Skip to content

Pilane 2016 (y II): el séquito de Anna

14 agosto, 2016
Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Pilane 2016. Foto R.Puig

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Pilane 2016. Foto R.Puig

Hace dos domingos mostraba aquí la gran cabeza de Anna que preside durante los meses de julio y agosto, entronizada como en un altar, el paisaje de Pilane en la isla de Tjörn. Esta obra de Jaume Plensa lleva el mismo nombre que un Cava Brut, catalán como el artista, que fue premiado en el International Wine Challenge de 2015 con una medalla de oro.

Codorniú. Anna. Cava Brut. International Wine Challenge

Anna. Cava Brut. International Wine Challenge

Así pues Anna, desde su colina, impera impertérrita sobre las esculturas de Pilane 2016 y se podría decir que a algunas de ellas las inebria, como a este ser metamórfico que gira en el misterioso trance de un parto múltiple de proporciones bíblicas.

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Al menos esa es la impresión que me causa esta anatomía en acero inoxidable de Martin Sjöberg que, como un Adán multigestante, no sólo pare a Eva de su costilla, sino que, en su desenfrenada danza sobre cinco pies, centrifuga varios cuerpos más.

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Breaking through. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

A juzgar por sus dos cuellos rebanados, se trata de un decapitado que al menos tuvo dos cabezas y que, aunque tenga tantos cuerpos como para dar a Anna el que le falta, desde su posición inferior envidia esa majestuosa cabeza que enseñorea las alturas de Pilane.

Hay obviamente otros elementos de esta metamorfosis en curso, pero el escultor, no sabiendo como resolver la ecuación hermafrodita que su obra le plantea, ha decidido poner calzoncillos a la estatua. Al fin y al cabo ya hubo otro artista que a otras obras maestras puso bragas.

Subiendo hacia el límite del parque encontramos a este personaje, quien, aunque el paisaje merezca ser admirado con los ojos bien abiertos, no sabemos bien por qué, ha hundido su cabeza en este suelo rocoso y duro.

María Miesenberger. Suecia. 2016. Hombre avestruz. Acero y bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

María Miesenberger. Suecia. 2016. Hombre avestruz. Acero y bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

O bien es un híbrido de humano y de oso hormiguero, o se trata del ataque de desesperación de uno que ha ido a que le quiten los tatuajes y el dermatólogo le ha presentado el presupuesto…

María Miesenberger. Suecia. 2016. Hombre avestruz. Acero y bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

María Miesenberger. Suecia. 2016. Hombre avestruz. Acero y bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Este  otro prefiere evadirse de la realidad contorsionándose en una especie de break dance

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Macho en acto de evadirse. Acero inoxidable. Pilane 2016. Foto R.Puig

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Macho en acto de evadirse. Acero inoxidable. Pilane 2016. Foto R.Puig

En este caso la cabeza le es de mucha utilidad. ¡Buena suerte con las cervicales!

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Macho en acto de evadirse. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Martin Sjöberg. Suecia. 2016. Macho en acto de evadirse. Acero inoxidable. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Nosotros seguimos nuestro paseo

Aase Texmon Rygh. Noruega 2016. Anillo de Moebius. Gabro. Pilane 2016. Foto R.Puig

Aase Texmon Rygh. Noruega 2016. Anillo de Moebius. Gabro. Pilane 2016. Foto R.Puig

El trabajo de Aase Texmon Rygh en su sencillez fija en dura piedra la geometría airosa del famoso  anillo o banda de Möbius o Moebius

Aase Texmon Rygh. Noruega 2016. Anillo de Moebius. Gabro. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

Aase Texmon Rygh. Noruega 2016. Anillo de Moebius. Gabro. Detalle. Pilane 2016. Foto R.Puig

No lejos de allí brotan los dinamismos de un rosal de aluminio que, blancos, cortantes e inmaculados, ponen el contrapunto musical a la silenciosa impasibilidad de Anna y amaestran los torbellinos del viento de esta isla

Alice Haycock. USA. 2014. HOOP-LA. Aluminio. Pilane 2016. Foto R.Puig

Alice Haycock. USA. 2014. HOOP-LA. Aluminio. Pilane 2016. Foto R.Puig

Pero hay también unas cuerdas, puede que más bien lianas, abandonadas a los caprichos del aire

Bard Breivik. Noruega 2006. Tres cuerdas orgánicas. Pilane 2016. Foto R.Puig

Bard Breivik. Noruega 2006. Tres cuerdas orgánicas. Pilane 2016. Foto R.Puig

Caprichos de tintas tenebrosas son también dos obras de carácter conceptual, reconozco que no muy armónicas, por no decir que alejadas de lo que se considera bello, que aluden a esos azares que, sin contar con nosotros, cuando venimos al mundo nos convierten en miembros de una u otra nación.

Siempre han sido muchos, y -¡ay!-se multiplican, quienes consideran como mérito propio la nacionalidad que les otorgó la suerte y niegan el pan y la sal a quienes, para sobrevivir y contra su voluntad, han de escapar de la suya. Es triste ver como proliferan en nuestra Europa los guardianes de la etnia inmutable y del monismo identitario.

Helena Mutanen. Suecia. 2010 - 2016. Jus soli. Técnica mixta, tela encerada y metal. Pilane 2016. Foto R.Puig

Helena Mutanen. Suecia. 2010 – 2016. Jus soli. Técnica mixta, tela encerada y metal. Pilane 2016. Foto R.Puig

En esta instalación escultórica las raíces, que anclan el árbol al suelo donde cayó la semilla, quieren simbolizar el ius soli que en unos lugares da derecho al marchamo nacional. En la siguiente, la artista ha formado el corazón con sus arterias y sus venas que nos vienen de nuestros padres, para corporeizar el ius sanguinis que, en otros lugares, es lo que te vincula a una patria. En ambos casos, al interfecto esa condición del destino le sobreviene sin comerlo ni beberlo o, dicho con otra expresión, sin que pinche ni corte.

Helena Mutanen. Suecia. 2010 - 2016. Jus sanguinis. Técnica mixta, tela encerada y metal. Detalle. Pilane 2016.

Helena Mutanen. Suecia. 2010 – 2016. Jus sanguinis. Técnica mixta, tela encerada y metal. Detalle. Pilane 2016.

Estos azares del derecho fueron siempre determinantes para la humanidad, aunque en estos últimos tiempos las imágenes de las emigraciones masivas, de las muertes de quienes buscan asilo y de los campos de refugiados han hecho más patentes si cabe las veleidades de Fortuna que se vale de la ambición, la iniquidad y la violencia de los hombres para decretar la mala suerte de millones de personas que, como cualquiera de nosotros, no han elegido el lugar de su nacimiento.

En resumen, que hay obras, que aunque no destaquen por su calidad artística y sin que puedas estar cien por cien seguro de lo que expresa su autor, se prestan a hacer pensar. En realidad, esto lo podemos decir de casi todas las obras de arte contemporáneo, sobre todo si pertenecen a la corriente conceptual.

Aunque, reflexionando un poco ¿no era también conceptual la sonrisa de La Gioconda?

Sea como sea, nosotros seguimos nuestro paseo y encontramos un caballo de bronce, o su torso amputado de cabeza y patas delanteras, que en salto imposible se alza sobre sus cuartos traseros

William Tucker. USA. 2016. Caballo chino. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

William Tucker. USA. 2016. Caballo chino. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Así que, como no podemos ensillarlo, seguimos a pie por las alturas de Pilane…

Pilane 2016. Humedal. Foto R.Puig

Pilane 2016. Humedal. Foto R.Puig

Pilane 2016. El caserío. Foto R.Puig

Pilane 2016. El caserío. Foto R.Puig

En el camino hacia la salida, como no podía faltar, hay uno de esos perfiles rotatorios de Tony Cragg, como siempre discretamente cómico y solemne

Tony Cragg. Gran Bretaña. 2015. Must be. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Tony Cragg. Gran Bretaña. 2015. Must be. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Pareciera que esta testa de guerrero empenachado tratase en vano de atraer la atención de la chica que, impasible, le ignora:  ¡¡¡¿hay alguien ahí?!!!

Tony Cragg. Gran Bretaña. 2015. Must be. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Tony Cragg. Gran Bretaña. 2015. Must be. Bronce. Pilane 2016. Foto R.Puig

Tampoco será fácil que obtenga respuesta de este orondo champiñón

Morten Löbner Espersen Dinamarca. 2016. Gres. Pilane 2016.  Foto R.Puig

Morten Löbner Espersen. Dinamarca. 2016. Champiñón mágico. Gres. Pilane 2016. Foto R.Puig

O de estos bolardos inquietos que se hacen reverencias entre sí

Bettina Pousttchi. Bolardos callejeros. 2012. Limadura compactada. Pilane 2016. Foto R.Puig

Bettina Pousttchi. Bolardos callejeros. 2012. Limadura compactada. Pilane 2016. Foto R.Puig

En cualquier caso, a mí, tras más de dos horas de subir y bajar por los senderos de Pilane, me está tentando la idea de hacer lo que esta cansada y anónima turista: tumbarme y dejarme llevar al Nirvana

Como la vida misma. Técnica mixta, Pilane 2016.  Foto R.Puig

Como la vida misma. Técnica mixta, Pilane 2016. Foto R.Puig

Más tarde, pasaré por el Systembolaget a hacerme con una botella de Anna. Con una Toast Skagen de gambas de la Costa Oeste de Suecia el cava catalán armoniza a las mil maravillas

Toast Skagen. Foto

Toast Skagen. Foto Peter

5 comentarios leave one →
  1. Bernardo Regal Alberti permalink
    14 agosto, 2016 09:25

    Parece que hay una relación entre la historia antigua de Pilane y el moderno encuentro y exhibición de obras de arte de tamaño grande. Me parece que Google no ayuda mucho.

  2. 15 agosto, 2016 10:02

    Tienes razón, ya de mi primera visita a Pilane titulaba yo mi crónica “Pilane, escultura en plena naturaleza junto a enterramientos milenarios”. Es del 24 de agosto del 2011.

    Ahí escribía yo (e ilustraba con fotos) que: “El parque natural de Pilane ocupa una zona con enterramientos de la Edad del Hierro, pues en estas tierras hubo una aldea, cuyos habitantes sepultaban en círculos marcados por piedras erectas o pequeños menhires los restos de la cremación de sus familiares. Al parecer, esos círculos, de los cuales se perciben hoy en día 57, además de 10 túmulos y 6 menhires, eran también lugar de encuentro comunitario y conmemoración de los ancestros”.

    Que la escultura, en muchas de sus manifestaciones, pero sobre todo en piedra, tiene el carácter de un legado que erigimos para que nuestros descendientes sigan sintiendo nuestra presencia, me parece un factor y una motivación subconsciente que interviene en el proceso de dar forma y significado propio a un material primigenio.

    Yo ya dejé mi menhir tallado de una tonelada y media en los montes del Lazio y, si se confirma un cierto proyecto, puede que vuelva a ponerme manos a la obra el año que viene en otro lugar de esa hermosa región que tanto significa para el acervo occidental.

    Si logramos dejar “nuestro menhir” nos convertimos en ancestros.

    • Bernardo Regal Alberti permalink
      15 agosto, 2016 13:02

      Me alegro habértelo preguntado. Gracias.

      • 15 agosto, 2016 13:52

        Tus preguntas siempre me activan el caletre. Gracias a ti

Trackbacks

  1. Entre el hierro forjado y las fibras modernas. Pilane 2017 (y II) | en son de luz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: