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La rutilante Casa de América de Madrid en la que fue triste mansión de los marqueses de Linares

4 junio, 2012

Durante la semana que he pasado en Madrid he realizado algunas visitas.

En la Casa de América, guiado de forma experta, he respirado por los brumosos corredores por los que, en el siglo XIX, arrastraba el Marqués de Linares, dicen, sus angustias y cuitas. También afirman los madrileños que el alma en pena de su hija asesinada vaga todavía por ese caserón.

Pero no era eso lo que yo venía a buscar. Quién quiera saber de rumores y psicofanías tiene más que suficiente con lo que una búsqueda en internet le ofrece.

La Casa de América

Se puede ser marqués como descendiente de guerreros hazañosos que, masacrando enemigos, conquistaron hace siglos territorios y títulos o, de forma más pragmática, sirviendo a la Corona a golpe de talonario. Esta fue, según me han dicho,  la vía del banquero que se ganó el marquesado de Linares.

Para ponerse a tono, los marqueses se hicieron construir  un palacio en el centro de Madrid con la ayuda de los mejores arquitectos y materiales, con pintores y tapiceros ilustres, broncistas y doradores, ebanistas y decoradores, del último cuarto del siglo XIX. Durante la especulación inmobiliaria de la época de Franco, tras años de abandono, estuvo a punto de ser demolido.

Hoy, este palacio alberga desde 1992 la Casa de América, un lugar de encuentro de las culturas de América Latina, que acoge manifestaciones de los creadores, representantes y emprendedores de nuestras repúblicas hermanas.

Así formula su misión la Casa de América:

“Ser un laboratorio de ideas, un punto de encuentro activo y abierto para estrechar lazos entre los países integrantes de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, y promover el acercamiento entre América y Europa. La Casa de América busca cohesionar las culturas y sociedades de ambos lados del Atlántico y dar voz a la inmensa riqueza intelectual y artística que albergan los países iberoamericanos”

En su página web ( http://www.casamerica.es/ ) se pueden seguir las múltiples actividades y exposiciones, que la crisis no ha logrado detener. Cuestión de bien programarse y administrarse lo mejor posible.

Las salas y salones de este edificio fascinante, romántico y selváticamente barroco, llevan los nombres de escritores y próceres de Hispanoamérica.  Borges, Asturias, Bolivar, Rubén Dario, etc. Aunque, salvo que no me haya dado cuenta, he echado de menos el nombre de Alejo Carpentier. Yo creo que este palacio hubiese hecho las delicias del autor de El reino de este mundo, Los pasos perdidos, el Siglo de las luces y Concierto barroco.

Desde hace once años la Casa de América otorga, y publica en la editorial Visor, el Premio de Poesía Americana.

Con algunas de mis imágenes del río Beni y de sus orillas en Bolivia, a las puertas de la Amazonía, entrevero un poema de uno de los premiados por la Casa de América, el argentino Jorge Boccanera. En realidad, sus versos aluden también a los trópicos latinoamericanos. En su caso, si no me equivoco, a  Tortuguero, en Costa Rica. El día en que -ojalá- pueda darme una vuelta por esa maravilla, no me faltarán mis fotos para ilustrar el viaje.

Canción de Tortuguero

Bosque de catedrales en los ojos,

el mar mastica truenos a mi lado.

Una hilera de palmas me recibe.

Alguien amarra estrellas en los palos.

Pesco guapotes en una laguna,

me cuenta el río lo que tiene abajo.

Cuánta belleza hedionda en la poesía.

Alguien ordena el mundo con naufragios.


“Indio desnudo” es árbol que te sana.

Me lo comenta aquel guardabarranco.

Orgulloso, Rodolfo con su pesca:

“¡Pesó catorce kilos mi robalo!”

Hay camarón de río y gallopinto,

tomamos ron y luego nos bañamos.

Y la hojarasca al paso de la panga,

respetuosa se inclina a saludarnos.

Un ballet de garcetas cruje arriba.

Ansío perderme en este aire agitado.

Zumbidos del dolor llevo en el cinto.

Cada palmera, lejos, es un faro.

Plantación de palmito, bananeras,

Barra del Colorado, estoy llegando.

Jorge Boccanera

(“Palma Real”, VIII Premio Casa de América de Poesía Americana, Madrid, Visor, 2008)

6 comentarios leave one →
  1. Franciscvo Otero permalink
    4 junio, 2012 19:26

    Querido Moncho,
    como siempre muy interesante. Estuve alguna vez en esa casa en una presentación de algún libro que no recuerdo y haber tomado algunos vinos de Valdepeñas en sus salones, pero no conocía estos “secretos” de la casa de los marqueses de Linares que tu nos revelas.

    Quizá entre tus curiosidades de las casas del Madrid del XIX nos puedas ilustrar sobre la famosa casa del Marqués de Riscal. En los años de la guerra civil fue una de las chekas conocida como “La cheka del Marqués de Riscal”. La verdad no recuerdo si era la casa del marqués o era solo por el nombre de la calle. Lo leí en una de la obras de Hugh Thomas sobre esos años. Además los herederos de ese marquesado elaboran varios de los mejores vinos españoles que llegan a estos rincones y entre ellos están parientes de muy buenos amigos comunes que residen y trabajan en el Perú.
    Un fuerte abrazo
    Pancho.

    • 4 junio, 2012 23:56

      Querido Pancho,

      ¡Y esto es una mínima parte de lo que se puede ver en ese palacio! He procurado no repetir lo que se encuentra ya en internet sobre este lugar.

      Sobre tu otra cuestión, no estoy muy informado, pero creo que se trataba de una checa denominada así por el nombre de la calle.

      Un abrazo

      Moncho

  2. 4 junio, 2012 20:14

    Hola Ramón, me alegra comprobar que has disfrutado tu estancia en Madrid.
    El Palacio de Linares es una preciosidad (leyendas aparte), y tus fotos así lo demuestran. Yo lo he visitado una vez pero no me permitieron hacer ni una solo foto, así que me encanta ver las tuyas. Las fotos entre otras cosas sirven para recordar, aprender (pues son un documento incomparable), y también para dar a conocer los lugares…
    Bonito homenaje el tuyo a la labor de la Casa de América.

    • 5 junio, 2012 00:02

      Hola Mercedes,

      ¡Muchas gracias!

      Tus entradas sobre los pintores de Madrid y sobre el certamen de pintura rápida las he visto también con mucho gusto. Si lo llego a ver antes me hubiese acercado a la exposición.

      Estuve paseando por Madrid Río y realicé otras visitas. Es posible que abunde sobre ello. Ahora estoy frente al Mediterráneo de nuevo.

      Un abrazo

      Ramón

  3. 29 junio, 2013 21:01

    I was looking at some of your content on this site and I believe this internet site is real instructive! Retain putting up.

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