son rebanadas de senos de vidrio
es el metro del amor
es la amenaza perfeccionada de un badajo de paraguas-campana
y el pasaporte a la estantería superior del armario se abre
hay un glaciar libre y los pájaros
notamos ahí el micrófono
que amplifica los pasos y las palabras que no osan ya sonar
permaneciendo, por así decirlo, en sus caparazones
pero las vemos porque son ojos
he ahí adonde lleva una hora de olvido
la pulsera de rubí empuja sobre la mejilla
caramelos ácidos llameantes
el follaje de las venas se extiende con la lentitud de la sed
es un verdadero desastre
que se explica y acompaña por las palpitaciones de las paredes de los edificios
un auto
la joven permanece tirada en la acera
un pañuelo húmedo
diréis un accidente como cualquier otro
he ahí adonde lleva una hora de olvido
nadie pide vuestra participación
en las excitadas especulaciones sobre un aplastado pañuelo de olvido
la necesidad social no la justifica
pero he ahí adonde lleva una hora de olvido
de abstenciones unánimes en lo que respecta al amontonamiento previsto
entre los huesos y los numerosos heridos en libertad
locomotora del dolor que corre rápido en todas las direcciones
los sismógrafos auscultan la tierra
operaciones de bolsa
es el pánico las corbatas que se anudan y se desanudan en cifras
pero jamás la mecánica
registrará la congestión de una hora retorcida por los nervios
esta escritura fina y conmovedora de los cuerpos
indica los ríos en su carta geográfica
he ahí adonde lleva una hora de olvido
¿cómo quieres entender lo que nadie ha entendido todavía?
nos rascamos los órganos uno tras otro
un hermoso baile para la soledad cuando la lengua se pega al paladar
un sello de correos del museo glacial sobre el horror de cristaleras vacías e inmóviles
cada uno de nosotros tiene un reservorio de acontecimientos
que se realizarán en el orden de las conveniencias de salida
saldrán como los loros y sus frases
sin preocuparse por la exactitud de sus interesantes observaciones
he ahí adonde lleva una hora de olvido
por los túneles de avena negra de humo
.
Tristan Tzara, del L’arbre des voyageurs (1921-1924). Op.Cit. pp. 89-91

Notas
(*) Tristan Tzara, Morceaux choisis, Préface de Jean Cassou, Paris, Bordas, 1947, 309 pp.
Contrastes de un verano sueco

Son días que trascurren entre sol, cielos azules o nublados, lluvia y una ciudad a la que afluyen numerosos turistas veraniegos, cuando el parque de atracciones de Liseberg rebosa de visitantes. Es Gotemburgo, es decir Göteborg, la Venecia de la Costa Oeste.

…
Las opciones para quien quiera darse un baño oscilan entre las rocas graníticas al borde de lagos como el Delsjön o del mar, donde los muelles de madera son el lugar más apropiado para zambullirse, o las calas de arena que a menudo son invadidas por las algas. Pero esto no desanima a nadie a juzgar por la alta frecuentación que se constata en los días en que el sol se asoma, o incluso cuando las nubes se muestran clementes y no descargan lluvias.

Tan es así que los parques infantiles del barrio sestean durante horas en el olvido.

…
Todo lo contrario sucede en el parque de atracciones de Liseberg que además ofrece un recorrido escultórico notable. Las amables esculturas de Gerhard Henning (1880 – 1967) reciben al visitante a pocos metros de la entrada, entre otra muchas obras en bronce.

Esta alegría sin ropajes contrasta con otras damas, no menos sonrientes, que subrayan la dimensión cada vez más diversa de la población femenina de Gotemburgo, donde el calor del fin de semana pasado se afrontaba de muy diversas maneras,

…
La figura erguida de la verde corona de este joven arbolillo que los excelentes jardineros del Jardín Botánico han plantado anuncia largos años de crecimiento y lozanía…

lo que contrasta con la mole ceñuda de la Torre Karla que está en fase de terminar su equipamiento y que ensombrece con su coraza de guerrero galáctico el skyline de Gotemburgo cuando la mirada se dirige desde el centro de la ciudad y sus barrios aledaños hacia el norte de la ría.

…
Y si nos acercamos a alguno de los pulmones verdes de la ciudad, como por ejemplo al parque de Trädgårdsföreningen, donde juegan plácidamente los niños bajo la mirada materna…

puede que siguiendo nuestro paseo, a diez escasos minutos, sintamos el contraste entre ese parque y la intifada de tiendas de campaña (regularmente vacías), que llevan ya semanas instaladas frente al edificio central de la Universidad, bajo las mismas banderas que muchos palestinos acogidos en Suecia enarbolaron con júbilo frente al ayuntamiento en la plaza de Gustaf Adolf durante las horas que siguieron a la matanza y las violaciones de cientos de pacíficos ciudadanos de Israel, perpetrada por Hamas el 7 de octubre del año pasado, celebrando (como de ello fui testigo) la hazaña homicida y el secuestro de decenas de niños, mujeres, adultos y ancianos.

Definitivamente, esta ciudad reúne ejemplos de los contrastes y las transformaciones que caracterizan hoy a la sociedad sueca.
En todo caso y como rezaba el título de un libro del filósofo Fernando Savater, acabaré rogando que perdonen las molestias (2001) (*)
(*) Editorial Punto de lectura, enero 2001. El libro llevaba el subtítulo: crónica de una batalla sin armas contra las armas
Paseo y poesía (Gotemburgo en julio)

Hace pocos disfrutaba yo de los quince refrescantes grados del mes de julio en Gotemburgo, cuando inicié el paseo cotidiano por la ciudad que me permite engrasar mis viejas piernas. Esta vez tomé las primeras fotos desde un puente que cruza ese canal que servía de puerto en siglos pasados, flanqueado por edificios del siglo XVIII y XIX.
Desde el mismo se avista la forma severa de la Karlatornet que a mí me recuerda uno de esos cascos verticales que protegían la cabeza de los caballeros en los torneos medievales de tiempos de Ivanhoe. ¡A cada cual su imaginación!
Pero las dos cariátides de la puerta de la Thamska Huset (del nombre de un juez que la habitó) en Norra Hamngatan 6, edificio de estilo neo-renacentista construido en 1732, más parecen esclavos a la venta en un mercado otomano, quizás porque fue construido por un ingeniero militar.

A su lado, en el número 4, la fachada de la casa, construida con el mismo neo-estilo en 1883 sus cariátides femeninas se ajustan a modelos de la escultura clásica y se coronan con capiteles jónicos.

Si diesen un paseo por los barrios centrales de Gotemburgo, incluso navegando en las barcas turísticas, no les faltaran ejemplos de neo-estilos de eclecticismo variopinto, desde arcos de medio punto medievales hasta muestras del barroco.

El día lluvioso y la temperatura no granjeaban muchos turistas a los voluntariosos guías de la motoras en estos primeros días de julio.
Pero escuchemos al poeta y aceptemos lo que el día nos trae…
Days
What are days for ?
Days are where we live.
They come, they wake us
Time and time over.
They are to be happy in:
Where can we live but days ?
.
Ah, solving that question
Brings the priest and the doctor
In their long coats
Running over the fields.
***
Días
¿Para qué son los días?
Los días son donde vivimos.
Vienen, nos despiertan
una y otra vez.
Están para ser felices en ellos:
¿Dónde podemos vivir sino en días?
.
¡Ah! ¡la solución a esta cuestión
empuja al cura y al doctor
a acudir en sus largos túnicas
corriendo campo a través!
.
Philip Larkin, 3 agosto 1953, «The whitsun weddings», Collected Poems, London, faber and faber, p. 98 (la traducción es mía)
***
Si seguimos caminando bordearemos la margen izquierda corriente arriba de la ría, es decir del Göta Älv que tras atravesar Suecia de Este a Oeste desemboca en el Mar del Norte por Gotemburgo



Tras pasar junto a la exposición permanente de viejas fragatas militares…


llegaremos al puerto deportivo de Gotemburgo

donde descansa el Viking, barco de tres mástiles centenario, hoy habilitado para alojamiento y restaurante turístico

y cuyo muelle está presidido por el edificio apodado el lipstick (lápiz de labios)

A su vera se haya el ascensor que nos elevará hasta el centro del elevadizo Puente de Hisingen, construido con el concurso fundamental de empresas españolas como expliqué aquí hace años.
***
Ya que hablamos de puentes, sobre otros puentes, los de la memoria, esos que tendemos hacia nuestro pasado y que a veces borramos, traigo aquí otro poema de Philip Larkin(1922 – 1985):
Forget What Did
Stopping the diary
Was a stun to memory,
Was a blank starting,
One no longer cicatrized
By such words, such actions
As bleakened waking.
I wanted them over,
Hurried to burial
And looked back on
Like the wars and winters
Missing behind the windows
Of an opaque childhood.
And the empty pages ?
Should they ever be filled
Let it be with observed
Celestial recurrences,
The day the flowers come,
And when the birds go.***
Olvidar lo que hice
Detener el diario
fue congelar la memoria,
fue un comienzo en blanco,
.
ya nunca más cicatrizado
en esas palabras, esas acciones
como si despertase al raso.
.
Los quería liquidar
apresurándome a enterrarlos
de cara hacia el pasado
.
como guerras e inviernos
perdidos tras las ventanas
de una infancia borrosa.
.
¿Y las páginas vacías?
Se llenarían alguna vez
aunque fuera observando
celestes recurrencias,
el día en que brotan las flores,
y cuando los pájaros migran.
Philip Larkin, 6 agosto 1971, «High Windows», Collected Poems, London, Faber and Faber, p. 128 (la traducción es mía).
Nota: Larkin quería que todos sus diarios se destruyesen tras su muerte, catorce años antes de eso, en este poema al revisar sus diarios lamenta que congelen los recuerdos como partes de un pasado cicatrizado, y aspira a sustituir esas banales palabras y acciones de la vida por los fenómenos recurrentes del mundo natural en sus repeticiones y eternos retornos bajo el cielo.
***
Por el puerto y sobre el puente
Continuemos empero nuestro paseo que no lleva al puente sobre el Göta Älv…


El frio de este mes de julio reduce la presencia de ciclistas, corredores y ciclistas sobre el puente azotado por un fuerte vendaval, aunque algunos se atreven.

A lo lejos, sobre la margen derecha de la ría, la torre Karla preside el barrio de Hisingen y la zona de Lindholmen donde se ubican algunas de las aulas e instalaciones de la universidad técnica de Chalmers.

Siguiendo por el puente en dirección a Hisingen, sujetando mi gorra para que no se vaya al agua desde el puente, y tras cruzar el pequeño parque infantil en Frihamnen (Puerto franco), como parte del «Parque del Jubileo» (constituido para celebrar el 400 aniversario de la fundación de Gotemburgo) me dirijo a la parada del autobús que me devuelve al centro.

…
Conclusión en el estanque de los nenúfares de Lorensberg
Con un cielo algo más benigno hemos dado al día siguiente otro paseo, esta vez por el barrio de Lorensberg, situado detrás del Museo de Bellas Artes. Es una zona elevada donde solemos sentarnos en uno de los bancos que rodean al Näckrosdamm (estanque de los nenúfares). Un lugar apacible y de aura romántica donde no llegan los ruidos de la ciudad

Salvando las distancias, evoca algo los nenúfares del los estanques del parque de Monet en Giverny (Normandía)

Cerca de este lugar quedo sorprendido por un conejo que se deja fotografiar a pocos metros de distancia

Por la orilla del estanque un pato se entretiene junto al banco en donde estamos sentados

No sólo eso, demostrando ser un pato muy aseado realiza sus abluciones y procede a espulgar sus plumas a base de sorbos de agua que va tomando de la orilla, como se puede apreciar en esta video-filmación que pude realizar a dos pasos del ánade y que he titulado
la toilette del pato en mi canal de youtube

Es sabido que las palmeras viven bajo una amenaza, la de la plaga de un gorgojo al que llaman picudo rojo.

Juan es un experto escalador y podador, natural de Cali (Colombia) y residente en España, que ha venido hace poco a la playa de La Almadraba de Els Poblets (Alicante), a cortar una palmera enferma, carcomida por el picudo rojo, y que ha aceptado saludarnos tras haber talado la que amenazaba a los viandantes.

Si abren este enlace le verán encaramado en el fuste de la palmera, cortando lo que yo llamaría una «rodaja» y dejándola caer junto a las ya cortadas, entre otras la enorme masa superior de donde pendían las palmas, que yacen ya en el suelo.
Así, «rodaja a rodaja», como un enorme salchichón, la palmera enferma se erradicará del todo, evitando el peligro de que le caiga encima a alguien.

Y aquí vemos a otro miembro del equipo podando de sus palmas el pesado penacho que coronaba la palmera y cortándolo en partes manejables, pues para moverlo una vez caído hicieron falta tres hombres.

La plaga del picudo rojo es una gran amenaza que ya causó la muerte de muchas otras palmeras en la Comunidad Valenciana.
Para compensar este dato triste, como mañana llega la alborada de San Juan, celebremos esta inminente fiesta con un famoso romance castellano que también habla de una ribera del mar…
La lavandera de San Juan
Yo me levantara madre
mañanica de sant Juan
Vide estar una doncella
ribericas de la mar
Sola lava y sola tuerce
sola tiende en un rosal
Mientras los paños s’enxugan
dize la niña un cantar
Do los mis amores do los
donde los yre a buscar
Mar abaxo mar arriba
diziendo iba un cantar
Peine de oro en las sus manos
y sus cabellos peinar
Digasme tú, el marinero
que Dios te guarde de mal
Si los viste a mis amores
si los viste allá pasar.Anónimo, Romancero castellano
Además, como este romance tan hermoso mereció una traducción de Giosue Carducci (1835 – 1907), les ofrezco la versión italiana, igualmente bella, de aquel ilustre poeta:
LA LAVANDAIA DI SAN GIOVANNI
Dal Romancero Castellano
Mi levai per San Giovanni,
Ch’era il sole per levar.
Vidi, o madre, una fanciulla
Sola sola in riva al mar.
Lava, attorce, e in un rosaio
Stende i panni a rasciugar.
Mentre i panni il sol rasciuga,
La fanciulla canta al mar:
— Dove, l’amor mio, dove
Dove l’anderò a cercar? —
Su dal mare, giú dal mare,
Va dicendo il suo cantar:
Pettin d’oro ha ne le mani,
La sua chioma a pettinar.
— Dimmi, tu bel marinaio,
Cosí Dio ti voglia aitar,
Se l’hai visto l’amor mio,
Se l’hai visto là passar. —Giousue Carducci, Rime nuove, XCVII, c

De esta orilla (2)

¿Será que el sol
te llama
te desvela
avisa ?
.
¿Será que cuando
el aire
se torna rojo
intuyes?
.
¿Será que sin pensarlo
saltas
obedeces la orden
y acudes?
.
¿Será que el sol
narciso
desea ser esperado
admirado?

¿Seré yo como el mirlo
madrugador
que precediendo al sol
canta?

Hay quien espera al sol, y quien acude cuando hay marejada. La punta de levante de la playa es lugar de encuentro para los amantes del surf subidos a una tabla.
Cuando ya tu equilibrio no es el de los años mozos sientes entre la envidia y la admiración de quienes pueden bogar incansables, en pie sobre crestas rompientes.
Siempre nos quedará la silla en la orilla…

y la complicidad de la luna y la montaña.

Breverías erasmianas (LXII): «Obsequium amicos, veritas odium parit» (‘La lisonja granjea amigos, la verdad genera odio’).

Seguimos hoy con la serie de comentarios de Erasmo de Rotterdam (1467 – 1536) a los adagios que la antigüedad greco-latina plasmó y que nuestro infatigable humanista fue recogiendo como dichos de sabiduría antigua durante toda su vida. Las ediciones sucesivas de sus Adagiorum collectanea incluyeron en su última edición, con los textos, las fuentes y las glosas de aquel sabio irrepetible un total de 4151 adagios.

«Obsequium amicos, veritas odium parit»
La lisonja granjea amigos, la verdad genera odio
Adagio II, ix, 53
Obsequium amicos, veritas odium parit.
Senarius est proverbialis apud Terentium in Andria, non admonens, quid oporteat fieri, sed ostendens, quid vulgo fiat. Vulgaris enim amicitia constat obsequiis ; nam invicem conivere ad familiarium vitia,
Haec res et jungit, junctos et servat amicos.
At inter veros amicos nihil est veritate jucundius, modo absit asperitas agrestis et inconcinna gravisque. Porro qui vulgo plurimis studet amicus esse, moribus alienis obsecundet caveatque juxta Persium
Auriculas teneras mordaci radere vero.
Non probari vero sententiam hanc poetae, satis indicat, cum ait : Namque hoc tempore, id est his corruptis moribus. Eandem sententiam in Adelphis idem aliter extulit Ut homo est, inquiens, ita morem geras. Donatus admonet proverbialiter dictum. M. Tullius in sermone De amicitia : Sed nescio quomodo verum est, quod in Andria familiaris meus Terentius dixit : Obsequium amicos, veritas odium parit. Molesta veritas est, siquidem ex ea nascitur odium, quod est venenum amicitiae ; sed obsequium multo molestius, quod peccatis indulgens praecipitem amicum ferri sinit ; maxima autem culpa in eo est, qui et veritatem aspernatur et in fraudem obsequio impellitur. Pindarus in Nemeis hymno quinto : Οὔτοι ἅπασα κερδίων φαίνουσα πρόσωπον ἀλάθει’ ἀτρεκής, καὶ τὸ σιγᾶν πολλάκις ἐστὶ σοφώτατον ἀνθρώπων νοᾛσαι. Sentit simplicem veritatem non semper ut est proferendam, quod damnosa sit, sed sapientis esse nonnumquam celare suam sententiam, in tempore prolaturus, cum fructus spes ostenditur. Apud Athenaeum libro quinto citatur hic trimester ex Agathone :
Εἰ μὲν φράσω τἀληθές, οὐχί σ’ εὐφρανὦ,
Εἰ δ’ εὐφρανὦ τί σ’, οὐχὶ τἀληθὲς φράσω, id est
Si vera dicam, tibi voluptati haud ero,
Si sim voluptati, haud tibi vera dixero.
Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp. 1398 – 1399

“La lisonja granjea amigos, la verdad genera odio” es un verso yámbico proverbial del Andria de Terencio, que no sugiere tanto lo que debería suceder, sino que nos dice lo que suele suceder; porque entre la gente común la amistad consiste en cortesías. Hacer la vista gorda ante las faltas de un conocido:
«esto une a un amigo con otro y los mantiene unidos» (1)
Entre los verdaderos amigos, por el contrario, nada produce mayor placer que la verdad, siempre que no haya ninguna aspereza grosera que sea inoportuna y pueda ofender. Por otro lado quien generalmente se esfuerza por ser amigo de muchos, debe obedecer a las costumbres de los demás y, en palabras de Persio, tener cuidado de
«no herir a oídos delicados con la dura verdad»
Que el poeta no aprueba esta máxima queda suficientemente claro cuando añade: «Para la época», que significa «según los estándares corruptos de nuestra generación». El mismo principio se expresa de otra manera en el Adelphoe, donde se dice: «Como sea el hombre, así debes complacerlo» (3), lo que Donato califica de máxima proverbial. Cicerón en su diálogo Sobre la amistad dice que «de alguna manera hay verdad en lo que dice mi favorito Terencio, que la adulación gana amigos y la verdad engendra odio» (4). «La verdad puede ser tediosa, porque es fuente de odio, lo que para la amistad es un veneno mortal, pero la adulación es mucho más pesada, porque al justificar en sus faltas a un amigo hace que éste acelere su desplome. Aunque la culpa reside principalmente en el hombre que rechaza la verdad y se deja engañar por la adulación”. Píndaro en el quinto himno de sus Nemeas: «Considera que la verdad a secas no siempre hay que exponerla, porque sería dañina, pues a veces es prudente ocultar la propia opinión, para exponerla a tiempo, cuando haya esperanza de que de fruto.» (5). Su punto es que la pura verdad no siempre debe exponerse como realmente es, porque puede causar daño; pero es propio de un hombre sabio ocultar a veces su opinión, con la intención de expresarla más tarde, cuando aparece alguna esperanza de que pueda ser fructífera. En Ateneo, libro 5, se cita la siguiente línea yámbica de Agatón (6):
«Si digo la verdad, no te complaceré,
Si quiero complacerte, no diré la verdad».

A modo de moraleja
Basta observar la actualidad de la vida pública para ver como las lisonjas generan afectos y favores y como se cosechan el odio y las descalificaciones cuando se cantan las verdades. No entraré en detalles, pues no está entre las finalidades de este blog contribuir al ruido, pero en honor de los sabios antiguos y renacentistas, he tratado de ofrecer a los lectores una traducción legible de esta elocuente brevería erasmiana.
NOTAS
(1)Terencio, Andría 68; Horacio, Sátiras 1.3.54
(2) Persio, citado en las Sátiras de Horacio 1.107-8
(3) Terencio, Adelphoe 431, que Donato comenta es una máxima proverbial.
(4) Cicerón, De la amistad, 24.89
(5) Píndaro, Nemeas, 5 16-18
(6) Ateneo 5.211e
Breverías italianas (IV): Ragazzi, si canta!
Travesía de las 13 cimas: por la cresta hacia el Palon della mare (1)
En memoria de Filippo Clerici S.I. que me inició en el alpinismo
Eran los años 60 y éramos jóvenes estudiantes en Italia. Basta que se reuniese un grupo de amigos de nuestra facultad para que cantásemos a coro, para que las voces se alzasen conjuntadas con una notable predilección por las «canciones de la montaña». No en vano estábamos en el norte lombardo y habíamos ascendido por las cumbres de los Alpes.
Hoy he desempolvado dos de aquellos repertorios y he elegido una canzone de cada uno de ellos. Pienso que todavía la podríamos entonar si la vida nos reuniese de nuevo.
La memoria de aquellos soldados alpinos italianos de la primera guerra mundial, que venían de diversas regiones italianas hacia la frontera con Austria, también se reflejó en canciones, algunas de las cuales hablan de cuántos partían hacia ese frente y de cuán pocos retornaban. Como aquella que alude al tren que salía de Turín : «…siam partiti in ventinove, solo in sette som tornati qua» (éramos veintinueve al partir, sólo siete hemos vuelto aquí). Esa canción de «la tradotta che parte da Torino» es emocionante y una evocación de los cementerios que dejan las guerras:
«…, a Nervesa c’è una croce, mio fratello è sepolto là e ci ho scritto su Ninetto, la mia mamma lo ritroverá » (en Nervesa hay una cruz, mi hermano está enterrado allí y en ella he escrito Ninetto, mi madre lo encontrará…)
La siguiente es una canción que recuerdo cantábamos a varias voces. En ella se evoca a los soldados alpinos italianos vigilando en la noche el frente sobre los Alpes, durante aquella primera guerra mundial de trincheras contra las tropas austriacas.
***
.
Era una noche que llovía
y que soplaba un fuerte viento;
¡imaginad que gran tormento
para un alpino que estaba de guardia!
.
A media noche llega el cambio
acompañado del jefe del puesto:
“¡ Oh, centinela, torna a tu sitio
bajo la tienda a reposar !”
.
Cuando ya estaba en mi tienda
escuché un rumor bajando el valle,
sentía el agua caer bajo la espalda,
escuchaba a las piedras rodar.
.
Mientras dormía bajo la tienda
soñaba que estaba con mi bella
y en cambio estaba de centinela
a hacer la guardia al extranjero…
Canti della montagna, página 19
.
Nota bene: Un amplio repertorio de coros de los alpinos se puede escuchar en I veri canti degli alpini
.
¡Chicos a, a cantar!
También el canzonieri dei ragazzi d’oggi («cancionero de los muchachos de hoy»), de orientación scout, de la Casa Musicale Eco de Milán, publicado en 1966, es otro de los repertorios que traigo aquí con nostalgia de mis años jóvenes en Italia.
.
Caminamos en la noche oscura
estrechándonos la mano.
¡Cuánta paz inunda el corazón
estrechándonos la mano!
.
Una estrella nos guía lejano,
caminamos dándonos la mano,
una estrella nos guía lejano,
caminamos dándonos la mano.
.
Caminamos en la blanca aurora
estrechándonos la mano,
saludando al cielo que dora
estrechándonos la mano.
.
Por la estrada que nos guía al mañana
caminamos dándonos la mano.
Por la estrada que nos guía al mañana
caminamos dándonos la mano.
Ragazzi, si canta, página 31
Notas
(1) Fuente: https://www.rifugiovioz.it/
(2)
(3)

en memoria del profesor Francisco Rico Manrique
Este año se cumplirán 650 años de la muerte de Francesco Petrarca. Sus Cartas Familiares (Rerum Familiarium) guardan la frescura de su estilo e nos invitan a una lectura placentera. En febrero publiqué uno de sus sonetos sobre el carácter perecedero de lo que la vida nos da. Hoy estoy leyendo el último libro de Francisco Rico dedicado a aquel fundador de la moderna lengua italiana (1), que recoge cuatro textos de nuestro eximio filólogo español, fallecido hoy hará once días. Sea esta cita de aquellas epístolas familiares mi modesta contribución al recuerdo de quien tanto ha aportado no sólo al estudio de nuestra Literatura de la Edad Media y el Siglo de Oro, sino también al conocimiento de la obra y del significado del Humanismo Renacentista, y en particular del influjo de Petrarca en la poesía y prosa europeas en lenguas romances.
Son dos extractos (2) de una carta de Petrarca a Dionigi de’ Roberti da Borgo San Sepolcro, probablemente del 4 de enero del 1339, donde augura a su amigo y protector el difícil logro de una vida feliz, en el marco de la perspectiva cristiana del naciente humanismo renacentista que considera a Cicerón como un precursor del cristianismo, al tiempo que propone su fórmula para conseguir una vida más feliz.
Illud bonum tibi cupio quod mihi; beatam vitam, ad quam multi suspirant, pauci pervenieunt. Est enim salebrosum iter atque angustum et difficile: et amoena ac prona circum devia; est autem, ut in sagittando, sic in alia qualibet operatione mortalium, aberrare perfacile. Signum attingere, is demum artificii finis est; idcirco difficilior, quia ad illum una tantummodo, ad errorem innumerabiles sunt viae. Hanc sane quam dico beatam quamquam ingeniosissimis atque doctissimis viris forte aliter visum sit, in hoc corporis ergastulo mereri quidem utcumque potest labor humanus et sperare; amplecti autem ac tenere non potest. Hoc ergo stadio decurritur; finis est ubi quiescit intentio. Neque nobis hoc solis persuasum est; quid enim aliud Cicero sentiebat, ubi ait, quod haec via est in coelum ?
…
…Hoc sane non divitiae praestant; non insanientis vulgi plausis; non potentia, non voluptas; sed virtutum comitatus atque animi tranquillitas, ad quam adipiscendam, diversum fortasse aliis videbitur, sed quantum opinio mea fert, nihil aeque adiuvat ac nobilium ingeniorum familiaritas et clarorum virorum conversatio.
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Deseo para ti el mismo bien que para mí deseo, la vida feliz por la que muchos suspiran y que pocos alcanzan; porque el camino que a ella conduce es escabroso, estrecho y difícil y agradables y fáciles los caminos que, alrededor, del mismo se desvían (3). Como con el tiro al arco, lo mismo que en no importa que otra actividad humana, es muy fácil fallar la diana. Alcanzar el objetivo, eso es precisamente lo que se pretende; y es bastante difícil, pues no sólo hay un camino, mientras que son innumerables los que llevan al error. De esta vida que yo llamo feliz pienso, a pesar de que haya varones muy doctos y de gran ingenio que opinen de otro modo, que ningún ser humano, encerrado en la prisión de su cuerpo, puede con su esfuerzo esperarla, abrazarla y conservarla. Se corre pues en el estadio, pero la meta está allá donde el conato acaba. Y no es que sólo nosotros lo creamos ¿pues que otra cosa sentía Cicerón, cuando afirma que esa vida está en el cielo? (4)
…
Esto es ciertamente lo que las riquezas no brindan, ni los aplausos del vulgo insensato, ni el poder, ni el placer, sino la compañía de las virtudes y la tranquilidad del alma; para alcanzarlo, quizás contra lo que otros piensen, es mi opinión que nada otro ayuda como la frecuentación de los nobles ingenios y el trato con varones preclaros (5)
Petrarca, Rerum Familiarum, IV, 2.
Notas
(Para las referencias 3 y 4 en el texto de Petrarca me he basado en las notas de la edición de las cartas publicada por Les Belles Lettres, (esta carta en el segundo volumen, pp. 35 a 43, de febrero del 2022 en París) en la colección Les classiques del humanisme. La traducción al castellano es mía.
(1) Petrarca. Poeta, pensador, personaje, Barcelona, Arpa, enero 2024, 184 páginas.
(2) Hathi Trust: Francisci Petrarcae Epistolæ de rebus familiaribus et variæ : tum quae adhuc tum quae nondum editæ ; familiarum scilicet libri XXIIII, variarum liber unicus / nunc primum integri et ad fidem condicum optimorum vulgati studio et cura Iosephi Fracassetti (1864).
(3) Mateo, 7, 14: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
(4) Cicerón, De Republica, VI 16, 16: «Ea vita via est in coelum».
(5) Esta expresión de Petrarca hace pensar en la obra Los claros varones de Castilla (Toledo, 1486) del humanista madrileño Fernando del Pulgar, en quien la influencia de los autores clásicos latinos es conocida y no hay que descartar su conocimiento de la obra de Petrarca, pues incluso desempeñó una misión diplomática en Roma, como documenta la Real Academia de la Historia en su nota sobre este secretario real, cronista y escritor.
“Rumbos mediterráneos y visión circular”, exposición de óleos de Giuseppe Modica (Roma 22 de abril a 15 de setiembre 2024).

Ayer se inauguró la exposición Rotte mediterranee e visione circolare de mi maestro y amigo Giuseppe Modica (Mazzara del Vallo, Sicilia, 1953) en la Casa Museo Hendrik Christian Andersen de Roma, muestra de una veintena de óleos, casi todos inéditos realizados en los últimos años.
Las obras expuestas se caracterizan por atmósferas enigmáticas que circulan de la superficie al espacio ilusorio e imaginario de la profundidad, donde el tiempo, la luz y la memoria entreveran vivencias personales y culturales de este artista siciliano que trabaja desde hace casi tres décadas en su taller de Roma, donde además ha formado a numerosos alumnos en la Accademia di Belle Arti di Roma, entre los cuales tuve la fortuna de contarme en el curso 2010 – 2011.
Giuseppe Modica es un artista consolidado a nivel nacional e internacional, uno de los principales exponentes de una nueva metafísica en la pintura italiana de la segunda mitad del siglo XX, de quien en tres ocasiones hemos presentado obras en este blog (diciembre del 2011 y abril y mayo del 2022).

Sus tonos mediterráneos se conocen hoy bajo la señal de identidad colorista acuñada como azul Módica (azzurro Modica).


Nota
El título puede traducirse como rutas o como rumbos mediterráneos y visión circular.
Con motivo de la la exposición, Edizioni Manfredi ha publicado el volumen Rotte mediterranee e visione circolare. Giuseppe Modica, Roma, aprile, 2024, catálogo de 55 páginas dedicado a esta mostra, que coincide con los 41 años transcurridos desde la primera exposición personal de Giuseppe Modica en 1973.
El libro tiene el siguiente contenido:
Con la venia del editor reproduzco, como la mejor forma de entender la obra de Giuseppe Modica, su nota inicial en la que explica el sentido de esta «visión circular» de su Mediterráneo natal, a cuyos rumbos entre la paz y la guerra, a sus cercanías a sus lejanías, ha consagrado la mayoría de sus lienzos y tablas:
Traduzco algunas de sus líneas:
Es verdad que este Mar tiene rasgos de una belleza antigua con una luz resplandeciente de claridad cegadora que es también un triunfo de la vida, mas no es jamás un lugar turístico y consolador fuera de la historia y, por tanto, de las tristes vicisitudes de nuestro tiempo, en el que este Mar es escenario de crueles tragedias.
…
Son visiones metafísicas que provienen en todo caso de la realidad y que se convierten en apariciones restituidas a través de una larga interiorización y de una geografía mental en su totalidad. Está presente el horizonte y, súbitamente, más allá de su línea hay casi siempre la aparición de una tierra lejana, de una improbable fortificación y, en todo caso, de una presencia que alude a Países lejanos que se asoman al mar del otro lado de sus orillas.
…
En mi trabajo hay siempre un diafragma-filtro, un umbral a veces visible y otras imperceptible, a través del cual se organiza y se articula una circularidad sea del espacio, sea del tiempo.
De esta orilla (1)

Sin pedirlo
ni esperarlo
llega el milagro

Son las albricias
que alegran
mi orilla mediterránea.

La resurrección de ayer
tras la noche
volverá por la mañana.

En días claros serenos
la mirada
vuela lejana

Por la tarde un musicante
frente al mar
hace cantar al handpan

Otros en catamarán
celebran
en el mar la fiesta.

Mientras de sus roquedales
el Montgó
a todos contempla

Al anochecer
la vieja barca
quizá aún sueñe que pesca

Estas son cosas
que pasan
por el golfo de Valencia














