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Ventanas de mi barrio

22 noviembre, 2015

 

Hay alguien ahi. Foto R.Puig

¿Hay alguien ahí? Foto R.Puig

 

Bien pudiera ser que el salto de una conciencia mítica, y de sus respuestas sagradas, a esas interrogaciones que dan paso a la filosofía, tenga algo que ver con la invención de la ventana. Sí, no se rían, al fin y al cabo ese mundo de sombras que se describe en la alegoría de la caverna platónica, un mundo de percepciones mediadas, indirectas, en que la realidad viene filtrada a espaldas del hombre, corresponde no sólo a las cavernas, sino a los cabañones de puertas escuetas y un sólo orificio para el humo, a las cuevas muradas y a otros habitáculos arcaicos. Ese pasaje no acaba nunca, no es algo de tiempos pretéritos, ocurre todos los días, y en ambos sentidos.

Nada que objetar a que la vida se explique de la forma que al hombre le convenga para resistir a lo inhóspito. Lo que pasa es que un día llegaron las ventanas y los individuos descubrieron que el viento no sólo ventilaba sus alojamientos sino que refrescaba la ideas. Cuando las ventanas dejaron de ser simples orificios y se dotaron de marcos ¡ah! entonces apetecía asomarse, buscar encajes al rompecabezas de este mundo y empezar a hacerse preguntas…

Me dirán que ya basta de especulaciones gratuitas y que pase al tema. Pero es que, cuando tenía una tercera parte, incluso menos, de los años que tengo ahora, un excelente profesor que tuve en Lima, que se llamaba José Luis Rouillon, nos dio a leer el libro Mito y Metafísica. Introducción a la Filosofía, de Georges Gusdorf. ¿Y a qué viene eso? Pues viene a cuento de las ventanas ¡sí! pues aunque aquel autor no recuerdo que se ocupe de ellas, si se ocupaba de la continuidad del cosmos mítico y de cómo la racionalidad filosófica ha venido a perturbarla, algo así como las ventanas que han venido a perforar los muros. Sea cómo sea, el caso es que, los hombres seguimos oscilando entre sombras y brisas, entre el hollín y el cielo abierto.

Bueno, a lo que íbamos, yo sólo venía a mostrar mi cosecha de ventanas, de unos días en que andaba por las calles del barrio, hacía fresco y como un zángano andaba yo con la cabeza a pájaros…

Ventana con ceja. Foto R.Puig

Ventana con ceja. Foto R.Puig

Asomarse a la ventana siempre ha dado para mucho, sin ir más lejos Goethe tenía esa costumbre cuando vivía a dos pasos de  la Piazza del Popolo, mientras pensaba en su teoría de los colores o en sus andanzas por la Ciudad Eterna. ¡Una calle de Roma tira mucho!

Goethe asomado a la ventana por Tischbein

Goethe asomado a la ventana. Dibujo de Tischbein

 

Y eso que su ventana era pequeña. En cambio, en las ventanas de Vasastan pueden asomarse varias personas a la vez. Son muestra de la arquitectura ecléctica de fines del siglo XIX y principios del XX.

Las hay medievalistas.

Aires del Medioevo. Foto R.Puig

Aires del Medioevo. Foto R.Puig

 

Otras que remedan el almohadillado renacentista

Almohadillado. Foto R.Puig

Algo así como un almohadillado. Foto R.Puig

 

Había arquitectos con veleidades barrocas, que podrían haberse lucido en el Flandes del siglo XVI

Aires barrocos. Foto R.Puig

Aires barrocos. Foto R.Puig

 

Tampoco falta la inspiración griega del pastiche neoclásico

Aires de Grecia. Foto R.Puig

Aires de Grecia. Foto R.Puig

 

con unos frisos que le habrían encantado a Onassis.

Con friso. Foto R.Puig

Con friso. Foto R.Puig

o los grutescos que separan las ventanas del segundo piso de las del primero, seguramente destinado a la gente con más posibles

Con pretensiones. Foto R.Puig

Con pretensiones. Foto R.Puig

 

Estas ya son un poco más severas. Es natural, son de las aulas de un colegio

Colegio. Foto R.Puig

Colegio. Foto R.Puig

 

Las siguientes no son de una prisión, sino de un archivo donde duermen los legajos…

Fuerte y simple. Foto R.Puig

Fuertes y simples guardan la historia Foto R.Puig

 

Si es usted de rancio abolengo, o es la princesa de las trenzas de oro, lo que necesita es un ventanal como este

Noble y arcaica.Foto R.Puig

Noble y arcaica.Foto R.Puig

Pero, dejemos los palacetes de sangre azul para quedarnos con los reflejos del cielo en los cristales

Pareja azul. Foto R.Puig

Pareado azul. Foto R.Puig

 

Con reflejos de atardecer. Foto R.Puig

Con reflejos de atardecer. Foto R.Puig

 

En realidad el original está más arriba…

Antiguo y reciente. Foto R.Puig

Antiguo y reciente. Foto R.Puig

 

Ese azul que inspiraba a Rubén Darío:

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!

En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

Final con suspense

Una ventana no sólo sirve para ventilar o asomarse, sino para mirar tras los visillos o, separando un poco las láminas de las persianas, para preguntarse quién será ese paseante cotilla que pierden el tiempo mirando para arriba, a riesgo de tropezarse.

Detrás de las ventanas hay vidas que transcurren al margen de nosotros; a nos ser que sean ventanas al patio o al otro lado de una calle estrecha, ventanas indiscretas… Entonces llega Alfred Hitchcock y, con la inestimable ayuda de James Stewart y Grace Kelly y a partir del cuento de Cornell Woolrich, nos deja aquella película memorable, cuya protagonista indiscutible es la ventana indiscreta

No faltarán tampoco creativos, como Jeff Desom que la concentren en pocos minutos al ritmo de una de las danzas húngaras de Brahms

RearWindow. Fuente ibytes.es

RearWindow. Pinchar aquí: Fuente ibytes.es

Mis paseos no son tan frenéticos, aunque seguro que en los interiores de las ventanas de Vasastan han ocurrido infinidad de historias que habrían dado para más de un guión de suspense. ¡Si hasta se ha filmado alguna que otra película, de esas que se basan en novelas negras de autores suecos! Al fin y al cabo, no sé si se habrán dado cuenta, la mayoría de las ventanas de mis fotos están cerradas. Y eso que el día era soleado…

No obstante, no quiero terminar con especulaciones negras. ¡ Porque the sky is blue! ¡Que pasen ustedes un buen domingo! y si salen de paseo por su barrio, cualquier barrio de cualquier ciudad, no olviden mirar un poco hacia arriba, seguro que encontrarán alguna ventana que merezca su atención. Si no, quizás la merezca un pájaro, o una nube, o la copa de un árbol…¡Pero tengan cuidado con los escalones, los bordillos de las aceras y los alcorques!

¡No quiero ser culpable de ningún esguince!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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