Skip to content

Trashumancia 2015 (V). Un día en Bruselas

27 septiembre, 2015
Nubes sobre Bruselas. Foto R.Puig

Nubes sobre Bruselas. Foto R.Puig

No, no me olvido de las fisionomías de los museos de La Haya. ¡Eso era del viaje de ida y, ahora, cuando escribo esta crónica, ya estoy de vuelta en Gotemburgo desde ayer noche!

No, no piensen que, a la manera de este soldado tan achispado que Rembrandt retrató, me esté yo riendo de nadie.

Hombre riendo. Rembrandt 1629 a 1630. Maurithuis. La Haya. Foto R.Puig

Hombre riendo. Rembrandt 1629 a 1630. Maurithuis. La Haya. Foto R.Puig

Lo que pasa es que mi vuelta desde Madrid se inició por Jaca, y en el museo de la catedral hay otras fisionomías fascinantes…

Jaca. En la subida a San Juan de la Peña. Foto R.Puig

Jaca. En la subida a San Juan de la Peña. Foto R.Puig

¡De modo que paciencia! ¡Las circunstancias y el esmero con que hay que hacer las cosas obligan! ¡Todo se reseñará!

.

Bruselas mon amour

Y ahora no se rían, que en Bruselas no hay sólo nubes, ni es tan sólo el destino de todos los reproches de los gobernantes nacionales cuando las cosas van mal. Tampoco solamente ese lugar de las mejores frites del mundo. Tras haber vivido allí dieciocho años no exagero cuando, a pesar de todo, se ha ganado un rincón en la maleta de mis amores.

Me he detenido un solo día, aunque, eso sí, he sentido que algo vibraba en el aire como en otros momentos de la historia de las Instituciones Europeas.

Dirán que exagero, pero me ha parecido que “el padre” Robert Schuman (1886-1963) estaba más preocupado que de costumbre sobre su pedestal del Parque del Cincuentenario, desde el cual domina la perspectiva de las sedes del Consejo, el Parlamento y la Comisión de la Unión Europea.

Quizá debería haber titulado estos párrafos “Bruselas mon chagrin”, pero los bronces son lo que son, aunque proyectemos sobre ellos nuestra imaginación y nuestras horas presentes.

Robert Schuman por Nat Newean. Bruselas. Foto R.Puig

Robert Schuman por Nat Newean. Bruselas. Foto R.Puig

El caso es que cuando Europa parece estar desperezándose, para salir de una crisis económica larga y penosa, como lo hace una de las esculturas que escoltan a este padre fundador de la Europa unida, los Estados Miembros se han comenzado a dividir nada menos que en torno a la recepción de las decenas de miles de solicitantes de asilo que escapan de sus países en guerra, acogiéndose a un derecho universalmente reconocido.

La primavera por H.Puvrez. Bruselas. Foto R.Puig

La primavera por H.Puvrez. Bruselas. Foto R.Puig

Algunos países miran al futuro y consideran este reto no sólo desde la perspectiva del deber de solidaridad de una democracia europea hacia quienes huyen para salvarse de la guerra, sino también como una de esas oportunidades que a través de la historia han hecho mejores a los pueblos.

El verano por J.Canneel. Bruselas. Foto R.Puig

El verano por J.Canneel. Bruselas. Foto R.Puig

La Comisión Europea acababa de presentar el mismo día de mi llegada a Bruselas su propuesta de Gestión de la crisis de los refugiados: operativo inmediato, medidas presupuestarias y legales en el marco de la Agenda Europea para la Migraciones (traduzco del título en inglés pues no lo tengo en castellano).

Se sabe ya que las reacciones de los Estados Miembros y de los Grupos Parlamentarios no serán las mismas.

Algunos gobiernos han entrado en crisis represiva y depresiva ante lo que consideran ¡una amenaza para sus raíces y cultura cristianas!  ¡Hay jefes de estado que se proclaman cristianos y parece que el Evangelio lo hayan leído bajo los efectos de muchas copas de tokaji!

El otoño por G.Fontaine. Bruselas. Foto R.Puig

El otoño por G.Fontaine. Bruselas. Foto R.Puig

Nadie que razone, aunque sea con las razones de la misericordia, ignora que una acogida que beneficie a medio y largo plazo a los refugiados y a la sociedad que los recibe exige medios y estructuras competentes.  Hace falta un gran esfuerzo de comprensión para ponerse en la piel del que llega pidiendo asilo y para ayudarle a entender el país de acogida. Se precisan:  una acertada política de acogida educativa y sanitaria; apoyo lingüístico, cursos de lengua, cultura y valores cívicos de la sociedad en donde aspiran a vivir; evaluación, orientación profesional e inserción laboral;  atención a las mujeres refugiadas y a sus particulares dificultades; atención a los menores que llegan solos; re-agrupación familiar; alojamiento digno y prevención de guetos, de la delincuencia (en especial la juvenil) y de las vocaciones jihadistas, así como del comunitarismo marginador; incorporación al ejercicio de la libertad religiosa bien entendida (lo que implica la colaboración de sus líderes religiosos) y a la adaptación a una sociedad donde el Estado no es confesional y tantas otras acciones y medidas que me dejo en el tintero. Todo ello sobre los instrumentos legales, sociales y de gobierno que se le suponen al estado de derecho y a la sociedad en un país de la Unión Europea.

No nos engañemos, tal como está la situación en sus países de origen, casi todos vienen para quedarse con nosotros y que el éxito sea mutuo se consigue no con las solas emociones sino con muchos medios y competencia integradora. Son políticas de largo aliento y no impulsos de momento. Ellos y nosotros tenemos mucho que ganar si el asilo se gestiona bien.

No obstante, también se están formulando y van creciendo las excusas del miedo. No sólo hay indignados solidarios. Abundan los coléricos que declaran amenazados su supuesta raza, cultura y territorio.

¡Qué esos olvidadizos de la historia no nos trasformen la primavera en un invierno replegado y medroso!

El invierno por O. Jespers. Bruselas. Foto R.Puig

El invierno por O. Jespers. Bruselas. Foto R.Puig

….

Bruselas. Estación Central. Foto R.Puig

Bruselas. Estación Central. Foto R.Puig

En la tierra de nadie. Bruselas. Foto. R. Puig

En la tierra de nadie. Bruselas. Foto. R. Puig

7 comentarios leave one →
  1. bernardo regal alberti permalink
    27 septiembre, 2015 19:20

    No encuentro en nuestras ciudades esas esculturas en piedra, vigorosas. Tal vez en el campus de la PUCP…pero en El Olivar está la casa museo con las esculturas de la boliviana Mariana Núñez del Prado. Hablo de trabajos en piedra. Supongo que la visitaste.

    • 28 septiembre, 2015 18:03

      Bernardo, voy a buscar información sobre el Olivar y sobre el escultor que mencionas, pues de ambos confieso mi ignorancia. En mi última estancia en Lima tuve tan sólo tiempo para lo precolombino, lo colonial y para algunos viejos copañeros y mi primo José Antonio, que era la primera razón de mi visita.

  2. 28 septiembre, 2015 01:07

    ¿De verdad, Ramón, son precisos tantos requisitos para abrirles la puerta a los que llegan desfallecidos huyendo de la guerra y del hambre? Será que los más de los países europeos no los necesitan tanto como Alemania, al menos a un buen número de ellos… Porque puedo certificarte que, al menos en Berlín, habla alemán, como mucho, la segunda generación de turcos, no desde luego la primera, así como me contaron que ‘la acertada política de acogida’ en su momento para con ellos no fue mucho más allá de haberles destinado una especie de clubes sociales o culturales que, a la vista -palabra de honor, porque a la vista significa a la mía propia- no eran sino bares donde charlar varones con varones mientras dejaban correr el tiempo, una forma como otra cualquiera de tenerlos controlados. Y, yendo más atrás, sé mucho de gallegos, entre otros, de esos que explican buena parte del llamado ‘milagro alemán’, que regresaron a casa, después de media vida fuera, recordando poco más que el tiempo de trabajo y el de dormir, y con el mismo gallego y castellano con el que se fueron… Bueno, sí, es verdad, también chapurreaban cuatro cosas esenciales en ‘alemán’.

    A los más de los órganos de la ONU, a sus ejércitos de funcionarios, no puedo evitar imaginarlos tal como los describe Albert Cohen en Mangeclous o en Bella del Señor en la Sociedad de Naciones, en Ginebra, donde trabajó él mismo.

    La verdad es que no pretendía puntualizarte nada, pero se me fueron los dedos, Ramón:-) Celebro que hayas llegado sano y salvo a casa y espero que aún haya viaje para rato en el blog. Un beso.

    • 28 septiembre, 2015 17:46

      No son requisitos para abrirles la puerta, es responsabilidad para que se les abra el acceso en pie de igualdad y no para que acaben, por usar una metáfora, aparcados en la caseta del perro. El infierno de ciertos guetos estuvo empedrado de buenas y caritativas intenciones.

      Cuando un ingeniero de caminos de Aleppo, que ha perdido TODO en su país, se refugia en Suecia con su familia y se sienta en las aulas para aprender sueco, a lo que aspira es a volver a emplear su saber hacer y a que sus hijos se sientan orgullosos de su padre. Puede que esté dispuesto a trabajar en lo que sea, pero los requisitos de que hablo son los que yo exigiría a la sociedad de acogida, para que no acabe su vida barriendo las calles que él es capaz de construir. Vamos, que no basta una pancarta en el balcón del ayuntamiento… para luego mandarles a trabajar como esclavos en el Egido.

      Puede, Luisa, que no me haya hecho entender, pero lo que pasa es que me he sentado durante meses en las aulas de sueco con sirios, eritreos, iraquíes… y en el contexto del considerado mejor proceso de integración de Europa. Y algo he empezado a comprender sobre el dercho de asilo y su gestión.

      • 28 septiembre, 2015 18:47

        Ahora sí, Ramón, así te entiendo, así estamos de acuerdo, así debiera ser y así quise suponer que eres. Y que lo seas me hace sentirme más orgullosa y feliz de ser amiga tuya. Disculpa, tuve que ser yo quien interpretó mal, empujada por ‘opiniones’ desalentadoras.

  3. Fernando Cardenal permalink
    28 septiembre, 2015 13:23

    Muchas gracias, Ramón, por esta última entrada de tu blog, del 27 de septiembre. Si todas las entradas son interesantes esta última es excelente. Ojalá los políticos tuvieran tanta sensibilidad y tanto conocimiento del mundo como tienes tú. Fernando Cardenal

    • 28 septiembre, 2015 18:20

      Me preocupa muchísimo la cerrazón cerril de algunos gobiernos pero también la frivolidad bien intencionada, cuando no electoralista, de algunas autoridades, si luego no se acompaña de los medios y la competencia para una acogida digna y sostenida.

      Gracias por tu aprecio, Fernando, tú conoces bien los países de África y las vidas de aquellos que a menudo se ven condenados a errar dejándolo todo.

      Un fuerte abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: