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Dibujos reunidos (XIV) con ocasión de la exposición de los dibujos de Goya en el Museo del Prado

26 enero, 2020
Goya. "Aun aprendo". Dibujo a lápiz,1825

Goya. “Aun aprendo”. Dibujo a lápiz negro, 1825

He visitado una gran exposición del Museo del Prado dedicada a los dibujos de Goya, la mayoría preparatorios de sus grabados o litografías. El catálogo (1) reproduce 251 de los expuestos, que son mucho más del doble. Me deben disculpar, pero en el recorrido perdí la cuenta. Hemos de tener en cuenta que si el museo reúne en su colección más de quinientos, se considera que en diversas colecciones esparcidas por el mundo hay más de mil dibujos de Don Francisco de Goya y Lucientes (1746 – 1828). No sólo pintaba y viajaba sino que dibujaba continuamente. Estos dibujos fueron revolucionarios para su época -nada que ver con el academicismo dominante- y en consecuencia sus grabados y litografías abrieron una nueva época en esta rama del arte.

Comienzo por un dibujo, que no dio lugar a una estampa, en el que él mismo se caricaturiza decrépito (en su retiro final de Burdeos) y resume en un dos palabras la moral de vida y de trabajo que ha guiado su larga vida de artista : aun aprendo. A los ochenta y dos años, tres antes de fallecer, proclama que sigue incluso aprendiendo, no obstante la fragilidad de la vejez, cuando podía presumir de ser el mejor pintor de su tiempo y uno de los artistas mayores de la historia.

En ese mismo año, dibuja con humor a un hermano lego con sus hábitos disfrutando del patinaje sobre hielo. Según Enrique Lafuente Ferrari (1898 – 1985) la imagen que Goya rememora en este bosquejo a lápiz es alguna escena de patinaje sobre hielo contemplada muchos años antes en el lago helado de la Casa de Campo de Madrid (2).

Goya. Lego patinando. Dibujo. h.1825

Goya. “Lego patinando”. Dibujo a lápiz negro. h.1825

Siguiendo con este orden cronológico inverso, aportaré otros dibujos que, estos sí, fueron preparatorios de grabados o litografías. Las imágenes de los dibujos las he tomado del libro de Lafuente Ferrari (2). Sólo la sanguina de torero Martincho es del catálogo de la exposición en curso en El Prado. Las de las estampas son de un libro magnífico de 1928 en el que se publicaron en su tamaño original, 288 fácsímiles de grabados y litografías del Museo del Prado, precedidos de un interesante estudio histórico y descriptivo (3) de Miguel Velasco y Aguirre (c.1868 – 1960), publicado con motivo del centenario de la muerte de Goya.

Un raro dibujo y aguafuerte paisajista de Goya

Goya. Paisaje con cascada. Dibujo (original a sanguina). Fecha incierta anterior a 1818

Goya. “Paisaje con cascada”. Dibujo preparatorio de la litografía (sanguina), anterior a 1818

Goya. Paisaje con cascada. Litografía. Fecha incierta anterior a 1818

Goya. “Paisaje con cascada”. Litografía con tratamiento de aguafuerte y aguatinta, entre 1798 y 1818.

Esta rara litografía procede de la citada edición de facsímiles de Miguel Velasco, quien la comenta, y fue también reproducida en el catálogo de la exposición “Goya grabador” de la Fundación March en 1994 (4), en el que he encontrada citada la publicación de Lafuente Ferrari (2) y comentado este raro paisaje con la misma descripción que ya hizo éste para el dibujo preparatorio. Si tenemos en cuenta que la técnica litográfica se inventó en 1796 (para la impresión de partituras musicales) podemos asegurar que Goya fue de los primeros artistas, si no el primero, en usarla para sus estampas.

Pasión por la tauromaquia

La extensa serie de la Tauromaquia tiene gran interés, pues en torno a la Fiesta, sus espectadores, sus actores y la hipótesis goyesca sobre sus antiguos orígenes se agitan todo tipo de figuras de la España de su tiempo. Pero sobre todo sus dibujos y grabados son de una calidad, una viveza y un dramatismo extraordinarios.

Goya. Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza. Dibujo a la sanguina.1815

Goya. “Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza”. Sanguina preparatoria de la Tauromaquia.

Goya. Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza. Litografía.1816

Goya. “Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza”. Aguafuerte de la Tauromaquia.1816

Son varios los toreros que retrato Goya en plena faena pero el caso de MartinchoFrancisco Antonio Ebassún Martínez (1708 – 1772) ha pasado a la historia del toreo, no sólo porque lo inmortalizase su paisano pintor (era aragonés) sino por su espectacular temeridad.

Desastres de la guerra

Los instrumentos de tortura que esgrime el populacho iracundo contra este destinatario de su castigo, así como la dirección en la que uno de los indignados apunta, presentan una coincidencia inquietante con las herramientas que al final de esta crónica veremos esgrimir contra los clientes desplumados de un burdel.

Goya. Populacho. Grabado de los Desastres de la guerra. h.1808 a 1809

Goya. “Populacho”. Aguafuerte de los Desastres de la guerra. h.1808 -1809

Goya. Populacho. Dibujo para Desastres de la guerra. h.1808 -1809

Goya. “Populacho”. Dibujo preparatorio  para Desastres de la guerra. h.1808 -1809

Estos linchamientos populares abundaron en aquella guerra contra las tropas napoleónicas y en alguna medida contra los afrancesados que quizás pensaron que algo iba a surgir de tantos sufrimientos para mejora de la nación.

Por otro lado, la destreza de Goya en fijar en rasgos simples y enérgicos el movimiento y la perspectiva revolucionó el arte del dibujo en el siglo XIX y ha influido de modo decisivo en el arte moderno occidental. 

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El siguiente grabado y su dibujo preparatorio es no sólo admirable por la atmósfera y la composición, sino por su deslumbrante contraste y su simbolismo perenne.

Goya. Murio la verdad.Grabado de Desastres de la guerra. h.1810

Goya. “Murió la Verdad”. Aguafuerte de Desastres de la guerra. h.1810

Goya. Murio la verdad. Dibujo para Desastres de la guerra. h.1808 -1809

Goya. “Murió la Verdad”. Dibujo preparatorio para Desastres de la guerra. h.1808 -1809

A ello hay que añadir el mensaje anticlerical cristalizado en el obispo con la mitra y con el hisopo, con el que exorciza de agua bendita a la Verdad.

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Caprichos

El duelo era algo común, quizás en este caso por una afrenta a la mujer que ahora llora a su defensor, herido de muerte en el lance de honor, a quien inútilmente trata de sostener.  A sus pies yace el sable con el que se ha batido.

Goya. El amor y la muerte. Grabado de los Caprichos h.1799

Goya. “El amor y la muerte”. Aguafuerte de los Caprichos h.1799

Goya. El amor y la muerte. Dibujo para los Caprichos h.1797

Goya. “El amor y la muerte”. Dibujo preparatorio  para los Caprichos h.1797

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Nos cuenta Lafuente Ferrari que Goya pensó colocar en la apertura de la edición de los Caprichos este grabado de “El sueño de la razón produce monstruos”, pero que acabó por reservar la portada para su autorretrato.

Goya. El sueño de la razón. Grabado de los Caprichos h.1799

Goya. “El sueño de la razón”. Aguafuerte de los Caprichos h.1799

Por eso, el autorretrato. que en el dibujo preparatorio flota entre los rayos que parecen emanar de la cabeza del artista dormido sobre su banco de trabajo, ha desaparecido en el grabado. Sobre un fondo de aguatinta, los rostros (¿de Goya mismo?) que hacen muecas de rabia y terror y los pajarracos que antes poblaban el fondo de este dibujo a pluma, lo que parecían una caballo y sus cascos y una serie de pajarracos se han reducido a una bandada de murciélagos y lechuzas, además de un gato inquietante que observa al durmiente.

Goya. El sueño de la razón. Dibujo a pluma para los Caprichos h.1797

Goya. “El sueño de la razón”. Dibujo preparatorio a pluma para los Caprichos h.1797

Este grabado y dibujo de Goya, probablemente el más famoso y comentado de su colección,  se ha interpretado en múltiples modos. Anticipa las propuestas del surrealismo y las teorías sobre el subconsciente, que en la medida en que la razón se adormece, aflora de mil monstruosas formas.

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Una litografía y su dibujo vindicativos

Goya. Ya van desplumados. Grabado h.1797

Goya. “Ya van desplumados”. Aguafuerte de los Caprichos, h.1797

Goya. Ya van desplumados. Dibujo para los Caprichos. h.1797

Goya. “Ya van desplumados”. Dibujo preparatorio para los Caprichos. h.1797

Esta imagen sería digna de la breve serie de los Sueños (que precede y casi se confunde con los Caprichos), en su acepción de pesadillas, pues hay sadismo y castigo cruel de los humillados y dóciles clientes de la prostitución, que viene reforzado con la litografía inmediatamente anterior, en donde se escenifica no se sabe si un desplume u otro género de crueldad más incisiva, que se ceba en las carnes de una especie de avechucho u homúnculo, a manos de una alcahueta y sus rameras que visiblemente se deleitan con ello.

Goya. Todos caerán. Grabado de los Caprichos, h.1797

De esta aguafuerte no he encontrado dibujo preparatorio.


REFERENCIAS:

(1)  Matilla, José Manuel y Mena Marqués, Manuela B. Solo la voluntad me sobra. Goya. Dibujos. Museo Nacional del Prado, Madrid, 2019, 368 páginas y 251 reproducciones.

(2) Lafuente Ferrari, Enrique, Goya. Dibujos, SILEX, Bilbao, 1980, 262 páginas con reproducción y descripción de 100 dibujos de la colección del Museo del Prado. Curiosamente esta publicación que incluye una excelente introducción a los dibujos titulada “Los dibujos de Goya en el Museo del Prado y su historia” no ha sido citada (como tampoco otras dos pertinentes del mismo autor) por los autores del catálogo. ¿Se debe a sus críticas que este libro expresa a propósito del desorden que hasta mediados de los años cincuenta caracterizó a su juicio a la conservación y catalogación de los dibujos de Goya en nuestra primera pinacoteca? Crítica de la que no se salvan las publicaciones de Francisco Javier Sánchez Cantón (1891 – 1971), quien llegaría a ser su director de 1961 a 1968.  Según Lafuente Ferrari (pág. 23 – 29) tuvo que venir en 1947 un estudioso francés, Pierre Gassier (1915 – 2000) profesor del Instituto Francés en Madrid y Barcelona, a crear el canon para la correcta catalogación de la la colección de los dibujos de Goya.

(3) Velasco y Aguirre, MiguelGrabados y litografías de Goya, Espasa Calpe, Madrid, 1928.

(4)  Goya grabador, con textos de Alfonso E. Pérez Sánchez y Julián Gállego, Fundación Juan March. Madrid, 14 de enero – 20 de marzo de 1994, 283 págs.  Incluye 288 reproducciones, una cronología de Goya, su obra y su época y una extensa bibliografía.

 

 

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