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De cómo hacer de un relato de Albert Camus un western argelino

1 febrero, 2015
Atardecer invernal con puente. Foto R.Puig

Atardecer invernal con puente. Foto R.Puig

Entre sesión y sesión del Festival de Cine de Gotemburgo no me ha quedado mucho tiempo para ultimar alguna de las crónicas que estaba escribiendo para hoy. Así que, tiendo un puente con la del domingo anterior y voy a comentar una buena película del director francés David Oelhoffen que he visto hace dos días.

Se trata de una adaptación muy libre de “L’hôte” (el huésped) uno de los relatos de Albert Camus en L’exile et le Royaume (Gallimard, 1957). Las imágenes son del tráiler que publicita el film.

Sobre las montañas del Atlas. Loin des hommes. David Oelhoffen

Sobre las montañas del Atlas. Loin des hommes. David Oelhoffen

Oelhoffen ha creado un hermoso western. En sus declaraciones durante una presentación anterior en el Festival de Venecia del año pasado  no ocultaba que esto es lo que quiso hacer desde que leyó el texto. De modo que su adaptación narra dos días en la vida de un pacífico maestro rural argelino, a quien un acontecimiento imprevisto convierte en cowboy noble y arriesgado, con todos los ingredientes del género, en el marco deslumbrante y hosco de las altas mesetas norteafricanas. Una espiral de violencia, el enfrentamiento entre códigos morales diferentes, persecuciones,  emboscadas sanguinarias y dos actores bien compenetrados y excelentes en su papel, sin que falte el elemento imprevisto de la benevolencia femenina con la aparición fugaz de una madame del desierto (Ángela Molina).

Es el año 1954, la guerra de Argelia está comenzando.  Daru (Viggo Mortensen ), que, siempre según el film, había sido comandante del ejército francés libre durante la II Guerra Mundial,  trabaja como maestro en un pueblo perdido del altiplano del Atlas. Nacido en Argelia, se presenta (guiño del realizador  a la biografía de Camus) como hijo de emigrantes españoles que vinieron a cosechar esparto para los hacendados franceses. Daru es por tanto argelino,  pero los árabes lo miran como a un colono francés y los franceses como si fuese árabe.

Viggo Mortensen en Loin des hommes de David  Oelhoffen

Viggo Mortensen en Loin des hommes de David Oelhoffen

El alguacil de la zona le pone en un grave aprieto, al ordenarle que escolte a un prisionero, Mohamed (Reda Kateb), acusado del asesinato de su primo, hasta el juzgado de Tinguit,  a veinte kilómetros de la escuela.

Reda Kateb en Loin des hommes de David  Oelhoffen

Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

La orden le repugna y el maestro se ve atrapado en un dilema moral y en una arriesgada peripecia.

Viggo  Mortensen y Reda Kateb  en Loin des hommes de David Oelhoffen

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

No obstante,  de la convivencia con el prisionero nace progresivamente un vínculo de solidaridad y comprensión, reforzado tanto por la amenaza de quienes quieren vengar el asesinato como por los combates entre guerrilleros y soldados franceses en los que se ven involucrados.

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

Daru y Mohamed se ven forzados a una dura travesía  por las peligrosas montañas del Atlas en invierno.

…….

Quienes hayan leído el austero texto de Albert Camus comprenderán que el film está adobado con abundantes añadidos, para transformarlo en un western argelino.  Sólo una pequeña parte corresponde al original.

Además, es importante destacar que el prisionero del relato no tiene nombre propio como en la película, sino que es nombrado repetidamente como “el Árabe”; a mi modo de ver para subrayar que ese con quien Daru establece inicialmente una relación de alteridad no  es un individuo concreto, sino el Otro, con quien gradualmente acabará identificándose.

Tras los dos protagonistas, Camus es ambos a la vez.

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David  Oelhoffen

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

A pesar de todo, pienso que el director ha salvado el lazo de unión y de respeto que se va formando entre los dos hombres, que es lo que, a mi juicio, constituye la mitad del núcleo moral en este relato de Camus, un drama que refleja el conflicto de su propia vida de pied noir.

Pero creo que David Oelhoffen no debería haber cedido en el desenlace final a la previsible sensibilidad del público, que suele preferir los happy ends, pues eso amputa la otra mitad que es esencial a la obra que ha inspirado la película.

El verdadero desenlace  del relato de Albert Camus es más consecuente con el absurdo del mundo, de la violencia y de la muerte.

Viggo Mortensen y Reda Kateb  en Loin des hommes de David Oelhoffen

Viggo Mortensen y Reda Kateb en Loin des hommes de David Oelhoffen

Para concluir, he seleccionado un extracto del comienzo de su narración cuando describe la vida de maestro rural de Daru:

Frente a esta miseria, él, que vivía casi como un monje en esta escuela perdida, contento sin embargo de lo poco que tenía y de esta ruda vida, se había sentido un señor entre sus muros de yeso sin enlucir, con su estrecho diván, sus estanterías de madera blanca, su pozo, y las provisiones semanales  de agua y alimentos.  Y, de repente, esta nieve, sin previo aviso y sin el alivio de la lluvia. Así era el país, cruel de vivir, incluso si faltaban los hombres, que, en todo caso, no lo mejoraban nada. Pero es ahí donde Daru había nacido. En cualquier otro lugar se sentía en el exilio

Y otro del final, en su escuela desierta…

…plantado ante la ventana del aula, el maestro miraba, sin verla, la luz que saltaba joven desde las alturas del cielo sobre toda la extensión del altiplano. A su espalda, sobre la pizarra, entre los meandros de los ríos de Francia, discurría, trazada a la tiza por una mano torpe, la inscripción que acababa de leer: “Has entregado a nuestro hermano. Pagarás”. Daru miraba al cielo, la meseta y, más allá, las tierras invisibles que se extendían hasta el mar. En este país que tanto había amado, estaba solo.

(la traducción es mía)

…….

Y a mí, por las calles y los parques de Gotemburgo, ya fuera del cine y de su magia, la noche me saca bruscamente del altiplano argelino…

El árbol, el invierno y la luna. Foto R.Puig

El árbol, el invierno y la luna. Foto R.Puig

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