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Primavera con una esquina herida

6 marzo, 2022
Meditación. Foto R. Puig

Con los ciudadanos de Ucrania que defienden su libertad

“Cuando uno llega a percibir que una calle no le es extranjera, sólo entonces la calle deja de mirarlo a uno como a un extraño”

Mario Benedetti, “Primavera con una esquina rota”, 1982

Pienso que Benedetti me habría perdonado por parafrasear el título de un hermoso libro suyo que yo leí cuando Europa todavía no había salido de la guerra fría y España acababa de entrar como miembro de la OTAN, la alianza militar de defensa común y prevención de conflictos, de cuya creación en 1949 se suele olvidar que fue Stalin quien armó de razones a los países occidentales para crearla, al infringir la URSS los acuerdos de Yalta (1945), que estipulaban que la Europa liberada ya no necesitaba seguir en estado de guerra, pues los firmantes permitirían elecciones democráticas en todos los territorios liberados. Es bien sabido cómo los tanques rusos reprimieron las libertades democráticas en sus países «liberados» como satélites hasta fines de 1989.

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Pero, primero veamos cómo llega la primavera a un país en paz…

Abuelos y nietos en Delsjön. Foto R.Puig

La primavera está anunciándose, sí, como he podido comprobar en nuestros paseos familiares por la reserva natural de Delsjön durante esta semana. Sobre el cielo de Gotemburgo, por el momento, no ha habido ruido de motores de cazas rusos como ha sido el caso sobre la costa este de Suecia.

De todas formas, no podemos evitar que, en nuestro fuero interno, la paz de estos parajes nos libre de meditar sobre los desastres de la guerra. En esta reserva natural abundan los espacios donde se respira la calma que quisiéramos poder compartir con nuestros semejantes a los que una violenta insania roba la paz.

Meditación. Foto R. Puig
Meditación. Foto R. Puig
Meditación. Foto R. Puig
Meditación. Foto R. Puig
Meditación. Foto R. Puig
Pobre barquilla mía. Foto R. Puig

Pobre barquilla mía,
entre peñascos rota,
sin velas desvelada,
y entre las olas sola:

¿Adónde vas perdida?
¿Adónde, di, te engolfas?
Que no hay deseos cuerdos
con esperanzas locas.

Como las altas naves
te apartas animosa
de la vecina tierra,
y al fiero mar te arrojas.

Igual en las fortunas,
mayor en las congojas,
pequeño en las defensas,
incitas a las ondas.

Advierte que te llevan
a dar entre las rocas
de la soberbia envidia,
naufragio de las honras.

Cuando por las riberas
andabas costa a costa,
nunca del mar temiste
las iras procelosas.

Segura navegabas;
que por la tierra propia
nunca el peligro es mucho
adonde el agua es poca.

Verdad es que en la patria
no es la virtud dichosa,
ni se estimó la perla
hasta dejar la concha.

Dirás que muchas barcas
con el favor en popa,
saliendo desdichadas,
volvieron venturosas.

No mires los ejemplos
de las que van y tornan,
que a muchas ha perdido
la dicha de las otras.

Para los altos mares
no llevas cautelosa
ni velas de mentiras,
ni remos de lisonjas.

¿Quién te engañó, barquilla?
Vuelve, vuelve la proa,
que presumir de nave
fortunas ocasiona.

¿Qué jarcias te entretejen?
¿Qué ricas banderolas
azote son del viento
y de las aguas sombra?

¿En qué gabia descubres
del árbol alta copa,
la tierra en perspectiva,
del mar incultas orlas?

¿En qué celajes fundas
que es bien echar la sonda,
cuando, perdido el rumbo,
erraste la derrota?

Si te sepulta arena,
¿qué sirve fama heroica?
Que nunca desdichados
sus pensamientos logran.

¿Qué importa que te ciñan
ramas verdes o rojas,
que en selvas de corales
salado césped brota?

Laureles de la orilla
solamente coronan
navíos de alto borde
que jarcias de oro adornan.

No quieras que yo sea
por tu soberbia pompa
faetonte de barqueros,
que los laureles lloran.

Pasaron ya los tiempos
cuando, lamiendo rosas,
el céfiro bullía
y suspiraba aromas.

Ya fieros huracanes
tan arrogantes soplan,
que, salpicando estrellas,
del sol la frente mojan.

Ya los valientes rayos
de la vulcana forja,
en vez de torres altas,
abrasan pobres chozas.

Contenta con tus redes,
a la playa arenosa
mojado me sacabas;
pero vivo, ¿qué importa?

Cuando de rojo nácar
se afeitaba la aurora,
más peces te llenaban
que ella lloraba aljófar.

Al bello sol que adoro,
enjuta ya la ropa,
nos daba una cabaña
la cama de sus hojas.

Esposo me llamaba,
yo la llamaba esposa,
parándose de envidia
la celestial antorcha.

Sin pleito, sin disgusto,
la muerte nos divorcia:
¡Ay de la pobre barca
que en lágrimas se ahoga!

Quedad sobre el arena,
inútiles escotas;
que no ha menester velas
quien a su bien no torna.

Si con eternas plantas
las fijas luces doras,
¡oh dueño de mi barca!,
y en dulce paz reposas,

merezca que le pidas
al bien que eterno gozas
que adonde estás me lleve
más pura y más hermosa.

Mi honesto amor te obligue;
que no es digna vitoria
para quejas humanas
ser las deidades sordas.

Mas ¡ay, que no me escuchas!
Pero la vida es corta:
viviendo, todo falta;
muriendo, todo sobra.

.

Lope de Vega (1562-1635)

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Los espíritus del pasado

«muriendo, todo sobra»… Foto de Mikhail Svetlov para GETTY

No sé si en su soledad Putin mantendrá un diario y si alguna vez comprobaremos lo que escribe en estos días, cuando sigue adelante con su masacre de inocentes; y si los psicólogos y psiquiatras que tratan de sondear su alma lo conseguirán, como ya por cierto se ha tratado de sondear la de Hitler hasta la saciedad. Lo que sí hace el déspota ruso es expresarse periódicamente en la TV rusa, dando a los analistas señales de su similitud con aquel su alter ego que quiso unir bajo su bota a las gentes de sangre aria.

El creador del Nacional Socialismo Alemán dejó un libro en el que ya anticipaba la raíz de sus futuros crímenes. En el caso que nos ocupa, los ciudadanos de las democracias occidentales nos hemos dejado sorprender, siendo así que los indicios precursores ya estaban ahí hace años, cuando algunas naciones libres hacían carantoñas comerciales y políticas a este resucitador del Imperialismo de la URSS.

Putin en reunión con su Consejo de Seguridad Fuente: El Mundo 3 de marzo 2022

Del mismo modo en que en este blog me permití escribir sobre las «memorias de María» en los catorce capítulos de mi «Versión extraviada» inspirados en textos canónicos de las Escrituras y con la ayuda de los apócrifos, voy ahora a redactar, en una ficción menos edificante, los textos apócrifos del imaginado diario de Putin, partiendo de sus declaraciones y del desarrollo de sus actos. Quizas con el tiempo se den a conocer nuevas fuentes.

Genio y figura

Cuando Putin, en su desmesurado cinismo, afirmaba el 24 de febrero que declaraba la guerra con el objetivo de «desmilitarizar y desnazificar Ucrania», me recordaba lo que Karl Marx en 1852, inspirándose en Hegel, decía de ciertos líderes, que en épocas de crisis repiten las «consignas de guerra» de “los espíritus del pasado”, que lo que quieren es hacerse un lugar en «la nueva escena de la historia universal”.

conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal.

Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852)

Trataremos pues de imaginar lo que, en unos hipotéticos diarios, escribiría Vladimir Putin en estos días en los que con la violenta invasión de Ucrania aspira a dejar su impronta en la Historia.

Un lugar en la Historia. Foto Gilles Heuré, Telerama

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Mi lucha

o

los diarios de una infamia

(I)

Ucrania debe volver al territorio común de la patria rusa, el de los pueblos de la misma sangre que son parte de una nación común. El pueblo ruso no puede permitir que sus hijos se unan a otros estados, separándose de la Federación Rusa originaria. Esta guerra contra los neonazis ucranianos se la han buscado ellos al alejarse de sus hermanos de sangre y unirse a los que amenazan al pueblo ruso. Nuestros soldados están luchando y muriendo heroicamente contra los traidores del régimen presidido por un renegado. Su sacrificio no será en vano.

He vuelto a insistir con mi Consejo de Seguridad, y en especial con Sergei, sobre la importancia de gestionar nuestra acción informativa internacional y combatir a los enemigos internos de la patria rusa que minan la moral de nuestro ejército. Es incalificable que la prensa internacional nos esté acusando de querer destruir la Central Nuclear de Zaporiyia sin que nuestro servicio exterior de información consiga desmentirlo. Por desgracia todavía no he conseguido sustituir convenientemente a Naryshkin.

He dormido mal y las pastillas que me han recetado para combatir mis espasmos me producen inflamaciones del rostro. He llamado al Dr. Protsenko.  Nueva prueba de covid y análisis de sangre en dos días.

Es intolerable que sigan asomando a las calles manifestantes contra nuestra reconquista de Ucrania. He llamado a Bortnikov exigiéndole mayores esfuerzos para impedir por todos los medios que los traidores campen a sus anchas y para que sean enviados a prisión.

Aliana se siente enclaustrada en su residencia protegida. Hemos hablado sobre cómo aligerar su sensación de estar en bunker. Ella sabe que yo vivo aún más aislado que ella y que todo es por su seguridad y la de nuestros hijos, y que esta guerra la acabaremos pronto y nuestros enemigos en Ucrania y fuera de Ucrania tendrán que aceptar las consecuencias. Ella entiende que tengo una misión inexcusable. El mundo acabará aceptando que los rusos vuelven a recuperar el lugar que les pertenece en el mundo y en la Historia.

4 de marzo de 2022

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Los enemigos de Rusia tendrán que aceptar las consecuencias…

Huyendo de Ucrania. Imágenes de una transmisión de la SVT (Televisión Pública de Suecia)
Bajo los bombardeos rusos del ‘corredor humanitario’. 5 de marzo del 2022
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