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Una adivinanza

11 febrero, 2018

El mundo del fuego. óleo sobre lienzo. Ramón Puig 2014

 

¿Qué pueblo no ha sido alguna vez expulsado o no ha expulsado a alguien de su territorio? ¿Cuántas veces se ha emigrado de un sitio a otro? ¿Cuántas veces se han desplazado de aquí para allá los imperios por el azar o los tratados? ¡Que los paduanos reclamen hoy el suelo troyano ya que Antenor en otro tiempo fue troyano! ¡Que los romanos reclamen África y España, pues alguna vez fueron romanas (*)

.

Erasmo de Rotterdam,  en “Dulce bellum inexpertis” (Adagio IV i 1 ).   Adagios del poder y de la guerra y Teoría del Adagio (Traducción y edición de Ramón Puig de la Bellacasa, Madrid, Alianza Editorial, 2008, pp. 237-238)

Denominaciones de origen

Trabajé dos años en Salamanca, de eso hace ya 43 años. Recuerdo que en mis desplazamientos estuve varias veces en Fuentesaúco, en la vecina provincia de Zamora, en donde los garbanzos son motivo de orgullo. Claro que también Pedrosillo en la comarca de la Armuña salmantina compite con los suyos. Según de donde seas es normal proclamar que los de tu pueblo son los mejores.  Lo mismo ocurre con vinos, quesos, embutidos y un largo etcétera. También es humano estimar que la lengua que hablas es la más hermosa de todas y que como tus fiestas de Carnaval no hay otras en el mundo, o que somos los más industriosos y los más prósperos. La lista de méritos que podemos agregarle a lo nuestro es larguísima. También se puede comprender que la derrota de Napoleón en Waterloo se escenifiqué de vez en cuando o que las guerras de hace siglos entre españoles y árabes sean hoy motivo de folclore. De costumbres, tradiciones y fiestas hay mucho escrito y en la península ibérica tenemos una infinidad de manifestaciones de rebeldía festiva (**).

Lo malo es cuando creemos que nuestro pedigree (véase raza) es superior al de otros, y sentimos que somos tan especiales que eso nos da derecho a orillar a personas, comunidades y colectivos completos, en nombre de nuestra mejor patria y nuestra más excelsa historia. Son esos autos de fe que encienden periódicamente los pueblos y de lo que sabemos demasiado en Europa y en España. Cuando los movimientos, facciones o partidos empiezan a considerar que sus intereses encarnan los de toda una nación, con exclusión de otros conciudadanos que no comparten su proyecto, entonces -¡ay!- las denominaciones de origen ya no son inofensivas como las que se refieren a un queso,  una cultura o una lengua, pues se suelen basar en el resentimiento por ofensas y agravios del pasado que -proclamamos- sufrieron injustamente nuestros ancestros y que los otros, los mastuerzos de al lado que nos oprimen nos siguen infligiendo.

Si han viajado un poco por Europa, habrán visto, por poner algunos ejemplos, que, sin complejos, los franceses dicen Francia, los suecos Suecia, los daneses Dinamarca, los alemanes Alemania, los portugueses Portugal, y no usan el subterfugio de decir este país para hablar de su propia nación. Entre nosotros hace ya unas décadas se ha comenzado a usar esa expresión, como una forma vergonzante de no decir simplemente España. Bueno, ya puestos, en alguno de las regiones o comunidades autónomas de España hay a quienes pronunciar esa palabra parece producir arcadas, es más, han decidido que hasta el adjetivo correspondiente, español, indica una categoría inferior a la suya propia, una denominación de origen a la que se prefiere la de españolista, a la que en política se trata de pintar como fascista o franquista.

Pareciera que el hecho de que el régimen de Franco monopolizó la  idea y la historia común de los españoles en nombre de un proyecto totalitario obligase a decir este país y a evitar lo más posible los términos España o español. En buena ley, aquellos abusos deberían servirnos de acicate para recuperar el sentido democrático y cívico de la palabra España, con todo lo que de positivo recoge de un largo pasado común, que como el de otros pueblos de Europa está hecho de luces y de sombras y que no debe volver a generar los abajos y arribas de unos contra otros, sino para vivir en pie de igualdad, con derechos y obligaciones compartidos. Tenemos mucho para aportar juntos a Europa y al mundo complejo y global que nos toca en suerte, en vez de andar a la greña por interpretaciones y, lo que es peor, invenciones de la historia, genealogías y genéticas diferenciales que no fundan derecho democrático alguno, usadas como armas arrojadizas en nombre de nacionalismos rancios, alumbrados con forceps desde el espesor de los siglos.

Es claro que lo anterior tiene que ver con acontecimientos, recientes y en curso, que nos tienen desvelados en España, aunque la verdad sea que ya ha corrido tanta tinta que no había pensado compartir estas preocupaciones en el blog. Pero me he encontrado con un texto que es interesante por haber sido escrito hace ya mucho por un notable autor europeo, nada sospechoso de conservadurismos rancios, sino todo lo contrario. Es su mirada sobre la historia pasada de los españoles y por la actualidad de la España de su tiempo en el marco de una Europa convulsa.

El extracto que he traducido lo traigo aquí aun a riesgo de alguien lo tache de españolista, si bien este baldón en el siglo en que vivió nuestro escritor no creo que se había inventado. Es el comienzo de un ensayo que se titula… Bueno no, no voy a dar pistas, pues se trata de una

adivinanza

España

Hay un pueblo que a lo largo de mil años ha sido, desde el siglo sexto al dieciséis, el primer pueblo de Europa, igual a Grecia en la epopeya, a Italia en el arte, a Francia en la filosofía; este pueblo ha tenido a un Leónidas llamado Pelayo y a un Aquiles con el nombre de Cid; este pueblo comenzó con Viriato para llegar a Riego; este pueblo ha tenido Lepanto como los Griegos tuvieron Salamina; sin él, Corneille no habría creado su tragedia y Cristóbal Colón no habría descubierto América; este es el pueblo indomable del Fuero Juzgo; casi tan protegido por su relieve geológico como Suiza, pues el Mulhacén es al Mont-Blanc como 18 a 24; y tuvo su asamblea en el bosque, contemporánea del foro de Roma, reunión en los bosques donde el pueblo reinaba dos meses al mes, durante la luna nueva y el plenilunio; tuvo sus cortes en León, sesenta y siete años antes de que los Ingleses tuviesen el parlamento de Londres; tuvo su juramento del Juego de Pelota en Medina del Campo, bajo don Sancho; desde 1133, en las cortes de Borja, el tercer estado tuvo la mayoría, y se vio como una sola ciudad, Zaragoza, enviaba quince diputados a esta asamblea de la nación; desde 1307, bajo Alfonso III, proclamó el derecho y el deber de insurrección; en Aragón instituyó el puesto de un hombre denominado Justicia, superior al del hombre que llamaba Rey: plantando cara al trono con el temible sino no; rehusó el impuesto a Carlos Quinto. Naciendo, este pueblo tuvo en jaque a Carlomagno, y, muriendo, a Napoleón. Este pueblo ha padecido enfermedades y sufrido a canallas, pero en definitiva los monjes no lo han deshonrado más que las pulgas a los leones. Sólo le han faltado a este pueblo dos cosas, saber prescindir del papa y saber prescindir del rey. Por la navegación, por la aventura, por la industria, por el comercio, por sus descubrimientos a escala global, por la creación de itinerarios desconocidos, por la iniciativa, por la colonización universal, ha sido una Inglaterra, sin el aislamiento y con el añadido del sol. Ha tenido capitanes, doctores, poetas, profetas, héroes, sabios. Este pueblo tiene la Alhambra como Atenas tiene el Partenón, y a Cervantes como nosotros tenemos a Voltaire. El alma inmensa de este pueblo ha proyectado tanta luz sobre la tierra que para sofocarla ha hecho falta Torquemada; sobre esa antorcha los papas han posado el apagavelas enorme de su tiara. El papismo y el absolutismo se han coaligado para acabar con esta nación, con lo que toda su luz se la han devuelto hecha llamas y se ha visto a España maniatada en la hoguera. Este quemadero desmesurado ha cubierto el mundo, su humareda ha sido durante tres siglos la nube horrible de la civilización y, cuando el suplicio ha terminado y ha acabado la combustión, se ha podido decir: esta ceniza es el pueblo.

Hoy, de esta ceniza esta nación renace. Lo que es falso del ave fénix es verdadero del pueblo.

Este pueblo renace. ¿Renacerá pequeño? ¿Renacerá grande? Esta es la cuestión.

(…….)

Con un comentario se puede contribuir a la respuesta y también pedir pistas. En todo caso, la respuesta y la continuación la tendremos aquí el domingo que viene…

Mar revuelto en la Almadraba. Foto R.Puig

Mar revuelto (ayer) en la Almadraba. Foto R.Puig

Un día después…  

Como Luisa en su comentario no me ha dado tregua y ha descubierto a Victor Hugo en el texto de su primera “carta a España” (1868), he aquí el extracto en su francés original (el inicio de la carta) y la referencia:

 À L’ESPAGNE

Un peuple a été pendant mille ans, du sixième au seizième siècle, le premier peuple de l’Europe, égal à la Grèce par l’épopée, à l’Italie par l’art, à la France par la philosophie ; ce peuple a eu Léonidas sous le nom de Pélage, et Achille sous le nom de Cid ; ce peuple a commencé par Viriate et a fini par Riego ; il a eu Lépante, comme les grecs ont eu Salamine ; sans lui Corneille n’aurait pas créé la tragédie et Christophe Colomb n’aurait pas découvert l’Amérique ; ce peuple est le peuple indomptable du Fuero-Juzgo ; presque aussi défendu que la Suisse par son relief géologique, car le Mulhacen est au mont Blanc comme 18 est à 24, il a eu son assemblée de la forêt, contemporaine du forum de Rome, meeting des bois où le peuple régnait deux fois par mois, à la nouvelle lune et à la pleine lune ; il a eu les cortès à Léon soixante-dix-sept ans avant que les anglais eussent le parlement à Londres ; il a eu son serment du Jeu de Paume à Médina del Campo, sous Don Sanche ; dès 1133, aux cortès de Borja, il a eu le tiers état prépondérant, et l’on a vu dans l’assemblée de cette nation une seule ville, comme Saragosse, envoyer quinze députés ; dès 1307, sous Alphonse III, il a proclamé le droit et le devoir d’insurrection ; en Aragon il a institué l’homme appelé Justice, supérieur à l’homme appelé Roi ; il a dressé en face du trône le redoutable sino no ; il a refusé l’impôt à Charles-Quint. Naissant, ce peuple a tenu en échec Charlemagne, et, mourant, Napoléon. Ce peuple a eu des maladies et subi des vermines, mais, en somme, n’a pas été plus déshonoré par les moines que les lions par les poux. Il n’a manqué à ce peuple que deux choses, savoir se passer du pape, et savoir se passer du roi. Par la navigation, par l’aventure, par l’industrie, par le commerce, par l’invention appliquée au globe, par la création des itinéraires inconnus, par l’initiative, par la colonisation universelle, il a été une Angleterre, avec l’isolement de moins et le soleil de plus. Il a eu des capitaines, des docteurs, des poëtes, des prophètes, des héros, des sages. Ce peuple a l’Alhambra, comme Athènes a le Parthénon, et a Cervantes, comme nous avons Voltaire. L’âme immense de ce peuple a jeté sur la terre tant de lumière que pour l’étouffer il a fallu Torquemada ; sur ce flambeau, les papes ont posé la tiare, éteignoir énorme. Le papisme et l’absolutisme se sont ligués pour venir à bout de cette nation. Puis toute sa lumière, ils la lui ont rendue en flamme, et l’on a vu l’Espagne liée au bûcher. Ce quemadero démesuré a couvert le monde, sa fumée a été pendant trois siècles le nuage hideux de la civilisation, et, le supplice fini, le brûlement achevé, on a pu dire : Cette cendre, c’est ce peuple.

Aujourd’hui, de cette cendre cette nation renaît. Ce qui est faux du phénix est vrai du peuple.

Ce peuple renaît. Renaîtra-t-il petit ? Renaîtra-t-il grand ? Telle est la question.

(…)

Hauteville-House, 22 octobre 1868

En Victor Hugo I (prose). Textes choisis par George Cattaui et Paul Zumthor, EGLOFF, Librarie de l’Université de Fribourg (Suiza), 1944, pp. 117-118

La carta es más larga, este es el extracto de la antología aquí citada. El texto completo, seguido de la segunda carta, lo publicó su autor en 1875 en Actes et Paroles pendant l’exil (son escritos de su larga época de exiliado entre 1851 y 1870) en una época en la que albergaba la enorme esperanza de que una España republicana pudiera ser decisiva no sólo para la prosperidad de los españoles sino para la paz y la democracia europeas…

Las evolución y las circunstancias de la vida de Victor Hugo (1802-1885) se pueden consultar en el largo artículo que le dedica la Wikipedia. Su vinculación y su afecto a España tienen que ver con sus años de infancia pasados en España. Su padre, Joseph Léopold Sigisbert Hugo, fue general de los ejércitos napoleónicos y estuvo destacado como gobernador en Ávila, Segovia, Soria y Guadalajara durante el reinado de José Bonaparte (1808 – 1813).


Notas.

(*)  Antenor: Sabio troyano que aconsejó la negociación en el conflic­to de Troya y la solución del problema mediante un duelo entre Paris y Menelao, quienes con su disputa a propósito de Helena habían ocasionado la guerra. Se le consideraba el fundador de Padua.

(**)  Rebeldía festiva. El término lo he tomado de Demetrio Enrique Brisset, La rebeldía festiva. Historia de fiestas ibéricas, prólogo de Agustín García Calvo, Editorial Lúces de gálibo, Gerona 2009, 483 páginas. Se trata de un magnífico recorrido antropológico, riguroso y a la vez entretenido, que nos descubre la enorme variedad de las fiestas de las culturas hispanas, inseparables de la identidad social de nuestros pueblos y comunidades.

 

7 comentarios leave one →
  1. Juanpa permalink
    11 febrero, 2018 13:56

    Gracias

  2. 11 febrero, 2018 17:59

    ¿«A España,de Víctor Hugo?» 🙂 Lo siento, Ramón, haber acertado, y encima, ¡oh, insensata mujer!, a grito abierto, en público. Pero me lo pedía, no el cuerpo, el alma. Eso sí, tenemos que hablar muy seriamente tú y yo (he querido hacerlo ahora, hablar la primera, pero ayer se fueron mis berlineses preferidos, tras diez días de estancia en este ciudad, y estoy tan cansada de no haber parado…).

    Hasta entonces, te abrazo, pelillos a la mar 🙂

    • 11 febrero, 2018 20:36

      Ya me lo esperaba, pero confiaba en que me dieses un respiro 🙂

      Aunque, como lo prometido es deuda y como has resuelto el acertijo, mañana voy a actualizar el post con la versión francesa y la referencia bibliográfica. Es parte de la primera “carta a España” de 22 de octubre de 1868, publicada en el segundo volumen de “Actes et paroles”. El que subtitula “Pendant l’exil” (1875)

      Intentaré animarme a publicar el resto, incluida la segunda carta a España que es del 22 de noviembre del mismo año y que tampoco tiene desperdicio…

      Un abrazo

    • 12 febrero, 2018 09:44

      Segunda respuesta.

      Como podrás comprobar acabo de completar el post con la mención de la inexorable lectora que ha desvelado a Victor Hugo.

      Así que ya está en la entrada el texto original y la referencia. Como se puede ver en el enlace correspondiente, las dos cartas completas tienen mucha miga. No es para menos, pues en España, en Europa y en la vida de Victor Hugo en aquellos años hubo acontecimientos de gran calibre que determinaron lo que luego vivimos en el siglo XX y también hoy en día.

      ¡Cuánta agua ha pasado bajo los puentes!

  3. Bernardo Regal Alberti permalink
    15 febrero, 2018 00:17

    Tambien en nuestras charlas creo que se presenta el problemita propio de gentes cultivadas de si tendríamos que decir en nuestro país o en el Perú en lugar de “en este país” Bernar

    • 15 febrero, 2018 18:08

      Pues debe de ser un contagio hispanohablante, como dice el vals peruano “dicen que no se estila…” llamar a tu nación por su nombre, ni siquiera en fiestas patrias… Hay quien parece que lo considera poco fino, propio de paletos, de gente “de derechas” o de… monárquicos socialdemócratas escandinavos.

      Por cierto, en tiempos en España se decía eso de “vale un Perú”.

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