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Por los pueblos del “Roannais” al oeste del alto Loira

26 octubre, 2012

Cuando partimos de Tréveris este verano nuestro recorrido nos llevó hasta La Clayette en el extremo sur de la Borgoña.

Pernoctamos en un camping frente al lago, junto al cual se yergue un castillo que se fue construyendo en fases sucesivas, medievales y renacentistas.

Era la primera vez que desde un camping he podido divisar la silueta de un castillo de cuento de hadas reflejándose en un lago.

En nuestra ruta hacia el sur, desde el otro lado de las alambradas nos miraban silenciosos los terneros de la raza Charolais (no en vano circulábamos no lejos de Charolles).

Estos amables animales, inconfundibles en su pelaje de un color blanco cremoso, forman parte de una cabaña predestinada a convertirse en los más preciados solomillos y chuletones de las carnicerías francesas.

http://fr.wikipedia.org/wiki/Charolaise

En un prado para ella sola pastaba la mamá vaca ignorante de su destino, del suyo propio y de su prole.

Poco después de salir de La Clayette dejamos el territorio de Borgoña y, siguiendo el consejo que nos había dado nuestra amiga Agnès, experta conocedora de la región, enfilamos hacia el Roannais (¿sería correcto decir en castellano el Roanesado?)

Charlieu

Al noroeste de Roanne nos recibe este pueblo de abolengo medieval. Además de comprar solomillos de charolais en la boucherie (donde nos entretenemos en amena charla con la amable pareja que la regenta), pecaríamos no sólo de gula sino también de ignorancia si no hiciésemos un alto en su abadía benedictina, fundada en el año 875 y vinculada en el siglo siguiente a la cercana abadía borgoñona de Cluny.

Es el día del Patrimonio, y su claustro gótico del siglo XV, así como su sala capitular, lo ocupan las demostraciones de técnicas de restauración de la piedra y la exposición de tallas góticas pacientemente recogidas y restauradas con los fondos que recogen los voluntariosos “amigos de Charlieu”.

Son tallas modestas y maltratadas por el paso del tiempo, pero admirables en la ternura que suscitan sus rostros, trabajados por artistas anónimos.

Son fisionomías que es su día lucieron policromadas y hoy, sin palabras, nos hablan de la sensibilidad popular y de los deseos expresados por las gentes que desfilaron ante ellas reclamando la atención del cielo hacia las penas y carencias de sus vidas.

La Bénisson-Dieu

Pasamos por el pueblo de La Bénisson-Dieu (literalmente, aunque falta una s, parece que quiere decir “bendigamos a Dios”). Visitamos la soberbia iglesia que se alza solitaria sobre las praderas que ocupaba su abadía anexa, demolida durante la revolución francesa.

Por falta de tiempo dejaremos el desvío a Le Crozet para otro viaje, y nos limitamos a bajar hacia el siguiente pueblo en la ruta de los viñedos de la comarca que está llena  de “villages à caractère”. El Roannais debe su nombre a la cercana capital de la región, Roanne, en el departamento de la Loire, que a su vez lo tiene de este larguísimo río, enteramente francés  http://www.leroannais.com/

Ambierle

El pueblo de Ambierle está rodeado de viñas, sobre todo por las tierras del domain des Palais (es decir los viñedos y bodegas de la familia de Yann y Sylvie Palais). Los Palais han sido viticultores de generación en generación. Tras la cata de algunos de sus caldos y la compra de algunas botellas de tinto, seguimos su consejo y subimos al pueblo para visitar sus calles y su iglesia gótica. “No dejen de ver el retablo de la Pasión”, nos dicen.

Es en efecto un extraordinario retablo flamenco, que llegó de Bruselas en el siglo XV, pintado y esculpido en los talleres del entorno de Roger Van der Weyden, y que preside la nave central. Su estado es tal que parece pintado y esculpido ayer.

Saint-Haon-le-Châtel

Este es un pueblo fortificado con un centro histórico muy bien conservado. Antes de dar un paseo dentro de sus murallas, nos sentamos al pie de ellas, en uno de los cafés, a disfrutar de una merecida pausa que incluye los excelentes pasteles de la patrona.

Su iglesia, de núcleo románico con elementos de transición, contrasta con las naves góticas que hemos visitado por la mañana.

Hay una especie de cuarto trastero, visible desde la nave, que serviría de base para una película de misterios medievales. Las imágenes, en contraste con el cuidado y el mantenimiento  que hemos visto en Charlieu, duermen aquí bajo el polvo.

No así sus espléndidas mansiones renacentistas, como esta llamada “la casa del reloj”

Poco después, tras algunas vueltas y revueltas, acabamos encaramados sobre los farallones que bordean el Loira en el siguiente “pueblo de carácter”.

St Jean-St Maurice sur Loire

No sólo fue un enclave celta, sino que estos dos pueblos reunidos en uno se convirtieron en lugar de paso de la ruta de Cluny y etapa para los peregrinos hacia Santiago de Compostela, representado en los frescos de la iglesia de San Mauricio.

A los pies de su torreón y de los restos de sus murallas del siglo XII, las aguas del Loira suben o bajan en función de la regulación de un extenso embalse que las retiene.

Con la vista de ese gran recodo de aguas remansadas, abandonamos la región, en dirección a la autopista A75 con la intención de hacer noche en Issoire.

Pero esa es otra historia, porque al día siguiente nos emplearemos a fondo para alcanzar Barcelona y luego nuestro pequeño destino en las tierras de la Marina Alta alicantina.

4 comentarios leave one →
  1. Joaquim Parellada permalink
    27 octubre, 2012 10:11

    ¡Bellas fotos, Ramón! En la penúltima se podría escribir un pie de foto machadiano: “…donde traza el Loira su curva de ballesta…”. Esperamos la entrada sobre Isoire (¿la de la Tombe?). Un abrazo,
    Joaquim

    • 27 octubre, 2012 12:54

      Gracias Joaquim,

      La verdad es que a Machado lo recuerdo a menudo (me abrió el amor a la poesía desde mi adolescencia). Pero en esta ocasión eres tú el que ha percibido justamente en esa imagen la metáfora del río y la ballesta, tan hermosa. Me alegro de descubrir contigo esa semejanza entre la secular Soria machadiana y esa curva del Loira avistada desde un torreón medieval de la vieja Francia.

      Bueno, además este año están oficialmente celebrando los cien años de Campos de Castilla. Aunque en realidad esto de los centenarios, sobre todo en el caso de Antonio Machado, no nos suele hacer falta para nada, aunque a algunos personajes de la vida pública les permita mostrarse de nuevo.

      Un abrazo

      Ramón

      PD: me temo que no podré abundar sobre Issoire, pues nos limitamos a pasar la noche en el camping municipal. Tendrá que ser para otro viaje.

  2. 27 octubre, 2012 10:23

    Quel beau regard sur ma région Ramón! Je suis très heureuse qu’elle t’ai plu et j’espère que tu reviendras découvrir d’autres beautés et plaisirs dont nous aurons l’occasion de reparler je l’espère. Merci pour ce partage d’impressions visuelles et poétiques.

    • 27 octubre, 2012 13:05

      Merci Agnès,

      Nous voudrions approfondir nos connaissances et impressions sur ta région d’origine, et ça on fera sans doute dans une autre travers de la vieille France. En plus, si nous arrivons à ajouter la randonnée, le champs et les paysages du Roannais se révèleront à nous beaucoup mieux.

      Bien à toi

      Ramón

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