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¡Basta Ya! recibió hace veinticinco años el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, otorgado por el Parlamento Europeo.

13 diciembre, 2025

Hoy se cumplen veinticinco años del reconocimiento por parte del Parlamento Europeo del valor cívico y la libertad de conciencia de la plataforma ¡Basta Ya! que en 1999 nació de la sociedad civil del País Vasco en defensa de la democracia y contra la violencia de ETA, otorgándole el Premio Sájarov.

Sobre ello publiqué lo siguiente en el blog hace cinco años:

Las sociedades democráticas tienen épocas en que gentes de diferentes ideologías, credos y procedencias reaccionan contra las imposiciones de las utopías violentas, salen a las calles y se arriesgan contra quienes no vacilan en asesinar sin distinciones de edades ni de responsabilidades para imponer sus proyectos excluyentes por la vía del fanatismo, la extorsión y la violencia. Es en esos momentos cuando más allá de las preferencias políticas particulares las conciencias de los ciudadanos optan por los valores de la Política con mayúsculas y por la defensa de la convivencia democrática y las leyes que libremente se han dado.

En aquella ocasión, como portavoz de ¡Basta Ya!, el filósofo Fernando Savater pronunció la alocución de agradecimiento a los parlamentarios de Europa reunidos en sesión plenaria en Estrasburgo, del cual extraigo algunos pasajes. El texto completo de la Alocución de Estrasburgo se puede leer en su libro Perdonen las molestiasCrónica de una batalla sin armas contra las armas (Editorial Aguilar, Madrid 2001).

Así definía el filósofo español y vasco a ¡Basta Ya!:

…[somos] sencillamente un grupo de ciudadanos de distintas procedencias, sin jerarquías burocráticas ni apenas aparato organizativo, que empezamos a marchar juntos hace poco menos de un año. Entre nosotros hay profesores y obreros, cargos públicos y simples particulares, religiosos y laicos, sindicalistas, empresarios, militantes pacifistas, artistas, trabajadores de los medios de comunicación, gente cuyo nombre es muy conocido y muchas personas nada célebres:  les confieso que formamos un conjunto un poco anárquico. No tenemos ningún afán de protagonismo histórico, ni siquiera de perduración a toda costa: ¡ojalá que nuestra iniciativa dejase mañana mismo de ser necesaria y pudiera volver cada uno de nosotros en paz a su vida cotidiana!

…es importante lo que nos une y moviliza: el rechazo del terrorismo criminal de ETA y el apoyo explícito al Estado de derecho español hoy amenazado por un proyecto totalitario de secesión violenta.

…No queremos sustituir a las instituciones legítimamente establecidas sino urgirlas a que protejan nuestros derechos y nuestras libertades sin concesiones al terror. Nos hemos movilizado, señoras y señores parlamentarios, por solidaridad con las víctimas del fanatismo ideológico asesino y también en defensa propia contra él

Y ante los parlamentarios de Europa resumía el terror que se estaba sufriendo en el País Vasco, desde hacía más de veinte años de vida en democracia, cuando una minoría violenta rechazó la amnistía y el consenso mayoritario y democrático en torno a la Constitución de 1978, y se empecinó en el ejercicio del asesinato, la extorsión y la destrucción:

…Hoy en el País Vasco no hay seguridad ni libertad de expresión o asociación política para una gran parte de los ciudadanos. Los cargos electos no nacionalistas son asesinados, así como empresarios, periodistas, miembros de las fuerzas de orden público o simples particulares que se hayan manifestado de cualquier modo contra el proyecto de imposición independentista. Y no sólo se trata de asesinatos: se han quemado numerosos establecimientos, viviendas y vehículos, se extorsiona cotidianamente a los comerciantes y profesionales, se hostiga y amenaza de mil maneras a quienes son considerados “españolistas”, es decir, a quienes se atreven a manifestarse públicamente a favor del Estado de derecho constitucionalmente vigente. Mucha gente se ve obligada a marcharse para evitar mayores males o porque no soporta la presión del ambiente de intimidación. Otros muchos deben resignarse a vivir acompañados de escoltas policiales y no pueden pasear libremente con sus hijos por la calle o asistir sin todo tipo de precauciones a los locales públicos.

…Señoras y señores parlamentarios, como demócratas somos desde luego partidarios del diálogo entre los diversos partidos democráticos porque en tal diálogo permanente consiste la democracia misma. Pero precisamente por vocación de diálogo democrático rechazamos que éste pueda venir forzado por el terrorismo violento, que la agenda política de los ciudadanos la establezcan quienes trastornan los usos de la convivencia pacífica y que las leyes consensuadas parlamentariamente deban cambiarse a gusto de los asesinos para que dejen de matar. Queremos vivir en paz, pero también queremos vivir en libertad; nos negamos a sustituir el Estado de los ciudadanos por el Estado de las etnias. Por eso hemos salido a la calle para defender los principios constitucionales y gritar a los terroristas: ¡basta ya!

…invitamos a los miembros del Parlamento Europeo a visitar el País Vasco, no los despachos oficiales sino las calles, los bares, los comercios, las empresas, las pequeñas localidades, las aulas, para que conozcan de primera mano y sin injerencias propagandísticas cómo se vive amenazado, extorsionado, sin derecho a la libre expresión de las ideas. Que comprueben por sí mismos la verdad de lo que denunciamos y después no lo olviden y que nos ayuden a luchar contra esta lacra que toda la Europa democrática debe sentir como propia.

Hoy se habla de «memoria democrática» y de «memoria histórica», pero el verdadero relato de esa violencia de reciente pasado que describía Fernando Savater en aquella sesión plenaria del Parlamento Europeo se les escamotea con maniobras diversas a los jóvenes que crecieron después. Incluso se humilla el presidente del gobierno español a mendigar votos de los herederos de aquella violencia y de los partidos que quieren trocear España.  Cuando es el mismo gobierno el que ha introducido en España una degradación interesada de las instituciones del Estado es perentorio que los ciudadanos clamen de nuevo ¡BASTA YA!

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