Sobre los santos (y IV): en torno a la canonización como certificado final de santidad (y 2), a modo de conclusión.

Desde hace más de trescientos cincuenta años una sociedad creada por un jesuita belga explora las historias de los santos (la Hagiografía) para aquilatar las narraciones existentes y, como spin-off, también para descubrir que algunos venerados santos nunca existieron, como es el caso de San Jorge, San Cristóbal, San Valentín, Santa Bárbara, Santa Verónica y así hasta treinta y tres que, no obstante que el Concilio Vaticano II, de resultas de estas investigaciones, declaró que no se podía acreditar su existencia, sin embargo no prohibió a los católicos festejarlos.
Esta sociedad es la de los Bolandistas, del nombre de su fundador el jesuita belga Jean Bolland (1596 – 1665), quienes se dedican a verificar las fuentes de información sobre los santos y mártires venerados en la Iglesia Católica. Desde entonces sus Acta Sanctorum, y las Acta Martyrum que son parte hoy en día de las de las actas de los santos, se han ido constituyendo como la fuente fidedigna de la existencia y biografías de de los santos católicos, y están en el origen no sólo de la constatación o aparcamiento de algunos de ellos, sino que han ido motivando al Papado para aquilatar el procedimiento que conduce a la canonización y que aquí estamos sintetizando con ayuda de los ejemplos de santos canonizados que me han sido facilitados y que corresponden a la Iglesia del Perú (1).
Hoy concluiremos con dos de estos santos, los de más reciente canonización.
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San Martín de Porres (1579-1639)
(1962)

Nació en Lima de un padre burgalés y de una madre panameña negra, por lo que es el primer santo mulato del Perú. Con el paso del tiempo su padre le reconoció y le dio su apellido a él y a su hermana y proveyó a sus sustento y formación, aunque según se cuenta no estuvo muy de acuerdo con su vocación de hacerse fraile. No obstante, siguiendo las distintas fases desde terciario dominico, hermano lego y finalmente fraile profeso, consiguió con su dedicación a los más necesitados, además de su capacidad recaudadora y gestora, fundar y mantener un asilo y una escuela para los más desfavorecidos, núcleos de su variada actividad de asistencia a los enfermos, y a los negros y los indios. Su vida frugal y su entrega al prójimo le granjearon tanta fama de santidad que, tras su muerte, la devoción creció reafirmada por numerosos milagros que se le atribuyen.
«En 1660, el arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez, inició la recolección de declaraciones de las virtudes y milagros de Martín de Porres para promover su beatificación, pero a pesar de su biografía ejemplar y de haberse convertido en devoción fundamental de mulatos, indios y negros, la sociedad colonial no lo llevó a los altares. Aunque en 1763 el Papa Clemente XIII emitió un decreto que afirmaba el heroísmo de sus virtudes, su proceso de beatificación hubo de durar hasta 1837, cuando fue beatificado por el papa Gregorio XVI en la Basílica de Santa María la Mayor. El papa Juan XXIII que sentía una verdadera devoción por Martín de Porres, lo canonizó en la Ciudad del Vaticano el 6 de mayo de 1962 ante una multitud de 40 000 personas procedentes de varias partes del mundo nombrándolo Santo Patrono de la Justicia Social»
Fuente: Wikipedia
Es ciertamente el santo más celebrado del Perú, el primer santo mulato y afroamericano y muy probablemente el que ha generado más películas y series de televisión.

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San Juan Macías (1585-1645)
(1975)

Tenía treinta y siete años cuando llegó a Lima en 1620, tras la travesía en barco a Cartagena de Indias y cuatro meses y medio de viaje a pie y en canoas por las tierras y los ríos de Colombia, y de ahí a Quito y luego a lomo de mula a Lima. Había sido pastor en su pueblo de Ribera del Fresno (Badajoz), por lo que su primer empleo al llegar al Perú fue en un matadero y en las haciendas de un ganadero.
Pero pide su ingreso en 1622 en el convento Dominico de Santa María Magdalena en donde ejerció como portero, destacando por su humilde dedicación a los pobres y necesitados. Se dice que entabló amistad con San Martin de Porres. Es también muy famoso por sus milagros.
Según declaraciones suyas:
Estuve en este oficio de guardar ganado como dos años y medio. Después de este tiempo fuíme a mi amo un día y díjele: hermano Ximánez, la voluntad de Dios es que yo vaya a servirle a la casa de la Penitente Magdalena de los Predicadores.
Referencia A. Lobato (2) en página web de la Real Academia de la Historia

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A modo de colofón
I
Diferencias entre beatificación y canonización
Entre una beatificación y una canonización hay diferencias, que, aunque pocas, son claras. A rasgos generales, se puede decir que una canonización es un proceso más avanzado que una beatificación. Una beatificación proclama a alguien como beato, una canonización lo proclama como santo. Antes de que alguien sea canonizado, tiene que haber sido antes beatificado.
1. Diferencia entre beato y santo: En una beatificación, lo que se reconoce es que alguien ha entrado en el cielo y puede interceder por aquellos que rezan en su nombre. Al nombrar a alguien beato, la Iglesia reconoce que ha llevado una vida virtuosa y santa. En una canonización, se proclama a alguien como santo y se le incluye en el canon, es decir, entra en una lista oficial de santos.
2. El número de milagros: En una beatificación, se necesita por lo menos un milagro atribuido al candidato, a menos que este haya muerto por martirio. Para una canonización, se necesitan dos milagros. El primero, el que ya se ha contabilizado para la beatificación y el segundo, uno que haya tenido lugar después de que fuera beatificado. Este segundo milagro se toma como una confirmación de que Dios «aprueba» de la proclamación hecha por la Iglesia.
3. Dónde se le venera: La beatificación es un «proceso administrativo» mediante el cual el Papa permite que un candidato a ser santo sea venerado públicamente en lugares asociados a su vida, (en su diócesis, en su congregación religiosa), es decir «a pequeña escala». La canonización implica una mayor formalidad, el Papa establece de forma oficial que una persona es santa y está en el cielo, por lo que se permite el culto al santo por toda la Iglesia. Implica también que se pueden dedicar iglesias al canonizado sin necesidad de un permiso especial. Es decir, la persona considerada «santa» ya lo es a nivel mundial y se le puede venerar en todo el mundo, no sólo en sitios relacionados con su vida.
4. Quién pide el reconocimiento: En una beatificación, es el obispo de la diócesis donde murió el Siervo de Dios quien pide que se le considere ser beatificado. En una canonización, es el Prefecto del Dicasterio para las causas de los Santos quien habla en nombre de la Iglesia entera y quien pide que se le declare santo. Es decir, una beatificación se hace a título personal de la diócesis mientras que una canonización se hace a petición de toda la Iglesia universal.
5. Quién preside la celebración litúrgica: La normativa ha ido cambiando según los Papas. Para una ceremonia de Beatificación quien preside es el Cardenal Prefecto del Dicasterio o algún otro Cardenal delegado. Actualmente para una ceremonia de canonización es el Papa quien preside y en casos especiales, puede el Papa delegar esta responsabilidad a un Cardenal.
Fuente Benjamín Crespo, Nota 2, pp.6 y 7
II
Estadísticas en la Iglesia del Perú
Tenemos los siguientes santos, beatos, venerables y siervos de Dios. Incluyo nombres y fechas de canonización, beatificación. De los Venerables es la fecha del decreto de virtudes heroicas correspondiente. De algunos Siervos de Dios tenemos la fecha de inicio de la Causa. Varias de ellas se iniciaron y se estancaron y algunas continúan su proceso. Sería bueno que promovamos dichas causas de la forma que veamos conveniente.
Santos: (5): Rosa de Lima (1671), Toribio Alfonso de Mogrovejo, Tercer Arzobispo de Lima, (1726), Francisco Solano (1726), Martín de Porres (1962), Juan Macías (1975). Todos confesores.
Beatos: (7): Sor Ana de los Ángeles Monteagudo (1985), P. Luis Tezza (2001), Hna. Ascensión Nicol Goñi, O.P. (2005), PP. Miguel Tomaszek, OFM Conv, Zbigniew Strzalkowski, OFM Conv., Sandro Dordi Negroni (2015), y Sor Agustina Rivas López, RBP (2022). Los tres primeros confesores y los cuatro siguientes mártires, asesinados por Sendero Luminoso.
Venerables: (7): H. Francisco Camacho, Orden de San Juan de Dios (1881), Fray Pedro de Urraca, Mercedario (1981), Hna. Teresa de la Cruz Candamo, Canonesa de la Cruz (2009), Monseñor Octavio Ortiz Arrieta, Salesiano, séptimo Obispo de Chachapoyas (2017), P. Alonso de Barzana, jesuita (2017), Hna. Rafaela de la Pasión Veintemilla, Agustinas Hijas del Santísimo Salvador (2018) y Monseñor Martín Fulgencio Elorza Legaristi, Pasionista, Primer Obispo Prelado de Moyobamba (2022).
Siervos de Dios: (22): Fray Diego de Ortiz, Agustino, P. Luis López de Solís, Agustino, P. Gonzalo Díaz de Amarante, Mercedario, P. Diego Martínez, jesuita, P. Juan Sebastián de la Parra, jesuita, P. Juan de Alloza, jesuita, H. Gonzalo Báez, jesuita, P. Francisco del Castillo, jesuita, (1677), laico Nicolás de Dios Ayllón, Laica Luisa La Torre, Beatita de Humay, Monseñor Fray Alfonso María de la Cruz Sardinas Zavala, segundo Obispo de Huánuco, Fundador Congregación Franciscanas de la Inmaculada Concepción (1964), ), P. Juan J. Mckniff, Agustino, Diócesis de Chulucanas (2002), Monseñor Emilio Lissón Chávez, Vicentino, sexto Obispo de Chachapoyas y trigésimo Arzobispo de Lima, (2003), Laica Melchora Saravia Tasayco, La Melchorita), P. Pío Sarobe Otaño, Orden de Frailes Menores, P. José Álvarez Fernández (Apaktone), dominico (2009), Laico Andrés Aziani, Lima, Carabayllo (2016), Monseñor Federico Kaiser Depel. Misionero del Sagrado Corazón, Primer Obispo Prelado de Caraveli, Fundador Misioneras Jesús, Verbo y Víctima, (2018), Hna. Clara del Corazón de María, Fundadora Congregación Franciscanas de la Inmaculada Concepción (2019), P. Rafael Pascual Salustiano, Trinitario (2021), P. Luiggi Bolla, Salesiano (2022) y P. Serapio Rivero Nicolás, Agustino (2022).
Ibidem, Anexo, pág. 7. El subrayado en negrita de los jesuitas se debe a que este documento se ha redactado como información de los procesos en marcha que atañen a la Compañía de Jesús.
Es sabido que el autor de la Leyenda Aurea, dominico, omitió en el manuscrito de su repertorio a San Francisco de Asís, pues en el siglo XIII había una cierta pica entre las órdenes mendicantes de dominicos y franciscanos (esta ausencia se subsanaría en apéndice en posteriores versiones.) Lejos de mis intenciones fomentar similares concurrencias, aunque sea interesante subrayar que por lo que se refiere a la canonización de santos del Perú, hasta ahora la han obtenido dos santos y una santa de la Orden de Predicadores (Dominicos), un santo de la Orden de los Frailes Menores (Franciscanos) y un santo del clero regular. Que en los niveles siguientes haya seis jesuitas y que el papa actual lo sea no quiere decir que se vaya a modificar mucho el escalafón, pues las candidaturas son cada día más diversas, aunque lo cierto es que, por el momento, entre los aspirantes a la santidad las órdenes religiosas y el clero secular prevalecen sobre los laicos por absoluta goleada, al menos en esta muestra de la Iglesia Peruana.
Por lo que respecta a los papas:
A lo largo de la historia, muchos de los Papas han sido hombres Santos. En efecto, de los 266 Papas hasta el Papa Francisco, 83 son reconocidos como Santos y 9 como Beatos. Incluidos entre estos están los primeros 41 Papas. De los primeros 32 papas, los que reinaron durante la era de la persecución romana (que terminó formalmente en 313), 28 fueron mártires.
Fuente: Red Católica Mundial
Si algún lector del Dicasterio de los Santos quiere contar y clasificar en una estadística universal el número de santos, beatos y venerables, puede conseguirlo con paciencia y calculadora a partir de este enlace de la página del citado organismo vaticano.
Notas:
(1) Benjamín Crespo, S.J. Pasos hacia la santidad: las fases y etapas de los procesos de beatificación y canonización (con anexo relativo a la Iglesia del Perú), Roma, julio del 2023.
(2) A. Lobato, Yo, Juan Macías, el amigo de los pobres, Salamanca, Editorial San Esteban, 1999.

Sobre los santos (III): en torno a la canonización como certificado final de santidad (1)

Esta es la morada de Dios con los hombres; Él habitará con ellos y ellos serán su pueblo: Dios en persona estará con ellos y será su Dios. Él enjugará las lágrimas de sus ojos, ya no habrá muerte ni luto ni llanto ni dolor, pues lo de antes ha pasado (Apocalípsis, 21, 3-4)
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En la versión cristiana de la Biblia el peregrinaje de los seres humanos comienza en un paraíso terrenal, el jardín del Edén, de donde son expulsados, y finaliza en la revelación (ἀποκάλυψις) de un lugar utópico (ou-τόπος), es decir que no tiene localización geográfica, un más allá de la Historia.
En la tradición artística cristiana el Paraíso se ha representado, al menos desde que Dante lo viese estratificado según las nueve esferas del firmamento como entonces se concebía, mediante una sucesión de círculos en cuyo centro está el Empíreo, donde reside el Primer Móvil, Dios Uno y Trino, la esencia del Amor que todo lo mueve: L’amor che move il sole e l’altre stelle (Paradiso, XXXIII, v. 145).
Los círculos del cielo son el lugar donde los santos con los ángeles integran, dentro de esta tradición, el grupo de quienes merecen la contemplación eterna de Dios y a quienes la Teología cristiana otorgará la función de ser nuestros intercesores ante Dios, encabezados por la mayor de ellos, la Virgen María.

No obstante, para llegar a santo y como hemos tratado de explicar en las dos entradas precedentes, hay que tener cuidado de que el honor de ser reconocido como tal esté bien justificado. Por ello el Vicariato de Dios sobre la tierra, es decir el Papa y la Santa Sede, han ido aquilatando a lo largo de los siglos un proceso que culmina con la Canonización, y cuyo paso previo es la Beatificación.
Los textos litúrgicos de la canonización son distintos de la beatificación. Además, es el Papa quien actúa en persona. La petición no la formula un obispo individualmente -es decir, el obispo de la diócesis en la que se ha hecho el proceso canónico, que suele ser la del lugar en el que ha muerto el santo- sino «la Santa Madre Iglesia», y, en su nombre, el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. El Papa pronuncia la fórmula solemne de la canonización en estos términos: «Para honor de la Santísima Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la nuestra, después de haber reflexionado intensamente, y de haber implorado asiduamente el auxilio de Dios, siguiendo el consejo de muchos hermanos nuestros en el episcopado, declaramos y definimos como santo/a el/la beato/a N., y lo/la incluimos en el catálogo de los santos, estableciendo que éste/a ha de ser honrado/a en toda la Iglesia entre los santos con piadosa devoción. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.»
Fuente Catholic.Net
Pero, demos un paso atrás y, puesto que ya habíamos explicado las dos primeras etapas (Siervo de Dios y Venerable), expliquemos la etapa inmediatamente anterior, es decir la Beatificación:
Si el Siervo de Dios es declarado mártir, inmediatamente se convierte en beato, de lo contrario es necesario que se reconozca un milagro, debido a su intercesión. Este evento milagroso es generalmente una curación considerada científicamente inexplicable, juzgada como tal por una Comisión Médica convocada por el Dicasterio para las Causas de los Santos y compuesta por especialistas, tanto creyentes como no creyentes. Importante, para los propósitos del reconocimiento, es que la curación sea completa y duradera, en muchos casos incluso rápida.
Después de esta aprobación, los Cardenales y Obispos miembros del Dicasterio también se pronuncian sobre el milagro y el Santo Padre, si lo considera oportuno, autoriza el Decreto correspondiente. Así el Venerable puede ser beatificado. Después de este anuncio, el beato es inscrito en el calendario litúrgico de su diócesis o familia religiosa, en el aniversario de su muerte o en un día considerado particularmente significativo.
Para que continúe adelante y llegue a la canonización debe atribuirse la intercesión eficaz en un milagro sucesivo a la beatificación. El Postulador tiene la misión de demostrar la santidad del candidato y la labor del Promotor de la fe es hacer la tarea de “abogado del diablo” como suele decirse. Si el Santo Padre lo estima conveniente, emite un decreto por el que se aprueba el milagro y se ordena la beatificación. Tanto en este caso, como si la beatificación es de un mártir, la fecha de la beatificación se decidirá más adelante en un Consistorio de Cardenales. Después de este anuncio, el nuevo beato es inscrito en el calendario litúrgico de su diócesis o familia religiosa, en el aniversario de su muerte o en un día considerado particularmente significativo. Para la ceremonia litúrgica de la beatificación, el Papa suele designar un Cardenal que la realice en su nombre. El 29 de septiembre de 2005, la Congregación para las Causas de los Santos emitió un comunicado en el que indica que la beatificación, siendo un acto pontificio, será realizada por un Cardenal en nombre del Santo Padre, que normalmente será el Prefecto del Dicasterio. De acuerdo con estas normas, el rito tiene lugar en la diócesis que ha promovido la beatificación o en otro lugar considerado idóneo, aunque a petición de los Obispos puede ser en Roma.
Cfr.: Nota 2, páginas 4 y 5
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Canonización

Una vez beatificado el Venerable o el Siervo de Dios para llegar a la canonización se debe hacer un nuevo proceso. El procedimiento para la canonización es similar para los beatos mártires y los beatos por vía de virtudes heroicas y fama de santidad. En la canonización se espera a la intervención de Dios: es decir, lo que se debe probar es que ha habido un milagro atribuible a la intercesión del beato. Por lo tanto, se requiere un milagro para proceder a la canonización de un beato. El milagro debe ser posterior a la beatificación. Si se da un hecho extraordinario que puede ser milagro, se procede de modo similar al milagro anterior a la beatificación: se inicia un proceso de milagro, que es similar al proceso del milagro para la beatificación. Vale por lo tanto todo lo dicho en su lugar.
Una vez terminado el proceso en el que se prueba que ha habido un milagro, el Santo Padre -si lo estima procedente- promulgará el decreto por el que se ordena la canonización, y la fecha se decide en un Consistorio de Cardenales. Por lo tanto, para proceder a la canonización se ha debido probar en juicio que ha habido dos milagros, uno para ser beato y otro ocurrido siendo ya beato para llegar a ser santo. Sin embargo, si el proceso es por vía de martirio, se debe probar sólo un milagro para su canonización.
Cfr.: Nota 2, página 5
Volviendo al ejemplo que estamos siguiendo con la ayuda del Padre Benjamín Crespo S.J., nos vamos a referir a la iglesia del Perú, en la que los santos canonizados han sido hasta el momento cinco, todos ellos confesores.
Los presentamos por orden de la fecha de su canonización que aparece entre paréntesis.
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Santa Rosa de Lima
(1671)

Santa Rosa de Lima, (1586 – 1617), limeña, cuyo nombre de familia era Isabel Flores de Oliva, fue una religiosa peruana de la orden dominicana y la primera mujer canonizada de América, en 1671.
Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Santa Rosa de Lima», Barcelona, 2004,
Colección Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea,
Nunca estuvo recluida en un convento, pues era terciaria dominica. También es importante saber que su infancia y adolescencia transcurrió en localidad de Quives situada en la cuenca del río Chillón, en la provincia de Canta (departamento de Lima), un pueblo serrano a casi 1000 metros sobre el nivel del mar donde se explotaban minas de plata. Como en otros valles costeros suelen producirse avalanchas e inundaciones, los huaycos de las épocas de lluvias.
Actualmente Quives tiene una economía diversificada, uno de los principales productos es la palta, así mismo Santa Rosa de Quives es uno de los distritos productores de chirimoya, melocotón, guanábana, mango, fresa y pacay. Los campesinos santarrosinos suelen cultivar también brócoli, lechuga, culantro, berenjena, zapallito Italiano, betarragas, cebolla china, maíz morado, etc.
Además crían cabras, vacas y también cuyes; y toros de lidia, pues en ese distrito destaca «la ganadería de pura casta El Molle y la plaza de tienta Santos Hurtado ubicados en el cortijo Fundo Santa Rosa De Quives donde se vive con mucha diversión la fiesta de la tauromaquia». (Fuente: Distrito de Quives. Nota bene: la «palta» es lo que en España se denomina «aguacate»)
Ocupándose de la «etapa oscura» en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes creerían luego en su virtud.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena, Ibidem.
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Santo Toribio de Mogrovejo
(1726)

Santo Toribio de Mogrovejo (1538 – 1606) aunque su familia era oriunda de Mogrovejo en Cantabria, el futuro santo nació en Mayorga un pueblo de la Tierra de Campos vallisoletana, donde la fiesta más importante del año es el 27 de setiembre, precisamente para celebrar la llegada de algunas reliquias del santo desde el Perú, donde, el que a la sazón era notable profesor de Derecho Civil y Eclesiástico, llegó a la entonces considerable edad de 42 años. Había sido ordenado sacerdote tres años antes y consagrado obispo poco antes de embarcarse en setiembre de 1580 en un viaje por mar y tierra que le llevó a Lima el 11 de mayo de 1581 como el nuevo Arzobispo de la Ciudad de los Reyes, sucediendo a Gerónimo de Loayza.
De su intensa labor podemos destacar que como jurista y organizador nato (*) :
Convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataron asuntos relativos a la evangelización de los indígenas. De esta asamblea se obtuvieron importantes normas de pastoral, como la predicación en las lenguas nativas, para lo cual fue creada una facultad de lenguas nativas en la Universidad de San Marcos y la catequesis a los esclavos negros, así como la impresión del catecismo en castellano, quechua y aimara que se constituirían en los primeros textos impresos en Sudamérica.
Fuente: Wikipedia
Entre los detalles de su vida, al contrario de la afición taurina que hoy es proverbial en Quives, el pueblo natal de Santa Rosa de Lima, y no obstante su onomástico, Santo Toribio :
Fue, además, uno de los eclesiásticos contrarios a las corridas de toros. Mandaba cerrar las ventanas de su casa cuando había corridas en la plaza, que es donde antes se hacían, y prohibió a su familia asistir a ellas. La Iglesia solía oponerse a estas tanto por el peligro de morir sin confesión al que se exponían los hombres combatientes, como por la promiscuidad pecaminosa que existía entre hombres y mujeres en las gradas, que le escandalizaba.
Fuente: Wikipedia

Fue canonizado el 10 de diciembre de 1726 por el papa Benedicto XIII, mediante la Bula Quoniam Spiritus. En Lima se celebra la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo el 27 de abril, día de la traslación de sus reliquias desde Zaña, pueblo de la provincia de Chiclayo donde falleció en el tercero de sus viajes pastorales, pues recorría incansable los pueblos de la costa y valles de las laderas andinas del Virreinato del Perú.
Sus restos son venerados en su capilla de la basílica catedral de Lima. (Fuente: Wikipedia)

(*) Precisamente el nombre Toribio procede del griego «θορυβος» (thoribios), que es un atributo que en griego clásico significa «ruidoso», para caracterizar a alguien dinámico que se hace notar.
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San Francisco Solano
(1726)

San Francisco Solano (1549-1610) era natural de Montilla, provincia de Córdoba en España y franciscano. Desembarcó en el Perú en 1589, donde le precedía su fama de taumaturgo y, tras atravesar los Andes por Ayacucho, Cuzco, Potosí y Salta hasta su destino de misionero en Tucumán, desarrolló una labor pastoral ingente ayudado por su destreza con los instrumentos de cuerda y sus cantos, llegando siempre a pie hasta el Chaco paraguayo y el actual Uruguay.
Los superiores le llamaron a Lima en 1595 donde predicó incansable con el tañido de su rabel, aunque se le represente con un violín.
Fue canonizado en 1726 y es el patrón de Montilla, municipio en que se celebra también su día el 14 de julio mediante la feria local. La Parroquia de San Francisco Solano se construyó en el lugar de la antigua casa en la que nació. También es patrón de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú.
La primera biografía que he encontrado es de 1643 obra del fraile limeño Diego de Córdoba y Salinas. Ver la referencia completa en nota (4). Obra que fue compuesta para «recoger por escrito los datos necesarios para emprender la beatificación del famoso franciscano, al que se le adjudicaban importantes milagros en el Perú y que mantuvo hasta su muerte (1610) una estrecha relación con la familia Salinas y Córdoba» como se escribe en el perfil del autor de la obra publicado por la Real Academia de la Historia.

Notas:
(1) Jean Habert, Lucia Marabini (eds.) y AA.VV. Tintoretto El Paraíso. Un concurso para el palacio de los Dux, Catálogo de la exposición sucesivamente en los museos de El Louvre, Thyssen-Bornemitzan y Musei Civici, París, Madrid, Venecia, 9 de febrero a 30 de noviembre 2006, 183 págs.
(2) Benjamín Crespo, S.J. Pasos hacia la santidad: las fases y etapas de los procesos de beatificación y canonización (con anexo relativo a la Iglesia del Perú), Roma, julio del 2023.
(3) María Cristina Serventi, En torno a un retrato de Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, en el Museo nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Jornadas de la Facultad de Filosofía y Letras – Universidad de Buenos Aires, sin fecha, 17 páginas.
(4) Diego de Córdoba y Salinas natural de la misma ciudad de Lima, Vida, virtudes y milagros del apóstol del Perú, el venerable p,e Fray Francisco Solano de la Seráfica Orden de los Minores de la regular observancia, patrón de la ciudad de Lima, Madrid Imprenta Real1643, 15 capítulos. 683 páginas. Google Book Search, formato epub: Enlace.
Detalle de la página 678 del libro (*)


Sobre los santos (II): de destacar en el servicio de Dios a la heroicidad de las virtudes

Las etapas de una causa de reconocimiento de la santidad
Tras la introducción del 17 de septiembre pasado, pasamos hoy a los sucesivos pasos hacia el reconocimiento de la santidad de un cristiano.
Por lo general los candidatos a la santidad pueden ser o confesores o mártires. Confesores son aquellos que han sido testigos de la fe, pero sin el sacrificio supremo de la vida. Mártires son aquellos que han sido asesinados por odio a la fe, “in odium fidei”. Además, desde 2017 es posible llegar a la canonización también a través de una tercera vía: el ofrecimiento de la vida, «se trata de personas que han ofrecido voluntaria y libremente la vida por los demás, «perseverando hasta la muerte con este propósito, en un acto supremo de caridad» (2).

De hecho ya tres años antes, en el 2014, se celebró la canonización de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II sin un largo pasaje por todas las etapas habituales, de las que vamos a comenzar a hablar a continuación, recurriendo a algunos ejemplos concretos, gracias sobre todo al material que me ha facilitado el padre Benjamín Crespo S.J., vice-postulador de varias causas de personas que fallecieron en fama de santidad en el Perú.
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Las dos primeras fases: de Siervo de Dios a Venerable
Aunque haya pues dos excepciones en que el proceso se simplifica, los mártires y la tercera vía, el proceso más habitual es el de los confesores, que es el primer peldaño de la Causa y comienza a nivel local, documentando que quienes han conocido a la persona (testigos de visu) o han escuchado hablar de ella o han leído acerca de ella (testigos de auditu) manifiestan que su vida (1):
- fue ejemplar,
- su influencia fue positiva,
- fecunda apostólicamente
- y su muerte edificante.
Es la fase preliminar para entrar en la categoría de Sierva o Siervo de Dios. Un ejemplo es el de la religiosa Clara Álvarez del Corazón de María a quien se le reconocieron esas cuatro características y a la que mencionamos en la entrada del 17 de setiembre pasado.

(Carmen Álvarez Salas)
Nacida en Lima el 15 de julio de 1860, fue «una hermana fraterna, observante, humilde, una madre tierna, dulce, recta y santa», que en 1877 se graduó como preceptora para dedicarse a la educación, un 6 de diciembre de 1883 fundó la Congregación de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción y el 18 de marzo de 1884 abrió al servicio de la educación las puertas del Institución Educativa La Inmaculada Concepción.
En Fase preliminar esta religiosa fue declarada por el Arzobispo de Lima sierva de Dios. Lo que significa haber superado con éxito ese primer peldaño en la diócesis o lugar donde nació y haberse presentado a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona, fundamentando el inicio de la causa. Obtenido el Decreto de «Nihil obstat» del Dicasterio vaticano el Obispo diocesano dictaba el Decreto de Introducción de la Causa de la a partir de ese momento Sierva de Dios. El actor de la Causa es el Obispo, la Congregación Religiosa, el Movimiento, grupos de laicos, etc. después de cinco años de la muerte de la persona en cuestión.
A partir de ahí se iniciaba el proceso de beatificación y canonización, comenzando la Fase diocesana en la que el Obispo nombra al Tribunal Diocesano que preside él o su delegado y que conforman el Promotor de Justicia y el Notario. Nombra también al Postulador y dos comisiones: histórica y teológica: examinan documentos y dan su parecer personal y colegiado. El Postulador o Vice Postulador presenta a la comisión una lista de testigos: de visu, de auditu y ex officio.
El Tribunal recoge los testimonios: escritos y orales, en forma presencial que responden a cuestionario sobre la vida, vocación, ministerios, fama de santidad, virtudes teologales, cardinales y otras más sobre vida religiosa, apostólica, aspectos humanos personalidad. El Tribunal diocesano recibe los testimonios de las personas que conocieron a la Sierva de Dios. No da sentencia alguna; ésta queda reservada al Dicasterio de las Causas de los Santos. En paralelo al proceso de declaración de testigos corresponde examinar todos los escritos y documentos a dos comisiones, la histórica y la de censores teólogos, señalados también por el Obispo, que analizan la ortodoxia de todos los escritos de la Sierva o Siervo de Dios o acerca de su persona.
Finalmente el Obispo invita a la sesión de clausura de estos trabajos a todos los que deseen participar en sesión pública, cumpliéndose todos los requisitos canónicos con juramentación de haber cumplido la misión y guardar reserva; a continuación todos los documentos debidamente firmados se envían a Roma, al Dicasterio de las Causas de los Santos en tres sobres sellados y lacrados. El texto original queda en el Archivo diocesano, sellado y lacrado.
La Santa Sede, por medio del Dicasterio de las Causas de los Santos, examina el informe y determina que o bien que nada impide iniciar la Causa o bien solicitando aclarar algunos puntos o dictando que no hay razón para presentarla. Si no hay problema, la Santa Sede concede el Decreto «Nihil obstat“, por lo que la causa se inicia en la diócesis o lugar donde nació (aunque puede trasladarse a otra diócesis con los permisos correspondientes. Obtenido el Decreto de «Nihil obstat», el Obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa del Siervo o de la Sierva de Dios en el ejemplo que nos ocupa (2).
Así se concluyó la fase diocesana :
El 8 de marzo del 2019 – día internacional de la mujer – la Congregación para la Causa de los Santos otorgó el nihil obstat para la apertura del proceso diocesano de beatificación y canonización de la Sierva de Dios Clara del Corazón de María, apertura que se realizó el 12 de agosto de 2019 en la Basílica Catedral de Lima. El 12 de diciembre del mismo año se clausuró el proceso diocesano de beatificación y canonización, a los 52 años de Aprobación Pontificia y fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en ambos momentos la catedral estuvo llena y el evento fue seguido por miles de personas a través de las redes sociales.
Fuente: Proceso de Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Clara del Corazón de María
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Fase romana

El Dicasterio, a través de uno de sus Relatores (responsable de la Causa), guiará al Postulador en la preparación de la Positio, con la ayuda del Vice Postulador. La “Positio”, es una tesis, sobre la vida, virtudes teologales y cardinales vividas en grado heroico debidamente probadas a base de declaraciones y testimonios de personas que lo han conocido personalmente “testigos de visu” o que han escuchado hablar del Siervo de Dios “testigos de auditu”, fama de santidad y martirio. Se recogen también si hubiere milagros, gracias y favores concedidos por la intercesión del Siervo de Dios. Existen diversas clases de Positios según sea el caso presentado (virtudes heroicas y fama de santidad, martirio, ofrenda de la vida).
La Positio debe probar con certeza la vida, las virtudes o el martirio y la fama relativa del Siervo de Dios. Será estudiada por un grupo de Consultores Teológicos del Dicasterio y, en el caso de una «Causa Histórica» (la de un candidato que vivió mucho antes y para quien no hay testigos oculares), también por una comisión de Consultores Históricos del Dicasterio. Si estos votos son favorables (al menos por mayoría cualificada), la Positio será sometida a un nuevo juicio de los Obispos y Cardenales Miembros del Dicasterio.
Esta tarea suele tomar su tiempo, incluso muchos años, pues depende de la dedicación a ella, a su valoración e importancia, si cuenta con la devoción de los fieles, y por supuesto y principalmente a la fama de santidad, en vida, en su muerte y después de su muerte hasta la actualidad. Incluye dos informes: uno sobre las virtudes cristianas, teologales y cardinales, vividas heroicamente o bien goza de fama de martirio y otro informe sobre la fama de santidad. En algunos casos estos informes se envían de manera separada y en otros se presentan ambos informes formando parte de la Positio o documento que presenta el Postulador.
Referencia (1) pp. 2 y 3
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Venerable
Es el segundo nivel de la Causa en el proceso hacia el reconocimiento de la condición de Santo o Santa. La categoría de Venerable la gestiona y concede el Dicasterio de las Causas de los Santos de la Santa Sede. Se trata de un adjetivo, el atributo de alguien que merece veneración, cuya cuarta acepción se presenta así en el Diccionario de la RAE:
Primer título que concede la Iglesia católica a quienes mueren con fama de santidad,
y al cual sigue comúnmente el de beato, y por último el de santo.
Si el juicio y parecer del Prefecto del Dicasterio es favorable, lo presenta al Papa, si lo considera oportuno, autoriza la promulgación del Decreto sobre las virtudes heroicas, sobre el martirio o sobre el ofrecimiento de la vida, del Siervo de Dios, que así se convierte en Venerable, es decir, se le reconoce por haber ejercido en grado «heroico» las virtudes cristianas, las teológicas: fe, esperanza y caridad; las cardenales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza; y otras virtudes humanas y religiosas: pobreza, castidad, obediencia, humildad, fortaleza, prudencia, etc.), o haber sufrido un verdadero martirio o haber ofrecido la propia vida según las exigencias establecidas por el Dicasterio.
Las normas litúrgicas no permiten dar ningún culto a los siervos de Dios declarados Venerables, pero desde el momento de su declaración han de cesar los sufragios por su alma, puesto que la Santa Sede ha juzgado que ha vivido en grado heroico las virtudes cristianas.
Ibidem, pág. 3
De nuevo procederemos con el ejemplo de uno de los venerables presentados en nuestra entrada anterior

Natural de Belinchón (Cuenca), Maestro en artes y Bachiller en Teología por la Universidad de Baeza, se ordenó sacerdote en 1555 y predicó durante diez años antes de ingresar en el noviciado de la Compañía de Jesús en Sevilla, a los 35 años.
En 1569, partió como misionero a Perú, como era su deseo. Pronto comenzó el estudio de las lenguas indígenas y la predicación en las proximidades de Lima. En 1572, se trasladó a Cuzco donde acompañó, antes de ser ejecutado, al último de los incas de Vilcabamba, Tupac Amaru I. Durante los años siguientes su incesante actividad apostólica le llevará a las regiones del Titicaca, Tucumán, y el Gran Chaco, extensos territorios pertenecientes hoy a Perú, Bolivia, Argentina y Paraguay. Entrando en contacto con multitud de pueblos y lenguas indígenas, cuyos idiomas y culturas estudió.
En 1576, dados sus conocimientos lingüísticos, se le encargó, en el marco de la Congregación Provincial, la redacción de gramáticas y catecismos en quechua y aymara. En diciembre de 1582 fue enviado a Potosí (Bolivia) y pocos meses después la Audiencia de Charcas (Sucre) lo nombró catedrático y examinador diocesano de quechua, aymara y puquina. Dos años después, es enviado con otros compañeros a Santiago del Estero (Argentina). Con Manuel Ortega, SJ, recorrió las tierras de los tobas, mocovíes, diaguitas, y de los chiriguanos y en 1588 acompañó al gobernador de Tucumán, Juan Ramírez de Velasco, a la región de los calchaquíes. Después de misionar entre los lules, viajó a la gobernación de Paraguay. En 1597, enfermo, inició el viaje a Lima para tratarse, falleciendo antes de llegar.
Barzana había llegado a conocer once lenguas amerindias y escrito vocabularios, gramáticas y catecismos, desafortunadamente una parte importante de su trabajo quedó inédito. Entre sus obras publicadas podemos citar: Doctrina christiana y Cathecismo para instrucción de los indios … con un confessionario (Lima, 1583), los curas de Indios (Lima, 1595), Tercero cathecismo y exposicion… por sermones (Lima, 1585), Arte y vocabulario en la lengua general del Perú (Lima, 1586) y Arte de la lengua Toba (La Plata, 1893).
Universidad Pontificia de Comillas: Textos elaborado por un equipo coordinado por José García de Castro S.J. y Blanca Herranz. Fuentes: Soto Antuñedo, W. (2018). Alonso Barzana, SJ (1530-1597), el Javier de las Indias occidentales: vida y obra. Bilbao: Mensajero, 2018 y Fernández, E, Baptista, J. (2001). Barzana, Alonso de. Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, Roma-Madrid: IHSI-Universidad P. Comillas. II, p. 362-363
Este hombre destacó por sus virtudes ejercidas sobre la base de una voluntad, unos talentos lingüísticos extraordinarios y una dedicación fuera de lo común a la causa de los pueblos indígenas, recorriendo incansable sus pueblos y comunidades a pie. Llegó a dominar 12 lenguas originarias desde los Andes al Chaco y contribuyendo al desarrollo gramatical de la lengua quechua y aymara.
En Roma el 18 diciembre de 2017 el Papa Francisco aprobó el Decreto de Virtudes heroicas declarándole Venerable.
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La cuestión de los milagros

El milagro parte de la creencia, predominantemente cristiana, fundada en los Evangelios, y en la Tradición que se inicia con los Hechos de los Apóstoles, de que hay intervenciones sobrenaturales que no tienen explicación natural. El milagro se puede producir a modo de una delegación que Dios o el Hijo de Dios conceden a personas de virtud extraordinaria. Por ello la Iglesia las considera como pruebas a tener en cuenta, en su caso, en los procesos de reconocimiento de la santidad de las mismas
El Diccionario de la RAE define así concisamente lo que significa el vocablo en castellano:
hecho no explicable por las leyes naturales
y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.
Su influencia en el proceso de las causas de los santos, a partir de la etapa a la que hemos llegado en esta entrada, nos lo explica así el vice-postulador jesuita padre Benjamín Crespo S.J. al que hemos citado ya en diversos momentos:
Es competencia del Obispo del lugar en que haya ocurrido la investigación del milagro que se atribuye a la intercesión de un Siervo de Dios o de un Venerable o Beato. Se considera milagro un hecho que no es explicable por causas naturales. La mayoría de los milagros son de naturaleza médica, pero es posible investigar milagros de otro tipo; en cualquier caso, el milagro debe ser físico: «la práctica ininterrumpida de la Iglesia establece la necesidad de un milagro físico, pues no basta un milagro moral». Así, un milagro no médico que ha valido para una beatificación ha sido una multiplicación de arroz: a modo semejante a la multiplicación de los panes y los peces, una gran multitud pudo comer con el contenido de un poco de arroz. El hecho ocurrió el 25 de enero de 1949 en Olivenza (Badajoz, España) por intercesión del entonces Beato Juan Macías, y de tres tazas de arroz echados en una olla salieron bastantes ollas de arroz hervido. Fueron testigos todos los habitantes del pueblo. El milagro sirvió para la canonización del santo.
Al igual que en el proceso de virtudes heroicas, el Postulador iniciará el proceso en el tribunal competente y propondrá las pruebas pertinentes. En el caso de milagros médicos, son útiles las pruebas médicas anteriores a la curación y posteriores, así como el testimonio de los médicos. No se debe olvidar demostrar que la curación fue por intercesión del Siervo de Dios, Beato o Santo: deberá testificar, por lo tanto, la persona que haya pedido el favor al Siervo de Dios (que puede ser el beneficiado por el milagro, u otra persona).
Sólo serán relevantes los milagros que bajo ningún aspecto pueda ser explicable por causas naturales. En el caso de las curaciones, por ejemplo, se debe descartar una curación por causas médicas que aún no se explican, pero quizá algún día se conocerán. El postulador deberá buscar asesoramiento de un buen médico con recto criterio antes de iniciar el proceso.
Al igual que en el proceso ordinario, se redacta una Positio y se envían las actas al Dicasterio para las Causas de los Santos. En este caso, sin embargo, no interviene un relator. Los milagros atribuidos se estudian en una Comisión de peritos (que será de médicos, si el favor es una curación), después en un Congreso especial de los teólogos, y por fin en la Congregación de los Cardenales y Obispos. Si los informes de los tres grupos son favorables, se presenta al Papa, que es quien tiene la competencia de determinar lo que sea conveniente.
Ibidem pp. 3 y 4
En cualquier caso, es a partir de la beatificación cuando, salvo dispensa papal se podría necesitar un milagro para la canonización (no en el caso de los mártires).
Por el momento, hoy nos detenemos en la condición de Venerable, que en el caso de Alonso de Barzana le sitúa a las puertas del proceso de Beatificación, como se puede apreciar en la invitación a un acto celebrado en el Cusco (Perú) el pasado mes de junio.

(continuará)
Referencias y notas:
(1) Benjamín Crespo, S.J. Pasos hacia la santidad: las fases y etapas de los procesos de beatificación y canonización (con anexo relativo a la Iglesia del Perú), Roma, julio del 2023.
(2) Dicasterio de las Causas de los Santos: los pasos hacia la santidad
La Causa di beatificazione e canonizzazione riguarda un fedele cattolico che in vita, in morte e dopo morte ha goduto fama di santità o di martirio o di offerta della vita.
Per l’inizio di una Causa di beatificazione è quindi sempre necessaria la “fama di santità” della persona, ovvero l’opinione comune della gente secondo cui la sua vita è stata integra, ricca di virtù cristiane. Questa fama deve durare e può ingrandirsi. Quelli che hanno conosciuto la persona parlano dell’esemplarità della sua vita, della sua influenza positiva, della sua fecondità apostolica, della sua morte edificante.
Fase Diocesana
La canonizzazione è solo l’ultimo gradino di una scala che ne presuppone altri: il candidato, per diventare ufficialmente Santo, deve essere prima Servo di Dio, poi Venerabile, poi Beato.
È chiamato Servo di Dio il fedele cattolico di cui è stata iniziata la Causa di beatificazione e canonizzazione.
Il postulatore, appositamente nominato, raccoglie documenti e testimonianze che possano aiutare a ricostruire la vita e la santità del soggetto. La prima fase inizia quindi con l’apertura ufficiale di una Inchiesta in Diocesi e il candidato viene definito Servo/a di Dio. Obiettivo è spesso quello di verificarne l’eroicità delle virtù, ovvero la disposizione abituale a compiere il bene con fermezza, continuità e senza esitazioni. Occorre cioè dimostrare che il candidato ha praticato le virtù a un livello molto elevato, superiore alla media. In altri casi, l’oggetto della verifica riguarda i requisiti del martirio cristiano oppure l’offerta della vita.
La ricostruzione viene fatta seguendo due piste: ascoltando le testimonianze orali delle persone che hanno conosciuto il Servo di Dio e possono raccontare con precisione fatti, eventi, parole; raccogliendo i documenti e gli scritti riguardanti il Servo di Dio.
Se le condizioni preliminari sembrano concordi, il Vescovo può introdurre la Causa. Il processo di beatificazione, salvo una particolare dispensa papale, non può iniziare prima che siano passati almeno 5 anni dalla morte del candidato. Il Vescovo diocesano nomina un Tribunale composto da un suo Delegato, da un Promotore di Giustizia (a livello del Dicastero ci sarà poi il Promotore della Fede) e da un Notaio Attuario. Una apposita Commissione Storica raccoglie tutti i documenti che riguardano il Servo di Dio e i suoi scritti. Infine due Censori Teologi devono valutare i medesimi scritti, se vi sia qualcosa di contrario alla fede o alla morale. Tutte le informazioni vengono raccolte e poi sigillate nel corso di una sessione di chiusura, presieduta dal Vescovo.
Fase Romana
Terminato questo lavoro, si chiude la fase diocesana dell’Inchiesta e tutto il materiale viene consegnato a Roma al Dicastero delle Cause dei Santi che, tramite un suo Relatore, guiderà il postulatore nella preparazione della Positio, cioè del volume che sintetizza le prove raccolte in Diocesi; è la cosiddetta fase romana del processo.
La Positio deve dimostrare con sicurezza la vita, le virtù o il martirio e la relativa fama del Servo di Dio. Essa sarà studiata da un gruppo di Consultori Teologi del Dicastero e, nel caso di una “Causa storica” (quella che riguarda un candidato vissuto molto tempo prima e per il quale non vi siano testimoni oculari), anche da una commissione di Consultori Storici del Dicastero. Se questi voti saranno favorevoli (almeno in maggioranza qualificata), la Positio sarà sottoposto a un ulteriore giudizio dei Vescovi e Cardinali Membri del Dicastero.
Se il giudizio di questi ultimi è ugualmente favorevole, il Santo Padre, se lo ritiene opportuno, autorizza la Promulgazione del Decreto sull’eroicità delle virtù, sul martirio del Servo di Dio o sull’offerta della vita, che così diviene Venerabile: gli viene riconosciuto cioè di aver esercitato in grado “eroico” le virtù cristiane (teologali: fede, speranza e carità; cardinali: prudenza, giustizia, fortezza e temperanza; altre: povertà, castità, ubbidienza, umiltà, ecc.), o di aver subìto un vero martirio oppure di aver offerto la vita secondo i requisiti previsti dal Dicastero.
I candidati alla santità infatti, possono essere: i martiri, coloro che hanno accolto cristianamente l’uccisione in odio alla fede; i cosiddetti confessori, cioè coloro che sono stati testimoni della fede, ma senza il sacrificio supremo della vita. Inoltre dal 2017 è possibile giungere alla Canonizzazione anche attraverso una terza via: l’offerta della vita, senza uccisione in odio alla fede e senza il prolungato esercizio di virtù eroiche; si tratta di persone che hanno volontariamente e liberamente offerto la loro vita per gli altri, perseverando «fino alla morte in questo proposito, in un supremo atto di carità».
Beatificazione
La beatificazione è la tappa intermedia in vista della canonizzazione. Se il candidato viene dichiarato martire, diventa subito Beato, altrimenti è necessario che venga riconosciuto un miracolo, dovuto alla sua intercessione. Questo evento miracoloso in genere è una guarigione ritenuta scientificamente inspiegabile, giudicata tale da una Commissione Medica convocata dal Dicastero delle Cause dei Santi e composta da specialisti, sia credenti sia non credenti. Importante, ai fini del riconoscimento, è che la guarigione sia completa e duratura, in molti casi anche rapida.
Dopo questa approvazione, anche sul miracolo si pronunciano i Vescovi e i Cardinali Membri del Dicastero e il Santo Padre, sempre se lo ritiene opportuno, autorizza il relativo Decreto. Così il Venerabile può essere Beatificato. In seguito a questa proclamazione, il Beato è iscritto nel calendario liturgico della sua Diocesi o della sua famiglia religiosa, nel giorno anniversario della morte o in un giorno che si ritenga particolarmente significativo.
Canonizzazione
Perché arrivi alla canonizzazione, ossia affinché possa essere dichiarato Santo, si deve attribuire al Beato l’intercessione efficace in un secondo miracolo avvenuto successivamente alla beatificazione.
Per stabilire chi è Santo, quindi, la Chiesa utilizza sempre un accertamento canonico: se una volta si poteva diventare santi semplicemente per acclamazione popolare, ormai da vari secoli la Chiesa ha cominciato a dotarsi di norme specifiche, per evitare confusioni e abusi.
Come in tutti i processi, anche in questo caso ci sono una sorta di accusa e di difesa. L’avvocato difensore, se vogliamo usare questo termine, è il postulatore, incaricato di dimostrare la santità del candidato. Colui che è incaricato di “fare le pulci” a testimonianze e documenti è invece il Promotore della Fede (comunemente noto come “avvocato del diavolo”). Il primo è nominato da chi ha fatto la proposta di istruire la Causa, il secondo è in servizio presso il Dicastero.
Casi particolari
Vi sono casi che procedono per equipollenza, applicata sia ai casi di beatificazione che di canonizzazione; si tratta di una procedura mediante la quale il Papa, dopo le dovute verifiche, approva un culto esistente da tempo, senza attendere il riconoscimento di un miracolo. Si distingue dalle beatificazioni e canonizzazioni formali, per le quali la Chiesa prevede una regolare Inchiesta e il rispettivo miracolo.
Inoltre, il Papa può sempre prendere decisioni particolari. Papa Francesco lo ha fatto nei confronti di Giovanni XXIII, che è diventato Santo per la sua fama di santità, diffusa da decenni in tutto il mondo, senza che gli venisse riconosciuto un secondo miracolo. Una procedura straordinaria è stata seguita anche da Benedetto XVI nei confronti di S. Giovanni Paolo II, la cui Causa di canonizzazione si aprì poche settimane dopo la morte, senza aspettare i cinque anni previsti.
Sólo hay texto en italiano en la página del Dicasterio
NOTA BENE: los dos enlaces al Dicasterio no parecen funcionar bien, por lo que los reproduzco aquí para que quien esté interesado los introduzca en la ventana de su navegador (en el caso comprobado por mí funciona con Google), pues así podrá comprobarlos:
Para los pasos en el camino a a santidad:
Para la página principal del Dicasterio:
Sobre los santos (I): introducción

Dedicado a Benjamín Crespo S.J
Según la Real Academia Española de la Lengua la santidad es un sustantivo que denota la cualidad del santo o de lo santo. Pero cuando la RAE emprende la definición de la palabra santo como atributo la cosa se complica, pues a este adjetivo le da hasta 11 acepciones, que se añaden a las muy abundantes del sustantivo. Si ha eso añadimos todas las locuciones coloquiales, verbales y mixtas de la RAE en las que aparece el vocablo, más sus usos metafóricos, entramos en una floresta que en última instancia, se deriva de una historia interminable, la que fluye de la fuente de todas las santidades: la Divinidad, la Deidad, la esencia del ser de Dios. Los profetas bíblicos ya proclamaban que sólo Yahvéh es santo y fuente de la santidad.
Entre las acepciones de la RAE destacan tres niveles:
(1) Santo o santa: una persona a la que se le reconoce ser perfecto y libre de toda culpa.
Señalemos que para las religiones del libro la perfección sin límites ni culpa alguna sólo es de Yahvéh, Dios o Alá (o quien la reciba de Dios por motivos de parentesco, verbigracia la Virgen María y Jesús Hijo de Dios).
(2) Alguien de especial virtud y ejemplo.
(3) Una persona especialmente dedicada o consagrada a Dios.
Y no tendríamos que restringirnos al imaginario judeocristiano o musulmán, pues el vínculo con una divinidad no es exclusivo de las confesiones de ese ámbito. Pero ampliar tanto el contenido de la cuestión nos llevaría muy lejos en el tiempo y en el espacio. La bibliografía es infinita y nuestro motivo limitado: este blog va a ocuparse de los santos cristianos, como se conciben ahora, y de los procedimientos formales que sigue hoy la Iglesia Católica para declarar la santidad de una persona extinta.
Una visión histórica sucinta se puede leer en un artículo del profesor Guillermo Fatás que además resume bien la cuestión en ámbito cristiano:
Los propósitos de este texto son, por una parte, recordar la procedencia del vocablo «santo», rememorar que la Roma precristiana tenía sus propias formas de veneración ultraterrena a ciertas personas que habían vivido como mortales y resumir los procedimientos formales que el catolicismo fue adoptando para la declaración oficial de santidad de una persona extinta
Cfr. nota 1
No nos remontaremos pues a la época de los faraones, de los Upanishads, de la vida de Buda, o de los cultos del mundo clásico grecolatino y de sus héroes (2). Tampoco de como en los primeros siglos la canonización de un santo cristiano podía ser por coronación por el martirio o por decisión episcopal o papal. Además en aquellos primeros siglos las comunidades de cristianos bajo el Imperio Romano desempeñaban un papel que rondaba la santificación por aclamación
Si alguien quisiera disfrutar de unas narraciones de las vidas de los santos hasta la alta Edad Media, una lectura amena, entre historia y leyenda, que sigue el calendario litúrgico, es la Leyenda Aurea, Leyenda Dorada (3) o Legenda Sanctorum de Jacobo de Vorágine (1230 – 1298), un arzobispo y literato de Liguria. Su libro se basa en una erudita búsqueda de autores precedentes en la que recopila las biografías de casi 180 santos cristianos. Ha sido probablemente la obra con mayor influencia en la iconografía de los mártires y santos del Arte, escultórico, pictórico y vitral, en Occidente.
Por ejemplo a San Juan el Limosnero que vivió en el siglo VII la Leyenda Aurea (c. XXVI) le dedica ocho páginas divididas en trece apartados de apretado texto. Su fiesta la sitúa el 23 de enero.

Pero sigamos con el propósito que nos hemos fijado en el blog.
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La certificación de la santidad en la Iglesia Católica
A partir de ahora me basaré en el documento de los pasos hacia la santidad (4) que me ha facilitado un amigo, el padre Benjamín Crespo S.J, quien trabaja como vice-postulador para el Dicasterio de las Causas de los Santos (5).
Como el nos explica:
La veneración y el culto a los mártires y santos cristianos se encuentran atestiguados desde los primeros siglos de la Iglesia. No obstante, la canonización en cuanto procedimiento eclesiástico no se esbozó sino hasta el siglo XI con el objeto de buscar definir a aquellos cristianos que merecerían el culto universal de la Iglesia, evitando así confusiones entre iglesias locales y buscando que las virtudes vividas en grado heroico estuvieran plenamente comprobadas. Ya durante este tiempo se apelaba a la autoridad del Obispo de Roma o a los Concilios la potestad de determinar dicho culto.
Benjamín Crespo, nota 4

Así pues, aunque el mundo occidental está lleno de las huellas del culto a los santos desde hace dos mil años, la codificación actual del procedimiento es algo en la que sólo algunos son expertos o iniciadores, postuladores y vice postuladores de la Causa.
Las funciones desempeñadas por el postulador y el vice-postulador, que conviene conocer para entender el riguroso proceso, se resumen así:
El Postulador debe ser debidamente nombrado por la autoridad eclesiástica que corresponde. El Vice Postulador es nombrado por el Postulador con un mandato redactado en conformidad con el derecho, previo consentimiento del actor.
El Obispo y el Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de beatificación y canonización presentando a la Santa Sede, al Dicasterio correspondiente, un informe sobre la vida y las virtudes de la persona, su fama de santidad, todo debidamente fundamentado en documentos que lo acrediten.
El Postulador con la colaboración del Vice Postulador es quien asume y lleva adelante el desarrollo del procedimiento instructorio en nombre del mismo actor ante las autoridades competentes. El cargo puede ser desempeñado por un sacerdote, un miembro de un instituto de vida consagrada, de una sociedad de vida apostólica, o de una asociación clerical y/o laical, por un laico o una laica. Debe ser experto en teología, derecho canónico e historia, y conocedor de la praxis del Dicasterio de las Causas de los Santos. El Dicasterio sugiere que el Postulador haya participado en el “Curso de Alta formación en las causas de los santos” que ofrece el mismo Dicasterio.
Recogen información escrita (documentos y escritos del Siervo de Dios o acerca del Siervo de Dios) y testimonios orales de personas que han conocido al Siervo de Dios y pueden contar con precisión hechos, acontecimientos, palabras, etc. Quienes han conocido a la persona (testigos de visu) o han escuchado hablar de ella o han leído acerca de ella (testigos de auditu) hablan de la ejemplaridad de su vida, de su influencia positiva, de su fecundidad apostólica, de su muerte edificante. Es necesario añadir toda otra documentación que ayude a fundamentar dicha Causa.
Toda la documentación es enviada al Dicasterio, que la estudia y analiza y puede darse tres situaciones: (1) la aprobación de seguir adelante y concede el decreto “Nihil Obstat”, a partir de este momento se le llama Siervo de Dios; (2) la respuesta comunicando las objeciones a la causa que no permite continuar y (3) diciendo que falta mayor profundización en algunos asuntos que deben ser resueltos. y volver a presentarla habiendo dado respuesta a las objeciones. El Obispo convoca a un proceso supletorio para responder al pedido del Dicasterio y volver a presentar la causa.
Benjamín Crespo, Nota 4
Se siguen cuatro etapas hasta que la Iglesia canoniza a uno de sus miembros y lo incluye en el calendario litúrgico. En ese proceso se verifica que la persona propuesta haya destacado por su especial virtud y ejemplo.
A continuación traigo, en el orden de las cuatro etapas, catorce ejemplos escogidos de entre los cuarenta y uno que me ha facilitado el vice-postulador Benjamín Crespo S.J., todos ellos del Perú.
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SIERVOS DE DIOS
Veintidós (tres mujeres y diecinueve varones).

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VENERABLES
Siete (dos mujeres y cinco varones)

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BEATOS
Seis (tres mujeres y tres varones)

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SANTOS
Cinco (una mujer y cuatro varones)



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De la definición de las etapas del proceso y de sus requisitos hablaremos en la segunda entrega.
Bibliografía y Notas:
(1) Guillermo Fatás, La santidad y sus antecedentes. Santos antiguos y santos anómalos, Universidad de Zaragoza, en DOSSIER: Fábrica de santos: España, siglos XVI-XVII, Eliseo Serrano Martín (coord.), Jerónimo Zurita, 85. 2010: pp.13-38.
(2) Sobre la historia de lo sagrado en diversas culturas hace años estudiábamos en las aulas a un autor ya clásico : Mircea Eliade, Tratado de Historia de las Religiones, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1974.
(3) Santiago de Vorágine, La leyenda dorada, traducción del latín José Manuel Macías, Madrid, Alianza Editorial, 1990.
(4) Benjamín Crespo, S.J. Pasos hacia la santidad: las fases y etapas de los procesos de beatificación y canonización (con anexo relativo a la Iglesia del Perú), Roma, julio del 2023, 7 págs.
(5) El término dicasterio tiene origen en la palabra griega que denominaba al Tribunal de los Heliastas de Atenas que era un Tribunal compuesto por seis mil miembros elegidos al azar en todos los distritos de la ciudad. Sus sentencias eran inapelables (Fuente: Docsity.com). Hoy es un término genérico para todos los grandes organismos de la Curia Romana, como sus congregaciones, Tribunales y y Oficinas.
Pausa
Tras demasiadas horas con las pantallas delante de las gafas y un post que me pide más preparación de lo habitual, este autor de blog se toma una que podríamos llamar «pausa oftálmica».
No sin recordar que los ojos tienen mucho que ver con la poesía desde que Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870) nos lo explicó en cuatro versos:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul..
¿Qué es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú..
Gustavo A. Bécquer, Obras, Tomo Primero, Rima XXI, Imprenta de T. Fortanet, Madrid 1871
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¡Hasta más ver!
De un viaje a Irlanda (IX). Cork (3): todo tiempo pasado…

Visita a Blackrock
A fines el siglo XVI los habitantes de Cork erigieron el castillo de Blackrock en la margen derecha del río Lee para defenderse del acceso por mar de piratas y otros ataques enemigos cerca de la pequeña localidad del mismo nombre en el abra de Cork, un estuario que forma un puerto natural, entre los más amplios del mundo.


La torre del castillo fue terminada en 1582 y tuvo que ser reconstruida, a causa de un incendio, por suscripción pública en 1722. De nuevo se quemó el castillo a causa de las antorchas de un banquete en 1827 y fue reconstruido dos años después.
En lo más alto de la fortaleza se alza un observatorio astronómico. El perfil de este edificio tenazmente reparado por los ciudadanos de Cork durante sus más de cuatro siglos de historia corresponde al imaginario tradicional de lo que un castillo ha de ser con sus torretas y almenas de cuento de hadas y misterios.

Aunque el telescopio robotizado de su observatorio espacial nos recuerda que estamos en el siglo XXI.
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Pero, volviendo al pasado, voy a comentar dos exposiciones que visité en Cork y que evocan las penas y luchas de los irlandeses en los siglos XVIII y XIX
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Las escuelas ilegales de Nano Nagle

Tras la victoria del protestante Guillermo de Orange sobre el rey católico Jacobo II en 1691 se desató la persecución británica contra los católicos irlandeses. Las primeras leyes penales se promulgaron en 1695 y, durante los más de dos siglos hasta la independencia (*), se dictaron más y más leyes concebidas para mantener a los católicos en una posición de inferioridad económica, religiosa, política y social.
Entre muchas otras cosas, a los católicos se les prohibió enseñar o gestionar escuelas, comprar o heredar tierras de protestantes, ejercer la abogacía, ocupar puestos públicos en el gobierno local o central, servir en el ejército o en la marina, etc. Sólo los sacerdotes inscritos en un registro público podían seguir en Irlanda.

La celebración de la misa, en tiempos de las leyes penales, sobre todo si el sacerdote era clandestino, devino una práctica que se celaba como algo prohibido.

Dentro de ese contexto represivo, una joven irlandesa decidió consagrarse a la educación de los hijos de los católicos a los que se privaba de escuela.
El Nano Nagle Place es la sede de un centro de memoria de aquella mujer Nano Nagle (1718-1784), cuyo nombre de Honora fue sustituido por el familiar de Nano, hija de una familia católica establecida en Cork desde hacía siglos, que tuvo extensas propiedades en la región y perdió casi todo por las leyes penales, salvo las que pudieron conservar gracias a un pariente cercano protestante y a la habilidad de su abuelo para conservar algunas tierras y recursos comerciales familiares. Durante el siglo XVIII la ciudad se convirtió en un puerto de intenso intercambio comercial, aunque según dicen las crónicas un lugar también lleno de mendigos, pobres y barrios descuidados.
Para acceder a una educación adecuada a sus aspiraciones Nano tuvo que camuflarse de polizón para estudiar en Francia y conseguir allí una formación que le preparase como educadora. A la muerte de su padre decidió dedicarse a crear centros de enseñanza clandestinos para los hijos de familias católicas, contraviniendo a las leyes penales vigentes, en particular a la Education Act de 1695.

En los primeros 18 meses de creación de escuelas clandestinas, Nano pasó, tras empezar con una primera en 1750 para 30 niñas, a tener organizadas aulas para 400 alumnos. Para no inquietar a su familia por el riesgo que estaba corriendo, justificaba sus ausencias diciendo a su hermano y jefe de familia que se iba a rezar en una capilla.

Sus escuelas abrían a la ocho de la mañana y terminaban las clases a las cinco de la tarde. Las alumnas aprendían a leer y escribir, aritmética y también trabajos de hilado, cosido y bordado. Comían en la escuela y asistían a misa a diario. Al principio eran escuelas para chicas, pero cuando su tío y su hermano descubrieron su programa, la continuaron apoyando, y gracias a un legado del primero en 1756, trece años después, en 1769, había conseguido poner en marcha siete escuelas para niñas y cuatro para niños, todo ello arriesgándose a ser descubierta y penalizada.
Las «Hermanas de la Presentación» (Presentation Systers) que Nano Nagle fundó fueron apodadas las hermanas galopantes, como escribió en 1782 un jesuita que apoyaba su obra, pues trabajaban inmersas en la comunidad, con ropa seglar y sin hacer vida de convento, y fueron las maestras en esas escuelas.
En la muestra permanente del lugar de memoria Nano Nagle Center de Cork se guardan y pueden consultarse in situ en una pantalla los Anales del Convento de la Presentación de Douglas Street, donde se conserva esa crónica de su trabajo comunitario, desde la creación de sus escuelas hasta el final de la sujeción al dominio británico, durante la larga época de epidemias, penuria, hambre, rebeldía, represión y guerra civil vivida por los irlandeses.

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En el fortín isabelino (Elizabeth Fort)

El Elizabeth Fort fue construido de piedra en 1620 en sustitución del de ladrillo, destruido anteriormente por los rebeldes, por lo que los habitantes de Cork fueron obligados por los británicos a sufragarlo. Con sus piezas de artillería era una parte importante de la defensa de Cork bajo dominio británico contra los renovados asaltos de las rebeliones gaélicas.


Hoy es un lugar de atracción turística, que más allá de su pasado militar también alberga la historia de de una prisión que recluyó no sólo a criminales, sino también a muchos desgraciados condenados por unas leyes que castigaban a quienes vivían en miseria extrema y eran encarcelados por delitos menores.
Entre 1817 y 1837 se utiliza como depósito de convictos para poblar la colonia australiana. Eran presos de toda Irlanda, hacinados hasta 250 a la vez en sus calabozos, esperando que los barcos de convictos partieran hacia Australia, donde eran llevados en largas travesías.
A los hombres desde 1822 se les recluyó en prisiones flotantes en el puerto y a las mujeres convictas destinadas a Australia o a la colonia británica de Tasmania (la Van Diemen’s land) se les reservó el fortín (***).

El 20 de septiembre de 1833, Mary Russell de Cork fue acusada ‘de haber robado una pieza de ropa’ y fue sentenciada a ser transportada durante siete años. Se la llevó a la prisión del Condado de Cork y tuvo que dejar a su hijo de cinco años fuera de los muros de la cárcel. El pequeño John Russell se las arregló por sí mismo y tres meses más tarde fue acusado del crimen de vagabundeo (estar sin techo) y fue internado en la prisión para reunirse con su madre.
Un año más tarde acompañaba a su madre en el Elizabeth Fort esperando ser transportado al otro lado del mundo.
Tristemente, ni Mary ni John consiguieron llegar a Australia, pues su barco, el Neva, naufragó en las costas de Tasmania el 13 de mayo de 1835.
…
Choca hoy saber que delitos relativamente menores como el robo de un sombrero, una capa, unas tijeras, una cuchara o una prenda de ropa pudiesen conducir a la deportación. Las mujeres que cometían tales delitos eran a menudo extremadamente pobres y desesperadas.
Mary Cassidy de Dublín sólo tenía 19 años cuando fue sentenciada a siete años de deportación por haber sustraído un pañuelo en 1834
(de los paneles de la exposición sobre las deportaciones de mujeres convictas entre 1822 y 1837)

Fueron muchas las convictas que al final de su condena, al no poderse costear un pasaje de vuelta a Irlanda aceptaron un marido en Australia y son las antepasadas de generaciones de australianos de hoy.
NOTAS
(*) El Imperio Británico apoyó las luchas de la independencia de los territorios hispanoamericanos a principios del siglo XIX (ver los sueños imperiales de Simón Bolívar) mientras ¡durante otro siglo más! mantenía colonizados a los irlandeses y reprimida violentamente su lucha por la independencia.
(**) Maureen Wall, «The Age of the Penal Laws (1691-1778)» en The course of the Irish History, edited by T.W. Moody & F.X. Martin, enlarged edition, The Mercier Press, Cork, 1984, page 225.
(***) Curiosa coincidencia con el sistema de reclusión en un barco de solicitantes de asilo en la Gran Bretaña de hoy.
En Cork hay como en otras ciudades de Irlanda un lugar, el pub, que por las tardes reúne para una pinta de Guinness o un whisky Jameson, por poner dos ejemplos, a locales y foráneos, que además aprecien la música popular irlandesa. En el penúltimo de mis atardeceres en Cork, después de una merienda cena sin mayor historia, me senté en la barra del pub de la esquina cercana a tomar una cerveza (discreto tamaño de caña) atraído por el sonido del acordeón, unido al de la guitarra española de uno de los dos músicos que además era el vocalista de una balada irlandesa. La nutrida audiencia les acompañaba con sus palmas.
Junto a mí en sus respectivos taburetes con unas jarras de cerveza estaban un americano y su esposa que habían venido de periplo añorante por Irlanda desde su Pensilvania. Son muchos los estadounidenses de familias oriundas de Irlanda que están de viaje por tierras irlandesas en estos meses de verano. Algo teníamos pues en común, así que estuvimos aplaudiendo juntos a los dos maduros interpretes.
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Anteriormente
Ese mismo día me había dado una vuelta por el antiguo barrio de Shandon y había aprovechado para subir a la torre de la más antigua iglesia de Irlanda por lo que a continuidad de culto se refiere.
Ascendí los 132 escalones hasta el balcón que rodea lo alto de la torre del reloj de la St. Anne’s Church de Cork que tiene una altura de 36.6 metros desde donde se domina una completa vista de la ciudad. La iglesia se terminó de construir en 1770 sobre las ruinas de la antigua de 1629, destruida durante el sitio de Cork en 1690. La maquinaria de sus campanas pesa dos toneladas emplazada en una de las más amplias caja de campanas de Europa.
Se puede ver la panorámica que filmé de Cork (youtube) desde la torre en la nota (*)
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En la Galería Crawford
I
De las muchas cosas que puedo ilustrar, por hoy me voy a contentar con algo de mi visita a la Crawford Municipal Art Gallery, donde había varias exposiciones en curso. Por ejemplo la exposición Recasting Canova.

Los vaciados de Antonio Canova (1757 – 1822) fueron encargados por el Papa Pío VII como un regalo para el Príncipe Regente (más tarde el Rey Jorge IV) en agradecimiento por el papel de Gran Bretaña en el derrocamiento de Napoleón en la Batalla. de Waterloo (1815). Fabricados en Roma, estos moldes se enviaron posteriormente desde Deptford, Londres, en octubre de 1818 y, desde su llegada a Cork, han transformado las formas en que se aprecia, estudia y practica el arte en el sur de Irlanda.
(información que he traducido de la web de la Crawford Gallery)
Esta exposición me ha recordado los numerosos vaciados en escayola de estatuas griegas y latinas que hay en la Gipsoteca de la Universidad de La Sapienza en Roma, a la que me llevaban las clases de Anatomía Artística del profesor Marco Bussagli durante mi año de estudios en la Accademia di Belle Arti de Roma.
En los cursos de dibujo de la Facultad de Bellas Artes de Altea también nos ejercitábamos en retratar al carboncillo los vaciados en escayola de esculturas clásicas. Este fue mi dibujo del examen final de 1º de Dibujo en junio del 2009, que más tarde coloré a la tinta china.
No esperaba encontrar de nuevo en Irlanda a este viejo conocido, que inspiró a Miguel Ángel (1475 – 1524) cuando fue descubierto a principios del siglo XVI. Hoy se halla en el museo Pio Clementino del Vaticano. A ese museo también íbamos para practicar el dibujo de anatomía artística de animales en medio de la riada de turistas de todo el mundo.
II
Pero hoy quisiera detenerme sobre todo en la muestra en curso, también en la Galería Crawford, de una artista norirlandesa que entre sus inspiraciones tiene, como ella ha manifestado, las pinturas negras y los desastres de la guerra de Goya. Le viene asimismo algo de El Bosco y Brueghel.
Para mí todo un descubrimiento. Se trata de Rita Duffy
Nacida en 1959, es una de las artistas más representativas de arte feminista irlandés, con predominio de la sátira expresionista en una pintura que quema como el vitriolo. No necesito añadir que su trabajo me fascina.

También de esa su línea socio-política son algunos de sus esbozos en grafito sobre lino, preparatorios de la serie El emperador está desnudo; decididamente feroces. Los títulos los he inventado yo pues no se les daba ninguno en la muestra.
Este primero se inspira en la historia de Nerón que tocaba la lira mientras ardía Roma.

En el siguiente, la cabeza del caballo tiene algo del Guernica de Picasso y recuerda la carga de la caballería ligera, en este caso hacia el Capitolio.
El que sigue es una deconstrucción de todos los cánones clásicos del trasero humano.
Este que sigue alude a mi modo de ver a la valoración que tiene Trump de los ciudadanos americanos, como si fuesen quesos para rallar, consumir o desechar según sea el menú del momento.
Los cuadros siguientes, también son de naturaleza política. El primero sitúa en un circo el Protocolo firmado por el Reino Unido con la Unión Europea en 2021 para afrontar el caos generado por el Brexit en Irlanda del Norte (**).

En este lienzo se escenifica la insufrible partición de Irlanda.
La partición se representa alegoricamente como un acto de magia circense en el que la mujer, es decir Irlanda, se somete a la sierra de un invisible mago ante un público de impotentes espectadores, a su vez hechos pedazos.
Para acabar con las alegorías irlandesas, he aquí cuadro que ironiza sobre un aspecto de de la vida real de una familia, como la suya, que vive en Irlanda del Norte a poca distancia de la frontera con la Irlanda independiente, y que, para salir de vacaciones atravesando la frontera, ha de hacerlo a escondidas de sus vecinos, que consideran el irse a descansar en la República de Irlanda una especie de traición a la causa unionista (este comentario no es mío sino de la propia artista).
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Sus pequeños óleos sobre el tema del «ama de casa» son también ‘políticos’, en este caso de política doméstica. Para muestra valen tres de ellos. Los títulos los dejo a la creatividad de mis lectores, de nuevo la artista no se los ha puesto.
Así hasta dieciséis pequeñas escenas de 25 x 30 centímetros.
Para terminar, traigo de mi visita a la Galería Crawford de Cork, un cuadro que creo recapitula esa serie de Rita Duffy dedicada al ama de casa. El siguiente óleo es también sobre lino pero de una dimensión de 70 x 90 centímetros.
Se dice que en estos cuadros la artista ha caricaturizado sus propias facciones. En cuanto a la figura de la derecha con botas de vieja domina se admiten interpretaciones, así como sobre el personaje masculino en bata azul sobre la escalerilla doméstica que le sirve de pedestal.
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Volveremos a Cork el próximo domingo. Mientras tanto en los mundiales de fútbol femenino ¡qué ganen las mejores! (***)
NOTAS
(*) La calidad del vídeo no es buena, pues sólo dispuse del teléfono para filmarlo y soplaba un fuerte viento. Para que el enlace funcione hay que pegarlo en la ventana de búsqueda de Google. «Panorámica de Cork desde lo alto de la iglesia de St. Anne» : https://youtu.be/Xjtqdw1pSM8
(**) Dicen que el reciente nuevo protocolo para Irlanda del Norte debería funcionar mejor, pero no me pregunten a mí, pues los pareceres en Irlanda son encontrados…
(***) Claro que siempre que sea dentro de un orden…
Breverías erasmianas (LVIII): “In puteo cum canibus pugnare”(«Combatir contra perros en un hoyo»)

In puteo cum canibus pugnare
Combatir contra perros en un hoyo
Adagio I, x, 36
Ἐν φρέατι κυσὶ μάχεσθαι, id est In puteo cum canibus pugnare. Dici solitum, ubi cuipiam negotium incidit cum homine rixoso et contentioso, a quo se nequeat extricare
…
(…) es decir «pelear contra perros dentro de un pozo». En general se suele decir de quien ha de enfrentase a un hombre pendenciero y contencioso, del que no consigue desembarazarse.
Texto latino en Les Adages d’Érasme, présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pag. 791 (Trad. R. Puig)
Hojeando la colección de adagios publicada por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI, que alcanzó a su muerte los 4151 proverbios grecolatinos, con comentarios suyos, he dado con este proverbio y su breve glosa, en este caso sólo su escueta traducción del griego al latín.
Y en estos días nos siguen llegando las imágenes desoladoras de la lucha en el fango y entre ruinas de los ucranianos que se enfrentan a la agresión criminal del ejército de Vladimir Putin. Por las imágenes y testimonios que nos llegan de la defensa de su país por parte de los combatientes ucranianos y de la forma criminal con la que el ejército ruso sigue agrediendo a los pueblos y ciudades de Ucrania y a su población civil, este antiguo proverbio (*) hace pensar en modo figurado a un pueblo que combate contra una agresión más propia de bestias que de hombres.
He estado leyendo algunas de los mensajes y alocuciones (**) del presidente de Ucrania Volodymyr Zelenski, he aquí algunos extractos. En el mes de febrero del 2022 dirigió un mensaje en el que en parte hablaba en ucraniano para su pueblo y en parte continuaba en ruso para el pueblo ruso.

Los dos primeros extractos son de de una alocución en la que se dirige a la vez a las gentes de Ucrania y de Rusia. Desde entonces el éxodo de jóvenes rusos (***) que no quieren participar en el ataque a Ucrania asciende a centenares de miles. Los dos siguientes son de una alocución al pueblo de Ucrania.
Combatimos porque esta es nuestra tierra. Esta es nuestra historia. Para qué vais a combatir vosotros?
Muchos de vosotros habéis estado en Ucrania. Muchos de vosotros tenéis parientes en Ucrania. Algunos de vosotros estudiasteis en universidades de Ucrania, y os hicisteis amigos de gentes de Ucrania.
Conocéis nuestro carácter. Conocéis a nuestra gente. Conocéis nuestros principios. Conocéis lo que valoramos. Así que por favor escucharos a vosotros mismos. Escuchad a la voz de la razón: al sentido común.
Escuchadnos. El pueblo de Ucrania quiere la paz, las autoridades de Ucrania quieren la paz. La queremos, y haremos todo lo posible para construirla. No estamos solos. Muchos países apoyan a Ucrania. ¿Por qué? Porque no hablamos de paz a cualquier precio. Hablamos a la vez de paz y de principios. Estamos hablando de justicia y de derecho internacional. Sobre el derecho a la autodeterminación, el derecho a decidir nuestro propio futuro, el derecho a la seguridad y el derecho a vivir sin ser amenazados.
¨Do Russians want War?», alocución dirigida al pueblo de Ucrania y al pueblo ruso, Kiev, 22 de febrero del 2022. Volodymyr Zelenski .»A Message from Ukraine, Speeches , 2019-2022″, London, Hutchinson Heinemann, 2022, pag.51. (extractos traducidos por R. Puig)
‘How This Did Become Possible?’, alocución al pueblo de Ucrania, Kiev 3 de abril del 2022, Ibidem, pp. 90 y 94. (extractos traducidos por R. Puig)¿Qué había hecho el hombre que iba en bicicleta calle abajo? ¿O los civiles ordinarios de una ciudad pacífica que fueron torturados hasta morir? ¿Por qué fue estrangulada una mujer tras haberle arrancado sus pendientes? ¿Por qué se violó y asesinó a mujeres delante de sus hijos? ¿Por qué fueron sus cadáveres profanados? ¿Por que fueron aplastados los cuerpos de las gentes por los tanques?
¿Qué le había hecho Bucha a Rusia? ¿Cómo fue esto posible?
Nosotros vemos lo que está en juego en esta guerra. Sabemos lo que estamos defendiendo.
Por un lado, están los estándares del ejército de Ucrania, morales y profesionales. Es un ejército con los más altos principios, uno del que podrían aprender otros ejércitos. Son los estándares de pueblo de Ucrania.
Por el otro lado. están los estándares de los ocupantes rusos. Es la diferencia entre el bien y el mal. Es la diferencia entre Europa y un agujero negro, uno que quiere arrastrarlo todo hacia la oscuridad.
Notas
(*)
Parece que Erasmo extrajo este proverbio de la recopilación de Zenobius (3.45) que pudo consultar en Venecia, durante su estancia en los talleres del humanista e impresor Aldo Manuzio que la publicó en 1505.
(**)


(***)
Cientos de jóvenes rusos han abandonado Rusia desde que Vladimir Putin lanzó la agresión a Ucrania
El exilio de los jóvenes rusos tras huir del reclutamiento forzoso
Según las estimaciones, cerca de un millón de rusos han abandonado su país desde el inicio de la guerra, en un éxodo que aumentó tras el llamado a filas de Vladímir Putin el pasado 21 de setiembre. Muchos se han marchado hacia Turquía, donde intentan reconstruir sus vidas. Desde aprender el idioma local a abrir nuevos negocios, los rusos que se han exiliado buscan mirar al futuro. France 24, 21/10/2022
El autor de este blog ha conocido a algunos que han venido a escapar de esa guerra en España.
Russia conscription laws change, leaving some fearful of Ukraine war call-up
Las leyes de reclutamiento de Rusia cambian, lo que hace temer a algunos que les llamen a la guerra de Ucrania
De un viaje a Irlanda (IV): Galway (1)

Llegamos a Galway el 18 de junio y partimos de allá el 21 hacia Connemara, no sin haber visitado Portumna, lugar de nacimiento de mi antepasado por línea materna Patrick De Lacy O’Carroll (Portumna, Galway, 1706 – Valencia 1758) que emigró a España con su hermano menor David, tras el Tratado de Limerick que penalizaba y expropiaba a los católicos irlandeses por el hecho de serlo. Ambos hermanos formaron parte de la llamada fuga de los Wild Geese.
Patrick murió en Valencia a los cincuenta y dos años siendo regidor de San Felipe de Játiva -la Xátiva actual- contribuyendo a la reconstrucción de la ciudad que había sufrido incendios y demoliciones en junio de 1707 por las tropas del Duque de Berwick tras la victoria de Almansa en abril del mismo año durante la Guerra de sucesión, según dicen las crónicas como represalia de Felipe V por la adhesión de la villa a la causa de la Casa de Austria. Los vencedores le habían añadido lo de San Felipe al nombre de la villa como homenaje al rey. En 1820 la ciudad recobró su nombre original.
Su hermano David fallecería más de veinte años después de su hermano como gobernador de frontera en Alcántara (Cáceres).
Ambos habían llegado a España, jóvenes y con experiencia militar en Irlanda, con cartas de recomendación de obispos católicos irlandeses para entrar en el ejército español en uno de los tres regimientos irlandeses (probablemente en el Ultonia), donde prestaron sus servicios en los conflictos que no faltaban en la península ibérica tras la Guerra de Sucesión.
En camino hacia Galway
En ruta desde Dublín paramos en Ballymore, donde aún subsiste la torre del castillo construido por la familia Lacy en 1309, destruido varias veces, la última cuando fue asaltado en 1691 por las tropas williamitas tras la batalla de Limerick (a la que siguieron varias emigraciones de oficiales y soldados jacobitas a Europa). Además de una guerra dinástica fue una guerra de sustrato religioso entre dos pretendientes al trono de Inglaterra, Guillermo protestante y Jacobo católico.

Para acceder al prado donde está la torre tuvimos que hacer caso omiso de una advertencia…
Las fotos las tomé sin dejar de mirar al toro, que a unos trescientos metros nos observaba cerca de su vaca. Como estaba pastando, y aunque nos observaba, no hizo ademán de acometer. Menos mal, pues hasta la barrera de salida había al menos ciento cincuenta metros herbosos.
Y no se crean que bromeo, porque desde abril del 2017 a marzo del 2022 las vacas irlandesas han matado a 32 personas y dejado heridos a otros 31 incautos que se confiaron.

Ya lejos de los bóvidos sospechosos y de la torre en ruinas del castillo del s.XIV, nos acercamos a un viejo cementerio, unido a las ruinas de una abadía y de la iglesia neogótica de Saint Owen, donde entre las 211 antiguas lápidas no falta una de un tal Rooney Lacy. En Ballymore como en otras muchos localidades de Irlanda hay emplazamientos como este.
No pudimos entrar, pues el lugar esta clausurado por las restauraciones en curso, aunque se divisa la abadía medieval en ruinas desde el exterior de la valla, a la derecha de mi foto.
Cuando nos aprestábamos a dejar el pueblo, entramos en el pub y restaurante local con ánimo de comer algo. Lo único que tuvimos que pagar fueron las cervezas de la barra, pues una señora muy amable se acercó sin nosotros decir nada a nuestra mesa, para invitarnos al plato de arroz con pollo al curry del menú de una fiesta de aniversario o cumpleaños que se estaba celebrando en esos momentos. Puedo afirmar que de esta cordialidad y amabilidad hacia el forastero hemos encontrado muchas muestras espontáneas en las tres semanas de nuestro viaje por Irlanda, que habría querido hacer mi abuela materna Carmen Lacy.
En Galway
De nuestra estancia en Galway tendría que resaltar muchas cosas, aunque habré de sintetizar para no aburrir al lector, empezando por el arco al que se refiere el grabado que abre esta entrada.
El «Arco Español», el Spanish Arch de Galway (originalmente en gaélico Ceann an Bhalla o sea Cabeza del Muro) es uno de los monumentos señeros de la historia de Galway, que ha sido materia de ilustraciones desde su construcción en 1584, como parte de un muro que entonces contaba con cuatro arcos, para la defensa del puerto. De ahí partían y llegaban naves del resto de Europa. Después del terremoto de Lisboa en 1755, se produjo un gran tsunami que impactó en sus muros de seis metros y modificó sus estructuras. De aquel fortín del puerto de Galway hoy subsiste un solo arco.
El paso del tiempo no ha disminuido el arribo de vinos españoles a Galway. A juzgar por lo que hemos encontrado en comercios y restaurantes la llegada de nuestros caldos ha debido de aumentar exponencialmente, aunque el whisky irlandés fluye igualmente hacia España.
En el camino hacia el este arco, emblemático de una larga relación comercial así como de una cooperación, que también ha dejado en España instituciones y hasta calles con apellidos irlandeses, recorrimos las orillas placenteras del Corrib
observando edificios con aspecto de fortaleza
y alguna huella de la Bauhaus.
El paseo nos lleva a la catedral, una obra de estilo neogótico inaugurada en 1831
cuyas pesadas líneas y piedras grises contrastan con la placidez del parque infantil al frente de la mole.

Los oscuros muros del interior del templo imponen respeto e invitan al silencio, pero no mucho a sentarse a refrescar el alma.
Todo lo contrario de la visita a la oficina luminosa del archivo episcopal, en el mismo edificio catedralicio, donde la Señora Darina, su amable archivista, nos recibe para responder a las búsquedas relacionadas con mi antepasado y nos anima a viajar a Portumna, lugar de su nacimiento y posiblemente de su bautismo, para lo cual nos facilita la advocación de la iglesia parroquial de esa villa y el nombre de su párroco. Podemos ir de su parte.
Tras un garbeo por los alrededores y una comida vegana, bastante pesada, pero servida con gran amabilidad, en la tranquila terraza de un restaurante de orientación asiática
seguimos nuestro largo paseo al hotel, desde el que se divisa la bahía, donde planeamos para el día siguiente el recorrido a Portumna.
Así que ¡hasta el próximo domingo!






























































