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Recuerdos de Cezanne y otras memorias en el camino de Roma a Els Poblets

14 julio, 2011

La Sainte Victoire

En camino de Roma a Els Poblets, de la urbe sin límites a mi modesto rincón de la Comunidad Valenciana, he hecho etapa en el camping Sainte Victoire, término de Beaurecueil, cerca de Aix en Provence.

Me atraía la idea de dormir a los pies de la montaña que Cezanne retrató repetidas veces y junto a los parajes boscosos que, a través de sus cuadros, han cambiado nuestra forma de mirar un pino y una piedra.

Los pinos de Provenza son siempre los pinos de Provenza, pero después de que el pintor de Aix los recrease, no se sabe si en un proceso de aparición o de desvanecimiento,  nosotros hemos aprendido a mirarlos de otro modo. Las rocas y los pinos que yo fotografié en Beurecueil estaban ya desapareciendo con la caída de la tarde.

El precio a pagar no es la asequible tarifa por la acampada, sino la cuota de sangre e insomnio que se cobran los mosquitos en este, por otro lado, amable camping, donde reina la calma y se pueden iniciar marchas a pie y en bicicleta a través de estos parajes de la Provenza. Pero esta es ya otra historia.

Muy cerca de Beaurecueil  (que se podría traducir como ‘el lugar donde es hermoso recogerse’) está Tholonet. De ahí parte una estrecha carretera que conduce en poco tiempo a los arrabales de Aix. En tiempos de Cezanne la ruta sería de tierra.

No he tenido tiempo de explorar todo el camino (por ahí estaba le Chateau Noir y la cisterna que el pintor trasformó en casi una meditación sobre la caducidad), pero sí de pararme un poco en el ribazo donde, según reza una estela de piedra, se situaba Cezanne para pintar el paisaje de la Sainte Victoire.

La tierra y los árboles siguen teniendo los mismos colores, sólo el paisaje que se divisa desde el talud ha variado, la vegetación se ha multiplicado y la montaña que le obsesionó a duras penas se divisa.

Narran sus biógrafos que, por pintar bajo la lluvia durante varias horas, en estos parajes atrapó la neumonía que en pocos días le mató el 22 de octubre de 1906, a los sesenta y siete años de edad.

Otros memoriales

Algunos centenares de metros más adelante, en dirección a Aix, una lápida llama mi atención y me devuelve a la triste realidad de la historia, a  la otra cara de la moneda de todos los paisajes, por magníficos que sean: la opresión y la muerte a las que unos hombres condenan a sus semejantes, la violencia de la que casi todos los rincones de la tierra y del mar que habitamos han sido testigos.

Esta ruta, desde la que Cezanne cambió nuestra forma de mirar tanto la naturaleza  como las construcciones que dejamos en ella, no se ha librado de este sino. En una curva cercana de la carretera, junto a la cuneta (término de malas evocaciones de los años treinta y cuarenta del siglo XX español), en agosto de 1944, delante de un muro, junto a una verja, agentes del nazismo ejecutaron a varios miembros de la resistencia que luchaban contra la ocupación de los ejércitos alemanes.

No sé, puede que algún paraje antártico o algunas cimas de las montañas más altas del planeta no hayan sido testigos de odios y violencias entre seres humanos. En cualquier caso es posible que la mirada del artista, como el sudor del trabajador, redima, en parte y de alguna manera, esa  otra faceta de nuestro mundo, la que se esconde allá donde vayamos.

Collioure

Sin alejarme mucho del camino de Roma a Valencia, algo parecido se siente (con mayor fuerza, para los que somos españoles) cuando te acercas a Collioure, lugar que los turistas admiran hoy despreocupadamente, pero que los miles de ojos de quienes huían de la represión de los vencedores de la Guerra Civil descubrieron de otro modo.

Luego te recoges con emoción ante la tumba de Antonio Machado y de su madre, Ana Ruiz , en el viejo cementerio del pueblo.

¡Tanto dolor de los oprimidos y de los exiliados de la historia frente a tanto mar y tanto deslumbrante paisaje!

2 comentarios leave one →
  1. Claudia permalink
    14 julio, 2011 17:35

    Emocionante hasta las làgrimas,…..sin estar allì, pude “viajar” y recorrer el camino! Que hermosa sensaciòn habràs sentido al poder estar donde Cezanne paraba a pintar,…..

    Gracias Ramòn por darme la oportunidad de conocer tus maravillosas aventuras y por traerme el recuerdo de otro grande, Antonio Machado.

    “Caminante,no hay camino se hace camino al andar”,…….

  2. eva permalink
    15 julio, 2011 10:51

    Gracias Ramón por estos escritos tuyos, que nos hacen parar -a mi almenos sí- y respirar. Respirar los lugares y encontrar detalles, historias, que están ahí como esperando que alguién las vea.

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