Ir directamente al contenido

Retorno a Estocolmo (II). Miscelánea al buen tuntún

9 junio, 2013

 

Penélope nos recibe en la estación de Estocolmo. Foto R.Puig

Penélope nos recibe en la estación de Estocolmo. Foto R.Puig

En la crónica del 19 de mayo había vuelto a Estocolmo empezando por las esculturas de Carl Miles.  La verdad es que es tan abundante lo visto que toda la planificación inicial quedó desbordada. Así que lo que voy recoger hoy es una miscelánea caprichosa. Digamos que he rebuscado entre las fotos y lo de hoy va mezclado al tuntún de mis preferencias.

Y no podía ser de otro modo para un español que llega a Estocolmo con un programa bien pensado y en la nave de su estación central le recibe en tamaño gigante una cierta chica de Alcobendas a la que creo que en su casa llaman Pe.

Ya en esta tesitura, aquí se van a mezclar las calles, los museos y las plazas de la ciudad casi casi por asociaciones u oposiciones automáticas.

Ya veremos lo que sale.

Puesto de hortalizas en el mercadillo de Hötorget.Estocolmo. Foto R.Puig

Puesto de hortalizas en el mercadillo de Hötorget.Estocolmo. Foto R.Puig

Pues me ha salido el mercadillo de la plaza del Auditorio, la Konserhuset, y una colorida estampa de un puesto de hortalizas. Puede ser que por haber hablado de un lugar como Alcobendas hemos acabado en un mercado de barrio. Los espárragos verdes son suecos, los blancos alemanes. No están mal los colores de este cuadro. Que conste que no pretendo ondear la bandera de la República Italiana.

Y como las hortalizas van bien con el pescado, en pleno centro y desde un puente cerca del Palacio Real, con un poco de paciencia podríamos a ver a los pescadores de río revuelto capturando algún salmón con sus atarrayas.

Pesca a la atarraya bajo el Norrbron.Estocolmo. Foto R.Puig

Pesca a la atarraya bajo el Norrbron.Estocolmo. Foto R.Puig

Mi paseo de la primera mañana fue por Södermalm, donde se pueden admirar esas fachadas uniformes de la arquitectura del Estocolmo de principios del siglo XX  en un rojo casi terracota.

Calle de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Calle de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Otra fachada cercana en amarillo Nápoles.

Esquina de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Esquina de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

No lejos de ahí, junto a una plaza acogedora se alza el minarete de una mezquita, emplazada en un edificio con aire del siglo XVIII, en el  mismo color, aunque un poco más pálido, debido probablemente al paso del tiempo.

Mezquita de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Mezquita de Södermalm.Estocolmo. Foto R.Puig

Yéndome del lado del agua, al borde del Saltsjön (lago de la sal) tengo la sensación de que Penélope Cruz me persigue por Estocolmo. Creí que se había quedado en la estación, pero no ¡me está esperando en la parada del autobús! No me puedo quejar.

Vista desde Katarinavagen. Estocolmo. Foto R.Puig

Vista desde Katarinavägen. Estocolmo. Foto R.Puig

Pero, en fin, la foto puede justificarse, porque por allá detrás se ve la torre de una iglesia de la ciudad vieja.

Y, aunque de iglesias hay también para elegir en Estocolmo, pienso que ha bastado por hoy con la imagen de la mezquita y su modesto minarete.

Lo que sigue también tiene que ver con los mitos, aunque en este caso se trate de los modermos.

 

Algunos símbolos de las luchas y conquistas sociales de la Suecia moderna

Carl Eldh.Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Detalle. Estocolmo. Foto R.Puig

Carl Eldh.Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Detalle. Estocolmo. Foto R.Puig

De hecho, como habréis adivinado, el detalle de este bajorrelieve es laico y combativo. Corresponde al memorial de la creación del Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Suecia en 1889. Está en Norra Bantorget, lugar donde terminan siempre los desfiles del 1° de mayo.

Su fundador fue Hjalmar Branting, a quien aquí vemos en plena arenga.

Carl Eldh. Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Estocolmo. Foto R.Puig. JPG

Carl Eldh. Monumento a Branting. Fundador del Partido Socialdemocrata sueco en 1889. Estocolmo. Foto R.Puig.

Carl Eldh (1873-1974), que aparece en la imagen con las manos en  la masa,  fue quien que lo talló en escayola en 1942. A causa de la guerra sólo se pudo vaciar en bronce en 1952, en los talleres de fundiciones Bergmans.

Carl Eldh modelando el monumento a Branting en su taller

Carl Eldh modelando el monumento a Branting en su taller

Mäster Palm. Fundador de la Landsorganisationen. LO. Sindicatos socialistas suecos. Estocolmo. Foto R.Puig

Mäster Palm. Fundador de la Landsorganisationen. LO. Sindicatos socialistas suecos. Estocolmo. Foto R.Puig

En la misma plaza está el edificio del sindicato socialista LO (Landsorganisationen) fundado en 1898 gracias al impulso de August Palm (1849-1922).

Con la música a otra parte

Me he merecido un descanso y me como una hamburguesa en un cercano establecimiento de la cadena Max.

Cuando subo a la habitación del hotel para cambiarme de zapatos diviso la silueta caracterísica de la torre del Ayuntamiento. Es ahí donde cada año se celebra la suntuosa comilona de los premios Nobel.

Vista de la torre de la Stadshuset desde el hotel Clarion Estocolmo. Foto R.Puig.

Vista de la torre de la Stadshuset desde el hotel Clarion de Estocolmo. Foto R.Puig.

Temo que alguien me acuse de vulgaridad ¿¡cómo se puede mezclar la carne picada con el mecenazgo de la Fundación Nobel !?

En realidad me parece que se ha producido en mi cerebro una de esas asociaciones automáticas que perseguían con ahínco los surrealistas. Puede que sea porque en los últimos días la prensa nos han refrescado el recuerdo de como un tratante de ganado porcino llegó no sólo a financiar el golpe franquista sino incluso a sobornar, durante la II Guerra Mundial, a la plana mayor del ejército de Franco con dinero de los ingleses y, lo que tiene más mérito, sin enemistarse con los alemanes. Arribado luego a afortunado especulador y potentado, se convirtió en el mayor mecenas de las artes y de la cultura de la historia contemporánea de España.

Si de las cochiqueras puede alguien reciclarse sin estridencias en ilustre mecenas y acabar impulsando la pintura española contemporánea o coleccionando las obras más cotizadas del expresionismo abstracto americano, el inventor de la dinamita no debería ofenderse si he mezclado las hamburguesas con su filantrópico nombre

La casa museo de Sven Harris

Eduard Munch. Detalle de retrato.Museo Sven Harris.Estocolmo Foto R.Puig

Eduard Munch. Detalle de retrato (con ojos goyescos). Museo Sven Harris.Estocolmo Foto R.Puig

No fue ni bélico ni explosivo el caso de Sven Harris, alguien que ha hecho las cosas sin meterse en extraperlos, guerras o espionajes. Es un constructor amante del arte, coleccionador de artistas nórdicos y promotor de arte contemporáneo.

http://sven-harrys.se/en/

El museo esconde dentro de una cápsula arquitectónica racionalista y contemporánea la reproducción exacta de la vieja casa del siglo XVIII del mismo Harris. La parte moderna se dedica a las exposiciones temporales de arte actual y la casa encierra una muestra selecta de su colección de arte y diseño. La visita es guiada, a cargo de Joshua, un licenciado en Bellas Artes de nacionalidad estadounidense que se expresa en un sueco perfecto.

El rincón de la chimenea con cuadros de Munch y Strinderg.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Rincón de la chimenea y cuadros de Munch y Strinderg.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Cerca de una chimenea tradicional sueca en cerámica nos asaltan una obra de Edvard Munch y un óleo de Strindberg. Es sabido que el literato sueco era también muy buen fotógrafo y pintor. Este cuadro me hace pensar en Victor Hugo y en en sus acuarelas, algunas de las cuales son tan tempestuosas como el lienzo del sueco. Ambos pintaron las tormentas del mundo interior con las metáforas del mar abismal y de sus oleajes y huracanes.

August Strindberg. Altamar. 1894.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

August Strindberg. Altamar. 1894.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Observo que en la misma sala hay un pequeño lienzo de una artista sueca en el que,  a mi juicio, ha copiado a su manera el rostro del ángel de La virgen de las rocas de Leonardo da Vinci.

Ante el óleo de Ylva Ogland,1997,  inspirado en el ángel de la Virgen de las rocas de Leonardo.Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

Ante el óleo de Ylva Ogland,1997. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig JPG

En todas las habitaciones hay obras de arte cuidadosamente escogidas. En esta casa museo no hay nada que desentone, incluidos los objetos de diseño en las vitrinas de la cocina y algunos muebles, ya clásicos, de diseñadores contemporáneos.

Sillas Superleggera de Ponti.1950, bajo un cuadro de Bror Hjorth.ca 1935. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Sillas Superleggera de Gio Ponti.1950, bajo un cuadro de Bror Hjorth.ca 1935. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Sobre tres sillas diseñadas por Gio Ponti con el nombre de ”Superleggera” cuelga un cuadr,o de inspiración rousseauniana y gaugueniana, del pintor y escultor sueco Bror Hjorth (1894-1968).

En la terraza. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig.

En la terraza. Sven Harris Museet. Estocolmo. Foto R.Puig.

El recorrido de la casa en la segunda planta del museo se acaba por la terraza y por la sala de exposiciones temporales. Al salir a la calle, a pocos pasos de allí descubro, mientras espero el autobús, la casa en la que vivió Astrid Lindgrens, la inventora de Pippi Långstrump, la niña transgresora que en la TV española se bautizó como Pippi Calzaslargas.

Placa en el portal de la casa de Astrid Lindrgens, la creadora de Pippi Långstrump. en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

Placa en el portal de la casa de Astrid Lindgrens, la creadora de Pippi Långstrump. en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

La casa donde vivió  Astrid Lindgrens en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

La casa donde vivió Astrid Lindgrens en Vasastan. Estocolmo. Foto R.Puig

 

El Centro de Arte Bonniers

 

Desde la ventana del Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Desde la ventana del Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

La heredera de la familia Bonniers (editores y accionistas de empresas de publicación de libros y periódicos), ella misma periodista, galerista y guionista de cine,  creó, en memoria de su hija única, fallecida en accidente de circulación, en 1985 la Fundación que lleva su nombre y en el 2006 el Bonniers Konsthall  .

Es un lugar de arquitectura ligera y acristalada con magníficas salas de exposición y una política de promoción de jóvenes artistas con becas, exposiciones, cursos, etc.

http://www.bonnierskonsthall.se/en/maria-bonnier-dahlins-stiftelse/

No quedaba lejos de mi visita anterior y realmente me alegro de haber entrado y pagado el billete, aunque sólo sea por la calidad de sus espacios y la armonía expositiva de la la muestra del joven arquitecto danés Jeppe Hein.

Jeppe Hein.Muro  Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Muro Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

 

Es algo así como una sesión de relajación al son ligeramente tibetano de sus singing balls.

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Singing balls .Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Te has de dejar llevar por el ritmo zen de una serie de esferas que circulan lentamente por unos raíles suspendidos y van golpeando campanas de bronce, invertidas y colocadas sobre una especie de pebeteros de altura variable.

Jeppe Hein.Muro  Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Muro Espejo.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Se producen así sonidos de gong de diversa escala y de unas resonancias de atmósfera budista. Los espacios son amplios y luminosos y los muros se han pintado con los tonos básicos de la Teoría de los Colores de Goethe.

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

Jeppe Hein.Singing balls.Bonnierskonsthall.Foto R.Puig

El efecto de esta instalación minimalista es beneficioso y sosegante.

Miscelánea de imágenes del Fotografiska Museet y del Moderna Museet

Al subir a la primera planta del Fotografiska Museet, me encuentro esta vez con una artista que precisamente ha trabajado bajo las órdenes de Woody Allen en compañía de nuestra Penélope.

Fotografiska Museet. Estocolmo.Foto de Scarlett Johanson por Russell James

Fotografiska Museet. Estocolmo.Foto de Scarlett Johansson por Russell James

Está vez las he encontrado a las dos no en Barcelona sino en Estocolmo.

Y ahora comparad este retrato de Scarlett Johansson con un icono más antiguo del Moderna Museet.

¿Han pasado de verdad 80 años?

Wilhelm Freddie. Detalle de busto Sex-Paralysappeal.1936.Moderna Museet. Estocolmo.Foto R.Puig

Wilhelm Freddie. Detalle de busto Sex-Paralysappeal.1936.Moderna Museet. Estocolmo.Foto R.Puig

Sin saber por qué  me animo a aproximar la fotografía de mi admirado Giacometti al retrato de Helge Rode por Edvard Munch

Fotografiska Museet. Estocolmo.Giacometti por Henri Cartier-Bresson

Fotografiska Museet. Estocolmo.Giacometti por Henri Cartier-Bresson

Edvard Munch. Retrato de Helge Rode. 1908. Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Edvard Munch. Retrato de Helge Rode. 1908. Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

o al estrábico Sartre con el noble de cráneo tabes que pintó Kokoschka y que algo debe de tener que ver con aquel Robert, dandy y escritor francés del mismo apellido, que inspiró a Marcel Proust el personaje del Barón de Charlus en À la recherche du temps perdu.

Fotografiska Museet.Estocolmo.  Jean-Paul Sartre por Henri Cartier-Bresson

Fotografiska Museet.Estocolmo. Jean-Paul Sartre por Henri Cartier-Bresson

 

Oskar Kokoschka. Retratro del Marqués Josef de Montesquiou-Fezensac.1910. Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Oskar Kokoschka. Retrato del Marqués Josef de Montesquiou-Fezensac.1910. Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Pero si hemos de buscar contrastes, ¿qué tal el de esta retenida pero inquietante jovencita de la foto de Ruud van Empel con el desbordamiento de la parturienta rosa de Nicki de Saint-Phalle?

Fotografiska Museet. Estocolmo.Sunday #3. Foto de Ruud van Empel.Detalle

Fotografiska Museet. Estocolmo.Sunday #3. Foto de Ruud van Empel.Detalle

 

      

Niki de saint Phalle. Parto rosa. Detalle. 1964.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Niki de saint Phalle. Parto rosa. Detalle. 1964.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

 

Y el paralelismo de las chimeneas de Alexanderson y las jirafas de Nick Brandt

Carl Josef Alexanderson. Salida de los trabajdaores de las fábricas.1931.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig.JPG

Carl Josef Alexanderson. Salida de los trabajdaores de las fábricas. 1931.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig.JPG

Fotografiska Museet. Estocolmo.Nick Brandt. Jirafas

Fotografiska Museet. Estocolmo.Nick Brandt. Jirafas

Acabemos con calma 

Pero, como me parece que estoy desvariando, cambiaremos de tercio subiendo a a la cafetería del Fotografiska Museet sosegar la mirada con el lento paso de las gabarras y otras especies naúticas.

Fotografiska Museet. Estocolmo.Vista desde la ventana del restaurante.Foto R.Puig

Fotografiska Museet. Estocolmo.Vista desde la ventana del restaurante.Foto R.Puig

El vanguardismo de una artista sueca

Los grandes cuadros llenos de esferas de aspecto vegetal de Helga de Klint, que parecen anticipar en varias décadas las plásticas psicodélicas también podrían tener un efecto curativo, si acaso como ejercicios de optometría, sobre todo si no sólo contempláis este, sino que seguís la ronda hasta haber visto otros veinte similares y algunos más pequeños en una apabullante muestra de aquella pintora sueca, que trabajó a destajo  en la época de las primeras vanguardias del siglo XX.

Helma at Klint. N° 3 de Los diez más grandes. 1907.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Helma at Klint. N° 3 de» Los diez más grandes». 1907.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Tiene cuadros y acuarelas muy notables.Auqnue, a mi juicio, su apresuramiento compulsivo la condujo a una reducción de la calidad en aras de la cantidad. Me quedo con sus pequeños formatos.

Exposicion Helma at Klint.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Exposicion Helma at Klint.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

 

De nuevo con los maestros suecos del color

Otros pintores suecos de la primera mitad del siglo XX ya van siendo  conocidos de este blog. Pero hay pintores de temática social como Alexanderson (el autor de Salida de los trabajadores de las fábricas en 1931 ) o el magnífico Amelin, que no habían aparecido aún en este blog.

Albin Amelin Mujer de un cartel español.1937.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin Mujer de un cartel español.1937.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin. Escena de calle.1932.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Albin Amelin. Escena de calle.1932.Detalle.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Casi para acabar, un excelente cuadro de la admirable Vera Nilsson, de quien hemos hablado en la crónica del 28 de abril.

era Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Detalle Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Detalle Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930.Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Vera Nilsson. A la luz de la lampara. ca.1930. Moderna Museet. Estocolmo. Foto R.Puig

Al final de esta larga tirada, haré lo que se debe hacer cuando se quiere bien a los lectores, os lo digo con flores.

Emil Nolde.Jardín. 1917.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Emil Nolde.Jardín. 1917.Moderna Museet.Estocolmo.Foto R.Puig

Divagaciones inglesas (II). Por el museo y por las calles de Leicester

2 junio, 2013
Mansion en el New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Mansión en el New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Tener una familia dispersa tiene la ventaja de ir conociendo rincones de Europa que de otro modo no descubriríamos.

Aunque parezca chocante, yo hermanaría a Leicester con Sabadell, ilustre ciudad de la que hablamos hace poco, por lo acogedor y placentero de los museos de ambas y por lo fácil que es familiarizarse con los rincones de sus barrios populares y charlar amigablemente con las personas que los habitan.

Fachada del Museo de Leicester en el New Walk. Foto R.Puig

Fachada del Museo de Leicester en el New Walk. Foto R.Puig

El museo de Leicester y su íntima colección de arte alemán de las primeras décadas del siglo XX

El pórtico neoclásico del museo de Leicester es similar a otros edificios públicos ingleses. Lo que ocurre es que en desde la entrada nos recibe  ya la cafetería, donde la atmósfera es inmediatamente  acogedora para familias y niños.

Nada de solemnidades y, al ascender a la tercera planta, hay grupos de escolares que están disfrutando de una exposición sobre el mundo de la brujería, con posibilidad de disfrazarse, remover pócimas en un caldero o montar en la escoba.

Atravesando una muestra temporal de cerámicas de Picasso accedo a la exposición permanente de aquel arte alemán que los nazis consideraron degenerado.

Hitler y el arte degenerado.El Pais

Hitler y el arte degenerado.Foto El Pais

Una familia de judíos alemanes, Alfred y Tekla Hess de Erfurt,  lograron salvar in extremis una pequeña pero hermosa parte de su colección. A causa de los  forzados exilios de aquella época tenebrosa y asesina, sus cuadros, esculturas y obra gráfica se refugiaron en este pequeño museo.

Cartel de la exposicion de 1944.Museo Leicester. Foto R.Puig

Cartel de la exposicion de 1944.Museo de Leicester. Foto R.Puig

Fue en 1944 cuando se produjo la primera exposición de aquel período del arte alemán, precisamente aquí en Leicester, por obra del entonces conservador del museo, Trevor Thomas. El núcleo lo constituían 50 obras de la colección Hess.

Con donaciones y adquisiciones posteriores el museo demostró lo que se puede hacer con empeño y sin alharacas en una pequeña capital provinciana de los Midlans, que en España tiene ejemplos parecidos, como ya vimos con el recoleto museo de Sabadell.  No como ciertos museos que casi no tienen obra que exponer, despilfarro ostentoso de los últimos años de furia suntuaria en nuestro país.

Ernst Barlach. Jolly Peg-Leg. 1934.Museo Leicester. Foto R.Puig

Ernst Barlach. Jolly Peg-Leg. 1934.Museo Leicester. Foto R.Puig

Al entrar me recibe una hermosa obra de Barlach, aquel excelente escultor expresionista del período de entreguerras, que tanto influyó en otros posteriores, como el italiano Manzú, por poner sólo un ejemplo.

Los cuadros al óleo de esta colección son una muestra de la creatividad de los artistas alemanes de las primeras décadas del siglo XX, perseguidos por Goebbels, el lacayo de las ideas de Hitler.

Un obra me cautiva, una pintura de Ernst Neuschul, titulado Negermutter, que yo traduciría libremente por Lactancia materna. Su mirada  es todo un símbolo del temor que suscitaba la amenaza del III Reich para todos aquellos que no fuesen de raza aria.

Ernst Neuschul. Negermutter. 1931.Museo Leicester. Foto R.Puig

Ernst Neuschul. Negermutter. 1931.Museo Leicester. Foto R.Puig

Gran parte de la obra de aquel pintor de la corriente Nueva Ojetividad fue vandalizada por Goebbels. Su trasgresión fue retratar a las minorías que la ideología racista nazi quería extirpar: gentes de otras etnias, gitanos, parados marginados.

La colección tiene también cuadros de Max Liebermann

Max Liebermann. La nieta del artista con su niñera. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. La nieta del artista con su niñera. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. Paseo en el Tiergarten.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Liebermann. Paseo en el Tiergarten.Museo Leicester. Foto R.Puig

Era  un pintor de caracter impresionista pero abocado ya hacia el expresionismo.

Me quedo también con la fumadora de pipa de la pintora expresionista Gabriele Münter.

Gabriele Münter.Retrato de Anna Roslund.1917. Museo Leicester. Foto R.Puig

Gabriele Münter.Retrato de Anna Roslund.1917. Museo Leicester. Foto R.Puig

Y con un paisaje a la acuarela de Karl Schmidt-Rottluff de 1938.

Karl Schmidt-Rottluff. Paisaje.1938. Museo Leicester. Foto R.Puig

Karl Schmidt-Rottluff. Paisaje.1938. Museo Leicester. Foto R.Puig

Una mixta de tinta china y acuarela de Max Pechstein

Max Pechstein. El puente de Erfurt. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Max Pechstein. El puente de Erfurt. 1919.Museo Leicester. Foto R.Puig

Pero mis fotos de los grabados y dibujos no fueron muy afortunadas por los reflejos de los focos de la sala, así que me excusaréis que no las presente.

Aunque sólo fuese por esta colección el Museo de Leicester bien merece la visita.

Pasear por Leicester 

Si atravesáis el barrio antiguo con niños o sois golosos es arriesgado pararse ante la espectacular vitrina de la tienda de caramelos de De Olde Sweet Shoppe.

Alimentos sanos.Leicester. Foto R.Puig

Alimentos sanos.Leicester. Foto R.Puig

Lo que es seguro es que os tropezaréis con Ricardo III, a quien Shakaspeare inmortalizó como malo malísimo.

Richard III en las calles de Leicester.Foto R.Puig

Richard III en las calles de Leicester.Foto R.Puig

Ricardo III en actitud relajada.Leicester. Foto R.Puig

Ricardo III en su actitud más relajada.Leicester.

Cuenta la historia que, al estilo de los sultanes otomanos, fue el carcelero y acaso también ejecutor de sus dos sobrinos, que le hacían la concurrencia en sus derechos al trono.

Pues bien, ahora se ha vuelto una vedette internacional tras el descubrimiento de sus restos bajo el asfalto de un aparcamiento, mérito del Departamento de Arqueología de la Universidad de Leicester.

Los huesos de Ricardo III.Leicester.

Los huesos de Ricardo III.Leicester.

No por tener los huesos de la columna vertebral bastante contrahechos dejó de batirse hasta que lo masacraron en la batalla de Bosworth, en 1485, cerca de Leicester.

Más pacífica es la escultura de Santiago el Mayor que ve pasar a los viandantes ante la fachada de su iglesia barroca con su atuendo de peregrino a Compostela. Como es tradicional, los viajeros y turistas llevan siglos yendo y viniendo a causa de huesos célebres que aparecen por aquí o por allá.

Santiago el Mayor. Iglesia de St.James. Leicester. Foto R.Puig

Santiago el Mayor. Iglesia de St.James. Leicester. Foto R.Puig

En nuestra más modesta peregrinación y al salir del museo hemos paseado por la centenaria calle peatonal del New Walk.

New Walk. Leicester. Foto R.Puig

New Walk. Leicester. Foto R.Puig

Sin olvidar un garbeo por alguno de los parques de la ciudad donde dormitan antiguas mansiones

Vieja mansion del parque.Leicester. Foto R.Puig

Vieja mansión del parque.Leicester. Foto R.Puig

o los restos de árboles vetustos.

En el parque.Leicester. Foto R.Puig

En el parque.Leicester. Foto R.Puig

Son muchas los edificios que atraen la mirada cuando se recorren los barrios de Leicester, tanto los céntricos y burgueses

Fachada en New Walk.Leicester. Foto R.Puig

Fachada en New Walk.Leicester. Foto R.Puig

como los populares.

Rincon cerca de Queens Road.Leicester. Foto R.Puig

Rincon cerca de Queens Road.Leicester. Foto R.Puig

Por la London Road

Ventanal en London Road. Leicester. Foto R.Puig

Ventanal en London Road. Leicester. Foto R.Puig

o por Queens Road.

Queens Road. Leicester. Foto R.Puig

Queens Road. Leicester. Foto R.Puig

Sin que falten las numerosas tabernas inglesas tradicionales.

Leicester. Foto R.Puig

Leicester. Foto R.Puig

Ni tampoco un centro comercial para todos los gustos como los hay por todo el mundo. Estas plazas del pueblo de nuestro tiempo donde los padres acuden en los días de vacación con lluvia para que los niños se desfoguen sin atrapar  un resfriado y sin que haya que cocinar.

El Mall.Leicester. Foto R.Puig

El Mall.Leicester. Foto R.Puig

Y, para dar también gusto a los pequeños, una visita a la Fun Fair, la Feria ambulante que recorre durante todo el año los parques y pueblos del Leicestershire, donde el vendedor de globos se cruzará estrategicamente en nuestro camino para provocar el antojo de la niña.

En la Fun Fair.Leicester. Foto R.Puig

En la Fun Fair.Leicester. Foto R.Puig

Así podríamos seguir, pero atardece y es la hora en que se despiertan los dragones, sin que sepamos si San Jorge, el patrón de Alción, podrá protegernos, pues hace ya mucho que el Vaticano lo desposeyó de su condición de santo (los bolandistas demostraron que nunca había existido, aunque ya Erasmo lo había dicho siglos antes).

Hay uno de esos engendros que ya nos mira desde la cornisa de un tejado.

El dragón del tejado.Leicester. Foto R.Puig

El dragón del tejado.Leicester. Foto R.Puig

Divagaciones inglesas (I). ¿Es la escultura galardonada con el Fourth Plinth 2013 un plagio en Trafalgar Square?

26 mayo, 2013
Gower Street.Londres. Foto R.Puig

Gower Street.Londres. Foto R.Puig

Deambulando por Londres

El pasado miércoles he vuelto de un viaje a Leicester, con intermedio de una escapada a Londres, que siempre hace bien aunque al final se resientan las piernas.

He de decir que esta vez he sentido estremecimiento, pena y solidaridad (más aún siendo yo madrileño) con los londinenses, a quienes la agresión de unos fanáticos ha golpeado de nuevo al día siguiente de mi retorno a Gotemburgo.

Por eso he querido empezar esta crónica con el memorial del poeta bengalí y activo pacifista Rabindranath Tagore (1861-1941), a quien leí con devoción en mi adolescencia.

Memorial de Rabindranath Tagore en Gordon Squqre. Bloomsbury.Foto R.Puig

Memorial de Rabindranath Tagore en Gordon Square. Bloomsbury.Foto R.Puig

Paseando entre el British Museum y la British Library me encontré con su busto, que es modesto desde el punto de vista creativo pero inmejorablemente situado. Está en la Gordon Square, uno de esos jardines de Bloomsbury donde el tiempo parece detenerse y donde vivió John Maynard Keynes (1843-1946). También habitó ese barrio otro poeta que me emociona, W.B.Yeats (1865-1939), descubridor de Tagore en Inglaterra y prologuista de la primera traducción de Gitanjali, la obra que le valió el Premio Nobel al bengalí.

British Museum.Londres.Foto R.Puig

British Museum.Londres.Foto R.Puig

Había salido del Museo Británico bajo una lluvia piadosa y, caminando por Gower Street, me topé con la casa de una pionera en la lucha por los derechos de la mujer: Millicent Garrett Fawcett(1847-1929).

La casa de la lider sufraguista Millicent Garrett Fawcett en Gower Street.Foto R.Puig

La casa de la lider sufragista Millicent Garrett Fawcett en Gower Street.Foto R.Puig

Creció en una familia acomodada que educó a sus hijas en la libertad. Inspirada por el discurso feminista de John Stuart Mill (1806-1873), esta economista escribió,  entre otras obras, “The position of women in economic life” (Londres,  Allen & Unwin, 1917) y fue una lider destacada del movimiento sufragista.

La British Library con las torres de Saint Pancras.Foto R.Puig

La British Library con las torres de Saint Pancras.Foto R.Puig

Me detuve a comprar en Waterstones algunos ensayos y crónicas sociales  de Georges Orwell (1903-1950), con lo que llegué tarde a la British Library, pero con luz suficiente para fotografiar su nueva sede (criticado por los puristas pero tan eficaz), sobre la que montan guardia las torres de Saint Pancras.

Sobre la escultura del niño a caballo en Trafalgar Square o de cómo remedar a un artista romano sin citar su obra 

Antes, en mis persistentes esfuerzos por agotar del todo a mis cansados pies, me pasé más de cinco horas en la National Gallery. Por cierto que tampoco ahí ha llegado la deseada  tolerancia hacia la fotografía digital sin flash, por lo que no puedo dejar en esta página el testimonio gráfico de  mis hallazgos y reflexiones.

Pero, para no defraudar hoy a los lectores de este blog, sucedió que, tras bajar las escalinatas de esa apabullante despensa de maravillas me asaltaron otras sorpresas y otros pensamientos. Me explico…

En Trafalgar Square hay un plinto monumental que quedó vacío por falta de fondos allá por 1841. Es ”el cuarto plinto”. Desde 2005 la Municipalidad de Londres, con patronazgo privado, expone temporalmente una escultura seleccionada por la Fourth Plinth Commission.

http://www.london.gov.uk/fourthplinth/

En 2013 el galardón ha recaido en los escultores escandinavos Elmgreen & Dragset, quienes en su Figura 101 de la serie Powerless Structures nos ofrecen una parodia de las esculturas equestres, imperatorias, pomposas y generalmente bélicas, bien asentadas en la estatuaria occidental desde el tiempo de los romanos.

Escultura de Elmgreen & Dragset. Trafalgar Square. Foto R.Puig.

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig.

Hasta aquí nada que objetar, pues han citado como inspiración la copia de la famosa escultura de Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio de Roma, cuyo original se conserva dentro de los adyacentes Museos Capitolinos.

Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio.Foto R.Puig

Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio.Foto R.Puig

Sin embargo y aunque yo no quiera ser malo, me pregunto qué diría el anónimo artista romano autor de la escultura de tamaño natural del niño jinete, una obra, probablemente votiva y nada bélica, que se exhibe, notablemente restaurada y bien a la vista, en el Aula Decima del Museo de las Termas de Diocleciano en Roma y de la que ya hablé en mi entrada de 21 de mayo del 2011 (”Entre Roma y Valencia”)

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

En tiempos de los romanos no se hablaba de derechos de autor, pero, salvo que se me haya escapado algo, no habría estado mal que los autores del bronce de Trafalgar Square o alguno de los críticos que lo han comentado, hubiesen mencionado la fuente de la escultura de Elmgreen & Dragset en Londres. No discuto el valor de la obra de esta pareja de artistas de Dinamarca y Noruega, aunque se aleje de su estilo habitual, ni quito ni pongo rey, pero, ustedes vean y formen su opinión.

La verdad es que entre la ingenua parodia de estos escultores y la inocente originalidad de su modelo romano, me quedo con este su original antiguo.

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig

Elmgreen & Dragset. Figura 101 de la serie Powerless Structures. Trafalgar Square. Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Muchacho romano a caballo.Museo delle Terme.Roma.Foto R.Puig

Continuará…

De Londres me llevé una nueva vision de su río, cuyos márgenes no había pateado desde hace siglos.

Desde la orilla del Tamesis.Londres.Foto R.Puig

Desde la orilla del Tamesis.Londres.Foto R.Puig

Pero de esto y de Leicester hablaremos en otras crónicas…

Fisionomías (VI). Retorno a Estocolmo (I): la expresión gótica en las esculturas de Carl Milles

19 mayo, 2013

 

Desde la terraza del Millesgården.Foto R.Puig

Desde la terraza del Millesgården.Foto R.Puig

Se lo dedico a mi hijo Martin

Millesgården

No había vuelto a Estocolmo desde hacía casi veinte años.

Caí en la cuenta durante mi visita al Millesgården a fines de abril, cuando viaje a esta ciudad que me guarda amistades y recuerdos importantes. He ido de consorte acompañante (ventajas de la jubilación) y hemos aprovechado para celebrar allí el cumpleaños de uno de nuestros hijos.

Es así como, en una tarde fresca, ventosa y de cielo radiante, hemos paseado de nuevo por los jardines de la casa museo de Carl Milles (1875-1955), mientras yo calculaba los años transcurridos y recordaba que, por ese mismo parque, frente al ancho brazo de mar atravesado por el puente de Lidingö, correteaba yo detrás de mis dos hijos pequeños para evitar que se encaramasen a las balaustradas o se cayesen a los estanques. De eso hace casi veinte años.  Y ahora volvía a Estocolmo para celebrar el cumpleaños de uno de los dos.

El tiempo ha pasado y los hijos nos traen otras satisfacciones, pero ya no la de llevarles de la mano, ni la de ir detrás de ellos por los jardines del Millesgåarden. En adelante, mientras las piernas lo permitan corretearemos de la mano de los nietos.

Pies de Poseidón.Millesgården.Foto R.Puig

Pies de Poseidón.Millesgården.Foto R.Puig

Un escultor gótico y expresionista en el siglo XX 

Los pintores más representativos del inicio del expresionismo en las primeras décadas del siglo XX fueron alemanes y representaron en sus lienzos el drama de los colores y las formas.

No es casualidad que, siglos antes, la dramática policromía gótica, tallada en madera, dominase el arte de Alemania entre los siglos XIV y XVI.

Dormición de la Virgen. Del órgano de Salzburgo.s.XVI.Millesgården.Foto R.Puig

Dormición de la Virgen. Del órgano de Salzburgo.s.XVI.Millesgården.Foto R.Puig

Tampoco me parece una mera coincidencia que el escultor sueco más potente de la primera mitad del siglo XX, discípulo de Rodin, elogiado por su maestro, pero de expresividad propia e independiente, tuviese en su casa y taller de Lidingö una colección de tallas policromadas alemanas de época gótica.

Apóstoles del órgano de Salzburgo.s.XVI.Detalle.Millesgården.Foto R.Puig

Apóstoles del órgano de Salzburgo.s.XVI.Detalle.Millesgården.Foto R.Puig

Pienso que no abuso de los paralelismos, cuando constato que los rostros y la actitud de esas tallas parecen reflejarse en los rostros y la presencia de las obras del expresionismo de Carl Milles, desacralizado, pero no por ello menos legendario y mitológico.

Carl Milles.Poseidon.Detalle.Millesgården.Foto.R.Puig

Carl Milles.Poseidón.   Detalle.Millesgården.Foto.R.Puig

Carl Milles.Cabeza de Orfeo.Millesgården.Foto.R.Puig

Carl Milles.Cabeza de Orfeo.Millesgården.Foto.R.Puig

Talla gótica.Detalle. Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica.Detalle. Millesgården.Foto R.Puig

Apostol del órgano de Salzburgo.s.XVI.Millesgården.Detalle. 1.Foto R.Puig

Apostol del órgano de Salzburgo.s.XVI.Millesgården. Detalle.  Foto R.Puig

Mirad si no este rostro de Poseidón o de Orfeo y, junto a ellos, los rostros de los apóstoles o de esa dama de tocado medieval.

Así como algunas de sus cabezas de mujer y las tallas de San Juan Evangelista y de Santa Dorotea.

San Juan Evangelista.Talla del sur de Alemania.s.XVI.Millesgården. Foto R.Puig

San Juan Evangelista.Talla del sur de Alemania.s.XVI.Millesgården. Foto R.Puig

Carl Milles.Cabeza de mujer. Plata. 1917.Millesgården.Foto R.Puig

Carl Milles.Cabeza de mujer. Plata. 1917.Millesgården.Foto R.Puig

Carl Milles.Cabeza de Eurídice. 1936. Millesgården.1936.

Carl Milles.Cabeza de Eurídice. 1936. Millesgården.1936.

Santa Dorotea. Talla gotica alemana. Perfil.s.XVI.Millesgården.Foto R.Puig

Santa Dorotea. Talla gotica alemana. Perfil.s.XVI.Millesgården.Foto R.Puig

O los personajes femeninos del grupo de la Virgen con el niño de la colección de Carl Milles

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Millesgården.Foto R.Puig

donde María ostenta un profético rictus amargo.

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle.Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle.Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle de la Virgen.Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle. Millesgården.Foto R.Puig 

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle del niño..Millesgården.Foto R.Puig

Talla gótica alemana con la Virgen y el niño.Detalle.Millesgården.Foto R.Puig

Para el niño Jesús, de mirada estrábica y cráneo tabes, no he encontrado parangón. Quizás porque la visión de la infancia en Milles era exultante y lejos de las tristezas de las tallas góticas de su colección.

Carl Milles. Angel musico. Millesgården.Foto R.Puig

Carl Milles. Angel musico. Millesgården.Foto R.Puig

En realidad Carl Milles prefirió para sus jardines unos gráciles ángeles músicos.

Carl Milles.La mano de Dios. Millesgården.Foto R.Puig

Carl Milles.La mano de Dios. Millesgården.Foto R.Puig

Incluso cuando la mano de Dios entra en escena no es para juzgar o aplastar al hombre bajo su culpa, expulsándolo del paraíso, sino para impulsarlo y dotarlo de un excelso equilibrio.

Esas obras se yerguen, muy apropiadamente,  frente al agua y la luz del mar archipelágico de Estocolmo.

Brazo de mar en Lidingö desde Millesgården.Foto R.Puig.

Brazo de mar en Lidingö desde Millesgården.Foto R.Puig.

Si algún día visitáis Millesgården, tras abriros el apetito paseando por su parque, no olvidéis entrar en la cantina de esta casa-museo. Allí, muy apropiado también, caed en la tentación de su sopa de pescado. No os arrepentiréis.

Pongamos que hablo de Sabadell

12 mayo, 2013
Per Sabadell. Cartel para la fiesta mayor. Domenec Soler Gili. 1911. Museo de Arte de Sabadell. Foto R.Puig

Per Sabadell.  Cartel para la fiesta mayor.  Domènec Soler Gili. 1911.   Museo de Arte de Sabadell.  Foto R.Puig

Dedicado a Emilia, encargada del Museo de Arte de Sabadell

Sí, ya sé que estoy plagiando parte del título de una canción de Joaquín Sabina. Pero supongo que me lo perdonará, primero, por ser yo madrileño, y segundo, por llamar la atención sobre una ciudad de raigambre industriosa y obrera, de gentes acogedoras, representativas del melting pot de tantas ciudades y arrabales de Barcelona y su provincia.

Tejados de Sabadell. Foto R.Puig

Tejados de Sabadell. Foto R.Puig

El caso es que hace unas semanas estuve en Sabadell durante cinco días.  Llegando de la estación ya iba yo preguntando por las cosas de esta antiquísima ciudad de la vega del Ripoll y encontrando por la calle personas bien informdas y acogedoras.

Así que no voy a tratar de tantas cosas como se encuentran en internet, pero puede que consiga quizás que si váis a Barcelona os animéis a daros una vuelta por Sabadell (basta tomar el tren en la plaza de Cataluña).  Así que aquí dejo algunas de mis fotos y comentarios.

Via Massagué. Foto R.Puig

Via Massagué. Foto R.Puig

Por la calles de los barrios de El Taulí y del centro

Hay ciudades en las que su historia se siente a través de piedras solemnes y monumentos admirables del arte.  Y hay ciudades, como Sabadell, en las que la historia se siente en las calles de sus barrios. Es la historia de de sus obreros, los autóctonos y los inmigrantes, que fueron llegando hasta hace muy poco en las diversas oleadas de su desarrollo industrial y comercial, y la de quienes fueron escalando los peldaños de una clase media laboriosa.

Por el barrio de El Taulí. Foto R.Puig

Por el barrio de El Taulí. Foto R.Puig

En Sabadell, al menos por los barrios donde me moví (Taulí y Centro) cada modesta fachada habla de varias generaciones de familias trabajadoras oriundas  de Cataluña y de toda España, así como, más recientemente, de América Latina, de Europa  y del continente africano.

También se exponen pasiones políticas más recientes.

En la calle de la Salut. Foto R.Puig. JPG

En la calle de la Salut. Foto R.Puig. JPG

Esquina calles Sant Francesc y Convent.Foto R.Puig. JPG

Esquina calles Sant Francesc y Convent. Foto R.Puig. JPG

O nos hablan las casas de la burguesía familiar, política y economicamente ascendente, que desde el siglo XIX y hasta el último tercio del siglo XX impulsó un crecimiento vertiginoso de aquella industria textil que caracterizó a Sabadell y a la cercana Tarrasa, utilizando las aguas del río Ripoll, recientemente regenerado de la contaminación que acompañó al emporio y hoy convertido en parque protegido (http://amicsdelripoll.wordpress.com/).

Torre del agua Sabadell.Foto R.Puig

Torre del agua Sabadell.Foto R.Puig

Por las calles del Taulí se acaba viendo casi siempre la silueta de la Torre de l’Aigua (1916-1918), uno de los símbolos del pasado crecimiento industrial de Sabadell.

La torre del agua tras las ruinas del pasado industrial .Foto R.Puig

La torre del agua tras unos vestigios del pasado industrial .Foto R.Puig

Campanario de la Iglesia de San Felix.Sabadell.Foto R.Puig

Campanario de la Iglesia de San Felix.Sabadell.Foto R.Puig

Otra torre, campanario barroco de origen gótico, preside las casas de la parte vieja, adosada a la Iglesia de San Félix. Junto con el ábside, fue lo que se salvó del conjunto medieval, durante la quema de la ”Semana trágica” de 1909.

El Museo de arte de la Casa Turull

Casa Turull. Museo de Arte. Foto R.Puig

Casa Turull. Museo de Arte. Foto R.Puig

Me pasé una hora larga visitando la Casa Fábrica Turull,  que fuera residencia y factoría textil de una  familia de políticos e industriales catalanes del mismo apellido, que hoy es el Museo de Arte de la ciudad.

Joan Vila Cinca. Panoramica de Sabadell. 1910.Detalle. Museo de Arte. Sabadell. Foto R.Puig

Joan Vila Cinca. Panoramica de Sabadell. 1910.Detalle. Museo de Arte. Sabadell. Foto R.Puig

Durante mi recorrido fui el único visitante. Firmé una hoja en la que me comprometía a no hacer uso comercial de las fotos que, con cámara digital y sin flash, el Museo me autorizaba a hacer.

(Nota bene: me gustaría que el Museo del Prado, vetusto prohibicionista de la foto digital, aprendiese de este ejemplo, no sólo de la Casa Turull, sino del Louvre, el Metropolitan y el MOMA de Nueva York, los Museos Vaticanos y los Capitolinos en Roma, la Gliptoteca de Copenhague , el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Pinacoteca de Siena y de una larga lista de importantes museos que no temen sino que alientan la difusión privada de sus obras).

Los salones y sus recuerdos

Casa Turull.Foto R.Puig

Casa Turull.Foto R.Puig

No quiero hablar mucho de la sensación de casa habitada por espíritus que flota por los salones de la Casa Turull a esas horas de la tarde con sus balcones cerrados a cal y canto, no sea que Emilia, la amabilísma encargada del Museo vaya a  temer que Isabel II, o alguno de los Turull, vuelva del más allá.  Ya que aquella reina, según me explicó, se había echado una siesta en la cama de uno de esos dormitorios al gusto del siglo XIX.

Museo de Arte.Casa Turull. Cama de la siesta de Isabel II.Foto R.Puig

Museo de Arte.Casa Turull. Cama de la siesta de Isabel II (?).Foto R.Puig

Menos mal que por las mañanas, cuando el museo está  abierto a las visitas escolares, los balcones se abren, el sol y el aire entran a raudales y estos salones sombríos tienen un aspecto muy diferente.

En el fondo del espejo.Casa Turull. Foto R.Puig

En el fondo del espejo. Casa Turull. Foto R.Puig

Aunque la verdad es que, mientras mis  pasos se amortiguan sobre sus alfombras, los retratos de familia, los oscuros muebles y el juego de los espejos de Casa Turull desprenden y contagían la melancolía de unos tiempos idos.

Los pintores de Sabadell

Domenec Soler Gili. Port.Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Domènec Soler Gili.  Port. Museo Arte Sabadell. Foto R.Puig

Sabadell tuvo una muy activa academia de Bellas Artes desde el último tercio del siglo XIX y un grupo de artistas de gran calidad académica.

Preservaron cuidadosamente la tradición de la más estricta enseñanza clásica de la pintura y de su práctica de ámbito comarcal, catalán y nacional.

Joan Vila Cinca. Marquet de les Roques.Museo de Arte de Sabadell. Foto R.Puig

Joan Vila Cinca. Marquet de les Roques.Museo de Arte de Sabadell. Foto R.Puig

Aquellos pintores reflejaron el paisaje y las perspectivas urbanas de Sabadell y su comarca, los acontecimientos políticos de la historia catalana y de sus revueltas, así como el espíritu republicano de principios del siglo XX.

Antoni Estruch. Manifestacion por la Republica.1904.Detalle.Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Antoni Estruch. Manifestación por la República.1904.Detalle. Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

La convivencia de los salones burgueses del primer piso con las obras de contenido popular y político del segundo son todo un símbolo de lo que ha sido la historia de Sabadell desde el siglo XIX a la guerra civil española, incluida la etapa del art nou catalán, pero sin que la práctica academicista, por otro lado de gran calidad técnica, se contagiase de ninguna de las vanguardias, salvo cierta ligera influencia del impresionismo catalano-levantino.

Josep Espinalt. Marina 1890. Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Josep Espinalt. Marina 1890. Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Jose Vila Cinca. El rio Manzanares 1882.Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Jose Vila Cinca. El rio Manzanares 1882.Museo Arte Sabadell.Foto R.Puig

Impresionismo catalán que no desdeñó el tema madrileño, pues Joan Vila Cinca, fundador de la Academia de Arte de Sabadell,  se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, con Moreno Carbonero y Romero de Torres, plasmando incluso en una tela el modesto río de Madrid.

Y hablando de ríos, me quedé con las ganas de una larga excursión por el curso del Ripoll, cerca de la Torre de l’Aigua y del Parque del Taulí,  pero todo se andará…

Torre del agua Sabadell en el Parc Taulí.Foto R.Puig

Torre del agua Sabadell en el Parc Taulí.Foto R.Puig

Para acabar la visita, al son de una sardana  (http://www.youtube.com/watch?v=Q3crWMTTuDE) podríamos irnos a bailarla en la plaza del alcalde Marcet.

Monumento a la sardana.Plaza del alcalde Marcet.Foto R.Puig

Monumento a la sardana.Plaza del alcalde Marcet.Foto R.Puig

……………..

Sobre el museo de arte de Sabadell: http://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_arte_de_Sabadell

Breverías erasmianas (VIII). “Sustine et abstine” (Resiste y abstente)

5 mayo, 2013
Holbein. Dibujo a tinta. Facsimil Laus stultitiae ed.1515. Basilea 1931

Atlas. Grabado del siglo XVII que reproduce el dibujo a tinta de Hans Holbein en una edición del Elogio de la locura en 1515.

Aguanta y prívate

No sé si será o no coincidencia o efecto de los tiempos que vivimos, pero cuando hojeo las páginas de los Adagios de Erasmo parece que mi dedo índice acaba siempre por posarse en algún proverbio estoico.El caso es que traemos hoy otro adagio procedente de la filosofía de la Stoa y de su principal exponente, Epicteto.Este adagio que se le atribuye en su original griego de Άνέχου καί άπέχου, en latín sustine et abstine, puede traducirse con un grado variado de severidad.

Sustine puede traducirse como resiste, convertirse en aguanta o quedarse en soporta. Abstine podría quedarse en abstente o trasformarse en prívate, sin  dejarnos tentar por otros términos del lenguaje popular español, por no hablar de su repertorio de interjecciones, que darían para otras versiones, algunas malsonantes.

El caso es que, si analizamos lo que hoy se está exigiendo de los ciudadanos corrientes, parece que Epicteto ya lo había previsto.

Pero dejemos comentar a Erasmo:

Epicteto, un filósofo de la escuela Cínica, trató, sin excepción y con poco más de dos palabras, de todos aquellos principios de filosofía que tienen que ver con la felicidad de la vida humana, y que otros filósofos exponen con dificultad en muchos volúmenes. Hasta hoy y por largo tiempo han circulado como proverbios entre las gentes cultas, y bien merecen ser inscritas sobre muros y columnas y grabados en cada anillo. Estas son sus palabras: Άνέχου καί άπέχου, Resiste y abstente. Una de ellas nos recomienda la fortaleza en la adversidad, la otra que atemperemos los deseos ilícitos. Están inscritas en las Noches de Gelio, libro 17, capítulo 19Ateneo cita los versos siguientes sin mencionar al autor:

Hombre bueno ha de llamarse quienquiera que aporte bienes / Bueno ha de ser igualmente quien bien soporte los males

(Bona quisquis adfert, vir bonus vocabitur  / Bonus erit et ille, qui mala pertulerit bene)

Adagio 1613 (II vii 13)

Fuente: Les Adages d’Érasme (en latín), présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pág.1274 (traducción propia)

Metáfora bovina

Para acabar en tono más ligero, he pensado que el emblema XXXIV de Andrea Alciato, que ilustra precisamente este adagio, servirá para terminar el comentario con una interpretación gráfica y picante del mismo.

En este caso, el vaquero que reprime al semental actúa como un severo discípulo de la escuela cínica, mientras parece decirle al pobre animal: “¡Aguanta y fastidiate!”

Sustine et abstine.Alciato XXXIV

Sustine et abstine. Andrea Alciato Emblema XXXIV

Fuente: Andrea Alciato’s Emblemata, Paris, Jean Richer, 1584. Ejemplar digitalizado a partir de la Stirling Maxwell Collection de la Glasgow University Library. Proyecto Open Emblem Initiative.

http://www.emblems.arts.gla.ac.uk/french/index.php

http://emblematica.grainger.illinois.edu/index.html

El color en la pintura sueca de la primera mitad del siglo XX (y II): Otras corrientes

28 abril, 2013
Anders Sandströim. Nuestro pan cotidiano.Galeria Fahlnaes.Gotemburgo.Foto R.Puig

Anders Sandström. Nuestro pan cotidiano.Galeria Fahlnaes.Gotemburgo.Foto R.Puig. En su lucha darwiniana por la perpetuación de la especie, un mirlo duda entre comerse las bayas del bosque o al gusano que se alimenta de ellas.

Para enlazar con la entrada del 7 de abril encabezo este artículo con una imagen de la galería en la que empecé a familiarizarme con el colorismo sueco. Sobre el fondo de los cuadros que comentaba aquel día se destaca un pequeño bronce titulado “el pan nuestro de cada día”, obra de un escultor contemporáneo, Anders Sandström, hoy ya jubilado, que compatibilizó muchos años de su carrera diplomática en Latinoamérica con la escultura de animales en bronce.

Unos artistas abiertos a las vanguardias de la pintura europea

Axel Nilsson.Mujer con amarylis. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo.

Axel Nilsson.Mujer con amarylis. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo.

Y sigo con la presentación de otros pintores suecos  que también mostraron gran osadía en el manejo de tonos fuertemente saturados o en los juegos de complementariedad colorista heredados del posimpresionismo.

Karl Isakson. Bodegon.Museo BBAA.Gotemburgo.Foto R.Puig.

Karl Isakson. Bodegón.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo.Foto R.Puig.

Karl Isakson.Modelo reclinada.Museo BBAA.Gotemburgo.Foto R.Puig.

Karl Isakson.Modelo reclinada.Museo Bellas Artes.Gotemburgo.Foto R.Puig.

Karl Isakson (1878 – 1922). Completó sus estudios de arte en Italia y Alemania, pero fueron sus viajes a París en 1911 y 1914, con su descubrimiento de la pintura de Cezanne y de Picasso, los que cambiaron su estilo.

Acabó instalando su taller en Copenhague.

Johan Johansson.JDetalle autorretrato.Museo BBAA Gotemburgo.Foto R.Puig.PG

Johan Johansson.Detalle de su autorretrato.Museo Bellas Artes. Gotemburgo.Foto R.Puig.

Johan Johansson (1879 – 1951) también expuso en Venecia junto a Nils Nilsson, el pintor que cerraba el artículo del 7 de abril pasado. Aplica con seguridad amplias pinceladas de color o golpes de espátula.

Carl Kylberg. Homecoming.Museo BBAA.Gotemburgo.Foto R.Puig

Carl Kylberg. Volviendo a casa.Museo Bellas Artes.Gotemburgo.Foto R.Puig

Carl Kylberg (1878 – 1953) destaca también por una preferencia por los fuertes contrastes de color. Es uno de los principales exponentes del colorismo sueco en el Museo de Bellas Artes de Gotemburgo. Fue un pintor muy abierto al panorama artístico internacional. Expuso en Copenhage, Budapest, Londres, Paris y los EEUU.

Folke Andreasson. Bohuslan. Galeria Fahlnaes.Gotemburgo.Foto R.Puig

Folke Andreasson. Bohuslan. Galeria Fahlnaes.Gotemburgo.Foto R.Puig

Folke Andréasson (1902-1948) fue también alumno de Tor Bjurström (de quien traté en la entrada anterior) en Gotemburgo y pasó el curso 1937/38 en París, con evidentes efectos en su pintura.

Wilgot Olsson. Bodegón sobre mantel a rayas.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Wilgot Olsson. Bodegón sobre mantel a rayas.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Wilgot Alexander Olsson (1906-1990). Nació y murió en Gotemburgo. Su pintura es colorista pero estructurada y serena, sin estrépitos. En su esfuerzo por ordenar el paisaje y los bodegones con espíritu geométrico se nota le herencia de Cezanne y del cubismo.

El modernismo “naivista”

Vera Nilsson.Paisaje de Oland.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Vera Nilsson.Paisaje de Öland.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.

A fines de la segunda década del siglo XX surgen algunos artistas, entre los que destacan varias mujeres pintoras, que quieren mirar un mundo, que consideran demasiado dominado por la industria, con los ojos de la infancia. Trabajan también con una paleta acentuadamente colorista.

Erik Hallstrom. Solna. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo

Erik Hallstrom. Solna. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo

Erik Hallström (1893-1946). Miembro del grupo “Color y Forma” (Färg och Form) de Estocolmo fue uno de los iniciadores de “naivismo” sueco.

Vera Nilsson.Primeros pasos.1923.Collecion Prinse Eugen. Castillo de Waldemarsudde.Fuente Dagens Nyheter 2008

Vera Nilsson.Primeros pasos.1923.Colección Prinse Eugen. Castillo de Waldemarsudde.Fuente: Dagens Nyheter 2008

Vera Nilsson (1888 – 1979). Estudió en Francia en los años de inicio del cubismo y esa influencia se nota en sus cuadros de entonces. Muy conocida en Suecia, en particular por sus frescos en lugares públicos, como la estación y el metro de Estocolmo, o por sus paisajes de Öland y sus retratos de niños. Algunos de sus cuadros me recuerdan a María Blanchard.

Siri Derkert. Flicka. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo

Siri Derkert. Niña. Museo de Bellas Artes de Gotemburgo

Siri Derkert (1888-1973). Esta pintora estudió en París en los años del cubismo, del fauvismo y del futurismo. A medio camino entre el colorismo y el expresionismo se centró en motivos personales, en particular niños.

Axel Nilsson.Kungsholmsstrand. ca.1934.Fuente Stockholms Auctionsverket

Axel Nilsson.Kungsholmsstrand. ca.1934.Fuente : Stockholms Auctionsverket

Axel Nilsson (1889-1980). Sus vivos colores denotan la influencia de su estancia en París en los años veinte, con preferencia por escenas de calle o del hogar.

Sven Erixon.Badplats.Moderna Museet.Estovcolmo

Sven Erixon.Badplats (lugar para el baño).Moderna Museet.Estocolmo

Sven Erixson (1899-1970) fue probablemente el más viajero de esta corriente. En la década de los años veinte pintó en Italia, Alemania, Francia y España. Fue un gran admirador de El Greco, de Goya y… de la huerta valenciana,  donde pasó un mes entero pintando gracias al director de una empresa sueca (Svenska Banan Kompaniet) que exportaba naranjas españolas a Suecia.

Olle Olsson Hagalund. El estudio de Dauber.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.JPG

Olle Olsson Hagalund. El estudio de Dauber.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig.JPG

Olle Olsson Hagalund (1904 – 1972). Más conocido como Hagalund, su casa de madera en Solna (comuna de Estocolmo)  es hoy un museo y un centro cultural. Comenzó como miembro del grupo “Color y Forma” y se centró particularmente en escenas de calle y retratos femeninos.

………….

Creo que por hoy es suficiente. Ahora me toca salir a buscar el color para mis propios cuadros…

Dibujos reunidos (I): el acabado en blanco en Leonardo da Vinci, Andrea Schiavone y Annibale Carracci

21 abril, 2013
Maso Finiguerra. s.XV."Uno buono disegnatore".Uffizi

Maso Finiguerra. ca.1450. «Uno buono disegnatore». Uffizi

A guisa de introducción

La historia del dibujo está en la base de toda la historia del arte, de toda: pintura, escultura, arquitectura, imprenta, grabado, danza, fotografía, diseño, escenografía, teatro, cine, comic, videojuegos, etc.; todas las variedades de la creatividad plástica, ya sea física o mentalmente, se sustentan en el dibujo o, como se dice en italiano, en el disegno. Al fin y al cabo dibujo, diseño, drawing, dessin, quieren decir unas líneas y unas manchas con intención, con propósito, con designio.

De la mano del artista Maso Finiguerra (Tommaso D’Antonio Finiguerra, 1426-1464) o de uno de sus discípulos, al pie de su dibujo a tinta que representa a un dibujante, está escrito:

«Quiero ser un buen dibujante (uno buono disegnatore) para llegar a ser un buen arquitecto (uno buono archittetore)».  

Por lo que se refiere al dibujo a mano eso valía para las épocas en que no existía el CAD (Computer Aided Design), contra lo cual no tengo nada que objetar, salvo un cierto instinto romántico. De hecho, ya me hubiera gustado ahorrarme los borrones, y la gillette para rasparlos, en aquellas sufridas clases de dibujo lineal de mis lejanos años de colegial.

¿Soportes del dibujo? Tantísimos, a comenzar por la pared de roca, la arcilla, el hueso, el papiro y… suma y sigue hasta llegar a la pantalla del ordenador. ¿Material y utensilios? Innumerables, desde los más groseros hasta los más recientes. En la época de los bits ya son cuasi inmateriales.

La serie que empiezo hoy sobre “dibujos reunidos” será, como el blog, diletante, aunque, a veces, ligeramente docta, más bien retro, como lo es mi biblioteca de historia del dibujo, hecha de libros de papel.

En todo caso, si el capricho se presenta y la ocasión se presta no descartaré alguna incursión vanguardista. En fin, ya veremos lo que da de sí todo esto. Hoy voy a divagar sobre el uso del albayalde, por otro lado muy tóxico y hoy en desuso (me pregunto si la muerte prematura de algunos antiguos artistas tuvo que ver con este y otros materiales con plomo).

Acabado a la biacca (albayalde o blanco de plomo o zinc) o al gessetto (pastel blanco) o a la tiza

El carboncillo, o la punta de plata, el carboncillo, el grafito, o los diversos tipos de tinta aplicada con pluma de oca o de metal, el conté o el humilde lápiz de nuestras clases de dibujo del colegio, trazan líneas negras, oscuras, ocres.  Pero cuando el trabajo está casi terminado, el ojo del dibujante, la mirada atenta, los párpados entrecerrados, delimita las luces esenciales de la figura que tiene delante. Si el dibujo no es del natural, cerrados los ojos,  la mirada interior extrae de la memoria los recuerdos del mundo y sus luces y sombras. Entonces, unos toques, unos matices, unos blancos completan el sueño y la poesía de la obra.

Hasta ya entrado el siglo XIX los artistas utilizaban con frecuencia el blanco de plomo o albayalde, en italiano la biacca.

 

Busto de mujer joven (Leonardo da Vinci, 1452-1519)

Leonardo Da Vinci. ca 1483. Busto de mujer. Biblioteca Real de Turin.

Leonardo da Vinci. ca 1483. Busto de mujer. Biblioteca Real de Turin.

¿Qué emoción puede sentir el artista cuando la modelo te mira así de soslayo? No sabemos de dónde llega ese mar de melancolía, esa evocación de amores imposibles, esa tristeza, esa cansada súplica, unidos a su inteligencia y su consapevolezza, pero este boceto de Leonardo condensa en sí todos los versos que la poesía del Renacimiento consagró a la mujer, incluídos los dedicados a su Beatrice por el Dante o a su Laura por Petrarca.

Un boceto de una simplicidad portentosa, un sfumato hecho de finas líneas entrecruzadas y del modelado al claroscuro. Una labor finísima a la punta de plata con algo de plumilla y tinta sobre papel preparado con un ligero fondo ocre; y un rostro de mujer, que algunos dicen es Cecilia Gallerani, la dama del armiño (Museo Czartoryski, Cracovia), la amante de Ludovico Sforza (acaso su melancolía proceda de su vida en jaula de oro), y ótros el boceto preparatorio del ángel de la Virgen de las rocas (Louvre). O, diría yo, ambos rostros a la vez.

Cuatro o cinco toques de biacca completan el relieve y la magia de este retrato que abre el camino hacia la Mona Lisa.

Adoración de los Magos (Andrea Schiavone, 1510-1563)

Andrea Schiavone. Adoracion de los Magos. ca 1560.Biblioteca Real de Turin.

Andrea Schiavone. Adoracion de los Magos. ca 1560.Biblioteca Real de Turin.

¿Qué vigor, qué madurez y qué seguridad del trazo se necesita para manejar así la plumilla y el pincel mojados en bistro, combinando el trazo y la aguada? Detrás de la maestría de este rápido boceto del manierista veneciano Andrea Schiavone (Andrija Medulić o Andrea Meldola) rastreamos la manera del Parmigianino, pues tanto el emiliano como el veneciano Tintoretto influyeron en Schiavone.

Con la intensidad de las manchas y la parquedad de las líneas, parece que estuviese ya trabajando sobre la tela en vez de hacerlo sobre un papel ligeramente teñido de azul.

Unos toques de blanco de biacca, sobriamente aplicados, destacan las figuras de la penumbra, acentuando sus volúmenes.

Estudio para Hércules sosteniendo el Globo (Annibale Carracci, 1560-1609)

Annibale Carracci. Boceto para Hercules sosteniendo el Globo.ca. 1595. Biblioteca Real de Turin

Annibale Carracci. Boceto para Hercules sosteniendo el Globo.ca. 1595. Biblioteca Real de Turin 

Los hermanos boloñeses Carracci, influidos también por los manierismos emiliano y veneciano, abrieron sin embargo una nueva vía al naturalismo clasicista con su Accademia degli Incamminati. Annibale Carracci acabaría sus días en Roma tras dejarnos su obra maestra en los techos de la familia Farnese.

Entre sus primeros trabajos en el Palazzo Farnese, en su camerino, destacan las figuras de Hércules, inspiradas por la famosa escultura del Hércules Farnese. El dibujo que traigo hoy aquí es uno de los bocetos preparatorios.

Unos toques de tiza o de gessetto o pastel blanco (material reciente por entonces) sobre un dibujo al carboncillo, realzan ligeramente las zonas más iluminadas del cuerpo del atleta que sirvió de esforzado modelo al meticuloso Annibale Carracci.

……………

Con estos tres ejemplos, hemos dado un salto desde finales del siglo XV al final del siglo XVI. De la escuela florentina hemos pasado por el arte manierista, ya a las puertas del Barroco de la Contrarreforma, a la recuperación del clasicismo  naturalista: Leonardo da Vinci, el genial naturalista de escuela florentina, Andrea Schiavone, manierista veneciano, y Annibale Carracci, renovador del naturalismo clasicista y admirador de Miguel Ángel.

Estos dibujos se inscriben en un período de más de cien años del arte italiano. Lo que les reúne aquí es por supuesto la sabiduría artística del saber mirar, la maestría en la síntesis de los volúmenes, de la luz y la penumbra. En definitiva, la capacidad de plasmar el claroscuro en un dibujo y, como culminación final, unos breves trazos de blanco.

Por cierto, en el dibujo de Maso Finiguerra no hay albayalde. A mi modo de ver y sin tener el original en mis manos (qué más quisiera yo),  lo que hace es dejar sin entintar el papel azul claro del fondo para resaltar la areas de mayor luminosidad. Aunque pudiera ser que trabajase ya con un gessetto de color. Pero este no es el tema de hoy…

Fuentes: 

Para los dibujos de Leonardo, Schiavone y Carracci The famous italian drawings of the Royal Library of Turin, Milano, Silvana Editoriale d’Arte, Riunione Adriatica de Sicurtá, 1978. Estudio y comentarios de Andreina Griseri.

Para el dibujo de Maso FiniguerraHugo Chapman and Marzia FaiettiFra Angelico to Leonardo: Italian Renaissance Drawings, London, British Museum Press, 2011. 

Breverías erasmianas (VII). “Nosce te ipsum” (Conócete a ti mismo)

14 abril, 2013
Carmen Laffon. Coleccion Fundacion March

Óleo de Carmen Laffon. Coleccion Fundacion March

Nosce te ipsum (Adagio I vi 95)

Erasmo se limitó a los aspectos filológicos y a las varias acepciones en su breve glosa de este famosísimo proverbio. Sucesivamente comenta los otros dos que estaban grabados junto a él  a la entrada del templo de Apolo en Delfos: Ne quid nimis (Nada en demasía) y Sponde, noxa praesto est (Dado el aval, cerca está el mal o, más libremente, Acepta ser avalista y tu ruina está lista), de los que no trataremos hoy.

Refiriéndose a los tres, dice que

habían sido grabados en las puertas del templo de Delfos como si pareciesen dignos del Dios. El primero, “Conócete a ti mismo”, nos aconseja la moderación y la mesura y nos invita a no apegarnos a cosas que nos queden demasiado grandes o de las que no somos dignos. Porque de esto nacen las desgracias de la vida, de que cada uno se siente orgulloso de sí y todo lo que injustamente arrebata a otros se lo atribuye por egoísmo a sí mismo, sin merecerlo.

De este modo continua con su esquema habitual, citando las acepciones que dan a este adagio los autores de la Antigüedad, y así nos cuenta que Cicerón explica en carta a su amigo Quinto que cuando se nos recomienda que nos conozcamos a nosotros mismos no sólo se dice para que no seamos pretenciosos sino “también para que conozcamos nuestro propio valor”. Lo cual constituye el lado estimulante del proverbio.

Erasmo sigue explicando que Juvenal piensa que este adagio descendió del cielo, que Ovidio lo atribuye a Pitágoras y que Platón dice que Sócrates lo atribuía a Apolo, tal como narraba la leyenda que lo sitúa inscrito en las puertas del templo del dios en Délfos, ya que, como narra Macrobio, uno que pedía del famoso oráculo la receta de la felicidad, escuchó una voz que le respondía que el camino a ella pasaba por el conocimiento de sí mismo (si te ipsum cognoveris).

Erasmo se refiere también a la famosa Apología de Sócrates:

El que Sócrates fuera el único sabio al que el oráculo de Delfos proclamó como tal, a pesar de que Grecia contaba con innumerables sabios, se explica por el hecho de que todos los demás pretendían saber lo que ignoraban y él los superó a todos porque sabía que no sabía nada y sólo eso proclamaba saber” (sciret se nihil scire et hoc unum se scire profitebatur)

Erasmo concluye su lista de autoridades con la opinión irónica del cómico Menandro:

Me parece que, por muchas razones, eso de ‘conócete a ti mismo’ está mal dicho, pues sería mucho más útil  decir ‘conoce a los otros’

Fuente: Les Adages d’Érasme (en latín), présentés par les Belles Lettres et le GRAC (UMR 5037), 2010, pp. 547-549 (traducción propia)

Guillermo Perez Villalta. Coleccion Fundacion March

Guillermo Perez Villalta. Coleccion Fundacion March

Si te ipsum cognoveris…

Cuatro siglos más tarde dudo que André Gide hubiese leído el comentario de Erasmo. El caso es que este autor, que fue a menudo ferozmente criticado como hedonista, comenta también este proverbio en una conocida obra de juventud.

Conócete a ti mismo. Máxima tan perniciosa como fea. Quien la observa detiene su desarrollo. La oruga que trate de ‘conocerse bien’ nunca se transformará en mariposa.

A través de mi diversidad siento bien que se mantiene una constante: lo que siento como diverso es siempre yo mismo. Pero, precisamente porque yo sé y siento que esta constancia existe ¿por qué hay que tratar de conseguirla? Durante toda mi vida he rehusado buscar el conocimiento de mí mismo, es decir: he rehusado buscarme. Me parecía que esta búsqueda, o más exactamente su resultado, acarreaba cierta limitación y empobrecimiento del ser o que sólo ciertas personalidades bastante pobres y limitadas conseguían encontrarse y comprenderse, o más bien: que este conocimiento que uno obtenía de sí limitaba el ser, su desarrollo, pues tal como uno se encontraba, así se instalaba acto seguido en el cuidado de parecerse a sí mismo, y que más valía proteger sin cesar la expectación de un perpetuo devenir huidizo. La inconsecuencia me disgusta menos que cierta consecuencia resuelta, que cierta voluntad de permanecer fiel a sí mismo y que el temor a dividirse. Creo por lo demás que esta inconsecuencia es sólo aparente y que responde a alguna continuidad menos patente. Creo que también en esto, como en todo, las frases nos engañan, porque el lenguaje nos impone más lógica de la que suele haber en la vida y que lo más valioso de nosotros mismos es lo que permanece sin formularse.

André Gide, Los nuevos alimentos, 1935 de “Les nourritures terrestres”, Paris, Gallimard, Le libre de poche, nº 1258, pp.230-231). Traducción propia.

 

Ni tanto ni tan calvo

Pues bien, creo que Gide tiene razón, pero que también la tienen el oráculo de Delfos y las interpretaciones de los filósofos y escritores de la Antigüedad que Erasmo nos trae a colación.  Al fin y al cabo, el adagio no afirma que tengamos que conocernos de una vez por todas.

Por otro lado, casi todos los pensadores que lo han comentado coinciden en decir que esta tarea es quizás la más difícil de las que se le plantean al intelecto humano. Yo diría que es un poco como esa labor a la que fue condenado Sísifo. Cuando crees que ya estás al cabo de la calle, que ya te sabes a ti mismo de memoria, ¡zas!, descubres en tu ser y en tus comportamientos una veta que para bien o para mal ignorabas. ¡Y eso que en aquellos tiempos -a pesar de que Edipo ya había matado a su padre y se había acostado con su madre- Freud no había inventado el psicoanálisis!

Philautia.Holbein.Dibujo a tinta. Facsimil Laus stultitiae. Basilea 1931

Philautia. Holbein. Dibujo a tinta. Facsimil Laus stultitiae ed.1515. Basilea 1931. Foto R.Puig

Perdonad estas consideraciones mías sobre un adagio tan ilustre. No osaría glosarlo si Erasmo lo hubiera comentado. Pero se limitó a la parte filológica y a su habitual y erudita citación de autoridades y no puso sobre el papel, como en muchos otros adagios, su impronta más personal. No sé a qué pudo deberse, pero lo sospecho. Dejemos el asunto para otro día, cuando puede que me anime a seguiros dando la lata.

Gide subraya la naturaleza dinámica y fugitiva de nuestro propio yo, pero exagera cuando atribuye al oráculo una idea estática del conocimiento de sí mismo, una especie de efecto de freno y de autocomplacencia, que a mi modo de ver el adagio no tiene. Sea como sea, lo que no destacan ni el oráculo de Delfos ni Gide es la variable colectiva del adagio. Aunque quizás Menandro, con la penetración del cómico, ya lo intuyera un poco cuando comentaba que más importante que conocerse a sí mismo es conocer a los demás.

En definitiva pienso que este consejo debe  dirigirse también a las colectividades. Por ejemplo a los partidos políticos, a las comunidades culturales, a las naciones, ya que si un solo individuo, pagado de sí mismo e ignorante de sus propias limitaciones y prejuicios, entraña, en mayor o menor grado, un riesgo para sí mismo y para los demás ¿qué decir –cómo la historia prueba- de los males que pueden sobrevenir cuando la inconsciencia afecta a grupos con poder y, sobre todo, narcotiza a las naciones?

Pablo  Damian y Onofre  Forment. Retablo eucaristico s.XV i. Museo de Bellas Artes de Valencia. Deralle. Foto R.Puig.

Pablo, Damian y Onofre Forment. Figura del retablo eucaristico del convento de la Puridad, s.XVI. Museo de Bellas Artes de Valencia. Detalle. Foto R.Puig.

Nosce te ipsam

En efecto, hay momentos en la historia, en los que una nación se ve abocada a mirarse al espejo sin maquillajes, lo que por desgracia suele ocurrir cuando ya sufre las consecuencias de sus errores gregarios y de la autocomplacencia colectiva. Y la tentación en estos casos es olvidar tanto el consejo del oráculo como el optimismo de Gide, para quedarse con el consejo del cómico Menandro. Porque es más fácil  volver la vista hacia otros a quienes consideramos extraños a nuestra nación o a nuestra cultura y, convencidos de que los conocemos, cargarles el muerto de nuestros errores.

Cuando esto acaece, creyendo tozudamente que nadie nos puede dar lecciones sobre nosotros mismos, corremos el riesgo de olvidar que podríamos rectificar el rumbo entre todos. Pero eso exige la lucidez y dinamismo de la nación entera, empezando por una profunda y ejemplar rectificación y renovación de su clase dirigente; pues, para cambiar entre todos y llevar a cabo las sustituciones que se imponen, hacen falta personas que se conozcan a sí mismas, con el sentido de sus límites pero con la conciencia de sus capacidades,  y que tengan el coraje de dar el paso al frente.

Esta claro que Erasmo hubiera expresado todo esto mucho mejor que yo, ya que colectividades y naciones que se empeñaron en desbarrancarse las hubo siempre. Así que disculpadme, porque aquí y ahora sólo tengo mi limitado caletre y mi modesta pluma, mejor dicho mi teclado. En cuanto deje la pantalla me iré a un rincón a conocerme, preferible si es en un banco soleado.

Pero sucede que hoy es 14 de abril.

Es una fecha que, más que para ondear unas banderas contra otras, lo que no sería muy erasmiano y generalmente las banderas dificultan, todas,  la libertad de espíritu,  me parece más bien que es una fecha que se prestaría a la reflexión sobre la res publica, es decir sobre la mejor forma de tener un país que sepa identificar y garantizar lo que es de todos.

Erasmo, siendo curiosamente miembro del Consejo de Carlos V (quien de todo hizo menos hacerle caso) tenía un corazón de republicano, de la forma en la que él decía lo habían sido los romanos anteriores al Imperio.

En fin, que, sin arrogarme el papel del oráculo y antes de callarme por hoy, me atreveré a expresar, más que un consejo (¿quién soy yo para ello?) un deseo: ¡España, conócete a ti misma!

Lo mejor de nosotros mismos siempre puede estar por aflorar…

Ya tenia concluido este artículo, cuando pasé, como hago a menudo, por el parque que hay junto a la iglesia de Haga, en Gotemburgo, donde está la estela-monumento dedicada a Raoul Wallenberg (Kappsta, Suecia 1912 – fecha desconocida en algún lugar de la Rusia estalinista).

Algún descerebrado la ha manchado, puede que borracho.

Estela de Raoul Wallenberg en Gotemburgo. Foto R.Puig

Estela de Raoul Wallenberg en Gotemburgo. Foto R.Puig

Pero, lo que quiero comentar aquí tiene que ver con el adagio de hoy.

Cuando Raoul Wallenberg acabó sus estudios de arquitectura a los veintitrés años no creo que sospechase ni de lejos que en Budapest entre 1944 y 1945, como simple secretario de la embajada sueca, tendría el coraje de enfrentarse al sistema nazi y a sus colaboradores húngaros, salvando del exterminio a varias decenas de miles de húngaros judíos, puede que hasta cien mil y, de jugarse y perder finalmente la vida al quedarse en la capital de Hungría hasta la entrada del ejército de la URSS, para asegurarse de que los guetos remanentes no eran pasados a sangre y fuego por las tropas alemanas en retirada. Por el motivo que fuese, Stalin no quiso testigos, no se sabe bien de qué, y nunca se supo ni cuándo ni cómo murió Raoul Wallenberg en las prisiones o en el gulag soviético.

Estela de Raoul Wallenberg en Gotemburgo.Detalle. Foto R.Puig

Estela de Raoul Wallenberg en Gotemburgo.Detalle. Foto R.Puig

Como decía Gide, todos llevamos dentro, como la mariposa en la oruga, el potencial escondido de nuestras metamorfosis. Y eso es verdad de las personas y, en definitiva, también de las sociedades y de las naciones.

El color en la pintura sueca de la primera mitad del siglo XX (I): Los coloristas de Gotemburgo

7 abril, 2013
Ivan Ivarson.Paisaje fluvial.Museo BBAA.Gotemburgo. Foto R.Puig

Ivan Ivarson.Paisaje fluvial.Museo de Bellas Artes.Göteborg. Foto R.Puig

Puede que se piense que los pintores suecos, a causa del clima, tendrían que ser sombríos y de oscura paleta.  Pero el color en la pintura nórdica no se apaga al salir del norte de Jutlandia donde la luz (y el color) de los pintores de Skagen creó una legendaria escuela a finales del siglo XIX, por la misma época en que Joaquín Sorolla deslumbraba en España y su amigo Anders Zorn hacia lo propio en Suecia. Pero de todo esto hay mejor y abundante información en la Wikipedia.

Menos conocido fuera de su país es Carl Wilhelmson (1866 -1928) pintor de la región de Bohusland y de Gotemburgo que pasó una buena temporada en Andalucía, en su viaje de estudios entre Leipzig, París y España.

Carl Wilhemson.Tres mozas de Granada Galeria Falhaes.

Carl Wilhemson.Tres mozas de Granada. Detalle. Galeria Fahlnaes. Göteborg. Foto R.Puig.

Los coloristas de Gotemburgo

Pero es más tarde cuando la explosión libre del color en la pintura sueca adquiere las características de las vanguardias parisinas.

Ya hace años, en mis primeras visitas al Museo de Bellas Artes de Gotemburgo me llamó la atención el audaz colorismo de una serie de pintores suecos de la primera mitad del siglo XX. Y, hace apenas tres años, tuve oportunidad de conocer la magnífica colección de pintura y escultura del modernismo sueco de la Galería Fahlnaes. Esta galería acumula los conocimientos y la experiencia de tres generaciones de prestigiosos coleccionistas de pintura y escultura suecas, desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX.

Galeria Fahlnaes. Gotemburgo .Foto R.Puig

Galeria Fahlnaes. Göteborg. Foto R.Puig

Fue en mis visitas a esa galería donde empecé a sentir el atractivo de las obras de los coloristas de Gotemburgo (Göteborgskoloristerna), fuertemente informales, al borde a veces de la iconoclastia técnica, pero vigorosas y con gran impacto visual y poético, así como la obra de otros pintores suecos, no menos coloristas, que ya había frecuentado en el museo.

La influencia de los pintores de vanguardia activos en Francia por aquellos años del comienzo de siglo se fue dejando sentir, de forma más marcada en Gotemburgo, gracias a la difusión del fauvismo y el posimpresionismo a través de artistas suecos que habían trabajado en París.

Tor Bjuström. Barcas de vela. Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Tor Bjurström. Barcas de vela. Galeria Fahlnaes. Göteborg. Foto R.Puig

El más rompedor, para aquella época, maestro del grupo de Gotemburgo, fue Tor Bjurström (1888 – 1966).

Tras haber pasado un tiempo como discípulo de Matisse, volvió a Gotemburgo para ejercer como profesor de pintura en los años veinte en la Valands Konstskola, que sigue siendo una innovadora Escuela de Bellas Artes en el centro de la ciudad.

En torno a su labor docente se formaron los coloristas de Gotemburgo, inspirados por las obras de pintores como su maestro Henri Matisse o Pierre Bonnard. El nombre del grupo lo consagró un libro, hoy agotado, que un crítico de arte les dedicó en 1948.

Ivan Ivarsson.Flores.Galeria Fahlnaes.Foto R.Puig

Ivan Ivarsson.Flores.Galeria Fahlnaes.Göteborg.Foto R.Puig

Ivan Ivarson (1900-1939) fue un o de ellos.

Formó parte también del grupo “Color y Forma” (Färg och Form) de Estocolmo, pero antes fue uno de los alumnos más destacados de Bjurström en Gotemburgo.

Ivan Ivarsson.Hagen.Galeria Falhnaes.Foto R.Puig

Ivan Ivarsson.Hagen.Galeria Falhnaes.Göteborg.Foto R.Puig

Hay cuadros suyos tanto en el Museo de Gotemburgo como en la galería Fahlnaes. Murio en París.

Ragnar Sandberg. Recogiendo ciruelas..Museo BBAA.Gotemburgo. Foto R.Puig

Ragnar Sandberg. Recogiendo ciruelas.Museo de Bellas Artes. Göteborg. Foto R.Puig

Otro miembro del grupo fue Ragnar Sandberg (1902-1972) en quien la influencia del maestro se deja sentir más por su acentuado informalismo, casi naïf , que en la osadía colorista. Su obra recogiendo ciruelas recuerda el el estilo de Bonnard.

Ragnar Sandberg.El autobús azul.Museo BBAA.Gotemburgo. Foto R.Puig.

Ragnar Sandberg. El autobús azul. Museo de Bellas Artes.Göteborg. Foto R.Puig.

Está ampliamente representado en el Museo de Gotemburgo.

Inge Schiöler. Invierno en Bohuslan.Museo BBAA.Gotemburgo. Foto R.Puig

Inge Schiöler. Invierno en Bohuslan. Museo de bellas Artes.Göteborg. Foto R.Puig

También está bien representada en el Museo de Bellas Artes la obra de Inge Schiöler (1908-1971) .

En las telas de este pintor de gesto expresionista explota el color y los paisajes del Bohuslan adoptan unos tonos que recuerdan en ocasiones a los paisajistas de Céret

Inge Schiöler.Kummel (Hito costero).Galeria Fahlnaes. Foto R.Puig

Inge Schiöler. Kummel (Hito costero).Galeria Fahlnaes. Göteborg. Foto R.Puig.

La actual colección Fahlnaes cuenta con varios cuadros suyos. 

Åke Göransson. Lirios.Museo de Bellas Artes.Gotemburgo. Foto R.Puig

Åke Göransson. Lirios.Museo de Bellas Artes.Göteborg. Foto R.Puig

No hay que olvidar a Åke Göransson (1902 -1942), pintor que, detrás de un aparente descuido, demuestra una habilidad especial para la composición de los colores.

Durante la última década de su vida la esquizofrenia le fue alienando de sí mismo.

Åke Göransson. Calle.Museo BBAA.Gotemburgo. Foto R.Puig

Åke Göransson. Calle. Museo de Bellas Artes.Göteborg. Foto R.Puig

Entre los coloristas se agrupa también a Nils Nilsson (1901-1949) que nació y murió en Gotemburgo.

Nils Nilsson.Autorretrato.www.jeffwerner.se

Nils Nilsson.Autorretrato.

Nilsson dedicó un cuadro a la Guerra Civil española (“Inbördeskriget”) que, por desgracia no he podido encontrar, y representó a Suecia en la Bienal de Venecia en 1942, en plena guerra mundial. Sólo he podido encontrar un autorretrato suyo en: www.jeffwerner.se

Continuará…