Mare magicum
El Mediterráneo (mediterráneo: el mar de en medio) es desde los tiempos del Imperio Romano el Mare nostrum, ya que estaba circundado en su totalidad por orillas romanas
Siglos después podemos decir que es nuestro mar por el afecto que nos une a él a quienes desde niños hemos pasado muchos días en sus orillas, y de adultos tenemos la suerte de seguir bajo su hechizo.
En esta porción del golfo de Valencia que es la Playa de la Almadrava, a la que se asoma el municipio de Els Poblets en la provincia de Alicante, día tras día y con el paso de las horas asistimos a sus incansables transformaciones, como si este mar nuestro fuese un prestidigitador de luces, colores y reflejos.
Hay en especial en sus atardeceres un lapso del tiempo que yo llamo la hora mágica. Sin que un día sea igual al anterior o al sucesivo, es cuando a mi modo de ver nuestro mare nostrum se transforma en el mare magicum.
Ayer, un atardecer de tantos, el mar mago, en instantes éfímeros, se ha vestido él mismo y ha ornado la bóveda del cielo de una escala de tonos y coloraciones que, a medida que la noche llegaba, escapaban y se despedían de nuestra vista en un diálogar del sol oculto con las nubes y con las aguas.
Algunos privilegiados seres volanderos se mecián de un lado al otro sobre las olas frente a los perfiles admirados de las montañas.
Suave, de las nubes brotaba un copo rosa, como fuese obra del etéreo huso de una diosa que, escondida en las alturas, urdía hilos de vapor y luz muriente.
El mar y el cielo entretejían mis sueños meciéndolos sobre las ondas moteadas de blanco de un mar brevemente verde.
Luego, a modo de una idea fugitiva, la visión se disolvía, como se disuelve el tiempo cuando el sol se acuesta y la noche despierta.

¡Buenas noches!





Te ha quedado una preciosa miniatura Ramón! Y con un Rayon Rose precioso, à la Eric Rohmer. Un abrazo vienés,
Gracias German, me alegra saber de tí. Espero que estés bien, así como tu Irma y tu Javier. Estoy seguro de que Viena también sigue teniendo su magia y su música que en Año Nuevo siempre se cuela en nuestras casas. Cuando suene desde ahí para iniciar el 2026 me sentiré cerca de vosotros. ¡Un abrazo valentiniano!