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¡Rompan pipas!

22 diciembre, 2010
Entrada al Caffé Durante. Foto R.Puig.

Entrada al Caffé Durante. Foto R.Puig.

Sin humos

Este es el Caffé Bar Durante en la calle de la Freccia, a pocos metros del la Accademia di Belle Arti, donde los días de clase suelo a mediodía tomar un plato de buena pasta a precio de estudiante. Lo saco a colación, nunca mejor dicho, no por motivos gastronómicos, sino porque hoy se ha aprobado la ley de protección de los no fumadores en España.

No lo había dicho antes, pero una de las sensaciones impagables que tiene Italia es la de la libre elección de bares y restaurantes para el que no quiera respirar el humo de tabaco como costo adicional y, su equivalente, la libre elección de terrazas en el mismo tipo de locales para quien quiera fumarse un pitillo con el café y el croissant o entre plato y plato.

En España hace tiempo que habíamos tenido que renunciar a poder entrar en un bar sin humos. Sin haber sido nunca fumador, allá por el 1982 el médico me dijo que tenía bronquios de fumador, ¡que me convenía dejar de fumar! Yo llevaba diez años trabajando en oficinas saturadas de nicotina ajena. A partir de entonces  abrir una ventana en una sala de reuniones se convirtió para mi (parafraseando el título del estupendo libro de Fernando Savater que ganó el premio nacional de ensayo aquel mismo año) en una tarea del héroe, intentando recuperar -si no era demasiado tarde- la limpieza de mis bronquios. Digamos que se trataba de una aplicación práctica de la ética como amor propio (otra obra, de 1989, que todo español ilustrado debería haber leído).

¡Pero basta de contar batallitas! -que es cosa de jubilados- ¡celebremos la libertad mutua que la nueva ley nos otorga, tanto a fumadores como a no fumadores, como en Italia, Irlanda, los EE.UU., Bélgica, etc.!

Yo lo hago con un pequeño homenaje fotográfico a los operatori del “Bar Durante” de Roma, caballeros cordiales, los tres por encima de los sesenta (el que mira a la cámara es Giovanni), que, además de pasta y otras delicias, ofrecen, en un ambiente sin humo de cigarrillos, su conversación ysu  buen humor. Y siempre está lleno.

Giovanni y Alfiero en la barra del Caffé Durante. Roma. Foto R.Puig

Giovanni y Alfiero en la barra del Caffé Bar Durante. Roma. Foto R.Puig

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  1. 27 diciembre, 2010 21:32

    Pues sí, Moncho, yo estoy contigo pero voy incluso más allá: no debería haber ninguna opción para fumadores que no sea su propia casa. Yo he sido fumadora y sé lo egoísta, invasivo, insoportable y maleducado que se puede llegar a ser con ese “vicio nefando”. Mejor que desaparezca; quienes ahora lo padecen, si acaban aceptando esas restricciones, nos estarán eternamente agradecidos en un plazo mucho más breve del que piensan. Dura lex, sed lex.
    Julia Escobar

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