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De las desgracias de Ganda, el rinoceronte enfermo que Durero inmortalizó

12 febrero, 2013
Rinoceronte asiatico. Durero. British Museum

Rinoceronte asiatico. Xilografía de Durero. British Museum

 

Parece ser que la estampa emblemática de la exposición Durero grabador. Del Gótico al Renacimiento, abierta hace poco en la Biblioteca Nacional de Madrid es el famoso y muchas veces reproducido rinoceronte asiático, cuya estampa en hojas sueltas aportó buenas ganancias al artista alemán.

¡No es lo menos admirable de este grabado lleno de finos detalles el que se trate de una xilografía! El dibujo original de Durero, a partir del cual se ejecutó, se conserva en el British Museum.

Albrecht Dürer. Ink drawing. British Museum.

Albrecht Dürer. Dibujo a la pluma. British Museum.

Está documentado que se basó en un dibujo que un pintor moravo afincado en Portugal envió a Nurenberg desde Lisboa, adonde el pobre animal, apodado Ganda, había llegado en mayo de 1515, tras un viaje por mar de cinco meses.

Los críticos afirman que los detalles tan abigarrados son fruto de la imaginación de Durero y de su lectura de Plinio (se transcribe más adelante), autor que no era manco en fantasías.

No voy a contradecir a los críticos, pero, además, mi modesta opinión es que el pobre animal debió de llegar a Lisboa con escorbuto, en estado de deshidratación, cubierto de abscesos y, además, escrofuloso. Así que lo que parece una cota de malla o la superficie moteada de una tortuga, creo que eran  pústulas; y esa especie de branquias son las escrófulas.

Así que lo que hizo Durero fue adecentarlo para la posteridad y borrar las huellas del maltrato, sin que eliminase del todo la melancolía y la pena que rezuma el animal. Al fin y al cabo, el artista, que era al parecer depresivo y melancólico, se debió sentir identificado con el desdichado rinoceronte.

Ese aspecto triste lo siguieron manteniendo los artistas posteriores que se inspiraron en él para sus obras de Historia Natural.

Rinoceronte asiatico Jonstonus. Biblioteca Vaticana.Detalle

Rinoceronte asiatico Jonstonus. Biblioteca Vaticana.Detalle

Capricho de nobles

En fin, en Lisboa, en vez de darle un respiro lo pusieron en una plaza frente a otro desgraciado, un elefante, para comprobar si Plinio el Viejo tenía razón, cuando describía una feroz rivalidad entre ambos animales. Como dos no pelean si uno no quiere (y el elefante se largó pintando), el rey decidió mandárselo al Papa León X, con escala en Marsella para que lo viese Francisco I.

No sabemos dónde lo disecaron tras el naufragio, si en Portugal (parece dudoso) o en Italia, que estaba más cerca del lugar del desastre. Por aquellos andurriales se ofreció por un tiempo a la curiosidad de nobles y cortesanos, pues dicen que los Medici adquirieron los restos disecados de Ganda.

Otros grabados

Este grabado de Durero ya se expuso en Bilbao (Guggenheim) en el 2007 y en Madrid (Prado) en el 2005. No es pues una imagen desconocida entre nosotros.

Pero el motivo que me lleva a tratar del tema es que durante mi año de estudio en Roma (2010-2011) tuve ocasión de manejar grabados originales de Ulises Aldrovandi (1522-1605),  Antonio Tempesta (1555-1630) y Johannes Jonstonus (1603-1675), a quienes enumero por orden cronológico de su vida y obras.

Entre las diversas estampas que tuve el privilegio de examinar en las obras originales del siglo XVII, aparecía también el pobre Ganda.

Ulises Aldrovandi

Rinoceronte asiático  Aldrovandi.1616

Rinoceronte asiático. Ulises Aldrovandi,1616. Biblioteca Alessandrina. Universidad de La Sapienza.

Las imágenes del rinoceronte de Aldrovandi, deudoras del de Durero,  son de la edición de su Quadrupedum omnium bisculorum historia de 1621, que se puede consultar en la Biblioteca Alessandrina de la Universidad de La Sapienza en Roma.

Antonio Tempesta

Tempesta Rinoceronte africano. Grabado en 1620 por De Rossi.

Antonio Tempesta. Rinoceronte africano. Grabado en 1620 por De Rossi.

La imagen de un rinoceronte, no asiático como el de Durero, sino africano pues tiene dos cuernos (además de los de su testuz) que grabó De Rossi, a partir de un dibujo de Antonio Tempesta, la he encontrado en la página web de Calcográfica del Ministerio Italiano dei Beni Culturali, procedente de la obra Nova raccolta de li Animali piu curiosi del mondo designati et intagliati da Antonio Tempesta e dati in luce per Gio Domenico De Rossi in Roma alla Pace, 1620. Este híbrido sí que parece un fruto de la imaginación del artista, quizás basado en lecturas de autores de la Antigüedad.

http://calcografica.ing.beniculturali.it/calcografica/index.php?page=default&id=20&lang=it&schemaType=MI&soggetto_value=ANIMALI&start=25.

El profesor Manuel Barbero Richart (Universidad Complutense de Madrid) publicó en 1999 su obra Iconografía Animal: la representación animal en libros europeos de historia natural de los siglos XVI y XVII, donde se reproduce una estampa atribuída también al Tempesta, en la que este artista escenificaba la lucha entre el rinoceronte y el elefante. Como el autor me ha informado la reproducción aparece en la obra The Rhinoceros. FromDürer to Stubbs (1515-1799) de T.H. Clarke. 

El profesor Barbero ha tenido la cortesía de hacerme llegar esta imagen, que reproduzco con la fecha de su probable publicación, pues proviene del Primo libro di caccie varie intagliate per mano di Antonio Tempesta, Roma, Andrea Vaccario, s.d. [fecha de la dedicatoria en 1598]. La figura del rinoceronte tiene todas las trazas de basarse en la de Durero (¿conocida a través de trabajos de Aldrovandi?)

Antonio Tempesta.Lucha del rinoceronte y el elefante 1605. Fuente T.H.Clarke

Antonio Tempesta. Lucha del rinoceronte y el elefante (1605). Fuente T.H.Clarke. Cortesía del profesor Manuel Barbero Richart

Johannes Jonstonus

Rinoceronte asiatico Jonstonus. 1657. Biblioteca Vaticana

Rinoceronte asiatico Johannes Jonstonus. 1657. Biblioteca Apostólica Vaticana

En los servicios de la Biblioteca Apostólica Vaticana adquirí en el 2011 una hermosa reproducción fotográfica del rinoceronte de Jonstonus, procedente de su Historiae natvralis de quadrupetibvs, de 1657. Es evidente que sigue a Aldrovandi, como aquél siguió a Durero.

Versión escultórica

Cabeza de rinoceronte asiatico. Fines del s.XVI. Claustro Michelangelo. Museo delle Terme. Roma. Foto R.Puig

Cabeza de rinoceronte asiatico. Fines del s.XVI. Claustro Michelangelo. Museo delle Terme. Roma. Foto R.Puig

No quiero olvidar las imágenes de las gigantescas cabezas de época renacentista de un rinoceronte asiático y de un elefante, ambas de fines del último tercio del siglo XVI, que fueron encargadas por el cardenal Michele Bonelli  (1541-1598) para su palacio de Roma y que hoy pueden admirarse en el Claustro Michelangelo del Museo delle Terme di Diocleciano.

Cabezas de elefante y rinoceronte asiatico. Fines del s.XVI. Chiostro Michelangelo. Museo delle Terme. Roma. Foto R.Puig

Cabezas de elefante y de rinoceronte asiatico. Fines del s.XVI. Claustro Michelangelo. Museo delle Terme. Roma. Foto R.Puig

Pienso que el modelo del rinoceronte debió de ser o el grabado de Durero o el mismísimo Ganda disecado.

Cuál fuese el modelo de elefante no sabemos, pero de estos paquidermos por Italia habían pasado bastantes desde los tiempos de Anibal

Reflexión final

El texto alemán del grabado de Durero, basada en la descripción del romano Plinio el Viejo, es el siguiente:

El  primero de mayo del año 1513 [sic], el poderoso Rey de Portugal, Manuel de Lisboa, trajo semejante animal vivo desde la India, llamado rinoceronte. Esta es una representación fiel. Tiene el color de una tortuga moteada, y está casi completamente cubierto de gruesas escamas. Es del tamaño de un elefante, pero tiene las patas más cortas y es casi invulnerable. Tiene un poderoso y puntiagudo cuerno en la punta de su nariz, que afila en las rocas. Es el enemigo mortal del elefante. El elefante se asusta del rinoceronte, pues, cuando se encuentran, el rinoceronte carga con la cabeza entre sus patas delanteras y desgarra el estómago del elefante, contra lo que el elefante es incapaz de defenderse. El rinoceronte está tan bien acorazado que el elefante no puede herirlo. Se dice que el rinoceronte es rápido, impetuoso y astuto.

tomado de http://www.taxidermidades.com/2012/12/el-rinoceronte-de-durero.html#more

La verdad es que entre tantos animales salvajes como han sido capturados y maltratados durante siglos para diversión de los hombres, ninguno pudo contar con tanta fama y con semejante epitafio, de la mano del mejor grabador del Renacimiento.

En una época en que esas mismas naves, que venían de la India o de las costas del este de África hacia Lisboa, fondeaban de puerto en puerto para cargar esclavos negros en sus sentinas, obligados a viajar hacinados y en peores condiciones si cabe que el rinoceronte Ganda ¿quién de ellos llegó a ser recordado y representado para la Historia?

De esos miles de viajeros esclavizados sólo queda, como una penosa aunque famosa metáfora, la imagen de un rinoceronte enfermo y extenuado. Cuando vayamos a la BNE para admirar el arte de Durero no estará de mal recordar de cuánta arbitrariedad, explotación y sangre, de cuantos abusos y dolor, está compuesta la historia de las creaciones humanas.

………….

Sobre la historia de este grabado y otras versiones antiguas basadas en el grabado de Durero:

http://blog.bne.es/?p=1307

Información sobre la exposición de la Biblioteca Nacional de España:

http://www.hoyesarte.com/entrevistas/comisarios/12715-entrevista-con-concha-huidobro-jefa-de-la-seccion-de-grabados-de-la-biblioteca-nacional-de-espana.html

Más imágenes de rinocerontes en el Arte:

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Rhinoceroses_in_art

5 comentarios leave one →
  1. Dario permalink
    12 febrero, 2013 22:55

    Ya conocía esta historia por ser usada como ejemplo en una clase de semiótica en la que hablamos de representaciones sígnicas, ha sido una belleza volverla a encontrar. Gracias.

    • 13 febrero, 2013 07:52

      Muchas gracias, amigo Darío.

      Sí, estoy de acuerdo en que esta obra de Durero, como otras suyas que usted sin duda conoce, tienen una gran riqueza de signos, los evidentes y los ocultos, los pretendidos por él y los insospechados. Lo que pasa es que, en su gran mayoría, los comentarios de muchos catálogos de Arte se detienen en la superficie.

      Antes que los estructuralistas y los semiólogos desarrollaran el análisis de este tipo de polisemias, ya decía Paul Valéry en 1930, en una nota aclaratoria a un texto suyo de 1894, que “una obra de arte debería siempre enseñarnos que no hemos visto lo que vemos” (Introduction à la méthode de Léonard de Vinci, Gallimard 1957, p.26).

      Un cordial saludo

      Ramón

  2. 4 mayo, 2017 11:17

    Gracias por su enlace a mi blog. No conocía su obra, pero me parece que su evocación de Durero en conexión con sus “zootropismos” de la Pedrera es feliz.
    Un cordial saludo.
    Ramón Puig

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