En el día de San Valentín el casamentero

Dedicado a los pájaros que tienen nido en el árbol de mi patio
De la leyenda de San Valentín hemos tratado ampliamente en este blog en fecha tal que hoy, pero en el año 2016. No volveré pues sobre aquello, sólo recordaré que se le empezó a venerar como patrón de los enamorados por una vieja tradición medieval que decía que la fecha de su fiesta es cuando se aparean las aves. Así que, salvo mejor causa, a los enamorados puramente platónicos no los protege en su idilio inconcluso.
Precisamente lo mataron porque, como me comentó un religioso bolandista, el problema es que Valentín celebraba casorios a troche y moche, con lo cual el emperador Claudio II al ver que los esposos rehuían el servicio militar, o pura y simplemente desertaban para volver al lecho conyugal, decidió cortar por lo sano el problema, es decir mandó que le cortasen la cabeza al osado presbítero.
Me he permitido extraer el texto de la edición en español de la Leyenda Dorada de Jacobo de Vorágine traducido para la editorial Alianza Forma hace ya años del latín por Fray José Manuel Macías para que puedan apreciar lo que originalmente originó esta leyenda en el siglo XIII.

El motivo de Claudio II «el gótico» para cambiar de opinión según las Acta Sanctorum habría sido, según me contó un religioso bolandista, una desbandada legendaria de los soldados que condujeron entre otros fracasos a sus derrotas en las guerras persas por culpa del santo casamentero. En todo caso es a este emperador romano al que la leyenda atribuye la decapitación de Valentín (*).
Sea como sea, yo ya estoy detectando movimientos en el nido que las urracas tienen en el patio de nuestra comunidad.

Cuando broten las hojas y se vaya el frío el nido seguirá albergando nuevas generaciones de estas incansable constructoras…
Creo que a San Valentín hay que consagrarlo también como el santo patrón de los ornitólogos.
Notas
(*) «El breve reinado de Claudio el Gótico y la parquedad de las fuentes no permiten una caracterización completa de su política religiosa. Aunque Eusebio de Cesarea y Sulpicio Severo representan el período entre el reinado de Valeriano y Diocleciano con una pausa en la persecución de los cristianos, según las Actas de los mártires, varios cristianos fueron martirizados durante el reinado de Claudio II, entre los que, aparentemente, también se incluye Valentín de Roma. La obra de Santiago de la Vorágine Leyenda áurea, escrita hacia 1260, cuenta que Valentín se negó a negar a Cristo ante el emperador, por lo que fue decapitado. Además, la leyenda menciona que este emperador se llamaba Claudio. Los intérpretes de esta historia creían que, dado que claramente no se le puede identificar con el representante de la dinastía Julio-Claudia, Claudio, ya que no persiguió a los cristianos, lo más probable es que fuera Claudio el Gótico».
Fuente: Wikipedia
