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Transiciones peruanas de Lambayeque al Santuario Arqueológico de Pachacamac, final de nuestra ruta arqueológica.

16 junio, 2019
Pachacamac. El templo del sol. Foto R.Puig

Pachacamac. El templo del sol. Foto R.Puig

Esta es la décima entrada y la final de las crónicas del recorrido arqueológico que hemos ido narrando desde el 17 de marzo. A pocos kilómetros al sur de Lima, cerca de la desembocadura del río Lurín, se encuentran el pueblo, el museo del sitio y el santuario de Pachacamac, ese que fuera polo de peregrinaciones y de influencia política.

Mapa del emplazamiento del Santuario de Pachacamac. Museo del sitio.

Mapa del emplazamiento del Santuario de Pachacamac. Museo del sitio.

Su ídolo oracular fue respetado y venerado por sucesivas culturas precolombinas desde los inicios del primer milenio. El complejo se erigió como centro religioso de los Lima en un territorio poblado desde hacía milenios. Subsistió inclusive durante el imperio Inca, pasando por la ocupación de los Wari y los Ichma.

Al ídolo de Pachacamac  acudían en consulta señores y reyes desde todos los lugares de lo que hoy es el Peru. La llegada de los conquistadores acabó de forma abrupta con esa tradición secular.

Museo de Pachacamac. El ídolo bifronte. Detalle. Foto R.Puig

Museo de Pachacamac. El ídolo bifronte. Detalle. Foto R.Puig

Queríamos compartir el día con varios amigos que viven en la municipalidad de Pachacamac, por lo que nuestra visita al sitio se limitó a un somero vistazo, aunque precedida de un recorrido detallado del Museo del Sitio fundado por Arturo Jiménez Borja. El recinto actual es una obra arquitectónica muy acertada y perfectamente integrada en el entorno arqueológico. Nos orientó la arquitecta y museóloga Carmen Rosa Uceda, responsable del museo y del recorrido arqueológico del santuario, que tuvo la gentileza de obsequianos con la magnífica obra colectiva Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente (Banco de Crédito del Perú, Lima 2017, 337 páginas) que he consultado repetidas veces para la elaboración de estas crónicas.

Botella de estilo epigonal (ss.VII a XI d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Botella de estilo epigonal (ss.VII a XI d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

El museo cuenta con una extensa colección de piezas de cerámica

Vasija votiva con forma de crustaceo. Museo del sitio de Pachacamac.

Vasija votiva con forma de crustáceo. Museo del sitio de Pachacamac.

y objetos funerarios y votivos

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.), Museo del sitio de Pachacamac.

Dejamos el santuario con el deseo de volver en el futuro para recorrer, en bicicleta y con guía, el atractivo itinerario arqueológico que se propone a los visitantes.

Falsa cabeza mortuoria (ss.VII a XII d.C.). Museo del sitio de Pachacamac.

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Moraleja

La deidad de Pachacamac, el ídolo que golpearon los primeros soldados españoles que entraron en su capilla, el oráculo que consultaron los señores y reyes de las culturas precolombinas de todos los territorios costeños, andinos y amazónicos hoy ocupados por Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile, al que acudieron en peregrinación sus pobladores durante 1500 años, estaba tallado en madera.

Qué le voy a hacer pues, si me hace pensar en otra figura de madera, la de Santiago Apóstol, el de Compostela, al que siguen acudiendo, abrazando y besando desde hace siglos los peregrinos (incluidos reyes, gobernantes y papas) de territorios extensos, aunque algo menores, llegados de toda Europa.

No sé si existe o no un “inconsciente colectivo”, pero que la fascinación por los ídolos en madera es compartida a lo largo y ancho de la historia de la humanidad y por todo el planeta, esto es innegable.

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La municipalidad de Pachacamac merece una visita

Nuestra jornada continuó con una visita al pueblo y a su iglesia y retablo expertamente restaurado

Iglesia del Salvador. Pachacamac. Foto Mochileaperu

Iglesia del Salvador. Pachacamac. Foto Mochileaperu.blogspot

en compañía de nuestro amigo Felix, pachacamino de toda la vida, y con una deliciosa copa de helado de lúcuma de elaboración propia en el frondosos jardín de su casa.

Los sabrosos frutos están al alcance de la mano.

Lúcumas de Pachacamac. Foto R.Puig

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De ahí nos dirigimos a las lomas que rodean el pueblo, áridas en verano y milagrosamente verdes en el húmedo invierno de la costa peruana, para disfrutar de un chapuzón en la piscina de Pepe, otro viejo amigo vecino de la villa,

Panorama desde casa de Pepe. Foto Marie Puig

Panorama desde la casa de Pepe. Foto Marie Puig

quien, antes de dejar Pachacamac, nos agasajó con unas excelentes pizzas en la Trattoria La Bella, de genuina cocina italiana…

Trattoria La Bella. Pachacamac

Trattoria La Bella. Pachacamac

y un café como debe ser en la tostaduría cafetería y tienda natural MamaQuilla. 

Cafetería tostaduría y Tienda Natural MamaQuilla. Pachacamac

Cafetería, Tostaduría y Tienda Natural MamaQuilla. Pachacamac. Foto CafeLab


Bibliografía:

Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente, Banco de Crédito del Perú, Lima 2017

Pachacamac. El oráculo en el horizonte marino del sol poniente. Varios Autores, Banco de Crédito del Perú, Lima 2017

 

 

 

2 comentarios leave one →
  1. Bernardo Regal Alberti permalink
    18 junio, 2019 18:30

    Vivo hace tiempo muy feliz y orgulloso de pensar que el Camino Real que pasa por nuestro barrio (por Cavenecia y por Pucllana) llega a Pachacamac, aunque no tengo la opinion dealgun historiador)… Con un colega iniciamos un estudio para ver si la explanada del Templo puede ser vista como observatorio solar. Tendríamos que haber ido sistematicamente durante varios meses y aún años. Fuimos un primer día nada más…!!

    • 19 junio, 2019 11:31

      Bernardo, si vas no dejes de llevar una ofrenda. Si no es mucho pedir te agradecería que lleves también una en mi nombre. Lo que sea, por ejemplo una piedra en que un nieto tuyo pinte algo. Y para completar el favor, invoca al oráculo a ver si te dice algo sobre el futuro político de España que alivie mi dolor de cabeza.
      Un fuerte abrazo.
      Moncho

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