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De acá y de allá

20 diciembre, 2015
Aci me les donen totes. Foto R.Puig

Aci me les donen totes. Foto R.Puig

Je ne sais plus où je suis, je ne sais plus où j’én suis

Jules Supervielle

De algún modo, con el ir en avión como un saltamontes del norte al sur y del sur al norte, de una orilla a otra, pudiera ocurrir algo de eso que sentía el poeta, a merced del mar apátrida

Ante la mar bajo mis ojos no consigo asirme a nada,
Estoy frente a un día hermoso y ya no sé aprovecharlo.
Demasiado océano, demasiado cielo
A lo largo, a lo ancho, de través.
Me vuelvo un poco de espuma que se extingue y que se enciende
Y cambia de posición sobre el lecho de la mar.
No sé ya en dónde estoy, no sé ya en lo que estoy.
Decíamos pues que este día,
Este día no dejará vestigios en mi memoria.

Devant la mer sous mes yeux je ne parviens à rien saisir,
Je suis devant un beau jour et je ne sais plus m’en servir.
Trop d’océan, trop de ciel
En long, en large, en travers.
Je deviens un peu d’écume qui s’éteint et qui s’allume
Et change de position sur la couche de la mer.
Je ne sais plus où je suis, je ne sais plus où j’en suis.
Nous disions donc que ce jour,
Ce jour ne laissera pas de traces dans ma mémoire.

Jules Supervielle, del poema “La mar”, Olvidadiza memoria, Marinas (Oublieuse mémoire, Marines) 1948, en “Vivir y quehacer del poeta”, edición y traducción de R.Puig de la Bellacasa, Valencia, Pre-Textos, 2009

En su caso, Jules Supervielle se movía más despacio, entre Sudamérica y Europa y viceversa, en barco, con tiempo para pensar, para mecerse en sus ensoñaciones, para componer sus poemas, de modo que esos días cercados por el agua y la espuma, no obstante lo que afirma, si no dejaban vestigio en la memoria, sí nos dejaron sus versos, y su melancolía: “no sé ya en dónde estoy, no sé ya en lo que estoy”

De acá

Por de pronto, como ya he votado hace días (por correo y desde allá), ahora estoy esperando que aquí me las den todas.

Por las tardes, el paseo y algunos encuentros fantasmales

Palmeras barbudas. Foto R.Puig

Palmeras barbudas. Foto R.Puig

Y eso que hoy en día han dado en llamar mindfulness y que siempre se llamó meditación

Mirando al mar soñé. Foto R.Puig

Mirando al mar soñé. Foto R.Puig

Pensando si bañarnos o no bañarnos

Esta templada. Foto R.Puig

Esta templada. Foto R.Puig

No sabemos si será un efecto colateral de la cumbre del clima de París, pero este incipiente invierno se parece a eso que en francés llaman l’été indien. El Mediterráneo está caldo.

De tal modo que los atardeceres invitan al paseo, por un costado el monte

Cuando se marcha el día. Foto R.Puig

Cuando se marcha el día. Foto R.Puig

y, por el otro, el mar

Cuando se marcha el día. Foto R.Puig

Cuando se marcha el día. Foto R.Puig

Aunque el lugar de donde he llegado no ha desaparecido de mis ficheros

Esto es Gotemburgo

¡Esto es Gotemburgo! Foto R.Puig

Como por aquellos lares también se preparan para fin de año, pongamos algo

De allá

Por ejemplo, la imagen inevitable de las orillas que suelo bordear a diario

El día se vacía. Foto R.Puig

El día se vacía. Foto R.Puig

o los inevitables anuncios navideños

El día se vacía. Foto R.Puig

El día se vacía. Foto R.Puig

y, cosas de Gotemburgo, una criatura jurásica que anda algo perdida

Que pinto yo aquí. Foto R.Puig

¿Qué pinto yo aquí? Foto R.Puig

y que a su manera también practica la mindfulness

Y esto cómo se come. Foto R.Puig

¿Esto cómo se come? Foto R.Puig

Y otra vez de acá

En el momento de publicar mis divagaciones domingueras, estoy pasando dos días en Madrid, visitando a mi tribu.

Su famoso cielo preside, sin distinción de partidos, a cientos de miles de criaturas, puede que también meditando a quién van a dar su voto…

Diogenes buscando a un hombre. Detalle. Cesar van Everdingen. Galería de Guillermo V. La Haya. Foto R.Puig

Diogenes buscando a un hombre. Detalle. Cesar van Everdingen. Galería de Guillermo V. La Haya. Foto R.Puig

Hasta el cartel de la exposición Ingres en el Museo del Prado invita a la reflexión

Cuanto más le doy vueltas, más razones encuentro para llenar la casilla de Fernando Savater para el Senado

Cuanto más le doy vueltas, más razones encuentro para llenar la casilla de Fernando Savater para el Senado

2 comentarios leave one →
  1. Mercedes permalink
    20 diciembre, 2015 09:27

    Hola Moncho! Siempre tan inspirador…te mando abrazos. Pasarás Navidades Blancas? Felicidades!

    • 21 diciembre, 2015 11:37

      ¡Hola, Mercedes!
      Muchas gracias. En Madrid todo ha ido muy deprisa. La próxima vez os llamo. Espero que todos estáis bien.
      Las Navidades en Gotemburgo van siendo cada día menos blancas. Como siga así, en unos años el Rioja se cultivará por esas tierras 😦 Pero estarán los dos hijos “pequieños” con nosotros y la familia escandinava.
      Un fuerte abrazo a tí y a tu madre.
      ¡Felices Fiestas y un Buen Año Nuevo!
      Moncho

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